La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Cuando la amistad tiene nombre propio y color

Tú lo sabes, mi querida amiga y hermana, mi ángel de la guarda, mi amarilla... Sabes que hablo de ti. Tras tu llamada de esta noche y tras explicarnos mil confidencias nacidas del alma, no puedo sino dejar constancia en este mundo virtual de la belleza de la amistad. Es la amistad como un alimento para el alma, quizá por eso Jesús llamó a los suyos y nos llama a nosotros amigos.

¿Qué puede haber más hermosos que la llamada gratuíta de alguien que, en medio de sus quehaceres, se acuerda de ti y te llama? y cuando esa llamada se convierte en un abrir el alma, y reír juntos y decirse el uno al otro cosas que sólo del amigo pueden nacer... Entonces ese momento es oración, es contemplación, es 
 tiempo de gracia.

Tengo la suerte de poder,  poner bastantes nombres propios a la amistad, pero, desde hace poco ,también le puedo poner color: el color amarillo. Para comprenderlo debéis pedir que os regalen un libro titulado "El mundo amarillo" de Albert Espinosa. Su autor, un hombre con una trayetoria vital de estrecha relación con la enfermedad y la muerte, mantiene la tesis de que existe el mundo de los "amarillos" y...¿quiénes son los/las amarillos/as? son personas que te han marcado de una forma muy especial en la vida, a lo mejor no vuelves a verlos nunca más o a lo mejor se quedan para siempre en tu vida, pero son más que amigos y menos que amantes, están como a caballo entre una cosa y otra.

Os animo a descubrir los amarillos y las amarillas de vuestra vida y a que os abráis a ser los/las amarillos/as de alguien. La vida cobrará así más color y una sonrisa se afincará en vuestro rostro.

Doy gracias por mis amarillos, pero esta noche permitidme dedicar este último  pensamiento del día a ella... a ti, MARISA.   Buenas noches.

2 comentarios:

Marisa dijo...

Queridísima Elena, ahora me corresponde a mi poder hablar y poder definir lo que Albert Espinosa tan inteligentemente ha llegado a transmitirme.

Y es que verás, como muy bien canta Maná en su disco AMAR ES COMBATIR (hasta el título es precioso ¿no crees?) hoy sólo quiero bendecir el lugar, el reloj y el momento que hicieron de nuestro encuentro, la más bella simbiosis…, el más bello amor.
Yo también le doy gracias a Dios por mi ángel de la guarda, yo también le doy gracias a Dios por regalarme tan bello corazón, yo también quiero cantar bendita la luz de tu mirada..., no sólo intensa por el brillo y color de tus azules ojos sino intensa por la profundidad de tu alma. Y es que tú, mi querida Elena, estas justo ahí, entre la sorpresa y la admiración, entre el sentido común y la locura (que es pura creatividad)…, entre la AMISTAD Y EL AMOR.

Y es que ahora nos regalas el BLOG. Un BLOG que no tiene desperdicio porqué nos alegra el día, porqué nos inspira, porqué nos contagia cosas buenas, porqué en él sólo hay amor, porque en él sólo se respira ELENA!

Me siento acogida, envidiada, querida, pero sobretodo…, AFORTUNADA!

Por eso, sabiendo que los momentos vividos son difíciles de olvidar porqué persisten y persistirán a lo largo del tiempo, quiero mil alas para dejarme llevar por el viento y poder explicarle a los mil cielos que actualmente quiero surcar, que molas un montón y que es difícil poder QUERERTE MÁS!

Así que gracias por hacerme sentir única y especial, gracias porqué tu manera de vivir y transmitir, hacen de mi, parte de lo que soy y gracias por llamarme inmerecidamente...., tú ángel.

Por esos instantes perdurables en el tiempo mí más cercano abrazo y mi más dulce beso.

Marisa

Y para que quede constancia, no sólo te lo envío por e-mail, sino que lo dejo escrito en tú mejor último regalo..., TÚ BLOG!

Elena Andrés dijo...

Marisa... Finura, dulzura, sensibilidad, coraje, poesía...AMIGA.