La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

martes, 28 de septiembre de 2010

Sé tu mejor amigo/a

Anoche terminé el día con un recuerdo agradecido a la amistad. Hoy quiero reflexionar sobre un tipo de amistad muy importante: la amistad con uno/a mismo/a.

Ser amigo de sí mismo/a no es tan fácil como puede parecer. Personalmente he vivido momentos en los que estar a solas conmigo misma era estar con alguien no muy querido, otros en los que me he juzgado inmisericordemente... Hay un largo etc de desavenencias con uno mismo que emergen a lo largo de la vida y que nos hablan de la dificultad de quererse.

Si tomamos en serio nuestra interioridad, nos damos cuenta de que lo primero que aparece en el horizonte al transitar los caminos del interior, son nuestros ruidos internos y, de entre ellos, suelen resonar con especial claridad las voces que nos recuerdan lo que hemos hecho mal, lo que no hemos hecho, lo que sentimos como poco amable de nosotros/as mismos/as, etc. En las aguas removidas de nuestro interior, nuestra imagen aparece movida, distorsionada por nuestra mente. Entonces hay quien renuncia a seguir el viaje hacia el interior porque aquello que encuentra no le gusta o le da miedo... Es el vértigo de los primeros pasos y ésos, precisamente, son lo necesarios e imprescindibles.

Así es, si de verdad deseo entrar dentro de mí para llegar al Centro, al encuentro íntimo con una Presencia que me habita, con una Luz que todo lo ilumina, entonces lo primero es poner la propia casa en orden y para ello el primer paso es la reconciliación con uno/a mismo/. con nuestras sombras.  Bien, en realidad hablar de "primero" o "segundo" paso es tan sólo un lenguaje metodológico, porque muchas veces es el encuentro con esa Presencia lo que posibilita emprender procesos de autoconocimiento. y autoaceptación Sin embargo, todos los grandes mistagogos proponen primero el reencuentro con uno/a mismo/a, por ejemplo, S. Ignacio plantea un camino de 4 semanas en los Ejercicios Espirituales, un camino en el que, tras reconocer que esta vida mía es un don de Dios que todo lo ha creado,  el siguiente paso es reconocer mi caos interno y pedir ser iluminado en esas tinieblas. Teresa de Jesús nos dice que para llegar a la morada central del alma, donde habita Dios, la primera estancia que hemos de atravesar es aquella en la que encontraremos alimañas y todo tipo de ruidos . Podríamos traer aquí a multitud de hombres y mujeres sabios/as que en todos los tiempos y culturas, desde diferentes credos nos dirán que, en definitiva, no podemos ser amigos de la Vida si no somos antes amigos nuestros y es que, el encuentro con la Vida, la iluminación interior, lleva a la pacificación personal cuyo primer rasgo es el de ser hombres y mujeres que se quieren: "Ama al prójimo como a ti mismo" , Jesús orienta la mirada hacia un amor que comienza por el amor a ti mismo/a.

Ser tú mejor amigo significa quererte con tus luces y tus sombras. Abrazarte en tu debilidad. Valorar lo mucho bueno que tienes. Reírte contigo mismo. Disfrutar de los momentos a solas con ese/a amigo/a tuyo/a que eres tú. Escucharte: escuchar tu cuerpo que te avisa de tantas cosas que suceden dentro de ti, escuchar tus emociones sin rehuírlas por más desagradables  o potentes e inesperadas que sean a veces. Eso es lo que hacen nuestros amigos de verdad, nos quieren tal y como somos, nos escuchan, nos abrazan , se ríen con nosotros, acogen nuestros sentimientos... Pero eso es difícil vivirlo de veras con los demás si no sabes hacerlo contigo mismo/a  y...¡cómo cuesta!

Por ello, educar la interioridad no es pretender alzar el vuelo inmediatamente hacia experiencias altísimas, sino afincar bien los pies en la tierra de uno/a mismo/a y allí plantar la tienda y saber convivir con mi.persona. 

"Conócete a ti mismo" proponía el Oráculo de Delfos, quizá podríamos añadir "Conocéte a ti mismo/a...para ser tu mejor amigo/a".





3 comentarios:

Javi dijo...

Pena que no lei esto hoy. Lo hubiera presentado a los padres de la escuela. Sin embargo, supongo que será un dedito de Dios que ha intervenido, esta mañana me he encontrado una joya maravillosa que la he usado para presentar el Plan de Interioridad en los diferentes cursos del colegio. Es de hace 200 años, de Goethe. Es maravilloso cómo define a la adolescencia:

"Educados en el silencio, la tranquilidad y la austeridad. de repente se nos arroja al mundo; cien mil olas nos envuelven; todo nos seduce, muchas cosas nos atraen; otras muchas nos enojany, de hora en hora titubea un ligero sentimiento de inquietud; sentimos, y lo que sentimos lo enjuaga la abigarrada confusión del mundo"

Goethe

Que visionario! acompañemosles en su camino para ser amigos de si mismos.

Elena Andrés dijo...

Genial y oportunísima la cita de Goethe, siempre magnífico. GRacias por compartirla, la usaré. Feiz día y feliz aventura.

Ignacio Morso dijo...

En esto de ser mi propio amigo... nos ayuda la bonita tarea de aprender a perdonarse a uno mismo... mirarse con tal condescendencia que logramos ver el rostro de Dios en nuestra vida,
¡Que grande!, buen pensamiento para acostarse....Gracias