La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

viernes, 11 de marzo de 2011

TÚ, MI OTRO

Tú, mi otro,
mi alteridad
y mi yo misma.

Tan sólo se han entreabierto
las puertas de tu morada
y ya llueve la Gracia
a raudales
bajo mi techo.
Los contornos de lo conocido se transforman en oro y plata,
en playas de infinitos mares
en puentes y caminos
en horizontes inabarcables.

Tú, mi otro,
mi alteridad
y mi yo misma.

Con exquisito respeto
impones tu presencia,
abriéndote paso
por entre lo cotidiano:
una música, un aroma, una mirada, un poema...
Todo lo arrebatas,
mente, alma, cuerpo,
ante el resplandor
y potencia
de tu palabra callada.

Tú, mi otro,
mi alteridad
y mi yo misma.

Sin imágenes esta vez,
sin palabras,
desnudo de ti y de mí
todo se hace una misma cosa,
todo es esencia.
Sólo un leve roce
y me adentras en mí
en danza y en giro,
y, sin palabras, sin ver nada,
todo lo acojo, todo lo entiendo.

Tú, mi otro,
mi alteridad
y mi yo misma.

Regreso de este inmóvil viaje,
de este adentramiento
reconciliada y amiga.
Me abrazo en tu abrazo,
en tu mirada me miro.
¿Es posible, puede así suceder?
sólo sé que así ha sido
y me encuentro ahora
bañada en un mar de sentido.

Tú, mi otro,
mi alteridad
y mi yo misma.

La más profunda soledad,
la más inquietante noche,
el camino sin norte
todo me llevó a Ti,
todo lo bendigo pues te trajo a mí.
Cuando así llueve la Gracia
bajo mi techo,
me diluyo y expando,
me armonizo y reencuentro
fuera de tiempos y espacios.

Tú, mi otro,
mi alteridad
y mi yo misma.

3 comentarios:

Amaia dijo...

Como dice Octavio Paz "Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema... y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro".
Gracias por lo que nos permites encontrar en nuestro interior y gracias por regalarnos tu arte una vez más,Elena.

Feliz noche

Amaia

Ignacio Morso dijo...

Gracias por compartirlo. Sencillamente hermoso.

Elena Andrés Suárez dijo...

Hermosa comunión...