La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

jueves, 16 de junio de 2011

Una caja dentro de una caja, dentro de una caja, dentro de una caja...

Hace ya quizá más de nueve años una educadora me hizo un regalo precioso. Había estado impartiendo un curso de formación durante todo el año a un grupo de profesores de un colegio en Barcelona. Eran mis primeros pasos en esto de compartir con otros lo que estaba aprendiendo, investigando y descubriendo en torno a la Educación de la Interioridad. Allí estaba yo, tan emocionada y pizpireta con todo un grupo de "profes" deseosos de saber y experimentar..¡menudo caramelo! Hoy les daría un curso de mayor calidad, pero...¡esos inicios fueron mágicos!

El caso es que al terminar el curso una de las profesoras me regaló una caja redonda de color naranja (un color que me encanta). La abrí: dentro había otra caja de otro color y así hasta catorce cajas, pero cada una de ellas tenía dentro escrito un trocito de un texto de Victor Hugo que dice así:

Te deseo primero que ames y que amando te amen. Y que si no es asi, seas rápida en olvidar y después de olvidar, no guardes rencor.
Te deseo también que tengas amigos y que, aunque sean poco sabios, sean nobles y fieles y que haya al menos uno en quien puedas confiar plenamente. Y porque la vida es así, te deseo que tengas algunos adversarios. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, porque así te harán cuestionarte tus propias certezas. Que entre ellos haya al menos uno que sea justo y bueno, para que no te sientas la única justa y buena.
Te deseo también que seas útil, pero no insustituíble. Y que en los momentos difíciles, cuando no te quede nada más, esta utilidad te sirva para mantenerte en la Esperanza.
Igualmente, te deseo que seas tolerante y respetuosa. No con aquellos que se equivocan poco, porque eso es muy fácil, sino con aquellos que se equivocan mucho y de forma irremediable y que, haciendo buen uso de tu tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa, y que una vez madura, no insistas en querer rejuvenecer y que siendo anciana no caigas en la desesperación. Porque cada edad tiene su gozo y su dolor y han de fluir entre nosotros.
Te deseo también que seas responsable de alguien, que veas cómo crece y cómo madura y que reconozcas tu aportación en su forma de ser y de sentir. En lo bueno, porque no hay nada más precioso que la vida y en lo malo porque te hará sentir tus limitaciones más profundas. No lo sabes todo ni lo puedes todo. y para que seas consciente de que, aunque tú no lo quieras creer y por mucho que intentes evitarlo, hay muchas cosas que, por suerte, se nos escapan de las manos.
De paso te deseo un poco de tristeza. No todo el año, sino tan sólo un día. Pero que ese día te sirva para descubrir que la risa habitual es buena, que el reír diario es aburrido y que la risa constante no tiene sentido.
También te deseo que vivas momentos difíciles, aquellos que ponen a prueba nuestra frágil fortaleza y que te enseñen quién eres y de quién te puedes fiar. Y cuando esos momentos difíciles pasen, porque tarde o temprano siempre terminan pasando, sepas darte cuenta de que todo se puede superar y que, aunque sea un poquito, eres algo mejor que antes. Y, entonces, sepas darlo a los otros cuando les lleguen las dificultades.
Te deseo que descubras, y con máxima urgencia, que más allá de tu día a día existen y te rodean seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un gato, que tires una piedra a un río y escuches el silencio del alba porque sabrás ser feliz con nada. Deseo también que plantes una semilla, por pequeña que sea y la acompañes en su crecimiento para que descubras la pequeñez de la que está hecha un gran árbol.
Te deseo también que tengas dinero porque es necesario y práctico. y que al menos una vez al año pongas una parte delante de ti y digas " este dinero es mío"sólo para que te quede claro que tú eres la dueña del dinero y que no es el dinero tu amo. Que quede claro quién es la dueña de quien.
Te deseo que ninguno de tus sueños muera, pero que si muere alguno puedas llorar sin lamentarte de no haber hecho lo máximo posible por hacerlo realidad y en seguida alzar la vista y volver a comenzar como si nada hubiera pasado.
Si todas estas cosas te llegan  a pasar, no tengo nada más que desearte.

Esta tarde he visto la caja en mi despacho, lleva tiempo ahí...La he abierto, no lo había hecho desde entonces, y he ido leyendo emocionada el texto de cada caja. Me he dado cuenta de que en los últimos diez años de mi vida me han pasado casi todas esas cosas que se me deseaban. Me he sentido emocionada y agradecida a la vida. Creo que soy un poquito mejor que hace diez años. Creo que hoy entiendo ese texto desde la vida, no desde la cabeza. Creo que puedo crecer mucho más. Creo que la vida es este "juego" de ir abriendo una caja que está dentro de una caja, que está dentro de una caja... ¿y sabéis que hay en la última caja? UN CORAZÓN. Amén.

5 comentarios:

Carmen dijo...

Tengo ese mismo texto colgado en la puerta de mi nevera, regalado por los padrs y madre de mi cole.
Enhorabuena por tu blog!!

Ignacio Morso dijo...

Hay del día que no nos atrevamos a abrir de nuevo esos regalos que con tanto cariño y atino nos regala la vida. Cuando aprendemos a "reabrir" regalos, nos recordamos lo que somos, seres sencillamente amados, unas cajas, una camisera, un llavero, 20 días de interioridad, 29 +1 buscadores, ¡qué se yo!... Gracias por compartirlo, ¡una gozada!
PD: ¿Has madurado lo del lechazo?

Ignacio Morso dijo...

¡Ay del día que no nos atrevamos a abrir de nuevo esos regalos!.. que con tanto cariño y atino nos regala la vida. Cuando aprendemos a "reabrir" regalos, nos recordamos lo que somos, seres sencillamente amados, unas cajas, una camisera, un llavero, 20 días de interioridad, 29 +1 buscadores, ¡qué se yo!... Gracias por compartirlo, ¡una gozada!
PD: ¿Has madurado lo del lechazo?

Elena Andrés Suárez dijo...

Hola Natxo, lo del letxazo... mmmm. ¿qué tal el 4 de julio? estaré en Valladolid libre, porque trabajo el 5. ¿estarás tú por ahí? Ya me dices. no rechazo un lechazo ni un regalazo, jajajajaa....

Elena Andrés Suárez dijo...

CArmen: gracias por tu comentario y por la enorhabuena... no caigo ahora qué CArmen puedes ser...¿nos conocemos? igualmente un abrazo con todo mi cariño.