La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

jueves, 25 de agosto de 2011

A QUIENES ME HACÉIS BIEN

Regreso de un éxodo. Cuando llega el verano voy de casa en casa. Acojo atónita un tsunami de hospitalidad con epicentro en el corazón de mis amigos. Me instalo y me transformo en okupa, con mi maleta a cuestas. Allí estoy, en casas en las que siempre hay un hueco para mi y, lo sé, para otros muchos. Seres acogedores que generosa y amorosamente abren sus hogares y permiten que mi cepillo de dientes se asiente entre sus enseres.

A veces son un par de noches que transforman el salón en dormitorio, otras muchos más días, tantos que hasta tengo llave de la casa y entro y salgo como si allí viviera desde siempre, aunque eso suponga que los niños se queden sin habitación de juegos porque hay en ella una cama inchable y mi maleta compañera. En ocasiones es una familia entera que organiza seis días de su vida para darme gusto y mostrarme lo más hermoso de su isla.

Todo ello es la concreción exterior de una acogida interior, desde el corazón. Todo ello fruto de encuentros que generan comunión, amistad, amor. Vidas que se entrecruzan y ya no vuelven a ser igual, algo de uno quedó dentro del otro y se comienza a edificar el hogar del corazón.

No tengo palabras para agradecer. ME HACÉIS BIEN. Me enseñáis a ser acogedora y generosa. Yo también quiero que mi casa esté abierta. GRACIAS: Marisa y Alex, Eva, M. Antonia y Toni, mis acogedores hogares de este verano.

A todos lo que me acogéis a mí, a otros y otras porque sois "personas hogar", os dedico esta canción.

4 comentarios:

Andrés dijo...

Pues gracias por abrirnos tu casa Elena. Pero sobre todo, gracias por abrirnos tu persona. Nos hace bien y nos sentimos bien.
En mi experiencia de comunidad, en la vida religiosa, yo también vivo la realidad de muchas casas que son mi casa y muchas puertas abiertas para vivir la fraternidad. Son pequeños signos del reino aquí en la tierra.

Elena Andrés Suárez dijo...

Así es , Andrés. signos del Reino, signos de las huellas de Dios dentro de nosotros que actúa abriéndonos.

Ignacio Morso dijo...

¡Bien hallada!, Elena. Cuanto me alegro que vivas bendecida. Así eres bendición para quienes hemos tenido la suerte de compartir contigo, "tu hogar interior". Ya sabes que en Valladolid tienes casa, tu casa, menesiana, un hogar. Buen comienzo de curso.

Elena Andrés Suárez dijo...

GRacias, Natxo. Un beso y mis deseos de un incio de curso lleno de alegría y energía.