La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Saber ver por dónde se mueve Dios

Hoy hacemos memoria de un Dios subversivo. Dios renuncia a su rango y lo deja todo por amor. Como en una de esas noticias de revistas rosas en las que un rey renuncia a su trono por el amor de una plebeya, así nuestro Dios se vacía de sí, de su condición divina, haciendose uno de tantos nada más que por amor. ¡Qué poco digno! pensarían algunos monárquicos empedernidos, ¡qué poco práctico! opinarían los hombres y las mujeres de estado. Así parece que es Dios, nada práctico, eternamente poco práctico desde que se fijó en un pueblo que continuamente le traicionó...

La metáfora del Dios- Rey nos ha confudido durante siglos. Los reinados humanos están absolutamente basados y enraizados en el ego. Los reyes humanos matan, mienten, roban, esclavizan si es necesario para mantener sus prevendas. No es ese el reinado de nuestro Dios. El reinado de Dios es Paz, Alegría y Amor. Dios reina sirviendo, poniéndose a los pies de cada ser humano. 

En la noche de la humanidad brilla una Luz que sólo comprenden y acogen los "despiertos", los vigilantes, los buscadores y los sencillos. Pastores y sabios de oriente serán los primeros humanos, después de María y de José, después de Isabel, en comprender que "algo nuevo está naciendo", algo divino en medio de la humanidad.

Andamos muy despistados algunos cristianos cuando pensamos que lo de Dios es cuestión de números y de poder.

Por eso hoy al escuchar esa hermosa proclamación de Isaías "Dichosos los pies del mensajero que anuncia la paz" mi corazón se ha estremecido porque no quisiera ser sorda y no saber escuchar el anuncio de paz. No quisiera ser ciega y no saber ver la Luz suavemente refulgente de Belén. Quiero estar despierta y saber ver por donde se mueve Dios, por donde me llama, por entre qué recovecos de esta huamanidad rota se cuela para recrearlo todo sin ruido, desde el amor sencillo.

Feliz Navidad a los pequeñuelos del Señor: los limpios de corazón. los pobres, los amorosos, los despiertos y vigilantes y, sobretodo, a los pecadores, porque para rescatarnos de la noche ha venido la Luz. Por lo tanto, feliz Navidad a todos pues si algo nos hermana es nuestra radical necesidad de Luz.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Lo mejor del ser humano

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Mi deseo para todos vosotros y vosotras en esta Navidad es que el corazón se nos llene de AMOR, el Amor verdadero, el que se alegra con los que se alegran y sufre con los que sufren. El Amor que es capaz de todo porque se arriesga. El Amor que lo perdona todo, que espera siempre, que aguanta siempre, que es humilde, que denuncia la injusticia, que ríe y llora. El Amor que sabe dejar ir y sabe acoger... EL Amor suave y fuerte como el de esta mujer limpia de corazón.

¡MUY FELIZ NAVIDAD!

lunes, 19 de diciembre de 2011

Un agujero negro: la codicia

No hace falta explicar nada, sólo decir que demasiadas personas con responsabilidades públicas caen en este agujero negro, pero, en nuestras pequeñas cosas, cada uno a su nivel... ¿no habremos entrado quizá también en otros agujerillos de codicia?

jueves, 15 de diciembre de 2011

El "préstamo alegría"

¡Qué cosas! Hay momentos en los que no puedo dar crédito a lo que ven mis ojos, ¡es que me quedo perpleja!. Ayer una vez más, mi banco me ofrece un "jugoso" crédito pre-concedido. Me confirmo: no puedo dar crédito al crédito. 

Pero lo verdaderamente curioso es la forma en que me lo quieren "vender". Abro el sobre y leo escrito con preciosas letras de diferentes colores: "Elena ¿qué es para usted la alegría?" Interesante pregunta, sí señor, ¿a ver si estos de los bancos se nos han puesto metafísicos?. Antes de seguir intento responderme a esta pregunta.

Lo primero que me viene a la mente es esa invitación a la alegría que aparece en Flp 4, 4: "Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito estad alegres". Algo sabía Pablo, algo había experimentado que le llevó a lanzar esta invitación a la alegría. ¿Dónde reside la alegría? De tejas para abajo la alegría es efímera, muy efímera, imbrincada con nuestros estados anímicos: si estoy de buen humor me siento alegre, estoy alegre mientras dura ese estado de ánimo, si estoy enfadado imposible estar alegre... Hay incluso quien es incapaz de dejarse embriagar por la alegría de otros entrando antes en "comunión" con los enfados y malos humores que con la alegría y el buen humor.

Así pues, con el papelito del banco entre las manos yo seguía preguntándome "¿qué es para mí la alegría?" La preguntita tiene bemoles. Pero fui descubriendo que la alegría es algo más profundo que meros estados de ánimo. Como Pablo, yo también creo que la experiencia de Dios nos impele a la alegría. ¿Cómo no estar alegres sabiéndonos locamente amados por un Dios Amor? ¿Cómo no estar locos de alegría si estamos "amenazados de Resurrección? Sí, verdaderamente y parafraseando a la gran Teresa, "un cristiano triste es un triste cristiano"

Más allá de si por naturaleza somos más o menos optimistas o vitales, hemos de plantearnos que la alegría es algo que brota natural y espontánea de la experiencia de Dios. Quizá la alegría forme parte ese manatial inagotable que mana de dentro y del que Jesús habla a la samaritana.

La alegría profunda no tiene que ver con la carcajada. La alegría profunda nace en los fondos del Ser y se nutre de la confianza, del abandono, del olvido de sí, de la entrega gratuita a los otros.

Así andaba yo embebida en estas reflexiones y entonces pasé página. El papelito del banco me propone como posibles respuestas:
  • "¿Llevar a cabo un proyecto? (dibujito de ua casa, o sea, comprar un piso, claro está y cuantas más habitaciones, más alegría), 
  • ¿Cumplir un viaje que tenia en mente? (dibujito de un avión, o sea, cuanto más lejos y exótico sea el viaje, más alegría), 
  • ¿Conseguir algo que quiere? (dibujito de una cámara de fotos, o sea, que debo querer cosas materiales y de alta tecnología, cuantos más píxeles, más alegría), 
  • ¿Hacer un increíble regalo? (dibujito de una caja de regalo, pero, claro, lo que haya dentro debe ser increíble, no vale con un regalo sencillo pero cargado de cariño).
"Vale"- pienso en ese momento- "ya veo que no hablamos de la misma alegría" (sobra decir que ya me lo imaginaba, pero me gusta jugar un poco...) Entonces continúo desplegando el cuidado panfleto (¡cuánto dinerito costará imprimir todo esto!). En letras blancas y bien grandes sobre fondo rojo leo: "HA LLEGADO EL MOMENTO DE VIVIR UNA ALEGRÍA". Pues vaya... Estos del banco llegan un poco tarde a mi vida, porque ya han llegado muchos momentos a mi vida en los que he vidio grandísimas alegrías. No creo que puedan superar lo ya vivido, pero, por si acaso, sigo desplegando y... Ahí está, el número de la alegría, su cuantificación, su concreción: préstamo preconcedido de 4.000 euros. Ya está, ya me han dejado bien claro el valor de la alegría.
El amable y generoso banco sigue desgranándome en qué consiste, aparecen las palabritas mágicas "TAE" -que según  otro banco quiere decir Te Amo Elena y eso ya me gusta más- "TIN" -que no tengo ni idea de qué es pero me suena como a campanita- y muchas opciones, hasta 3. Luego me preguntan "¿Cómo conseguirlo? y me dan un teléfono como si fuera el "teléfono de la esperanza". Pero yo sé que si llamo ya me han pillado, ya me pasaré no sé cuaántos años pagando ese trocito de alegría que ahora me ofrecen tan ufanos. Será bien seguro, una alegría efímera, pasajera, que traerá consigo quebraderos de cabeza para poder pagar el préstamo y sus consabidos intereses.

Cierro el papelito y termina diciendo con más palabras de colores: "Le presentamos el nuevo Préstamo alegría". Pues mira por donde, a mí, hace años, me regalaron la alegría para siempre y gratis. Estos de los bancos no tienen ni idea de lo que es la verdadera alegría, ni les importa. El problema es que seguimos picando el anzuelo. ¡Qué cosas!


martes, 13 de diciembre de 2011

Adviento y Navidad: la historia de un ENCUENTRO


La reflexión que hoy comparto con vosotros no es mía aunque la hago mía porque siento como propia la experiencia de fondo. Emilio, desde Irún, nos ofrece una clave hermosísima para vivir el Adviento y la Navidad: el Encuentro.
Gracias Emilio, por compartir algo que atraviesa tu Ser, al compartirlo nos llevas a nosotros al Encuentro con esa misma experiencia. Y es que, no en vano, somos uno en el Uno.

ADVIENTO y NAVIDAD-La historia de un ENCUENTRO

¿Quién no anhela el ENCUENTRO con JESÚS? ¿Quién no ansía ese ENCUENTRO eterno con Aquel que nos habita después de haber sentido una fugaz comunión (con lo más divino que hay en nosotros) en lo más recóndito de nuestro ser? ¿Quién puede dejar de buscar después de haber sido cegado en lo más escondido del alma por una luz más blanca que la nieve?

Hablamos de ADVIENTO y NAVIDAD.
Hablamos de GESTACIÓN y de NACIMIENTO.
Hablamos de ENCUENTRO y de ENCARNACIÓN.

“Ven, Señor Jesús” decimos, pero en realidad Jesús ya nos habita, como dice San Agustín en sus Confesiones: “No existen tres tiempos: el pasado, el presente y el futuro, sino sólo tres presentes: el presente pasado, el presente del presente y el presente del futuro”. Y es que Jesús es presente ya en lo más recóndito de nuestro ser (siempre ha estado ahí y siempre estará). De hecho, me atrevería a decir (como ya le oí decir a alguien en un curso sobre interioridad) que la oración de Adviento cobra mucho más sentido al decir: “Adéntrame, Señor Jesús” o, dicho de otro modo, “Tú que habitas en nosotros hazte el encontradizo”.

De hecho, desde esa perspectiva ésta es la historia de un ENCUENTRO que siempre ha estado ahí. Un ENCUENTRO latente, silencioso, vigilante, espectante, pero sobre todo, REAL. ¿Cuidas los momentos de silencio? ¿Cuidas los momentos en los que te sientes habitado? ¿cuidas los ratos en los que te sientes amado? ¿Cuidas…? Estamos ante un ENCUENTRO que dura toda la vida (o gran parte de ella???), un ENCUENTRO que transforma, que convierte los corazones, que calma los agobios, que nos introduce en un caminar junto “al que es” en silencio agradable, en comunión con todo “lo que es”.

No se trata de responder preguntas, ni siquiera de formularlas. Se trata de vivir en ese ENCUENTRO e ir renaciendo (NAVIDAD) a una nueva conciencia de ser. Así es como Jesús se ENCARNA en cada uno de nosotros, permitiendo la COMUNIÓN y promoviendo la CONVERSIÓN a través del silencio de los enamorados (poco necesitan decirse, sólo la presencia les basta).

Fiel discípula de Jesús y todo un modelo para nosotros de todo esto es María, madre y seguidora fiel. Ella nos enseña a “guardar todas estas experiencias en nuestro corazón” y nos enseña a ser testigos de Jesús en el caminar de la vida.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Amor: el lenguaje universal

¿De que les sirve a las religiones enseñar sus preceptos y ritos a sus fieles si no les introducen en la vía del Amor?

¿De qué les sirve a las religiones creerse poseedoras de la única Verdad si tal certeza sirve para azuzar divisiones, guerras, desencuentros, sospechas?

¿De qué les sirve a las religiones tener clarísimo quién y cómo es Dios si no saben reconocer quién es el hermano, cómo es el rostro del Amor encarnado?

Sueño con generaciones de niños y niñas que crezcan familiarizándose con todas las formas sanas de espiritualidad y sabiduría de la humanidad. Serán adultos sensibles a los símbolos, sin absolutizarlos. Serán adultos capaces de nombrar a Dios con diferentes nombres sabiendo que sólo son balbuceos de Quien está más allá de todo nombre o tan sólo inscrito en  uno: el Amor.

A algunos eso les parece sincretismo, confusión, a algunos le da miedo, no sé de qué... Si Dios hubiera temido a la variedad, no hubiera creado un universo tan increiblemente rico, variado...

Sólo el Amor es el lenguaje universal que estamos obligados a enseñar a nuestros niños. Sólo el Amor nos Unirá.