La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

martes, 5 de junio de 2012

Big bang

Hubo una explosión de Amor. El Amor fue incapaz de no compartir su alegría, su plenitud de Vida y explotó...¡Hubo una cósmica explosión de AMOR! Todo comenzó a moverse, todo comenzó a evolucionar. Un dinamismo imparable lo atravesaba todo. Partículas infinitesimales se unieron generando átomos que también se unieron y dieron lugar a millones de compuestos químicos que también se unieron combinándose con increíble creatividad. Surgió la matería y, en ella, el vacío. Todo se unió, todo se combinó, los contrarios no eran sino manifestaciones complementarias de una misma y única realidad nacida del mismo útero amoroso. El dinamismo expansivo del Amor inscrito en todo tejió una red de vida, un universo en expansión. 

El Amor confiríó a la vida su mismo rostro y surgió una especie única: el ser humano. Dentro de él y de ella el cosmos al completo. Hombre y mujer hijos del Amor, hermanos del universo, portan en sí todo cuanto existe. El hombre, la mujer, receptáculos especialísimos del Amor, hermanos del aire, del mar, de las aves, de los seres más minúsculos, portadores de  minerales que les unen a la tierra y a las estrellas más lejanas. Microcosmos masculino y femenino.

Hubo una explosión de Amor. El Amor lo dio todo de sí, como no puede dejar de hacer.

Hay fuerzas que empujan hacia la implosión. Hay anti-Amor. Pero el Amor es más fuerte que todo. El Amor no cesa de amar. Nada ni nadie puede puede frenar su dinamismo puesto que de Él venimos  y a Él nos dirigimos, mientras...¡EN EL AMOR VIVIMOS!

Todo queda acogido, recogido, vivificado en el seno cósmico que todo lo nutre. Nada se halla fuera del Amor, mas Él se retira suavemente para dejar ser lo que de él nació pues si no lo hiciera sólo existiría Él.



Amorosa Unidad. Todo en todo. Todos con todo. El Todo en todo. Y todas las cosas existentes, sean cuales sean, se dirigen inexorablemente hacia una expansión del Amor que, cuando llegue el momento, todo lo abrazará nuevamente en sí para dotarlo de nueva vida, para enjugar lágrimas nacidas en el devenir, para iluminar los rincones vitales que se dirigieron hacia la sombra de la luz.

Hijo mío, universo, planeta, humanidad... Te llevo dentro, me llevas dentro. Te anuncio Vida duradera. No estamos tú y yo, nosotros, no estamos abocados a la muerte ni a la mutilación. Somos llevados a la plenitud mientras se nos permite aprender a desplegar las velas de nuestro Ser. Desplegamos las velas y brotan la compasión, la justicia, el cuidado de todo y de todos, la no-dualidad, la paz. Fe, esperanza y amor.

Tomada de tu mano. Silencio. Respiramos. Todo está bien. Todo es necesario. Sólo nos resta despertar. Abrir los ojos para ver más allá de las formas, los oídos para escuchar el latido común de cuanto existe, las manos para tocar las delicadas formas del Amor, las fosas nasales para aspirar el perfume vital, la boca para ser alimentados de Vida.

Estoy sentada en mi rincón en comunión con el cosmos entero. Sonrío: estamos en las manos de Dios.





2 comentarios:

Rafael Amigo Marcos dijo...

Gracias Elena. Me quedo sobre todo con el dinamismo del Amor (la Vida):

"Hay fuerzas que empujan hacia la implosión. Hay anti-Amor. Pero el Amor es más fuerte que todo. El Amor no cesa de amar. Nada ni nadie puede puede frenar su dinamismo puesto que de Él venimos y a Él nos dirigimos, mientras...¡EN EL AMOR VIVIMOS!"

Elena Andrés Suárez dijo...

Imparable el Amor, La Vida...DIOS. Imparable... Un abrazo.