La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

martes, 19 de junio de 2012

LA PRESENCIA

Y otro curso escolar que termina. Algunos alumnos/as han terminado una etapa, los pequeñines del último curso de Infantil, al regreso serán alumnos de Primaria; los que han terminado Primaria estrenarán la Secundaria en su fase preadolescente. Algunos alumnos de Secundaria darán el salto a Bachillerato o Ciclos y, los que ya terminaron Bachillerato, pasando el susto de la selectividad se adentrarán en los territorios universitarios. Todo en movimientto, todo fluyendo. Sólo nosotros, los/as "profes" seguiremos en el mismo lugar, quizá nos cambien de etapa, o de clase, quizá alguno deje atrás la responsabilidad de la tutoría y otro la estrene entre nervioso/a e ilusionado/a. Pero los/as "profes" seguimos firmes como rocas en medio del océano siempre en movimiento del crecimientode nuestros/as alumnos/as.

A veces es bueno recordar esto tan evidente: nuestros/as alumnos/as crecen, cambian, han venido y, cuando sea el momento se irán y, entonces ¿QUÉ RECORDARÁN? Seguramente no recordarán la lección 17, ni otras muchas cosas, a no ser las que les sirvan en su formación futura y en su vida laboral, pero, ni aún así eso será lo que más recordarán. Todos/as, con el paso de los años, recordamos del paso por el colegio algo más total y definitivo: me sentí querido/a valorado/a o no.

Cuando un curso termina siempre me pregunto cuantas de mis palabras o insistencias habrán calado de verdad en los chavales. Mi voz es una más en medio de un mar de voces. Pero sé que algo sí puede quedar en el recuerdo y es la PRESENCIA. La presencia de un/a educador/a es más que sus palabras, la presencia de un/a educador/a es una forma de estar que hace que cada niño/a, cada adolescente con el que se cruza, se sienta o no querido/a, se sienta o no escuchado/a, se sienta o no tratado/a con respeto, se sienta o no potenciado/a en sus capacidades y ayudado/a en sus puntos débiles. 

La presencia se construye de miradas, de silencios, de paciencia, de sonrisas y guiños, de "toques", de interés real, de escucha del alumno/a, no sólo de lo que dice, sino de cómo lo dice. La presencia presupone un adulto/a que se conoce y que tiene autocontrol, capaz de no dejarse llevar por las aguas más tumultuosas de las salidas de tono de los/as alumnos/as.

No va mal relativizar un poco otras cosas, otros resultados y volver a gustar internamente que el/la educador/a lo es de personas en construcción, es decir: un cúmulo de pensamientos, emociones, capacidades y límites, cuerpo, mente y espíritu aún por desarrollar. Somos jardineros/as que han de saber cuidar un jardín pujante de flores de diferentes formas y colores. A todos no les podemos dar ni pedir lo mismo, a cada uno la dósis de presencia amorosa y respetuosa que necesita.

Cuando se vayan...¿Qué recordarán? Ciertamente sólo las presencias, y de ellas, las que haya percibido como presencias amables.

4 comentarios:

Javier Palacios dijo...

...estar presentes de manera significativa requiere dar tiempo y en la escuela estamos tan presos del reloj... que ahora, a final de curso, entre la burocracia y el papeleo... que no se nos olvide que el centro de nuestra escuela son los chavales. Gracias Elena por tu reflexión y los ecos que despiertas. Un abrazo.

Elena Andrés Suárez dijo...

Presencia también es estar en el aula antes de que lleguen los chavales y decirles un "buenos días" sonriente mirándoles a los ojos, de eso tú sabes mucho.

Emilio dijo...

Realmente trabajamos con personas, nuestr@s chic@s no son números ni notas ni... Yo veo en ellos potencialidad, futuro, vida... y seguramente por eso me gusta mi trabajo. Seguramente tenemos mucho que enseñar, pero también mucho que aprender. Este es un trabajo de aprendizaje mutuo y de camino compartido.

Elena Andrés Suárez dijo...

¡Qué verdad! Aprendizaje mutuo y camino compartido. Gracia, Emilio. Sé que así lo vives, tus alumnos lo notan...