La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

miércoles, 13 de junio de 2012

Llénate de cosas buenas

Me dices que estás triste. Me dices que no te sientes bien contigo/a mismo/a. Me dices que no encuentras, que te aburres, que te asaltan los mismos pensamientos una y otra vez y que tropiezas con la misma piedra cada día. Me dices que hay un vacío en ti que has buscado llenar con cosas que, al final, te han hecho daño dejándote más vacío aún.

¡LLÉNATE DE COSAS BUENAS!

Escucha música, escúchala con todo el cuerpo, hasta que la piel se te ponga de gallina y te eches a llorar de emoción, de pura belleza.
Lee un montón de buenos libros, variados, largos y cortos. Lee tebeos como cuando eras niño, lee un cuento para acunar a tu niño interior. Lee poesía.
Escribe sin pensar. Llena un cuaderno con frases locas, con desahogos íntimos, con poemas y ripios que luego nadie leerá.
Llama a tus amigos para interesarte por ellos. Escribe a tus amigos, chatea con tus amigos, envíales un SMS con un deseo de felicidad.
Prepárate una comida sana, rica, llena de colores y texturas, invéntate un plato que alimente tu cuerpo y tu alma.
Cocina para tus amigos, para tu pareja, para tus padres, para tus hijos...
Expulsa los pensamientos destructivos, feos, oscuros.
Mírate al espejo y sonríete: ¡cómo podría hacer daño a un/a tipo/a tan fenomenal!
Haz deporte, cansa sánamente tu cuerpo y ponlo en forma, más bello sin obsesiones malsanas.
Prohíbete cualquier conversación, pensamiento, imagen, relación que rebaje tu nivel cultural, moral, espiritual. Sé fiel al don que se te ha dado y auméntalo llenándote de cosas buenas.
Dí a quien amas que le amas y que intentarás ser fiel a ese amor siendo el mejor tú posible, pero también pidiendo ayuda cuando no sepas por donde tirar.
Dibuja, como un/a niño/a, haz garabatos, déjate llevar por lo colores y las formas.
ORA... Habla con Dios, quédate dormido/a en su regazo, déjate mecer por él /Ella, ábrete a su Luz.
Ayuda a otros, piensa en otros con amor y respeto, con veneración. 
Sé gratuito, haz de vez en cuando cosas que no te aporten nada material a ti pero sí algo bueno a otros.
Da las gracias a todos, cada día, hasta por pequeñas cosas, nunca creas que alguien te debe nada pero tampoco seas servil, simplemente SÉ AGRADECIDO/A.
Sonríe, sonríe, sonríe, tú lo sabes, una sonrisa hace tanto bien al que la da como a quien la recibe.

Sí, por favor, LLÉNATE DE COSAS BUENAS, crea en tu interior un almacen de cosas bellas, armoniosas, dulces, agradables, generosas, limpias. Alimenta tu alma de belleza.

¡LLÉNATE DE COSAS BUENAS!


2 comentarios:

Amaia dijo...

Alimentar el alma de belleza…

A mí me asombra nuestra capacidad para reconocer lo bello, y como al cultivarla crece en nosotros una sorpresa perpetua ante la profunda armonía de lo creado.
“La belleza salvará el mundo” dice el príncipe Myskin de Dostoievski. La belleza es no solamente morada tranquila y hermosa, sino también la irrupción escandalosa del Todo en el fragmento, resplandor de irradiación que traspasa.
La belleza no cansa; no se necesitan "dosis" cada vez mayores para evitar que aburra, como pasa con los sucedáneos. No te empequeñece, te "agranda"; te das cuenta de que es algo que te trasciende. Incluso te lleva a pensar en cuál es tu lugar en el mundo


(Elena, ya sabes quien ocupa un lugar importante en mi almacén de cosas bellas, armoniosas, dulces, agradables, generosas, limpias…Gracias)


Amaia

Elena Andrés Suárez dijo...

Amaia, tú eres una de esas "cosas" bellas que pueblan el corazón de muchas personas. Dejas huella.

GRACIAS por tu profunda reflexión sobre la belleza. Un beso.