La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

jueves, 28 de febrero de 2013

"Tú eres Pedro"

 
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Él les dijo: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!» Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres! (Mateo 16, 13-20)
 
Como Pedro un Papa que sea, antes que nada, hombre, humano, sabiamente humano y conocedor de las trampas del ego. Como Pedro un Papa que recuerde sus errores para no creerse infalible. Como Pedro un Papa que se deje llevar por el Espíritu aunque eso le lleve a decir o hacer lo no políticamente correcto. Como Pedro un Papa que sepa que, a pesar de que el Espíritu le acompaña, lo hace como a todos y todas y uno puede, con Espíritu y todo, terminar por no comer en la mesa de los paganos por el miedo al qué dirán, por ello, como Pedro, un Papa que cuente con las opiniones de otros y otras.

Pedro, amigo de Jesús, rudo pescador antes de ser discípulo, conocedor de lo mucho que cuesta tener el pan de cada día en la mesa.
Pedro... el que lloró amargamente porque negó, porque tuvo miedo, porque se le fue la fuerza por la boca y creyó que podía más de lo que pudo. 
 
A Pedro Jesús le llamó Satanás, percibió en él las astucias de la no-luz. Nadie está libre de caer en la tentación de aligerar la exigencia del Evangelio.
 
Sí, un Papa como Pedro no por ser roca firme sino por ser hombre que se deja re-crear en lo profundo de su ser.
 
Que el Espíritu sople libre y ligero.

4 comentarios:

Gonzalo dijo...

No tienes que esperar nada de fuera.
Dios ya te lo ha dado todo, lo que falta lo tienes que hacer tú.
La tarea fundamental está dentro de ti mismo.
Es un proceso de iluminación, de toma de conciencia de lo que eres.
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Convertirse es centrarse.
Presupone la conciencia de estar descentrado.
Si no descubres que tu camino te lleva afuera, a las cosas terrenas,
no estarás motivado para ninguna rectificación.
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No intentes cambiar de objetivos fuera de ti. Es perder el tiempo.
La única meta que te puede saciar está dentro.
Céntrate, concéntrate.
Ese es el único camino de conversión.
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Elena Andrés Suárez dijo...

Gracias e nuevo, Gonzalo, por tu mensaje lleno de sabiduría.

Anónimo dijo...

La sabiduría de un niño...
https://www.youtube.com/watch?v=NDLFaAPYjuU

Gonzalo dijo...

Yo y el Padre somos UNO.
Es la mejor expresión de lo que fue Jesús.
Tú también eres UNO con Dios, pero todavía no te has enterado.
El día que lo descubras, esa frase saldrá también de lo más hondo de tu ser.
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Descubre lo que hay en ti de hermano menor:
Me dejo llevar por el hedonismo individualista.
Busco lo más fácil, lo más cómodo, lo que me pide el cuerpo...
Mi objetivo es satisfacer las exigencias de mi falso "yo".
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Descubre lo que hay de hermano mayor:
Busco la cercanía de Dios, pero fabrico un Dios a mi medida.
Un Dios que me quiera, porque soy mejor que los demás
y me debe ese amor que le exijo.
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No busques modelos fuera, todos son falsos.
El único modelo debe ser Él, que no está "en los cielos" (en las nubes),
sino en lo hondo de tu ser,
esperando ser descubierto, vivido y manifestado.
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