La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

martes, 3 de mayo de 2016

"Acoger el temblor"

“Encuentra tu verdadera debilidad y ríndete a ella. Ahí está el camino de la genialidad. La mayoría de la gente pasa su vida usando sus fortalezas para superar o encubrir sus debilidades. Hay unos pocos que utilizan sus fuerzas para incorporar sus puntos débiles, que no se dividen, esas personas son raras de encontrar. En cualquier generación hay unos pocos y son quienes la lideran.” Moshe Feldenkrais


En el blog de Helena Guevara, especialista  de Feldenkrais cuyas lecciones "on line" utilizo, encuentro esta entrada magnífica que me parece clave. Quiero compartirla con todos/as vosotros/as.




Viendo y escuchando conecto con todos mis límites y "temblores"...¡Son tantos! Deseo atravesarlos  amorosamente, dejándome enseñar, iluminar, pero sobretodo, acogiéndome a mí misma en lo que no puedo, en lo que no sé, acogiéndome cuando "no llego", acoger mis equivocaciones, mi sombra, mis miedos y vergüenzas. Acoger cada uno, uno a uno, mis límites con amor y lucidez, agradecida por ser humana, aunque me sepa habitada por lo divino.

Si abrazo y acojo mi ser imperfecto en su imperfección ¿cómo podré abrazar y acoger a otros y otras seres imperfectos como yo?

Pero aún deseo más, deseo "acoger el temblor" y escuchar lo que quiere enseñarme, los cientos de puertas nuevas que atravesar que me quiere mostrar cuando en lugar de rechazar esos "temblores vitales" los nombro, los acojo y luego los suelto suavemente como a cometas que desean alzar el vuelo o semillas que desean hundirse en la tierra y fructificar.

"Todo es posible y todo está por hacer", decía el maravilloso poeta  Miquel Martí i Pol. Así es con la condición de que en ese "todo" incluya lo tembloroso como vía de acceso a lo posible, tantas veces imposible cuando me resguardo en mis zonas de confort o simplemente me asusto y abandono a causa de mi "temblor".

1 comentario:

Erika A Kremer dijo...

Muy interesante Elena, pensaba en mi y en cuánta energía mal invertida. Cuánto recurso de acceso a uno mismo no aprovechado. Gracias. Paz y Bien!