La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

sábado, 8 de julio de 2017

Dos aportaciones

Esta semana he recibido en casa dos regalos: el primero el libro donde hemos publicado de la mano de la Editorial PPC las diferentes ponencias y aportaciones del primer Simposio fruto del Posgrado de Educación de la Interioridad que impartimos en el campus La Salle de Aravaca. Es un libro en el que pude reflexionar sobre los retos que nos lanza el comenzar a tomarnos en serio la EI como Paradigma de la Educación del siglo XXI, qué pasos se han dado en estos dieciséis últimos años, qué aciertos y carencias y qué perspectivas de futuro creo que son importantes tener en cuenta. Junto a esta reflexión, en aquel fin de semana pudimos contar con la reflexión profunda y sumamente enriquecedora de David Guindulain s.j. en torno a la relación entre Pastoral y Educación de la Interioridad, la estrecha relación también entre Justicia e Interioridad de la mano del gran Esteban Velazquez s.j. curtido en su entrega a la causa de los empobrecidos. El libro también afronta, como lo hizo el Simposio, el importante e irrenunciable tema del necesario acompañamiento a los alumnos y educadores, pudimos conocer de primera mano la propuesta del Equipo Ruaj a través de Marisa Moresco, religiosa Vedruna.
Además quisimos dar voz a personas que nos relataran en primera persona con qué procesos se han puesto en marcha algunos de los proyectos de EI que en opinión de quienes dirigimos el Posgrado, se acercan más a la propuesta que deseamos ofrecer, así esta vez pudimos acercarnos a los procesos en los contextos educativos de La Salle (Profesora Auxi Guerrero desde Bilbao), Compañía de María (Profesor Juantxo Pérez, desde Valladolid), Menesianos de Portugalete (Profesora Mónica Población) y Maristas Ibérica (Hermano Andoni Gonzalez, desde Bilbao).
También dejamos espacio para descubrir de qué modo la atención a la interioridad se transforma en estructura de apoyo personal, familiar y profesional y contamos con los inestimables testimonios de Emilio Murugarren (Irun), Miriam López de Luzuriaga y Rai Carames (Vitoria), Ana Ruiz (Bilbao) y Adelaide Baracco (Barcelona).

El segundo libro que ha llegado a casa como visita gratamente inesperada ha sido otra recopilación de ponencias, esta vez del Foro sobre Jóvenes e Interioridad propuesto desde la Universidad de la Mística en Ávila y en el que tuve el privilegio de participar el mes de enero del 2016. En este libro se encuentras las reflexiones de Carmen Jalón, Carmen Pellicer, Fernando Donaire OCD y Miguel García Baró así como yo misma entre otros.

Son dos aportaciones dentro de una corriente imparable que nos señala hacia la urgencia de recuperar el cuidado y conexión con nuestra dimensión interior, no sólo en la Escuela sino en la vida.

Espero de corazón que os resulten interesantes. Encontraréis ambos libros en librerías religiosas.

viernes, 9 de junio de 2017

¿Por qué? o ¿PARA QUÉ? Escuchando la Vida desde lo profundo

Hace ya unas semanas os dejé una pregunta planteada. Doy desde aquí gracias a Angel Mari Ipiña por su respuesta en forma de vídeo y por compartir en él vida (al final, querido Ángel, he decido no publicarlo).

Pasado este tiempo deseo compartir la respuesta que yo me doy a esa pregunta y lo hago en el contexto de todas las muertes absurdas, crueles y dolorosas que nos envuelven. Soy consciente de que mi reflexión es fruto de una persona que vive en un país rico, que puede desarrollar un trabajo que le llena, que no me falta salud ni comida, vivo en un lugar precioso y sin guerra, etc. por ello circunscribo mi reflexión al ámbito de una vida con esas características. ¿Cómo sería mi reflexión en el caso de ser una refugiada, una mujer maltratada...? No lo sé, Tampoco sé cómo reaccionaría si me diagnosticaran una enfermedad grave a mí, sólo sé de mi capacidad para asumir golpes duros y sé de mi resiliencia y de mi fe hasta el lugar donde la vida me ha llevado y desde los aprendizajes que a mí me ha tocado vivir, desde ahí me expreso en esta entrada.

Ante los acontecimientos doloroso, desagradables o duros que todos y todas hemos de afrontar alguna vez en la vida, hace tiempo que no me pregunto "por qué". He descubierto la riqueza a la que me abre preguntarme "para qué".

Vivir es aprender a aceptar y a reconciliarnos con el hecho irrenunciable de que somos vulnerables y con la realidad contundente de que la vida  no se puede controlar, manipular ni organizar, dicho en castizo :"Echa cuentas y te saldrán rosarios".

Somos, efectivamente, protagonistas de nuestra vida, a eso estamos llamados, a vivirla con pasión y entrega. Qué triste no sentir como pasión la construcción de la propia vida, nuestra gran obra. Pero en esa construcción apasionada poco es lo que podemos controlar. Podemos soñar, podemos y ojalá tengamos proyectos personales, ello nos impele hacia delante sacándonos de la apatía del puro sobrevivir. Pero nada ni nadie puede asegurarnos que todo, absolutamente todo será como lo deseamos o como a uno mismo le parecer que sería mejor.

Por ello, cada contratiempo, del calado que sea, es una gran oportunidad para aprender a Escuchar desde lo profundo, más allá de los puros esquemas mentales y de las meras necesidades de nuestro ego. Cada contratiempo, cada crisis, cada "golpe" es una invitación a ir más allá y descubrir nuevas posibilidades, nuevas claves de lectura de la vida, quizá una gran oportunidad para descubrir capacidades ocultas o para aprender a agradecer lo que se asumió como pertenencia propia y hoy se descubre como don ante su posible pérdida.

Creo que preguntarme "para qué" en lugar de "por qué" me hace más agradecida, más flexible y también más optimista, sí, optimista porque al bucear en el "para qué" descubro siempre que todo tiene un sentido pero tantas veces oculto para la simple razón, un sentido que debe ser iluminado también por el corazón. Ese "para qué" pone a funcionar juntos Razón y Corazón y de ese trabajo conjunto emerge una nueva Luz que descubre un horizonte de sentido en medio incluso del aparente sin sentido.

"Todas las cosas sean cuales sean, todas incluso el pecado son necesarias y todo acabará bien". Esta frase que Juliana de Norwich escuchó en su corazón al preguntar a Dios acerca del pecado y del mal si todo ha nacido de su Amor, fue para mí una frase que se clavó en mi alma y en mi mente y que me ayudó a ir pasando del "por qué" al "para qué" transitando el camino de la pobreza interior por la cual me sé parte de un inmenso tapiz cósmico en el que yo soy tan sólo un hilo más y poco puedo llegar a atisbar del sentido de la Obra Universal. Sin embargo, cuando hago silencio, cuando me dejo en Dios y le permito que Él /Ella mire a través de mí, todo muestra una armonía y una Belleza inenarrables y entonces, sí, todo tiene sentido y sé que "todo acabará bien", sea lo que sea, porque no somos seres para el absurdo, sino seres creados por Amor y para el Amor.

miércoles, 3 de mayo de 2017

¿Por qué? o ¿PARA QUÉ?

¿Alguna vez te has preguntado "por qué a mí"? Seguro que sí, incluso te has preguntado "por qué a mí no" ante la "suerte" o el éxito de otra persona en alguna faceta de la vida.
Ese "por qué" brota de nuestros labios casi sin que nos demos ni cuenta cuando algo que nuestra mente cataloga como "malo" o "desagradable" sucede.
Algo dentro necesita buscar un sentido, un "porqué" a eso que "me-nos" sucede o no "me-nos" sucede y no deseamos.

Propongo no olvidar que podemos cambiar esa pregunta por otra mucho más interesante, sugerente y sabia: ¿PARA QUÉ ME-NOS SUCEDE?

Y aquí lo dejo. Me gustaría mucho que si lees esta entrada tan cortita te adentres en las dos preguntas y veas hacia donde te conduce cada una. Ya te ofreceré mi reflexión más adelante mientras, si te animas a dejar algún comentario sería muy enriquecedor.

Feliz día, pase lo que pase...

lunes, 24 de abril de 2017

La Alegría de la Resurrección

Y amaneció... Esa salida del sol vivida junto a un pequeño grupo de personas hermanadas me parecía ser una silente parábola del Reino:
"El Reino de los cielos se parece a aquellos hombres y mujeres que dejaron la seguridad y confort de los caminos conocidos y caminaron de noche, adentrándose más y más hasta llegar al punto desde el que dejarse bañar por los rayos del Sol que nace de lo alto"
Parábola de Paz, de fraternidad y sororidad, parábola silenciosa, humilde, pequeñita que desembocó al final de la mañana entorno a un ciprés plantado con mimo, con consciencia, con amor.

Sol y ciprés, camino y excavación, espera contemplativa y acción de labriego... Todo unido, todo siendo parte de un Todo.

Y amaneció y sentí en mi piel el escalofrío de la Vida verdadera que lo atraviesa todo, que lo nutre todo, que lo ilumina todo y todo hace florecer imparable y eterna. Eso es Resurrección.


martes, 11 de abril de 2017

Semana Santa

Una vez más nos sucede como con la Navidad: celebramos misterios cristianos sin tener ni idea de qué significan. Así que las carreteras se llenaran de coches, los hoteles de personas, las playas de toallas y las procesiones más conocidas de tablets y móviles lanzando destellos.
Como leí en algún lugar, una vez más nos olvidamos del protagonista de la Navidad y de la Semana Santa: Jesús de Nazaret.

Pero también habrá estos días no pocos y pocas que dejarán sus casas y acudirán a Pascuas para jóvenes, Pascuas familiares, otros se retirarán en monasterios y otros muchos harán cabriolas para entrar de lleno en el significado de estos días densos de la vida de Jesús manteniendo el ritmo de cada día y buscando momentos de interiorización cuidando de enfermos, atendiendo necesidades familiares... Ellos y ellas buscarán en la contemplación y profundización del Triduo Pascual, agua fresca para sus vidas, regeneración de la Esperanza y fortalecimiento del Amor.

Sí, una vez más creo que debiéramos dejar de ser hipócritas como sociedad y que aquel que no cree en Dios y, sobretodo, aquel que se ríe de la religiosidad y de la fe de otros/as, siguiera con su vida como lo hacemos cuando nada hay nada que celebrar. Pero no, disfrutaremos gustosos de unas vacaciones incluso en  lugares exóticos y caros gracias al "recuerdo" de la Muerte y Resurrección de uno a quien algunos aceptamos como rostro de Dios. Eso sí: algunos no creyentes me mirarán como a un bicho raro y esbozarán una sonrisilla socarrona si intento explicarles porqué y cómo celebro yo aquello en lo que sí creo y que orienta mi vida.

Mi deseo es que los que nos dejemos adentrar en la Pascua del Señor, seamos removidos por la hondura de cada uno de esos tres días y recuperemos y actualicemos en nuestras vidas el sentido del paso de Dios hecho uno de tantos y el servidor de todos por nuestro mundo.


martes, 4 de abril de 2017

Perplejidad...

Mi "habitat" cotidiano es el mundo de la enseñanza y dentro de él mi tarea es la creación y puesta en marcha de proyectos que integren la Educación de la Interioridad, la "atención al Ser" en el día a día escolar. La interioridad humana es la matriz de los valores, la tierra donde estos pueden echar raíces y mantenerse, dejando de ser meras "poses" que se deshacen ante el primer problema moral para pasar a ser pilares de una vida vivida éticamente.

El tipo de formación del profesorado que conlleva esta propuesta pedagógica me regala vivir con los/as educadores/as momentos de gran densidad humana y espiritual, recibir y compartir confidencias muy hondas y en ocasiones incluso íntimas. Cada día soy testigo de la gran calidad humana y profesional de los educadores de la escuela concertada (a la que hoy hay empeño en destruir poco a poco). De la escuela pública no tengo información d primera mano, así que no puedo opinar, pero no dudo de que en ella hay grandes personas y grandes educadores (porque lo uno no puede darse sin lo otro, ya hasta las neurociencias nos certifican que una mala persona no puede ser un gran profesional)

Pero no voy a dar mi opinión sobre los desaguisados que está sufriendo la escuela concertada en este país donde abunda el cainismo más rancio y basado en la pura ideología. Quizá sea tema para otra entrada.

Hoy simplemente quiero expresar la paradoja que vivo  a diario. Me explico: mientras en el ámbito educativo, al menos el que yo conozco y en el que me muevo, hay un convencimiento de que ya no se puede educar a los niños y jóvenes sin tener en cuenta la educación de la dimensión interior de tal forma que favorezca y capacite a los alumnos para una vida vivida desde la construcción activa  de la unión con los demás, con el mundo y, en el caso creyente, con Dios, los acontecimientos mundiales, cercanos y lejanos de los que se hacen eco los medios de comunicación, nos presentan a una humanidad muy herida en la que quienes crean las hojas de ruta de las naciones valoran más (a pesar de sus discursos llenos de alusiones a los derechos humanos, etc... ) su propia seguridad y confort que a los ciudadanos a los que dicen servir. El "modus vivendi" generalizado no parece que sea el de un verdadero interés por la construcción de la unidad, sino claramente la apuesta y el énfasis en lo que nos separa.

Tampoco abundan los modelos de honestidad, servicio, lucidez, altura intelectual y política en los dirigentes que  aparecen en las noticias.

Por otro lado la enorme cantidad de atentados y agresividad ambiental, el pisoteo de la democracia, parece querer anunciar una época en la que, tras el impás de paz y deseo de libertades que llegó tras las dos Guerras Mundiales, vuelve a percibirse un "tufo" a totalitarismo realmente preocupante.

Así pues, no puedo evitar sentir con fuerza esa sensación de "remar contra corriente" cuando los "profes" gastamos energía, creatividad, dinero, tiempo personal en re-crear la educación para que responda a los retos del siglo XXI y reconocemos como uno de los pilares de tal educación la atención al ser integral del alumno (y del profesor) que incluye su dimensión interior.

Una siente (y ello es así desde que alcanzo a recordar) que desea aportar algo desde su pequeñez a la construcción de una humanidad más humana, es decir, más amorosa, más honesta, más pacífica, más creativa, más respetuosa del planeta, más Familia. Pero, cada vez que abro la ventana y oteo los acontecimientos mundiales al menos los que más ruido hacen, todo son corruptelas, engaños, mediocridad intelectual, asesinatos, fundamentalismos, agresividad, demagogia... 

¿Qué pretendemos de nuestros jóvenes si quienes somos los responsables de este momento de la historia de  la humanidad, los adultos, estamos continuamente tomando decisiones que cierran la puerta a la paz, al desarrollo global, al cese del hambre y las guerras? ¿Qué herencia les estamos preparando?

Sí, educar es un camino abierto a la Esperanza de que algo puede cambiar. Pero el mundo sólo irá a mejor si cada ser humano mejora. Ahí radica la clave. Sólo puede pensarse en un cambio real de lo que no funciona y daña nuestra vida si cambiamos cada uno de nosotros. Quizá por ello no hay verdadero interés en dejar avanzar la educación alternativa, la educación del siglo XXI. Quizá por eso en España interesa tanto enfrentar a "la concertada" y a "la pública" haciéndonos creer que somos enemigos. "Divide y vencerás". Mientras todo el énfasis educativo no recaiga en lo pedagógico y dentro de ello, en el factor humano, seguiremos favoreciendo una generación que simplemente agache la cabeza y "aguante el chaparrón"... Pero, cuidado, este chaparrón trae aguas que ya nos ahogaron antaño: el pisoteo progresivo de las democracias y el campo abierto para los fundamentalismos bajo la excusa de la defensa del bienestar económico y de las propias fronteras frente al enemigo.

Perplejidad, eso es lo que hoy siento.



miércoles, 8 de marzo de 2017

Mujer... Mujeres










Desde aquí quiero alabar las grandes obras y aportaciones de las mujeres a la Humanidad, a la vez que me uno a las voces que denuncian todo el mal que se inflige aun en el siglos XXI a tantas mujeres en tantos lugares del mundo.








martes, 7 de marzo de 2017

Cuaresma: Esperando el Aleluya definitivo


Cuaresma: no puede ser no comer carne, no puede ser enterrarse en ceniza, no. 

En este momento de la Humanidad vivir el espíritu de la Cuaresma debería impulsarnos a IR MÁS ALLÁ, a salir definitivamente de nuestras zonas de confort y lanzarnos hacia el hermano solo y sufriente con un abrazo lleno de amor y verdadera compasión. la compasión que se convierte en ayuda efectiva, en gestos de amor y reparación efectiva del mal.

Hoy, cuando nuestro planeta se debate entre guerras e injusticias sin fin, cuando a algunos nos parece que esto no puede ir peor, adentrarse en la Cuaresma es un ejercicio serio y decisivo de dejarse empapar la mirada por la Mirada de Dios, sólo Él/Ella posee las pupilas del Amor. El ejercicio cuaresmal debiera ser dejarnos empapar por esa Mirada que todo lo atraviesa y conoce lo profundo de todo cuanto existe. Esa Mirada nos capacita, nos impulsa, nos dinamiza, nos nutre y consuela para poder actuar desde el Amor en pro de la construcción de la verdadera Humanidad.

En la liturgia cristiana, durante la Cuaresma desparece la exclamación "Aleluya"... Es como si el Cosmos se retuviera, implosionara, buscara dentro de sí, en cada recoveco de lo que es, una razón, un motivo para poder exclamar "Aleluya". Porque "Aleluya" viene a significar "alabad a Yahwéh" y ¿Cómo alabar a Dios cuando la Humanidad mata y muere?

Esperaremos cuarenta días, esperaremos los cristianos hasta la mágica noche de la Vigilia Pascual para volver a pronunciar esa exclamación de júbilo. Esperaremos a que se nos anuncie que uno de entre nosotros ha podido ver más allá, ha creído y ha sido restaurado plenamente en su divina humanidad. Esperaremos hasta que nuestra alma y nuestro corazón perciban que "la muerte no tiene la última palabra". Esperaremos, pero no en espera pasiva y resignada. Esperaremos luchando, clamando, gritando, denunciando, tendiendo la mano, manteniendo encendida la tenue llamita de la Esperanza. 

Esperaremos absteniéndonos de dañar a los demás, a la tierra, a los animales. Esperaremos ayunando de desesperanza manteniéndonos tozudamente firmes en la gran Esperanza de que es posible un Aleluya eterno, un Aleluya cósmico. 

Y esa formidable noche de Pascua cantaremos y alabaremos y clamaremos ALELUYA y no lo haremos porque toca hacerlo, no lo haremos con ingenuidad, lo haremos sabiendo que mientras cantamos y danzamos el Aleluya Pascual la Humanidad sigue enferma, sigue sufriendo. Por ello al entonar ese Aleluya sabremos que al hacerlo  nos comprometemos a transformar el canto en actos de amor, en lucha por la justicia, en Misericorida.

Mientras llega ese momento silenciamos el Aleluya. Nos dejamos adentrar por la Ruah divina en los desiertos individuales y colectivos, reconocemos lucidamente nuestras tentaciones, ¡tantas tentaciones! y pedimos humildemente que se despierte en nosotros el deseo de no ceder, de no caer, de no dejarnos tragar por ese desierto al que algunos llaman "vida". Un desierto creado por lo peor del ser humano en el que el hermano y la hermana no existen, en el que el mundo sólo está ahí para depredarlo, en el que todo lo diferente es catalogado de "malo", de "enemigo".

Seremos "reparadores de brechas" todo el tiempo que sea necesario y trabajaremos a la espera del ALELUYA DEFINITIVO, cuando la Humanidad sea, por fin, verdadera FAMILIA HUMANA.


martes, 28 de febrero de 2017

¡SÉ!

¿Alguien compraría el mejor ordenador del mundo para utilizar tan sólo un 20% de sus posibilidades?
¿Alguien compraría el último modelo de móvil con todo lo mejor en aplicaciones para usarlo únicamente para llamar?
¿Alguien compraría la mejor y más sofisticada cámara de vídeo para guardarla en un cajón?
¿Alguien compraría el coche más potente del mercado para no sacarlo del garaje?

Entonces... ¿Por qué la mayoría de las personas desarrollamos únicamente menos de la mitad de nuestro potencial humano renunciando a ser plenamente quien estamos llamados a ser?¿Quizá porque confundimos "lo que tiene precio" con "lo valioso"?

Puedes soñar con lo imposible: ¡Sueña!
Puedes escuchar a tu corazón: ¡Escucha!
Puedes enfocar tu pensamiento: ¡Enfoca!
Puedes serenar tu alma. ¡Serénate!
Puedes enraizar tus pasos: ¡Enraizate!
Puedes encauzar tus emociones: ¡Crea cauces!
Puedes amar sin medidas: ¡Ama!
Puedes pensar de forma alternativa: ¡Sé alternativo!
Puedes conocerte en el silencio: ¡conócete!
Puedes re-construirte en el silencio: ¡Re-constrúyete!
Puedes de-construirte para Ser: ¡De-constrúyete!
Puedes leer para saber hablar: ¡Lee!
Puedes leer para saber pensar: ¡Lee!
Puedes abrazar para curarte y curar: ¡Abraza!
Puedes llorar para limpiar el alma: ¡Llora!
Puedes desconectar el ordenador, el móvil y la tablet: ¡Desconecta!
Puedes conectar con tu alma para ser feliz: ¡Conecta!
Puedes aprender de los demás: ¡Aprende!
Puedes callar para no decir nada que hiera: ¡Calla!
Puedes gritar para denunciar la injusticia: ¡Grita!
Puedes tender tus manos para ayudar: ¡Ayuda!
Puedes tender tus manos para dejarte ayudar: ¡Déjate ayudar!
Puedes descansar para reponerte: ¡Descansa!
Puedes cansarte en lo que de verdad te haga feliz: ¡Cánsate!
Puedes morir y renacer: ¡Muere!
Puedes nacer de nuevo y Ser: ¡SÉ!... Plenamente, con todas tus dimensiones: ¡¡SÉ!!

martes, 14 de febrero de 2017

Quiérete "más que ayer, pero menos que mañana"

San Valentín... ¿Alguien sabe quién fue? Parece ser que pudo ser uno de los tres mártires ejecutados en tiempos del Imperio Romano, durante el reinado del emperador Claudio II. Valentín sería un médico romano que se hizo sacerdote y que, en contra de las leyes del emperador que prohibía casarse a los soldados para que sus energías se concentraran en la batalla, casaba a los jóvenes enamorados. 
Tras el Concilio Vaticano II, la Iglesia lo retiró del santoral pero ha seguido celebrándose  relacionándolo con "el día de los enamorados".

Este es, de nuevo, un "bendito mes" para las tiendas. Se venden todo tipo de productos para declarar el amor a la pareja, como si en este día todo tuviera que decirse y únicamente con regalos, regalos, regalos.

Otra vez la misma cantinela que durante la Navidad: "compre", "consuma"... Esta vez mercantilizando el concepto del amor.

"Love is in the air", parece resonar la cancioncilla por todos lados. Si hoy tu pareja no te regala algo deberás sospechar si es tu amor verdadero. ¡Qué se preparen los despistados/as!

¡Qué pena rebajar tanto el Amor! Aunque, visto de otro modo, ya que las cosas están así, hoy puede ser una oportunidad para decirle a tu pareja, o todas las personas a las que amas, o al trabajo que adoras, lo mucho que les quieres: sonríe a tus seres queridos, llámalos si están lejos, deja a tu marido o a tu mujer o a tus hijos o a tu padres o a... una notita en el espejo del cuarto de baño o sobre el teclado del ordenador, prepara con esmero una sencilla pero rica comidita o cena, da un paseo sereno con uno de ellos o escribe en tu diario qué aportan de hermoso esas personas a tu vida y susurra en tu corazón un GRACIAS por cada una de ellas. Da hoy el "callo" en tu trabajo como declaración de amor consciente hacia tu vocación...

Pero no olvides declarar tu amor a alguien muy, muy importante en tu vida: TÚ MISMO/A. Quiérete "hoy más que ayer, pero menos que mañana".

martes, 31 de enero de 2017

No hacer daño

No hacer daño... No hacernos daño. Preciosa y sencilla consigna que podría acordar cualquier persona con otra o con otras: entre padres e hijos, entres esposo, entre amigos, entre los miembros de una comunidad, entre países. Bella utopía un mundo en el que cada uno llevara inscrito en su corazón este "santo y seña": "No hacer daño".

Ayer, mientras recibía una masaje para liberar mis cervicales y lumbares, cargadas y doloridas ellas, me asombraba la pericia de mi joven masajista. Hace un mes el masaje fue suave, sin "entrar" demasiado. Ella captaba la inflamación de mis zonas doloridas. Un mes después, ayer, sus manos y dedos entraban a la busca de tendones "enredados y anudados". Sí, me dolía, pero era ese dolor que se siente es necesario, bueno, sanador y sobretodo, notaba claramente que mi cuerpo estaba preparado y receptivo para ese nivel de fuerza y de trabajo. Era el "tiempo oportuno", sí.

Al terminar lo comentamos. Cada inflamación es una capa protectora de algo dolorido. Pretender llegar al músculo o al tendón sin respetar esa inflamación sólo creará un dolor mayor repleto de resistencia. Ella, mi masajista, me decía "No hace falta hacer daño" ¡Qué buena idea! Con ella me fui a casa. Era el día de mi cumpleaños. Entraba en esos cuarenta y nueve que ya suenan a  mucho pero que una siente que no son nada porque siguen vivos los sueños, las ilusiones, sigue viva la Vida.

A estas altura de mi vida creo de veras que "no hace falta hacer daño". Que es hermosos vivir y tratarse a uno mismo y a los demás respetando nuestras zonas doloridas, acariciándolas hasta que se calmen y se abran para entonces sí,poder afrontarlas, nombrarlas, tratarlas, aunque duela de hecho un poco o mucho. Ha habido momentos de mi vida en los que yo misma he precisado una "susto" para reaccionar y los agradezco, sí, a veces puede ser bueno "ir al grano", pero... Hoy resuena en mí con contundencia ese "no hace falta hacer daño" como algo sabio y bueno y como algo tan necesario en un mundo lleno de dolores.

Me gustaría ser masajista, siempre me ha gustado, pero no sólo masajista en el sentido estricto, sino en el sentido amplio: saber cuando alguien precisa un toque suave, relajante o precisa mano firme, energía. No asustar al dolor de nadie, sino acunarlo para que se abran las puertas de acceso a ese "punto" interno que es preciso tocar y recolocar, eso sí, a su "tiempo oportuno"