La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Remendando redes

Leía hoy que uno de los antiguos altos ejecutivos de Facebook afirma que "las redes sociales están desgarrando el tejido social". Mientras leía su punto de vista y cómo él mismo apenas usa ya las redes de internet, pensaba y sentía un cierto alivio. Si, porque a veces pienso si no seré un bicho raro porque donde muchos ven algo genial yo veo algo que nos está matando poco a poco, atontando, empequeñeciendo el pensamiento y haciéndonos muy, muy dependientes de "estar" y de que alguien le de al "me gusta" o "retuitee" lo que hemos escrito. Tanta atención a todo tipo de pantalla nos hace perder momentos únicos, oportunidades, conversaciones, silencios...

Me sorprende mucho que los presidentes de naciones digan ciertas cosas en sus redes sociales. Me asombra y asquea el mundo de los "comentarios", toda la agresividad, tópicos, y burradas que en ellos se vierten, La cantidad de informaciones falsas o apenas contrastadas que vuelan libres por el ciber espacio me asustan por lo que generan en mentes poco o nada formadas...

Ni imagine el lector que vivo asustada ni al margen de las redes (este blog es parte de esa red y también tengo mi muro de Facebook), pero sí pienso a menudo que la llegada masiva y rapidísima de este mundo de internet a nuestras vidas no nos ha pillado precisamente maduros para hacer de ello un uso acertado. Para mí, comienza a parecerse a lo que llamamos "drogas blandas" pero drogas, al fin...

Sí, creo que poner la mirada en la pantalla del ordenador o del móvil más horas que en los ojos y rostros de los que nos rodean, rompe la red humana imprescindible para vivir. me apena ver a personas pasear su precioso y divertido perro sin mirarlo: el perro por delante, con una mano sujetando el dueño la correa y con otra el móvil. Madres y padres sujetando el cochecito con una mano, con la otra el móvil. Comensales a una mesa sin mirarse en mucho rato atentos al "guasap"... Escenas ya tópicas cuando hablamos de estos temas, pero reales y tristes...

Urge tomar la iniciativa cada uno y "remendar" los agujeros que la atención a las redes sociales está creando en nuestra vida. El hilo y la aguja para tal remiendo es apagar el móvil, usar menos o nada las redes sociales... ¿alguien se atreve? Conozco varias personas que sí...

Urge... Lo sentí cuando en el último puente, viajando en el metro de Madrid, nadie, ni yo misma, nadie se acercó a ver si un joven medio caído en su asiento de forma muy extraña, estaba vivo o muerto. La mayoría se protegía tras la pantalla del móvil, los más clásicos mirando a otro lado (versión antigua para hacer que no se ve lo que no se quiere ver). Sólo cuando en una de las paradas un hombre del equipo de seguridad el metro se acercó y vio que realmente estaba muy mal, todos vimos lo mal que estaba. Lo sacó medio desmayado y aún hubo quien se moría de risa, porque una vez sentado  en el andén se caía hacia un lado mientra el de seguridad pedía ayuda por el teléfono interno... Se reían y si hubieran podido, lo hubieran grabado con el móvil para colgarlo en el Facebook.

Así nos va... Sin poder ya distinguir a veces ficción de realidad, más atentos a lo virtual que a lo que tenemos al lado.

martes, 21 de noviembre de 2017

ESTELAS


El cielo permanece. En él nuestras vidas trazan caminos. Tu alma es el cielo. Tus pensamientos y aconteceres van y vienen, sopla el viento y los borra. Tú permanece anclado en tu Centro, así las estelas que deje tu paso por este mundo serán bellas, buenas y verdaderas.

(Texto y fotografía: Elena Andrés 2017)

viernes, 10 de noviembre de 2017

Tener voz

La miseria es grande y aun así me ocurre a menudo por las noches, cuando el día se va apagando dentro de mí, hondamente, que camino con ágiles zancadas a lo largo de la alambrada y siento subir de mi corazón una fascinación-no lo puedo evitar, proviene de una fuerza elemental-: esta vida es maravillosa y grande, tenemos que construir un nuevo mundo después de la guerra. Y a cada infamia, a cada crueldad, hay que oponerle una buena dosis de amor y buena fe, que primero habremos de hallar dentro de nosotros mismos. Tenemos derecho a sufrir, pero no a sucumbir al sufrimiento. Y si sobrevivimos a esta época ilesos de cuerpo y alma, de alma sobre todo, sin resentimientos, sin amarguras, entonces ganaremos el derecho a tener voz cuando pase la guerra. Tal vez soy una mujer demasiado ambiciosa: me gustaría tener una palabra que enunciar.
                                   (Etty HILLESUM. El corazón pensante en los barracones. Cartas. Athropos editorial, 2001, pág. 99.)








¿Qué me impacta de ellas y qué me enseñan estas dos voces provenientes de la locura de los campos de exterminio nazis? Etty Hillesum y Eva Kor, la primera asesinada en Auschwitz, la segunda superviviente de los experimentos con gemelos del monstruo Josef Mengele, el"ángel de la muerte" de Auschwitz.

Etty Hillesum, en medio del infierno del campo de concentración de Westerbork, es capaz de seguir conectando con lo más genuino del ser humano: su capacidad de no sucumbir y conservar el alma. Etty medita, contempla, eleva su mirada más allá de las alambradas, se deja enamorar por la dulzura de su padre preso también, se alegra de encontrarse allí con familiares a los que no veía hace muchísimo. Leyendo las cartas de Etty, hay momentos en los que te hace olvidar que está en un campo de concentración nazi porque es tal la belleza y esperanza de sus palabras que no podemos hacerlas provenir de semejante contexto de des-humanización y locura.

En el párrafo que he transcrito, Etty pronuncia algo impresionante, rotundo que a mí, cada vez que lo leo, me sobrecoge y me conecta con algo muy, muy profundo y verdadero. Ella afirma: si sobrevivimos a esta época ilesos de cuerpo y alama, de alma sobretodo, sin resentimientos, sin amarguras, entonces GANAREMOS EL DERECHO a tener voz cuando pase la guerra. ¡Qué potencia moral posee esta afirmación!. 

Hace poquito leía en una página de educación que sigo en Facebook: "El victimismo es la más popular de las formas de egoísmo, pues permite exigir derechos sin necesidad de cumplir deberes: es querer ser libre a costa de los demás, negando así la propia esencia de la libertad." Miro a mi alrededor y me miro a mí misma y a mi entrono más cercano y descubro esa forma de egoísmo muy presente, pero leo a Etty una y otra vez y no descubro ni una palabra de queja "victimista", no encuentro expresiones de odio ni de deseo de venganza. En una situación donde sería totalmente lícita la queja desgarrada y el enarbolar sin ambages la bandera de víctima, ella, por el contrario, se deja adentrar en la experiencia sin victimismos ni alharacas. En otra carta dice:

Si en estos tiempos no te derrumbas de desolación y si, por otro lado, no te vuelves, a fuerza de autodefensa, dura y cínica o te resignas, entonces tienes todavía alguna posibilidad de ser más sensible, tierna y comprensiva y capaz de amar a un semejante.

He aquí, pues, la voz de una mujer que precisamente porque anhela tener voz propia en la construcción de una sociedad mejor, no sucumbe al victimismo, ni a la amargura, ni al odio. Para ello, en medio de su situación como presa en un campo de exterminio, hace falta una fuerza interior tremenda que no se improvisa. En las cartas de Etty se asoma el lector a un genuino proceso de crecimiento interior. y, personalmente, cada vez que vuelvo a leer sus cartas siempre siento dentro de mí una punzada de dolor y rabia al pensar hasta donde podría haber llegado esta gran mujer si no la hubieran asesinado vilmente. ¡¡Cuántos grandes hombres y mujeres hubieran podido aportar tanto a la humanidad si no hubieran sido asesinados en tantas y tantas guerras!!

Pero, gracias a Dios, otros sobrevivieron y, en el vídeo que comparto, escuchamos esa voz que hubiera podido ser la de Etty. Una mujer que se ha ganado el derecho a tener voz al no haber sucumbido, tal y como dice Etty, a la amargura y el resentimiento. EVA KOR perdonó a sus verdugos. En el juicio contra un nazi cómplice de los asesinatos, los asistentes sintieron un escalofrío al verla abrazar y besar a Oscar Groening, conocido como "el contador de Auschwitz" y perdonarlo por sus crímenes. Muchos judíos supervivientes que allí estaban no lograron entenderlo y ese gesto fue duramente criticado.

Eva Kor afirma la potencia sanadora del perdón. Resulta impresionante escuchar de qué manera recorrió su proceso de perdón a Mengele. Un camino consciente, paso a paso, hasta quedar verdaderamente libre.

Necesitamos voces así en el panorama mundial; voces que no entonen la cansina cantinela de la búsqueda de culpables, del victimismo, del "y tú más". Pero, para ello, para como anhelaba Etty Hillesum, tener voz,  no cualquier voz, se exigen otra cualidades, otra calidad humana. Por ello, y aunque esta entrad sea un poco más larga de lo que hubiera deseado, termino con otro párrafo de las Cartas de Etty que, hoy, me parece puede provocar una necesaria reflexión sobre desde donde y como leer nuestro actual contexto socio-político europeo.

En medio de este árido pedazo de tierra de quinientos metros por seiscientos es posible vislumbrar líderes políticos y culturales de las grandes ciudades. Los bastidores que los habían protegido se desmoronan de un plumazo en el campo de concentración, y helos ahora aquí, atemorizados y desorientados, en un escenario abierto y ventoso que se llama Westerbork. Arrancados de su existencia cotidiana, sus figuras conservan aún la aureola palpable de lo que fue una vida intensa, propia de una sociedad más compleja que la que tenemos aquí.
Se mueven a lo largo de la fina alambrada y sus enormes siluetas se deslizan, vulnerables, en la inmensa superficie del cielo. Tendrían ustedes que haberlos visto...
La sólida coraza de su posición social, la notoriedad y la fortuna se han despedazado y no tienen dónde caerse muertos. Viven en un espacio desnudo, delimitado únicamente por el cielo y la tierra, y que tendrán que ir amueblando de lo que rescaten de su propio interior, de lo demás ya no les queda nada.
Ahora es evidente que en la vida no basta con ser un político hábil o un artista talentoso, pues en la necesidad la vida exige otras cualidades.
Sí, en verdad, al final seremos juzgados por nuestra calidad humana. (págs. 60-61).


jueves, 2 de noviembre de 2017

No sé como titular esta entrada...

La enseña se cumple:"Divide y vencerás". Y así actuamos cuando no vamos más allá, cuando otorgamos a lo relativo la cualidad de absoluto. Es evidente que toda persona debe construir su propia comprensión ética y política de la realidad. Pero, en estos meses, me pregunto ante cada nuevo "episodio nacional-ista" (nacionalismo español o catalán, ambos son nacionalismos en cuanto a defensa de una identidad diferente e inamovible, y ya sé que esta frase será entendida como un gran error, sin embargo, así lo creo), bien, decía que me pregunto últimamente si es posible de veras que pensemos que es posible solucionar nuestros problemas en el mismo nivel de conciencia que los creó. 

Todo nacionalismo subraya la diferencia: España diferente y muy otra de Francia, Europa muy diferente con respecto a África, el Norte con respecto al sur, Cataluña diferente de España y un larguísimo etcétera de diferencias, subrayados, límites, peculiaridades... Lo único bueno son los chistes que de ello sacamos, si me permitís la pequeña banalidad.

¡Qué hermosa la pluralidad, la diferencia, lo peculiar! ¡Qué hermoso nuestro mundo que desde el principio de su existencia ha evolucionado, ha cambiado, está pleno de diversidad!

Pero... Qué pena cuando, desde el nivel de conciencia egoico, traducimos "diversidad" por "molesto". Nuestra pequeña mente humana se inquieta ante lo que no puede clasificar y mantener en una casilla clara, se inquieta ante la demasiada diversidad. Por ello, la historia humana sobre la faz de la tierra está plagada de luchas de poder que buscan siempre hacer al otro igual a mí para que encaje en la visión del mundo que  yo catalogo como "buena y justa". Cómo nos desasosiega salir de nuestras zonas de confort.

Luchas, conquistas, asimilaciones a todos los niveles: familiar, político, económico, religioso e incluso ecológico.

Y si no podemos asimilar, si el percibido como diferente se remueve y no se deja, entonces funciona perfectamente el "divide y vencerás": crear una narración en la que queden bien claros los "bandos", los "lados". Los de un "lado" tendrán su narración y los del otro lado la suya y en cada narración todo encaja a la perfección y encaja tan bien que hace del todo imposible transitar los posibles puentes de encuentro. Como pasa con los "paradigmas", parece que dos narraciones de un mismo hecho político no pueden convivir, están siempre llamados a chocar. 

A mi modo de ver cada "lado" de este estridente sinsentido español-catalán, ha dinamitado totalmente los puentes imprescindibles que hubieran sido deseables y, para mí, posibles en el siglo XXI.

Y yo, amigos, me siento como quien caminando por el puente, cayó al río tras la explosión que lo destruyó y descubre que la vida fluye, es cambio, diversidad, mientras veo en las dos orillas separadas a gente inamovible, estancada, cerrada que grita sin esas a los de la otra orilla.

Y a quienes ansiamos puentes que demuestren que tenemos la inteligencia suficiente como para reconocer que el contexto socio cultural del siglo XXI pide otras políticas, estamos nadando en el río y recibiendo pedradas de un orilla y de otra. Bueno, pues yo prefiero seguir nadando aún a riesgo de ahogarme, antes que decantarme por una orilla o por la otra: prefiero los puentes que me permitan sentirme de todos y no de unos pocos.

El único absoluto en todo esto debiera ser el bien común. Miedo me dan tantas banderas al viento que esconden tras sus ondulaciones fundamentalismos de un lado y de otro. Ante tanta bandera asomada a tantos balcones me siento totalmente apátrida. No me representan ni unas ni otras, Hace mucho que no puedo comulgar con ruedas de molino de un signo ni  de otro.

¿Nadie se da cuenta de que el planeta, nuestra casa, la casa común que no reconoce fronteras y se alegra con la bio-diversidad, se nos está muriendo?

Muy bien: sigamos jugando a ser únicos, a descatalogar al otro de mi álbum de fotos. Sigamos volcando violencia y agresividad en las redes sociales, insultándonos, descalificándonos y mientras tanto permitamos que a quien le va muy bien esta división se frote las manos y sea más rico porque nosotros, antes de cuidar de nuestra única casa, la Tierra, necesitamos amueblar muy bien y dejar bien clara cuál es la República independiente de lo que sea o el Reino de no sé quien. Quizá, cuando eso esté hecho y respiremos tranquilos porque el otro ya no se mete en mis asuntos, ya sea demasiado tarde: no habrá manera de construir puentes porque no habrá planeta.

¿Aún no sabemos a estas alturas que somos inter-dependientes? ¡Qué torpes y necios!

Todo esto me cansa, me preocupa, me entristece, me harta, me enfada... Por eso necesito cada día grandes dosis de silencio orante y allí, una y otra vez, se me revela lo absurdo de todo este montaje y se me indica que el único camino para ser es vivir con alegría y paz la diferencia, la bio-diversidad, el cambio y la evolución porque es la entraña de todo lo vivo. Ahí, en la raíz silente de la Vida sólo escucho "Padre, que todos sean uno, como tú y yo somos uno", ante eso... nada más puedo decir, sólo pedir vivir yo en mi día a día esa unidad, la construcción de la unidad con los cercanos, con el mundo, con Dios. Poniendo en ello todo mi corazón, no queda sitio para banderas y bandos.

Publicaré esta entrada y ojalá no reciba mensajes ofensivos, "peros", lecciones de historia... Simplemente: estoy cansada de tanta cerrazón, de tanta mentira, de tanta interpretación sesgada de todo. Todos tenemos derecho y el deber de posicionarnos políticamente, ya lo he dicho antes, pero también creo tenemos el deber en este momento de la historia de la humanidad de realizar el necesario "agere contra" para crear hoy las bases de un futuro mucho mejor para nuestros hijos e hijas. 

Este no es el camino: unilateralismos, cientocincuentaycincos, victimismos varios, ocultaciones. Esta no puede ser la forma de hacer política y de convivir del siglo XXI. Pero para que la solución aparezca ha de haber un necesario cambio de nivel. Hoy, tal cambio, no se percibe y, viendo el estilo de personas que se dedican a la política en general, veo muy complicado el necesario "salto cuántico" que pueda originar diálogo de verdad (patética la forma de definir "diálogo" de ciertos políticos cuando hablan de ello).

DIA-LOGOS: la palabra  a través de mí que llega a ti (porque escuchas) y en ti es acogida, respetada, abrazada aunque me saque de mi zona de confort y siendo acogida queda revestida de algo nuevo que llega a mí cuando hablas tú, dando a luz, entre los que dia-logan a una tercera palabra que crea una nueva realidad.

Por tanto como siento y he intentado expresar (no sé si con acierto o no, pero así ha salido)... No sé como titular esta entrada. Póngale cada lector el título que más le convenza.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Soy NOSOTROS

Hoy copio un poema que publiqué en este blog en el 2011. Ante todo lo que escucho y veo, me surge volver a proclamar esta condición de hermanos, de nosotros, de hogar común que proviene del hecho de ser humanos y de vivir en un planeta que en origen no nació con fronteras.

Sentirse y saberse "nosotros" debe llevarnos a trabajar por vivir en común, por co-laborar por la creación de sociedades que amparen y cuiden a los débiles y potencien a los individuos y colectividades, no que nos encierren en fronteras y banderas y nos hagan acríticos.

Ningún sentimiento de nación, sea el que sea, repito, sea el que sea, puede amparar el ataque al otro. 

La espiritualidad profunda suele llevar a la experiencia de la común unión, de la Unidad con todo y todos y eso no es algo vano y fútil, no es algo "celestial" tiene su concreción política porque genera una forma de entender ( no desde la pura razón sino desde la experiencia interior) de qué modo estamos llamados a vivir. Sentirse y saberse "nosotros" anula la respuesta violenta y hace emerger el clamor por la justicia porque ningún dolor me es ajeno y ninguna alegría deja de ser mía. Me vivo y me sé FAMILIA HUMANA.

Esa experiencia interior de la Unidad subyacente a todo conduce a quien la vive a rechazar todo aquello que, hijo del ego, nos divide, etiqueta y disminuye. Se acentúa la mirada crítica y se entiende rápidamente de donde vienen las palabras-trampa que manipulan y que no nacen de la entraña de la verdadera humanidad.

Sigo creyendo firmemente que quien se deja iluminar por el Espíritu recibe la capacidad para salir de las redes tejidas por el ego y se le otorga mayor claridad para percibir el baile de máscaras de la vida social y política. Claro que eso... incomoda.

Soy NOSOTROS

Soy NOSOTROS,
esa es mi esencia.
Nací de una cadena de encuentros
en otros encuentros me encontré
y me encuentro.

Nunca sin ti
no puedo renunciar a este NOSOTROS
que me recrea
que me redimensiona
que me devuelve los exactos contornos de mi ser.

Soy NOSOTROS
esa es la salud de mi ser.
Parte de un Todo
que me da identidad.
No me pierdo
cuando me vacío,
no me vacío cuando me abandono.
Ese NOSOTROS
que soy
me otorga mi verdadera identidad.

Nunca sin ti,
nunca sin nosotros.
Nunca exiliada de mí
nunca exiliada de ti,
siempre siendo en este inmenso NOSOTROS.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Mi interior destino (poema orante)

Firme pero no rígida,
así quiero seguir horadando el camino 
que me lleva hacia mí misma.,
que con todos me hermana
y a todo me entrelaza
en el sí del Amor sin nombre
y por tantos nombres conocido.

Aquí, enraizada en la Presencia que todo lo llena
que todo lo preña con su amoroso toque 
de silencio y Palabra lleno.
Ahora, en este exacto instante en el que el oxígeno 
ensancha mi ser
haciéndolo capaz de recibir y acoger,
de gestar y cuidar.
Ahora, en este mismo segundo en el que
siento el aire marchar libre hacia no sé donde,
mientras mi cuerpo se vacía 
haciendo a mi ser capaz de dar-se.

Firme, aquí y ahora,
rosal, árbol y monte,
río enérgico y lago aquietado,
océano de profundidades y abismos,
cielo sin nubes, despejado,
tormenta regeneradora
y campo fertilizado.

Así, todo eso y nada de ello,
así deseo más que nada vivirme,
saberme y sentirme.
Por ello, por esa promesa que eternamente me habita,
me mantengo en camino,
oteando el inalcanzable horizonte
que me acerca a la Vida.

No quiero frenar el interior latido,
su impulso de avance
en la quietud orante.
Avanzo quieta,
me dejo aquietar en el avance.
Ni llego a ningún lugar,
ni parto de ningún sitio.
Firme en TI,
Dios mío,
Amante luz,
tierra nutriente,
mi interior destino.

domingo, 17 de septiembre de 2017

La vuelta al cole

Y ya está: otro curso que comienza. ¿Pereza? Pues claro que sí. ¿Ilusión? Mucha más que pereza.

Inicio: tiempo de oportunidades

Oportunidades para:

Volver a disfrutar de lo que nos hizo felices y nos causó alegría en el curso pasado.
Mejorar aquello que tenemos claro que no funcionó bien.
Dejar nuestra pequeña huella en el mundo a través de nuestro trabajo bien hecho.
Aprender tantas cosas nuevas a través de nuestros compañeros, alumnos. familias...
Tender la mano a tantos alumnos/as que lo necesitan desde el primer día.
Y, como no, una nueva oportunidad para agradecer el hecho de poder vivir la pasión de educar.

Curso nuevo, tiempo de oportunidades

Bendigamos cada mañana el regalo de estar vivos y de poder crear escuela.

¡¡FELIZ VUELTA AL COLE, QUERIDOS/AS EDUCADORES/AS!!

domingo, 20 de agosto de 2017

"No tinc por"

Este fue el grito unánime en Plaza Cataluña al fin del minuto de silencio... "No tinc por"..."No tengo miedo"..."Ez daukat beldurrik" y podríamos escribirlo en todos los idiomas del mundo. Pero... No tengo miedo...¿a qué? ¿A andar por las calles más concurridas de las capitales más atractivas para un terrorista? Soy vasca. Anduve muchos años dando rodeos para no acercarme a zonas y lugares de mi pueblo que podían ser objetivo de ETA o de la kale borroka. Sé lo que es ir atenta a lo que pasa, a lo que se mueve alrededor, a lo que se dice... Se me metió dentro y me costó lo mío dejarlo ir.

¿A qué no tenemos miedo? ¿A qué sí debemos temer? Esa sería una pregunta que creo necesario hacerse. 

No tener miedo no es sinónimo de imprudencias temerarias, pero hay una forma de "no temor" que merece la pena ser reflexionada, tenida en cuenta. Se trata del "no temor" que nace y brota espontáneamente de las convicciones profundamente asumidas y enraizadas. En ese terreno de la convicción coinciden el terrorista y el pacifista: el primero está convencido hasta la médula de que matando al diferente hace un bien a su causa, el segundo está convencido de lo contrario.  Quien mata en nombre de una ideología, lo hace asumiendo y dando cabida en su vida a la muerte de inocentes que a sus ojos son culpables de todo lo que a él le enferma e indigna, hace de la violencia un modo de vida. Quien respeta toda vida, quien no mata, no asesina ni apoya el asesinato ni la violencia en ninguna de sus manifestaciones,  hace de la no violencia y de la Paz un modo de vida.

Los terroristas suicidas no tienen miedo a morir en pro de su causa. Los grandes defensores/as de la Paz llegaron a dar su vida por esa causa, la causa de una humanidad unida y hermanada. 

Por eso me pregunto:¿Qué digo cuando afirmo "no tengo miedo"? Porque yo sí tengo miedo de que un amigo, mi marido, un ser querido o yo misma muramos arrollados por un coche, sí temo que un loco me rebane el cuello mientras paseo. Pero ese temor es natural, es humano y lo más que genera en mí es no temeridad, prudencia. Sin embargo seguiré gozando de un paseo por la Ramblas cuando vaya a Barcelona, aunque estén tan llenas de gente que no se pueda dar un paso.

A lo que sí tengo miedo, lo que sí me causa un gran temor es la posibilidad de que los terroristas de cualquier tipo lleguen a hacernos caer en su misma aritmética: si tú matas, yo te mato, si tú me molestas a mí, yo te mato a ti, si tú me metes en un "cajón de sastre" yo hago lo mismo: "todos los árabes son...", "todos los inmigrantes son...", "todos los musulmanes...", todos..."

Cuando permitimos que el "ojo por ojo" mal entendido (porque en su origen nada tiene que esa ley judía ver con la traducción que hemos hecho de ella) se convierta en el camino para la solución de los conflictos y violencias, entonces la humanidad se queda ciega. Gandhi lo dijo así:"Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego"

¿Qué hace falta para no entrar en argumentaciones banas, superficiales, facilonas en respuesta al horror en Barcelona o en tantísimos lugares del mundo? Evidentemente lo primero es formarse, no sólo informarse. Me dan escalofríos leer la cantidad de medias verdades, estereotipos y estupideces que pueblan estos días las redes sociales.

Lo segundo es tener muy claro que hablar de "no-violencia" no es hablar de poses ni de "eslóganes" aprendidos, sino de un MODO DE VIDA. Mantenerse firme en el no ataque, depurar mi lenguaje para que sea lo menos agresivo posible, nunca olvidar que "no hay camino para la paz, la paz es EL CAMINO". Mantenerme en la muy determinada determinación (es un acto de voluntad) de no caer en tópicos, de no cosificar con mi lenguaje ni en mi pensamiento al otro... Es decir, vivir  dentro de un dinamismo que es justamente el totalmente opuesto al dinamismo de quien asesina, divide, cosifica al contrario, al diferente, etc.

A veces me da miedo la fuerza con la que nacen dentro de mí, en la vida cotidiana, deseos de fastidiar a quien me ha hecho daño. La dificultad para perdonar a personas de mi propia familia. Es ahí donde debo "temer", porque si en esto soy incapaz de abrirme a la lógica del amor, del perdón, de la reconciliación ¿puedo pretender hacerlo, vivirlo en otros ámbitos?

"Amad a vuestros enemigos, haced el bien a quien os odia, rezad por los que os persiguen"... Jesús de Nazaret no ofrece cualquier línea de acción. Es claro y contundente. Por eso lo que más miedo me da es que los cristianos pervirtamos el Evangelio y seamos generadores de división y odio allí donde somos llamados claramente a ser constructores de PAZ y de fraternidad/sororidad. Me da miedo que quienes gritan "Moros fuera" sean tantas veces personas que se llaman a sí mismas cristianas. Me da miedo cuando recibo en mi móvil mensajes muy agresivos y ofensivos hacia los musulmanes que comparten personas a las que aprecio y de algunas a las que tengo por creyentes convencidos. Me da miedo lo fácil que es dejarse llevar por la indignación para caer en el odio y el deseo de venganza que no de justicia. Porque no me da miedo la justicia si es eso, justicia, sí me da miedo el revanchismo y el desahogo salvaje que, finalmente, iguala en vileza al verdugo y al vengador de la víctima.

En ese sentido necesito y creo necesario recordar que en el País Vasco hemos hecho y seguimos haciendo un enorme ejercicio de perdón y reconciliación para eliminar la violencia de nuestra sociedad, queda mucho por hacer, sí, pero lo que parecía tan imposible, hoy ha dado paso a un País Vasco en paz y con  iniciativas de pacificación creativas y activas que aseguren un presente y un futuro mejor. También sería bueno recordar todos los ámbitos y lugares en los que conflictos terribles que han causado miles de víctimas han dado paso a un final del conflicto y de la división, mediado todo ello por el diálogo, por el perdón, por fórmulas creativas que rompieran la inercia de "acción-reacción".... Nunca la acentuación de posturas extremistas ha solucionado nada.

No tengo miedo a pasear por las Ramblas, pero sí tengo miedo, miedo a que perdamos lo genuinamente Humano (y como cristiana lo más genuino de mi fe): la capacidad de poner paz donde hay guerra, amor donde hay odio, reconciliación donde hay división, lucidez donde hay total confusión.

sábado, 8 de julio de 2017

Dos aportaciones

Esta semana he recibido en casa dos regalos: el primero el libro donde hemos publicado de la mano de la Editorial PPC las diferentes ponencias y aportaciones del primer Simposio fruto del Posgrado de Educación de la Interioridad que impartimos en el campus La Salle de Aravaca. Es un libro en el que pude reflexionar sobre los retos que nos lanza el comenzar a tomarnos en serio la EI como Paradigma de la Educación del siglo XXI, qué pasos se han dado en estos dieciséis últimos años, qué aciertos y carencias y qué perspectivas de futuro creo que son importantes tener en cuenta. Junto a esta reflexión, en aquel fin de semana pudimos contar con la reflexión profunda y sumamente enriquecedora de David Guindulain s.j. en torno a la relación entre Pastoral y Educación de la Interioridad, la estrecha relación también entre Justicia e Interioridad de la mano del gran Esteban Velazquez s.j. curtido en su entrega a la causa de los empobrecidos. El libro también afronta, como lo hizo el Simposio, el importante e irrenunciable tema del necesario acompañamiento a los alumnos y educadores, pudimos conocer de primera mano la propuesta del Equipo Ruaj a través de Marisa Moresco, religiosa Vedruna.
Además quisimos dar voz a personas que nos relataran en primera persona con qué procesos se han puesto en marcha algunos de los proyectos de EI que en opinión de quienes dirigimos el Posgrado, se acercan más a la propuesta que deseamos ofrecer, así esta vez pudimos acercarnos a los procesos en los contextos educativos de La Salle (Profesora Auxi Guerrero desde Bilbao), Compañía de María (Profesor Juantxo Pérez, desde Valladolid), Menesianos de Portugalete (Profesora Mónica Población) y Maristas Ibérica (Hermano Andoni Gonzalez, desde Bilbao).
También dejamos espacio para descubrir de qué modo la atención a la interioridad se transforma en estructura de apoyo personal, familiar y profesional y contamos con los inestimables testimonios de Emilio Murugarren (Irun), Miriam López de Luzuriaga y Rai Carames (Vitoria), Ana Ruiz (Bilbao) y Adelaide Baracco (Barcelona).

El segundo libro que ha llegado a casa como visita gratamente inesperada ha sido otra recopilación de ponencias, esta vez del Foro sobre Jóvenes e Interioridad propuesto desde la Universidad de la Mística en Ávila y en el que tuve el privilegio de participar el mes de enero del 2016. En este libro se encuentras las reflexiones de Carmen Jalón, Carmen Pellicer, Fernando Donaire OCD y Miguel García Baró así como yo misma entre otros.

Son dos aportaciones dentro de una corriente imparable que nos señala hacia la urgencia de recuperar el cuidado y conexión con nuestra dimensión interior, no sólo en la Escuela sino en la vida.

Espero de corazón que os resulten interesantes. Encontraréis ambos libros en librerías religiosas.

viernes, 9 de junio de 2017

¿Por qué? o ¿PARA QUÉ? Escuchando la Vida desde lo profundo

Hace ya unas semanas os dejé una pregunta planteada. Doy desde aquí gracias a Angel Mari Ipiña por su respuesta en forma de vídeo y por compartir en él vida (al final, querido Ángel, he decido no publicarlo).

Pasado este tiempo deseo compartir la respuesta que yo me doy a esa pregunta y lo hago en el contexto de todas las muertes absurdas, crueles y dolorosas que nos envuelven. Soy consciente de que mi reflexión es fruto de una persona que vive en un país rico, que puede desarrollar un trabajo que le llena, que no me falta salud ni comida, vivo en un lugar precioso y sin guerra, etc. por ello circunscribo mi reflexión al ámbito de una vida con esas características. ¿Cómo sería mi reflexión en el caso de ser una refugiada, una mujer maltratada...? No lo sé, Tampoco sé cómo reaccionaría si me diagnosticaran una enfermedad grave a mí, sólo sé de mi capacidad para asumir golpes duros y sé de mi resiliencia y de mi fe hasta el lugar donde la vida me ha llevado y desde los aprendizajes que a mí me ha tocado vivir, desde ahí me expreso en esta entrada.

Ante los acontecimientos doloroso, desagradables o duros que todos y todas hemos de afrontar alguna vez en la vida, hace tiempo que no me pregunto "por qué". He descubierto la riqueza a la que me abre preguntarme "para qué".

Vivir es aprender a aceptar y a reconciliarnos con el hecho irrenunciable de que somos vulnerables y con la realidad contundente de que la vida  no se puede controlar, manipular ni organizar, dicho en castizo :"Echa cuentas y te saldrán rosarios".

Somos, efectivamente, protagonistas de nuestra vida, a eso estamos llamados, a vivirla con pasión y entrega. Qué triste no sentir como pasión la construcción de la propia vida, nuestra gran obra. Pero en esa construcción apasionada poco es lo que podemos controlar. Podemos soñar, podemos y ojalá tengamos proyectos personales, ello nos impele hacia delante sacándonos de la apatía del puro sobrevivir. Pero nada ni nadie puede asegurarnos que todo, absolutamente todo será como lo deseamos o como a uno mismo le parecer que sería mejor.

Por ello, cada contratiempo, del calado que sea, es una gran oportunidad para aprender a Escuchar desde lo profundo, más allá de los puros esquemas mentales y de las meras necesidades de nuestro ego. Cada contratiempo, cada crisis, cada "golpe" es una invitación a ir más allá y descubrir nuevas posibilidades, nuevas claves de lectura de la vida, quizá una gran oportunidad para descubrir capacidades ocultas o para aprender a agradecer lo que se asumió como pertenencia propia y hoy se descubre como don ante su posible pérdida.

Creo que preguntarme "para qué" en lugar de "por qué" me hace más agradecida, más flexible y también más optimista, sí, optimista porque al bucear en el "para qué" descubro siempre que todo tiene un sentido pero tantas veces oculto para la simple razón, un sentido que debe ser iluminado también por el corazón. Ese "para qué" pone a funcionar juntos Razón y Corazón y de ese trabajo conjunto emerge una nueva Luz que descubre un horizonte de sentido en medio incluso del aparente sin sentido.

"Todas las cosas sean cuales sean, todas incluso el pecado son necesarias y todo acabará bien". Esta frase que Juliana de Norwich escuchó en su corazón al preguntar a Dios acerca del pecado y del mal si todo ha nacido de su Amor, fue para mí una frase que se clavó en mi alma y en mi mente y que me ayudó a ir pasando del "por qué" al "para qué" transitando el camino de la pobreza interior por la cual me sé parte de un inmenso tapiz cósmico en el que yo soy tan sólo un hilo más y poco puedo llegar a atisbar del sentido de la Obra Universal. Sin embargo, cuando hago silencio, cuando me dejo en Dios y le permito que Él /Ella mire a través de mí, todo muestra una armonía y una Belleza inenarrables y entonces, sí, todo tiene sentido y sé que "todo acabará bien", sea lo que sea, porque no somos seres para el absurdo, sino seres creados por Amor y para el Amor.

miércoles, 3 de mayo de 2017

¿Por qué? o ¿PARA QUÉ?

¿Alguna vez te has preguntado "por qué a mí"? Seguro que sí, incluso te has preguntado "por qué a mí no" ante la "suerte" o el éxito de otra persona en alguna faceta de la vida.
Ese "por qué" brota de nuestros labios casi sin que nos demos ni cuenta cuando algo que nuestra mente cataloga como "malo" o "desagradable" sucede.
Algo dentro necesita buscar un sentido, un "porqué" a eso que "me-nos" sucede o no "me-nos" sucede y no deseamos.

Propongo no olvidar que podemos cambiar esa pregunta por otra mucho más interesante, sugerente y sabia: ¿PARA QUÉ ME-NOS SUCEDE?

Y aquí lo dejo. Me gustaría mucho que si lees esta entrada tan cortita te adentres en las dos preguntas y veas hacia donde te conduce cada una. Ya te ofreceré mi reflexión más adelante mientras, si te animas a dejar algún comentario sería muy enriquecedor.

Feliz día, pase lo que pase...

lunes, 24 de abril de 2017

La Alegría de la Resurrección

Y amaneció... Esa salida del sol vivida junto a un pequeño grupo de personas hermanadas me parecía ser una silente parábola del Reino:
"El Reino de los cielos se parece a aquellos hombres y mujeres que dejaron la seguridad y confort de los caminos conocidos y caminaron de noche, adentrándose más y más hasta llegar al punto desde el que dejarse bañar por los rayos del Sol que nace de lo alto"
Parábola de Paz, de fraternidad y sororidad, parábola silenciosa, humilde, pequeñita que desembocó al final de la mañana entorno a un ciprés plantado con mimo, con consciencia, con amor.

Sol y ciprés, camino y excavación, espera contemplativa y acción de labriego... Todo unido, todo siendo parte de un Todo.

Y amaneció y sentí en mi piel el escalofrío de la Vida verdadera que lo atraviesa todo, que lo nutre todo, que lo ilumina todo y todo hace florecer imparable y eterna. Eso es Resurrección.


martes, 11 de abril de 2017

Semana Santa

Una vez más nos sucede como con la Navidad: celebramos misterios cristianos sin tener ni idea de qué significan. Así que las carreteras se llenaran de coches, los hoteles de personas, las playas de toallas y las procesiones más conocidas de tablets y móviles lanzando destellos.
Como leí en algún lugar, una vez más nos olvidamos del protagonista de la Navidad y de la Semana Santa: Jesús de Nazaret.

Pero también habrá estos días no pocos y pocas que dejarán sus casas y acudirán a Pascuas para jóvenes, Pascuas familiares, otros se retirarán en monasterios y otros muchos harán cabriolas para entrar de lleno en el significado de estos días densos de la vida de Jesús manteniendo el ritmo de cada día y buscando momentos de interiorización cuidando de enfermos, atendiendo necesidades familiares... Ellos y ellas buscarán en la contemplación y profundización del Triduo Pascual, agua fresca para sus vidas, regeneración de la Esperanza y fortalecimiento del Amor.

Sí, una vez más creo que debiéramos dejar de ser hipócritas como sociedad y que aquel que no cree en Dios y, sobretodo, aquel que se ríe de la religiosidad y de la fe de otros/as, siguiera con su vida como lo hacemos cuando nada hay nada que celebrar. Pero no, disfrutaremos gustosos de unas vacaciones incluso en  lugares exóticos y caros gracias al "recuerdo" de la Muerte y Resurrección de uno a quien algunos aceptamos como rostro de Dios. Eso sí: algunos no creyentes me mirarán como a un bicho raro y esbozarán una sonrisilla socarrona si intento explicarles porqué y cómo celebro yo aquello en lo que sí creo y que orienta mi vida.

Mi deseo es que los que nos dejemos adentrar en la Pascua del Señor, seamos removidos por la hondura de cada uno de esos tres días y recuperemos y actualicemos en nuestras vidas el sentido del paso de Dios hecho uno de tantos y el servidor de todos por nuestro mundo.


martes, 4 de abril de 2017

Perplejidad...

Mi "habitat" cotidiano es el mundo de la enseñanza y dentro de él mi tarea es la creación y puesta en marcha de proyectos que integren la Educación de la Interioridad, la "atención al Ser" en el día a día escolar. La interioridad humana es la matriz de los valores, la tierra donde estos pueden echar raíces y mantenerse, dejando de ser meras "poses" que se deshacen ante el primer problema moral para pasar a ser pilares de una vida vivida éticamente.

El tipo de formación del profesorado que conlleva esta propuesta pedagógica me regala vivir con los/as educadores/as momentos de gran densidad humana y espiritual, recibir y compartir confidencias muy hondas y en ocasiones incluso íntimas. Cada día soy testigo de la gran calidad humana y profesional de los educadores de la escuela concertada (a la que hoy hay empeño en destruir poco a poco). De la escuela pública no tengo información d primera mano, así que no puedo opinar, pero no dudo de que en ella hay grandes personas y grandes educadores (porque lo uno no puede darse sin lo otro, ya hasta las neurociencias nos certifican que una mala persona no puede ser un gran profesional)

Pero no voy a dar mi opinión sobre los desaguisados que está sufriendo la escuela concertada en este país donde abunda el cainismo más rancio y basado en la pura ideología. Quizá sea tema para otra entrada.

Hoy simplemente quiero expresar la paradoja que vivo  a diario. Me explico: mientras en el ámbito educativo, al menos el que yo conozco y en el que me muevo, hay un convencimiento de que ya no se puede educar a los niños y jóvenes sin tener en cuenta la educación de la dimensión interior de tal forma que favorezca y capacite a los alumnos para una vida vivida desde la construcción activa  de la unión con los demás, con el mundo y, en el caso creyente, con Dios, los acontecimientos mundiales, cercanos y lejanos de los que se hacen eco los medios de comunicación, nos presentan a una humanidad muy herida en la que quienes crean las hojas de ruta de las naciones valoran más (a pesar de sus discursos llenos de alusiones a los derechos humanos, etc... ) su propia seguridad y confort que a los ciudadanos a los que dicen servir. El "modus vivendi" generalizado no parece que sea el de un verdadero interés por la construcción de la unidad, sino claramente la apuesta y el énfasis en lo que nos separa.

Tampoco abundan los modelos de honestidad, servicio, lucidez, altura intelectual y política en los dirigentes que  aparecen en las noticias.

Por otro lado la enorme cantidad de atentados y agresividad ambiental, el pisoteo de la democracia, parece querer anunciar una época en la que, tras el impás de paz y deseo de libertades que llegó tras las dos Guerras Mundiales, vuelve a percibirse un "tufo" a totalitarismo realmente preocupante.

Así pues, no puedo evitar sentir con fuerza esa sensación de "remar contra corriente" cuando los "profes" gastamos energía, creatividad, dinero, tiempo personal en re-crear la educación para que responda a los retos del siglo XXI y reconocemos como uno de los pilares de tal educación la atención al ser integral del alumno (y del profesor) que incluye su dimensión interior.

Una siente (y ello es así desde que alcanzo a recordar) que desea aportar algo desde su pequeñez a la construcción de una humanidad más humana, es decir, más amorosa, más honesta, más pacífica, más creativa, más respetuosa del planeta, más Familia. Pero, cada vez que abro la ventana y oteo los acontecimientos mundiales al menos los que más ruido hacen, todo son corruptelas, engaños, mediocridad intelectual, asesinatos, fundamentalismos, agresividad, demagogia... 

¿Qué pretendemos de nuestros jóvenes si quienes somos los responsables de este momento de la historia de  la humanidad, los adultos, estamos continuamente tomando decisiones que cierran la puerta a la paz, al desarrollo global, al cese del hambre y las guerras? ¿Qué herencia les estamos preparando?

Sí, educar es un camino abierto a la Esperanza de que algo puede cambiar. Pero el mundo sólo irá a mejor si cada ser humano mejora. Ahí radica la clave. Sólo puede pensarse en un cambio real de lo que no funciona y daña nuestra vida si cambiamos cada uno de nosotros. Quizá por ello no hay verdadero interés en dejar avanzar la educación alternativa, la educación del siglo XXI. Quizá por eso en España interesa tanto enfrentar a "la concertada" y a "la pública" haciéndonos creer que somos enemigos. "Divide y vencerás". Mientras todo el énfasis educativo no recaiga en lo pedagógico y dentro de ello, en el factor humano, seguiremos favoreciendo una generación que simplemente agache la cabeza y "aguante el chaparrón"... Pero, cuidado, este chaparrón trae aguas que ya nos ahogaron antaño: el pisoteo progresivo de las democracias y el campo abierto para los fundamentalismos bajo la excusa de la defensa del bienestar económico y de las propias fronteras frente al enemigo.

Perplejidad, eso es lo que hoy siento.



miércoles, 8 de marzo de 2017

Mujer... Mujeres










Desde aquí quiero alabar las grandes obras y aportaciones de las mujeres a la Humanidad, a la vez que me uno a las voces que denuncian todo el mal que se inflige aun en el siglos XXI a tantas mujeres en tantos lugares del mundo.








martes, 7 de marzo de 2017

Cuaresma: Esperando el Aleluya definitivo


Cuaresma: no puede ser no comer carne, no puede ser enterrarse en ceniza, no. 

En este momento de la Humanidad vivir el espíritu de la Cuaresma debería impulsarnos a IR MÁS ALLÁ, a salir definitivamente de nuestras zonas de confort y lanzarnos hacia el hermano solo y sufriente con un abrazo lleno de amor y verdadera compasión. la compasión que se convierte en ayuda efectiva, en gestos de amor y reparación efectiva del mal.

Hoy, cuando nuestro planeta se debate entre guerras e injusticias sin fin, cuando a algunos nos parece que esto no puede ir peor, adentrarse en la Cuaresma es un ejercicio serio y decisivo de dejarse empapar la mirada por la Mirada de Dios, sólo Él/Ella posee las pupilas del Amor. El ejercicio cuaresmal debiera ser dejarnos empapar por esa Mirada que todo lo atraviesa y conoce lo profundo de todo cuanto existe. Esa Mirada nos capacita, nos impulsa, nos dinamiza, nos nutre y consuela para poder actuar desde el Amor en pro de la construcción de la verdadera Humanidad.

En la liturgia cristiana, durante la Cuaresma desparece la exclamación "Aleluya"... Es como si el Cosmos se retuviera, implosionara, buscara dentro de sí, en cada recoveco de lo que es, una razón, un motivo para poder exclamar "Aleluya". Porque "Aleluya" viene a significar "alabad a Yahwéh" y ¿Cómo alabar a Dios cuando la Humanidad mata y muere?

Esperaremos cuarenta días, esperaremos los cristianos hasta la mágica noche de la Vigilia Pascual para volver a pronunciar esa exclamación de júbilo. Esperaremos a que se nos anuncie que uno de entre nosotros ha podido ver más allá, ha creído y ha sido restaurado plenamente en su divina humanidad. Esperaremos hasta que nuestra alma y nuestro corazón perciban que "la muerte no tiene la última palabra". Esperaremos, pero no en espera pasiva y resignada. Esperaremos luchando, clamando, gritando, denunciando, tendiendo la mano, manteniendo encendida la tenue llamita de la Esperanza. 

Esperaremos absteniéndonos de dañar a los demás, a la tierra, a los animales. Esperaremos ayunando de desesperanza manteniéndonos tozudamente firmes en la gran Esperanza de que es posible un Aleluya eterno, un Aleluya cósmico. 

Y esa formidable noche de Pascua cantaremos y alabaremos y clamaremos ALELUYA y no lo haremos porque toca hacerlo, no lo haremos con ingenuidad, lo haremos sabiendo que mientras cantamos y danzamos el Aleluya Pascual la Humanidad sigue enferma, sigue sufriendo. Por ello al entonar ese Aleluya sabremos que al hacerlo  nos comprometemos a transformar el canto en actos de amor, en lucha por la justicia, en Misericorida.

Mientras llega ese momento silenciamos el Aleluya. Nos dejamos adentrar por la Ruah divina en los desiertos individuales y colectivos, reconocemos lucidamente nuestras tentaciones, ¡tantas tentaciones! y pedimos humildemente que se despierte en nosotros el deseo de no ceder, de no caer, de no dejarnos tragar por ese desierto al que algunos llaman "vida". Un desierto creado por lo peor del ser humano en el que el hermano y la hermana no existen, en el que el mundo sólo está ahí para depredarlo, en el que todo lo diferente es catalogado de "malo", de "enemigo".

Seremos "reparadores de brechas" todo el tiempo que sea necesario y trabajaremos a la espera del ALELUYA DEFINITIVO, cuando la Humanidad sea, por fin, verdadera FAMILIA HUMANA.


martes, 28 de febrero de 2017

¡SÉ!

¿Alguien compraría el mejor ordenador del mundo para utilizar tan sólo un 20% de sus posibilidades?
¿Alguien compraría el último modelo de móvil con todo lo mejor en aplicaciones para usarlo únicamente para llamar?
¿Alguien compraría la mejor y más sofisticada cámara de vídeo para guardarla en un cajón?
¿Alguien compraría el coche más potente del mercado para no sacarlo del garaje?

Entonces... ¿Por qué la mayoría de las personas desarrollamos únicamente menos de la mitad de nuestro potencial humano renunciando a ser plenamente quien estamos llamados a ser?¿Quizá porque confundimos "lo que tiene precio" con "lo valioso"?

Puedes soñar con lo imposible: ¡Sueña!
Puedes escuchar a tu corazón: ¡Escucha!
Puedes enfocar tu pensamiento: ¡Enfoca!
Puedes serenar tu alma. ¡Serénate!
Puedes enraizar tus pasos: ¡Enraizate!
Puedes encauzar tus emociones: ¡Crea cauces!
Puedes amar sin medidas: ¡Ama!
Puedes pensar de forma alternativa: ¡Sé alternativo!
Puedes conocerte en el silencio: ¡conócete!
Puedes re-construirte en el silencio: ¡Re-constrúyete!
Puedes de-construirte para Ser: ¡De-constrúyete!
Puedes leer para saber hablar: ¡Lee!
Puedes leer para saber pensar: ¡Lee!
Puedes abrazar para curarte y curar: ¡Abraza!
Puedes llorar para limpiar el alma: ¡Llora!
Puedes desconectar el ordenador, el móvil y la tablet: ¡Desconecta!
Puedes conectar con tu alma para ser feliz: ¡Conecta!
Puedes aprender de los demás: ¡Aprende!
Puedes callar para no decir nada que hiera: ¡Calla!
Puedes gritar para denunciar la injusticia: ¡Grita!
Puedes tender tus manos para ayudar: ¡Ayuda!
Puedes tender tus manos para dejarte ayudar: ¡Déjate ayudar!
Puedes descansar para reponerte: ¡Descansa!
Puedes cansarte en lo que de verdad te haga feliz: ¡Cánsate!
Puedes morir y renacer: ¡Muere!
Puedes nacer de nuevo y Ser: ¡SÉ!... Plenamente, con todas tus dimensiones: ¡¡SÉ!!

martes, 14 de febrero de 2017

Quiérete "más que ayer, pero menos que mañana"

San Valentín... ¿Alguien sabe quién fue? Parece ser que pudo ser uno de los tres mártires ejecutados en tiempos del Imperio Romano, durante el reinado del emperador Claudio II. Valentín sería un médico romano que se hizo sacerdote y que, en contra de las leyes del emperador que prohibía casarse a los soldados para que sus energías se concentraran en la batalla, casaba a los jóvenes enamorados. 
Tras el Concilio Vaticano II, la Iglesia lo retiró del santoral pero ha seguido celebrándose  relacionándolo con "el día de los enamorados".

Este es, de nuevo, un "bendito mes" para las tiendas. Se venden todo tipo de productos para declarar el amor a la pareja, como si en este día todo tuviera que decirse y únicamente con regalos, regalos, regalos.

Otra vez la misma cantinela que durante la Navidad: "compre", "consuma"... Esta vez mercantilizando el concepto del amor.

"Love is in the air", parece resonar la cancioncilla por todos lados. Si hoy tu pareja no te regala algo deberás sospechar si es tu amor verdadero. ¡Qué se preparen los despistados/as!

¡Qué pena rebajar tanto el Amor! Aunque, visto de otro modo, ya que las cosas están así, hoy puede ser una oportunidad para decirle a tu pareja, o todas las personas a las que amas, o al trabajo que adoras, lo mucho que les quieres: sonríe a tus seres queridos, llámalos si están lejos, deja a tu marido o a tu mujer o a tus hijos o a tu padres o a... una notita en el espejo del cuarto de baño o sobre el teclado del ordenador, prepara con esmero una sencilla pero rica comidita o cena, da un paseo sereno con uno de ellos o escribe en tu diario qué aportan de hermoso esas personas a tu vida y susurra en tu corazón un GRACIAS por cada una de ellas. Da hoy el "callo" en tu trabajo como declaración de amor consciente hacia tu vocación...

Pero no olvides declarar tu amor a alguien muy, muy importante en tu vida: TÚ MISMO/A. Quiérete "hoy más que ayer, pero menos que mañana".

martes, 31 de enero de 2017

No hacer daño

No hacer daño... No hacernos daño. Preciosa y sencilla consigna que podría acordar cualquier persona con otra o con otras: entre padres e hijos, entres esposo, entre amigos, entre los miembros de una comunidad, entre países. Bella utopía un mundo en el que cada uno llevara inscrito en su corazón este "santo y seña": "No hacer daño".

Ayer, mientras recibía una masaje para liberar mis cervicales y lumbares, cargadas y doloridas ellas, me asombraba la pericia de mi joven masajista. Hace un mes el masaje fue suave, sin "entrar" demasiado. Ella captaba la inflamación de mis zonas doloridas. Un mes después, ayer, sus manos y dedos entraban a la busca de tendones "enredados y anudados". Sí, me dolía, pero era ese dolor que se siente es necesario, bueno, sanador y sobretodo, notaba claramente que mi cuerpo estaba preparado y receptivo para ese nivel de fuerza y de trabajo. Era el "tiempo oportuno", sí.

Al terminar lo comentamos. Cada inflamación es una capa protectora de algo dolorido. Pretender llegar al músculo o al tendón sin respetar esa inflamación sólo creará un dolor mayor repleto de resistencia. Ella, mi masajista, me decía "No hace falta hacer daño" ¡Qué buena idea! Con ella me fui a casa. Era el día de mi cumpleaños. Entraba en esos cuarenta y nueve que ya suenan a  mucho pero que una siente que no son nada porque siguen vivos los sueños, las ilusiones, sigue viva la Vida.

A estas altura de mi vida creo de veras que "no hace falta hacer daño". Que es hermosos vivir y tratarse a uno mismo y a los demás respetando nuestras zonas doloridas, acariciándolas hasta que se calmen y se abran para entonces sí,poder afrontarlas, nombrarlas, tratarlas, aunque duela de hecho un poco o mucho. Ha habido momentos de mi vida en los que yo misma he precisado una "susto" para reaccionar y los agradezco, sí, a veces puede ser bueno "ir al grano", pero... Hoy resuena en mí con contundencia ese "no hace falta hacer daño" como algo sabio y bueno y como algo tan necesario en un mundo lleno de dolores.

Me gustaría ser masajista, siempre me ha gustado, pero no sólo masajista en el sentido estricto, sino en el sentido amplio: saber cuando alguien precisa un toque suave, relajante o precisa mano firme, energía. No asustar al dolor de nadie, sino acunarlo para que se abran las puertas de acceso a ese "punto" interno que es preciso tocar y recolocar, eso sí, a su "tiempo oportuno"