La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Si me miras sé que podremos...

Taller de Interioridad con 30 chavales de 1ESO. Aún son más de Primaria que de Secundaria. Aún tienen gestos y cosas de niños... ¡es que son  niños!. Quizá uno de los grandes fallos de hoy sea que les hacemos mayores antes de tiempo: la infancia queda como cortada y la adolescencia llega antes y...¡termina muy tarde!

Manejar muchos aparatos de última generación, vestir como el actor de moda o la cantante admirada, no da la madurez. Son niños imitando a los "¿adultos?"... ¿a cuáles? ¿quiénes son sus modelos? ¿son las aventuras y desventuras de "Física o Química" la vida real que ellos y ellas viven? ¿o quizá el misterio interminable de "el internado"? ¿o el laboratorio humano de "Gran Hermano" o de "Fama"? Es más: ¿Qué encontarán como ejemplo de vida navegando a solas por internert, ese infinito universo virtual donde todo cabe, donde todo es asequible?

El caso es que he buscado sus miradas. Siempre busco la mirada de las personas, pero más aún de los adolescentes. La mirada dice tanto... La mirada de frente, limpia; la mirada esquiva; la mirada que se niega a ser mirada pero luego mira de soslayo... Yo, como adulta, espero ver en unos ojos de 12 años la frescura de la vida por estrenar y, por desgracia, tantas veces encuentro vidas ya vapuleadas, ojos con tristeza incrustada que se transforma en ataque o en retirada...

¿Qué hay detrás de tantas miradas de nuestros alumnos/as? Cada vez más la carencia de una familia que eduque desde el amor hecho dulzura y firmeza a la vez. Una familia en la que lo primero sea aprender a ser personas y eso supone acoger la frustación y las normas básicas de convivencia. Pensarás:"Ya están los profes echando la culpa a los padres" No, ese es el error. No hemos de buscar culpables. Lo que urge es asumir con claridad y sentido común que el estilo de vida en el que nos hemos embarcado ha tocado en la línea de flotación a la familia y, de rebote a la escuela y que son las dos, familia y escuela, las que deben colaborar más que nunca para salvar a nuestros chicos y chicas.

Cuando imparto cursos de formación para profesores siempre se repite la misma frase: "Los primeros que necesitamos aprender a mirarnos para dentro somos los adultos"
Sí, los adultos que deseamos educar a estos adolescentes, andamos escasos de tiempo: los padres y madres agobiados por el trabajo y las facturas, los maestros y maestras enredados en mil papeleos y nuevos proyectos... y ellos, los chicos y chicas buscando una mirada sin saberlo.

Hoy a mis chavales les decía que me mirasen a la cara, a los ojos, que yo les estaba mirando... Por dentro yo pensaba: "Si me miras sé que podremos..."

1 comentario:

Ignacio Morso dijo...

Sigue regalando miradas..... veo que va de maravilla.... (justifica los márgenes de los textos)