La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

jueves, 20 de febrero de 2020

El trabajo corporal en la Educación de la Interioridad a la luz de la Danza de la Vida


El fin de semana pasado viví el regalo de conectar de nuevo de la mano de Loreto Sanjuan con lo más genuíno del sistema creado por ella Danza de la Vida- Movimientos esenciales.
En este mismo blog tenéis la información acerca de este sistema de movimiento consciente que facilita la conexión con nuestro ser espiritual.
Conocí a Loreto el año 2000, hace veinte años. Experimenté Danza de la vida durante tres años en sesiones de unas cuatro o cinco horas algunos sábados al mes. Allí reconecté con mi corporalidad y la redescubrí como camino hacia una conexión más honda y real con mi espíritu. he decir que ha sido de las vivencias más potentes de mi vida. Tras cada seminario de movimiento, regresaba a mi vida cotidiana cargada de descubrimientos y de interrogantes, esos interrogantes me llevaron a leer, investigar, reflexionar y experimentar más y más en torno a la corporalización de la experiencia interior y del cuerpo como cauce de expresión de la vida espiritual. En ese contexto me encontré con maestros en la distancia como la gran Annick de Souzenelle y su "Simbología del cuerpo humano" y el maravilloso "loco" Alejandro Jodorowsky cuyos "Evangelios para sanar" me abrieron horizontes insospechados. A la vez, el trabajo con el sistema Danza de la Vida de Loreto, me incitó a profundizar más en los místicos y a hacer lecturas comparadas entre la mística cristiana y la mística musulmana (sufismo) y judía (Cábala).
Es en ese contexto donde se encuentra la semilla de lo que, con el paso de los años entiendo como uno de los contenidos irrenunciables de la Educación de la Interioridad, el TRABAJO CORPORAL.
Comencé a adaptar las sesiones con Loreto a mis alumnos/as de Secundaria del colegio de Barcelona donde en ese momento trabajaba. Fui encontrando el modo de hacerles llegar esa conexión corporal profunda de un modo que fuera atractivo y comprensible para ellos y ellas y el resultado fue magnífico. 
Fueron años de profunda exploración personal y de experimentación con los adolescentes en el contexto escolar primero y después en otros contextos tras la creación de un esquema de Talleres de Interioridad con Josep Otón y Jordi Osúa. Permitidme que os diga que cuando nadie usaba el término "Educación de la Interioridad" ni el término "Talleres de Interioridad" nosotros comenzamos a hacerlo en Barcelona y lo publicamos por vez primera en el año 2003 en la revista de Pastoral Sal Terrae: 

Año 2003, Tomo 91, Número 1063. Dedicado a: Educar la interioridad


Tras cinco años aplicando un sistema de EI que iba naciendo al ritmo de mis alumnos, pasé a formar parte del proyecto de creación del Casal Lluís Espinal en la Cova de Manresa. Allí, con unas condiciones inmejorables, pude terminar de dar forma al cuerpo teórico y práctico de la EI que critalizó en mi primer libro sobre el tema y el primero que se publicaba en España con el título "La educación de la Interioridad: una propuesta para Secundaria y Bachillerato" Ed. CCS. En ese libro dejé constancia de esa primera concreción de mi experiencia con adolescentes en continuos y numerosos retiros, convivencias y talleres de interioridad y previamente en las aulas. Es prescisamente en ese libro donde me atrevo a dejar constancia y a compartir una ejercico al que yo llamé "Conciencia Corporal y baile" (págs.104-107). Hoy ese ejercicio ha evolucionando, tiene otro ritmo, nuevos ingredientes, y lo he rebautizado como "Conciencia Corporal en movimiento"pero en esencia es el mismo.
Ese ejercicio se basa al cien por cien en las sesiones con Loreto. Evidentemente no puedo denominarlo Danza de la Vida, pero sí nace de ese sistema en tanto su objetivo es por un lado, conectar a través del cuerpo con los cuatro elementos y, en segundo lugar, permitir que el alumno encuentre su propia danza, su propio movimiento con una forma de proponer y animar el ejercicio no invasiva.

Mucho habría que decir acerca de ese ejercicio, pero en esta entrada quiero dejar constancia de lo que late en el humus del mismo y que es muy profundo. No es un ejercicio de movimiento sin más, no es su objetivo "pasarlo bien" o "terminar bailando". Es un ejercicio que señala como ningún otro hacia la recuperación de nuestro curpo como hogar y como pórtico de entrada hacia lo más profundo que nos habita . 

Años más tarde, al formarme en Leibterapira personal, método Dürckheim, se me confirmaba esta centralidad de lo corporal en la vida espiritual. El propio Dürckheim señala el importante camino hacia la trasparencia del Ser en el cuerpo que soy o que vamos siendo, porque nuestro cuerpo es cuerpo en devenir.

Así, los aportes del Sistema Danza de la Vida y de la Leibterapia personal, me han permitido bucear y contemplar desde diversos aspectos y enfoques lo que para nosotros, cristianos es el Miserio de la Encarnación. Para mí ahí reside la importancia de no desdeñar ni olvidar el cuerpo en el camino de conexión interior y menos aún en el camino de FE.

Ya he citado muchas veces esa famosa frase de Pierre Teilhard de Chardin: "No somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales viviendo una experiencia humana". Y la experiencia humana nace y se expresa en este cuerpo que yo soy. Nada de cuanto me pasa mientras vivo en este nivel de existencia puede acontecer fuera de mi cuerpo o al margen del mismo.
Esa es la centralidad del "exertitium" en mi propuesta de Educación de la Interioridad. A través del contenido al que denomino "Trabajo Corporal" quiero señalar que no hay Integración Emocional ni Apertura a la Trascendencia (los otros dos contenidos esenciales) si no hay una comprensión en la experiencia de los dinamismos corporales, si no hay una conexión con el cuerpo que soy, si no trabajo "en" y "con" mi cuerpo, es decir, si no encarno lo que vivo.

El fin de semana con Loreto ha vuelto a traerme certezas del pasado que siguen vivas hoy con nuevos acentos y otros ritmos, pero igual de presentes.
No dejaré nunca de insistir a quienes os interesáis por este modelo de EI que no podemos convertir la misma en  "fichas". Necesitamos las esterillas, los calcetines y el suelo. Necesitamos levantarnos de las sillas con nuestos alumnos. La EI no puede pivotar exclusiva ni predominantemente en ejercicios de relajación y meditación, por más imporatnes que sean, es necesario el movimiento creativo, la danza libre, la exploración del cuerpo a través del movimiento.

Os animo  a conectar con vuestro cuerpo, nuestro gran amigo, nuestra casa, el lugar donde cielo y tierra se abrazan.

GRACIAS, LORETO SAN JUAN, POR TRAERNOS TU SENSIBILIDAD Y RIQUEZA INTERIOR A TRAVÉS DE LA DANZA DE LA VIDA. 

Veinte años después, por fin, recibo mi certificado... El tiempo es tan relativo...

miércoles, 12 de febrero de 2020

QUIERO SER LLAMADA HIJA DE DIOS


"Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios" (Mt 5, 9).


Aquí me tienes, Madre mía, Dios mío, Abbá. Aquí me tienes tensando mi ser para que todo él, cuerpo, mente y corazón, se abran a ti, a la presencia que siempre eres en mí.
Aquí, en este silenciamiento que no alcanza a ser nunca pleno silencio, escucho mis interiores aullidos: miedos, preocupaciones, cansancios y dudas. ¡Cómo alzan la voz cuando lo que necesito de veras es su silencio!
Aquí, en este tránsito hacia lugares más serenos y prístinos, escucho también, más allá de mis voces, la voz de los sin voz, de los muertos de nuestro injusto mundo. Siento que me pueblan los dolores y las angustias de mis prójimos, de los sufrientes y empobrecidos.
Es justo aquí, en este deseo de Encontrarte en mí, que me encuentro con toda la oscuridad y con toda la luz.
Todo sale a mi encuentro, y entre todo ello te busco a ti. Tengo sed de ti, mi Amor.
Entonces recuerdo tu voz que debió de sonar tan potente en los corazones de quienes abarrotaban los pies de la montaña.: “Dichosos lo que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán hijos de Dios”
Tu eco llega hasta este aquí y este ahora en el que anhelo tu Paz.
Sí, la anhelo porque todo anda tan revuelto, porque hay tanta guerra en mí y alrededor de mí…
El eco de tu voz desde lo alto de aquel monte, perdura hasta hoy.
El eco de una propuesta rotunda, de una locura, de una ruptura con toda lógica.
Entiendo en ese eco, que no me ofreces una paz facilona, de esas de “manual antiestrés”
Entiendo que es una Paz de tal calado que debo trabajar por ella, que debo crear las condiciones de posibilidad.
Hubiera sido tan agradable que nos la regalaras… Una paz de “todo a euro”, envuelta en aromas e inciensos…
Pero no, tú, inquietante Amor, me aseguras que sólo seré hija de Dios si trabajo, si me esfuerzo, si opto en mis acciones, por la Paz que anhelo.
Y te pregunto, Vida de mi vida: ¿Qué es primero: ¿la paz de mi corazón o la paz de este mundo? ¿Dónde debo poner el acento?
Sí, ya me parece escuchar tu respuesta brotando de una cariñosa sonrisa.
Ya voy entendiendo que no existe lo uno sin lo otro,
Que un corazón en guerra consigo mismo, no irradiará nunca paz a su alrededor.
Pero que, a un corazón pacificado ninguna guerra le puede arrebatar su Paz.
Ya voy comprendiendo, sin saber como lo comprendo, que tu Paz, esa que que nos diste (“Mi Paz os dejo, la Paz os doy”) fructifica cuando soy verdaderamente humana, no una máscara de mí misma.
Voy vislumbrando los brotes de esa Paz genuina y verdadera en las raíces de plena humanidad de mi pequeño ser y en el de la Humanidad.
Aquí y ahora, abierta a tu Presencia, escucho que lo repites una y otra vez, pero no terminamos de comprender:
“Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán hijos de Dios”
Hijos de Dios… hijas de Dios… Pacificados seres que trabajan por liberar la paz de en medio de tantas guerras personales, familiares, políticas, económicas. Luchas de poder, luchas por tener, luchas por trepar, luchas por aparecer…
En medio de todo ese afán, en medio de la convulsión, atruena silenciosa tu Voz que habla de una Paz que este mundo no puede dar, pero que no es calma sin más.
Una Paz que tú nos das, pero por la que hemos de trabajar. Don y tarea, pasiva actividad.
Paz que es fruto de la justicia, del desvelamiento de toda mentira y de la denuncia de toda maldad.
Quiero ser llamada Hija de Dios. A medio camino entre tu Don y mi trabajo consciente por ella, que sea en este mundo amado la paz, tu Paz, mi Dios.

miércoles, 22 de enero de 2020

Trabajo corporal, integración emocional y apertura a la trascendencia

El desarrollo de la EI en la escuela tal y como lo propongo,  viene organizado en tres contenidos o, podríamos también decir, tres ejes: el trabajo corporal, la integración emocional y la apertura a la trascendencia. 

TRABAJO CORPORAL: corporeizar nuestra experiencia interior, dar raíces firmes y expresión concreta a lo que somos en el cuerpo que somos, cuerpo en devenir, en contínuo cambio, pero nunca "objeto", sino hogar íntimo, ámbito donde transperentar el Ser.
INTEGRACIÓN EMOCIONAL: no sólo conocer e identificar mis emociones, sino encontrar los cauces de diálogo con ellas, descubrir en qué lugar de mi cuerpo se quedan bloquedas o como fluyen. Reconciliarme con mis emociones reconectando con ellas y redescubriendo cauces para su expresión más genuina, viviendo con paz la expresión emocional de los demás.
APERTURA A LA TRASCENDENCIA: abrirme a lo más profundo de mí. Dejarme afectar por esas experiencias que se sitúan más allá de lo meramente cognitivo o de lo emocional y me dejan sin palabras. Conectar sin miedo con las preguntas por el sentido. Abrirme a la experiencia de lo divino, de Dios, del absolutamente Otro y descubrir el gozo de una relación viva y vivificante con Dios.

Lo anterior es un pequeño resumen que nos permite comprender hacia donde apuntan esos tres contenidos  básicos de esta propuesta de EI. Desde la antropología que sustenta este sistema, los tres contenidos no son sino tres expresiones de una sola realidad que es la persona. No son tres ámbitos independientes con un funcionamiento indiferente al resto, sino que forman una unidad. Me suele gustar decir que somos seres "corporeo-psico-espirituales".
En este sentido, desde la unidad que somos, siempre he experimentado que la "vía corporal" es el gran "atajo" para conectar con lo profundo y desde ahí es desde donde incido en la forma de entender el tipo de trabajo corporal propio de la EI.

Hoy, quiero invitaros a redescubrir este camino de corporeización de la vida interior, recordandoos el curso que celebraremos en Irun los días 15-16 de febrero y que nos dará la oportunidad de aprender y experimentar los Movimientos Esenciales de la mano de Loreto Sanjuan, creadora del sistema Danza de la Vida en el que yo me baso para trabajar la conciencia corporal en movimiento.  Loreto nos traerá desde Chile su sabiduría, su buen hacer y su calidez. No perdáis esta gran oportunidad. A continuación podéis ver toda la información.







Movimientos Esenciales

Especial para Terapeutas, Educadores y Autosanación
Impartido por Loreto San Juan

Sábado 15 y Domingo 16 de Febrero 2020 en Irún, País Vasco.
Aprende técnicas corporales de inmediata aplicación en contextos terapéuticos y educativos.
Curso de formación teórica y práctica. Se realizará en un fin de semana – Sábado y Domingo, un total de 16 horas.
No es necesaria experiencia previa en técnicas corporales.
¿ Qué son los Movimientos Esenciales ?
Los Movimientos Esenciales® son movimientos corporales conectados con la naturaleza y los elementos. Fueron creados para brindar bienestar, armonía y equilibrio integral.
Cada movimiento está formal y esencialmente conectado con las características y cualidades de cada uno de los cinco elementos: tierra – agua – aire – fuego – éter.
Son movimientos muy sencillos de realizar, aptos para todas las edades.
Programa:
  • Origen de los Movimientos Esenciales.
  • Los Cuatro Elementos y los Cuatro Niveles del Ser.
  • Aplicación de los Movimientos Esenciales en Salud: prevención y mantenimiento. Contextos terapéuticos.
  • Movimientos Esenciales en el aula. Proyecto de bienestar integral para niños, niñas, jóvenes, docentes y comunidad educativa.

Fecha: Sábado 15 y Domingo 16 de Febrero 2020
Horario: de 9.30h a 18.30h.
Lugar: La Salle – Enea. Elizatxo  Hiribidea, 14 – 16. Irún 20303 Gipuzkoa.

PRECIO: 225 EUROS
Organiza: Elena Andrés Suárez  eandres.interioridad@gmail.com
Información:  +34 676 538 796 
Inscríbete ahora y reserva tu plaza enviando un mail a: info@loretosanjuan.com
Los Movimientos Esenciales® fueron creados por Loreto San Juan, autora del método Danzaterapia Danza de la Vida®, método basado en los elementos de la naturaleza y su relación con los cuatro niveles del ser: físico, emocional, mental, espiritual.
El método Danzaterapia Danza de la Vida® nació durante los años 1993 y 2003 fruto del trabajo de investigación de L. San Juan con personas ciegas en Barcelona en la O.N.C.E. (Organización Nacional de Ciegos de España). Estudió durante diez años el efecto benéfico de los movimientos y la danza basada en los elementos de la naturaleza.

martes, 21 de enero de 2020

De "pines" y otras cosas

Como sabéis, en nuestro contexto social ha emergido cual tsunami, el tormentoso y apasionado (que no apasionante) debate sobre el denominado "pin" parental, es decir, que los padres y madres que no quieran que sus hijos e hijas escuchen o se acerquen a determinados contenidos referentes a educación sexual, en valores, etc, puedan hacer que sus hijos/as no asistan a esas propuestas. 
No sé a qué viene el denominarlo "pin" porque un "pin" es algo que sirve para abrir, no para cerrar y, por ello, hoy me ha resonado de otra forma conectando con nuestro interés por la Educación de la dimensión Interior. La cuestión es que si, como decía, un "pin" es una clave que nos permite acceder a algo, entonces me parece a mí que, por ejemplo, podríamos incluir en la EI varios "pines":


  • PIN PATERNAL: 
    • clave para un acceso cognitivo, emocional, corporal, espiritual que abra la posibilidad a una relación profunda y amorosa con mi hijo o hija que me permita cuidarlo, comprenderlo, y dejarle ser quien  está llamado/a a ser.
  • PIN MATERNAL:
    • clave para un acceso cognitivo, emocional, corporal, espiritual que abra la posibilidad a una relación profunda y amorosa con mi hijo o hija que me permita cuidarlo,comprenderlo, y dejarle ser quien  está llamado/a a ser.
  • PIN FILIAL:
    • Clave para un acceso cognitivo, emocional, corporal, espiritual que abra la posibilidad  a una relación con mi madre y mi padre  que me permita quererlos tal y como son y dejarme querer por ellos tal y como saben/pueden hacerlo.
      • PIN FILIAL 2: clave que posibilita el acceso a una vivencia de Dios como Padre/Madre fuente de Vida capacitándome para descansar confiadamente en Él /Ella.

  • PIN FRATERNAL:
    • clave para un acceso cognitivo, emocional, corporal y espiritual que abra la posibilidad de una relación profunda, amorosa y amistosa con mis hermanos/as.
      • PIN FRATERNAL 2: clave que posibilita sentir a toda persona como hermano/a y sentir del deseo de ayudar, de caminar juntos/as y de construir mesas compartidas.
¿Qué os parece? ¿Podría servirnos? Ojalá pongamos más el empeño en manejar "pines" de acceso, de entrada ( no de huída) a lugares de unión, de intercambio, de curiosidad, de cuidado, de diálogo, de sano debate, de pensamiento crítico.

lunes, 16 de diciembre de 2019

SER

Comparto con todos vosotros/as la buena noticia de la publicación de mi segundo libro en solitario: "SER" Ed. San Pablo 2019. Forma parte de la colección "Adentro".

 Es un libro más "personal", en el sentido de que no abordo en él directa y únicamente la EI sino que comparto mi forma de entender ese verbo "ser" que nos configura como personas. A los que os habéis formado conmigo os "sonarán" ideas y perspectivas que, evidentemente, forman parte de mi abordaje de los fundamentos antropológicos de la EI.

De todo corazón deseo que os sea útil, que os pueda inspirar o ayudar en algo. Es mi regalo de Navidad para vosotros y vosotras con todo mi cariño.


martes, 26 de noviembre de 2019

La EI y el mito: resucitar los hacedores de mitos

En la comedia Las ranas, de Aristófanes, el dios Dionisos hace un viaje al Hades con el fin de traer de vuelta a uno de los poetas muertos. La ciudad languidece abrumada por la mala poesía y parece que la mejor solución sea resucitar a uno de los antiguos y famosos practicantes del arte poético. En el mundo subterráneo, Dionisos es juez de una competición entre Esquilo y Eurípides, y finalmente invita al primero a salvar la ciudad de su mortal carencia de profundidad poética. Eurípides queda descalificado por demostrar su supuesta profundidad con el verso "Cuando consideramos digno de confianza lo indigno, e indigno de confianza lo digno", un ejemplo de galimatías que se puede oír en cualquier momento y lugar en los que se haya perdido el alma.
Nuestra actual situación cultural se ajusta muy exactamente a la pauta de Las ranas. Hemos perdido cierta profundidad en la forma en que entendemos nuestras experiencias, de las que hablamos usando un lenguaje que a menudo es falso y superficial, para describir aspectos complejos y profundos de la vida. También nosotros necesitamos volver a las profundidades y recuperar la perdida apreciación de la poética de la vida cotidiana. 
(Thomas MOORE. El cuidado del alma. Guía para el cultivo de lo profundo y lo sagrado en la vida cotidiana. Ed. Urano 1998. Pág. 285)


Algo que me llama poderosamente la atención de la Pedagogía Waldorf es su uso de los relatos mitológicos en el plan de estudios de los niños de primaria. Pude ver los cuadernos pulcramente dibujados y escritos de una alumna de la escuela Waldorf de Vitoria-Gasteiz, hija de unos queridos amigos, cuadernos en los que iba adentrándose en los mitos de diferentes culturas. Cuadernos en los que ella escribía y dibujaba esos mitos. Me impactó e interrogó poderosamente.

Hoy, entiendo que la configuración de nuestras sociedades y el vacío de pensamiento estructurado y enraizado en lo hondo, hace más que nunca necesario el regreso a los mitos o a lo mitológico si se prefiere.

Tras grandes sagas cinematográficas de corte mitológico como "Star Wars", "Star Trek", "Matrix", o las adaptaciones de obras literarias como "Harry Potter" o "El señor de los anillos", parece que el mundo del cine ha apostado por la recuperación masiva de los super-heroes y super-heroínas de la Marvel y sus antagonistas (véase el éxito de "Jocker"). Daría para más de una entrada hacer una comparativa entre la densidad de contenido, por ejemplo, de la trilogía de "El Señor de los anillos", no digamos en su original literario, con películas como "El caballero oscuro" por más que se pretenda realizar un supuesto estudio psicológico de la figura de Batman. Pero no puedo ahora entrar en ello. Sin embargo, sí me sirve como ejemplo para señalar esa urgencia de "volver a las profundidades" en un contexto cultural tan dado a la apariencia de profundidad, subrayo la palabra APARIENCIA.

El mito es mucho más que un mero divertimento de seres extraños o medio extraños viviendo situaciones inauditas. El mito ha sido en la historia de la Humanidad, un camino de interpretación de la vida, de su sentido. El ser humano ha precisado de la "mirada mítica" para comprender, para profundizar, para ubicarse en la vida y su inmensidad. La figura del heroe y de la heroína míticos es en general la aquel o aquella que realiza un viaje, sale de su casa, pero para regresar a ella. Hay, sí, un viaje a las profundiades o un viaje a lo lejano, pero existe el regreso. 

El héroe regresa a casa con nuevas luces para su pueblo, para su familia. El viaje le ha transformado, le ha descubierto capacidades desconocidas en sí mismo/a. Regresa siendo él mismo o ella misma, pero ya no es el mismo ni la misma... (parafraseando al gran González Faus en su descripción del Resucitado).

¿No es acaso este el periplo de "El Principito" que ha de irse lejos para terminar descubriendo el valor de su rosa de la que necesitó alejarse, de la que huyó y que en tierras lejanas descubrirá que es "única en el mundo"?


Como el mito llega tan lejos en su descripción de las formas universales en que se desenvuelve la vida humana, puede ser una guía indispensable para comprendernos a nosotros mismos. Por falta de una comprensión poética adecuada, como Dionisos en Las ranas, nos vemos obligados a hacer un viaje al mundo subterráneo, un viaje que no siempre es agradable (...) Es posible hacer lo que hizo Dionisos sin necesidad del peligroso viaje al más allá: resucitando los hacedores de mitos del pasado al recobrar el aprecio por mitologías del mundo entero.
(Thomas MOORE. El cuidado del alma. Guía para el cultivo de lo profundo y lo sagrado en la vida cotidiana. Ed. Urano 1998. Pág. 285-86).

Estoy convencida de que la Educación de la Interioridad debe apuntar hacia esa recuperación de la "poética de la vida cotidiana" que señala Moore, algo a lo que María Zambrano denominó "razón poética" y que resulta imprescindible para vivir yendo más allá pero incardinados en la vida de cada día.

La mirada mítica, la razón poética, están en la entraña de la aventura de ser persona. No es bueno que renunciemos a ello en pro de pseudo-poéticas y de pseudo-mitos recubiertos de efectos especiales y de palabras vacías que no se cansan de repetir tópicos. y más tópicos.

Eduquemos de tal forma que alimentemos y hagamos saltar chispas en las mentes y los corazones de nuestros alumnos/as potenciando en ellos y ellas el gusto por hacerse preguntas, el placer de la argumentación, la revolución de poner en activo la razón poética saliendo de la esclavitud de la sola razón científica, el deseo de "ir más allá", la necesidad de crear y re-crear el mundo heredado: que ellos y ellas puedan ser "hacedores de mitos"

No por mil veces usada es menos cierta la sentencia que el zorro regaló al Principito: "LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS, SÓLO SE VE BIEN CON EL CORAZÓN"




jueves, 7 de noviembre de 2019

De "arraigos" y "desarraigos" en el Trabajo Corporal de la EI

En la reflexión anterior de este blog, recordaba una reflexión de S. Weil acerca de la patria. El texto está dentro del libro publicado con el título "Echar raíces" y el capítulo titulado "el desarraigo".
Regreso a este tema porque me parece que entra de lleno en nuestra propuesta de Educación de la Interioridad que no puede ser tan sólo una propuesta de "relajación" y "bienestar" sino que, como sabéis, subrayo que debe aportar aprendizajes, conocimientos y herramientas para la unifiación personal y  para el emerger de una visión ética, unas virtudes  y una implicación en pro de la justicia. Y no puede ser de otra forma, porque como también repito incansablemente, la conexión real con el interior, hace brotar de forma innata la compasión.

Dicho esto quisiera centrarme en este tema del "echar raíces" y del "desarraigo", porque son dos imágenes de una potencia antropológica potentísima.

ECHAR RAÍCES: quienes os habéis formado conmigo, habéis experimentado diferentes técnicas de conciencia y trabajo corporal que señalan hacia la toma de conciencia de nuestros puntos de apoyo físicos, de la calidad de nuestra presencia desde y en el cuerpo, etc. Sabéis que no lo trabajamos por sí mismo, aunque ciertamente en sí mismo ya tiene un cierto valor, sino que apuntamos hacia la "corporeización" de la vida interior y espiritual, sobre este tema, y para no alargar esta reflexión,  refiero a una de las entradas de este blog: Karlfried G. Dürckheim: la centralidad del "exercitium" y su relación con el trabajo corporal y la apertura a la trascendencia (29/10/18)

Así pues, es real en cada uno de nosotros y de nosotras, que precisamos de contextos humanos en los que sentirnos enraizados. El primero y más principal en una primera fase vital es la familia y sabemos que cuando esta "falla" o es deficitaria en proveernos de lo necesario sobretodo en un nivel emocional, podemos "arrastrar" toda la vida ese deficit que se manifestará en muchos ámbitos de nuestra conducta. 

Echar raíces, pasa en un primer momento de la vida de cada persona, por ser (siguiendo el símil del árbol o de cualquier planta) por ser"plantados" (no lo elegimos) en un terreno familiar, en un contexto sociocultural. Sin embargo, esas primeras raices que germinarán y nos darán nutrientes (escasos o no) están llamadas a crecer y a extenderse más allá de la tierra familiar. Hasta aquí todo es sencillo de entender: venimos a este mundo en una familia y un contexto sociocultural particular en el que nos vamos enraizando no por decisión propia, sino porque ahí nos ha traído al Vida, pero es gracias a ese contexto que vamos entendiendo la vida, a nosotros mismos, e incluso llegado el caso, podemos decidir "echar raíces" en contextos muy alejados de nuestra infancia y juventud, pero, en todo caso, sentiremos siempre la potencia de esas primeras raíces, especialmente positivas para la persona cuando nos han nutrido profundamente de "buen alimento".

Pero son muchas las personas que viven la experiencia de verse obligados a echar raíces donde no hubieran pensado nunca hacerlo o incluso donde no lo desean. Pensemos en el movimiento migratorio. Tener en nuestras aulas alumnos y alumnas que llegan de otros países, sean estos europeos o no, pero especialmente los alumnos provenientes de fuera de Europa, piden del claustro educativo una reflexión honda sobre este tema de las raíces personales. Son niños y adolescentes en edad de echar raíces estables y serenas pero que, en cambio, se ven abocados a una experiencia de desarraigo. En el caso de los menores no acompañados este asunto es profundamente dramático, ya que ni tan solo disponen de lo más esencial y básico: la presencia de sus padres o de algún familiar cercano que les sirva de referente personal y de sostén emocional. 
Niños y adolescentes en edad de echar raíces pero ya desarraigados. ¿Hacia donde dirigen su necesidad de "nutrientes vitales"? Pues tantas veces hacia "tierras" llenas de contaminantes: drogas, alcohol y un largo etcétera de situaciones que amplifican el desarraigo al convertirlos en "molestos" para el entorno que pide de ellos y ellas comportamientos y actitudes que, simplemente, por su nivel de desarraigo personal, les es muy difícil alcanzar. Triste y preocupante resulta  la criminalización de los llamados "menas", pero no voy a entrar en la reflexión sobre este tema sangrante que evidencia la falta de responsabilidad y ética de muchos políticos y partidos de nuestro entorno.

Mi intención es apuntar hacia el hecho de que, en el siglo XXI, en el contexto de un planeta lleno de corrientes migratorios debidas ya no sólo a guerras, hambre y persecuciones, sino, cada vez más, causadas por el cambio climático que agudiza la pobreza de los ya empobrecidos, la Escuela tiene ante sí un reto (son muchos, lo sé... pero ahí están...): el reto de aportar algo a quienes se sienten desarraigados para que puedan aprender como echar raíces en su nuevo contexto sociocultural. podemos aportar mucho, ya lo hacemos, no cabe duda, con nuestra cálida acogida en las aulas, con nuestros desvelos por realizar adaptaciones curriculares positivas para ellos y ellas, con cientos de acciones que buscan hacerles sentir queridos y valorados y facilitar su arraigo. 

Con esta reflexión, simplemente quiero traer a primera línea de reflexión que la Educación de la Interioridad no puede ni quiere quedarse al márgen de estas cuestiones porque, lo repetiré mil veces: la verdadera EI lleva en su entraña la fuerza humanidora del Evangelio de Jesús que sitúa al empobrecido y silenciado en el centro de su acción samaritana. Por ello, la EI en el marco de la escuela católica, no debe circunscribirse a prácticas de meditación tendentes a la mera disminución del estrés, nerviosismo, etc, sino que siempre debe saber que su horizonte es la plena humanización que pasa por posibilitar el paso de sentirse desarraigado a vivirse enraizado en la Vida desde un Centro personal abierto a todos.

En este sentido, las técnicas de Centramiento, el trabajo corporal con diferentes técnicas y ejercicios, puede encontrar en el "echar raíces" un horizonte de sentido o, si se prefiere, un símbolo inspirador, que ordene las propuestas que realicemos con los alumnos hacia el redescubrimiento, sobretodo a partir de los 11-12 años, de los arraigos y desarraigos que cada uno experimenta. Así, el contenido de trabajo corporal propio de la EI no pasará a ser un mero divertimento, sino una herramienta para un mayor y más concreto autoconocimiento.

miércoles, 23 de octubre de 2019

¿Trans-patriotismo?

El mundo necesita en este momento un patriotismo nuevo. Y ese esfuerzo de invención debe hacerse ahora, cuando tanta sangre se está derramando por causa del patriotismo. No hay que esperar a que  vuelva a ser algo de lo que se habla en los salones, en las Academias o en las terrazas de los cafés.
    Es fácil decir, como Lamartine: "Mi patria está allí donde brilla Francia... Mi país es la verdad". Desgraciadamente, ello tendría sentido sólo si Francia y verdad fueran términos equivalentes. Pero ha ocurrido ya, sigue ocurriendo, y ocurrirá, que Francia mienta y sea injusta; pues Francia no es Dios: entre Dios y Francia hay una gran distancia. Sólo Cristo ha podido afirmar: "Yo soy la Verdad". A nada más sobre la tierra le está permitido decirlo; ni a hombres ni a colectividades, pero mucho menos a estas. Pues es posible que un hombre alcance un grado tal de santidad que ya no sea él, sino Cristo quien viva en él. Por el contrario, ninguna nación es santa
   (...) Ello parece obligarnos a pensar que nuestra resistencia constituiría una posición espiritualmente peligrosa, e incluso perjudicial, si entre los móviles que la animan no sabemos situar en sus justos límites el móvil patriótico. Es el mismo peligro que expresan, en el lenguaje extremadamente vulgar de nuestra época, quienes dicen temer, sinceramente o no, que este movimiento derive en el fascismo; pues éste va siempre unido a determinada variedad de sentimiento patriótico.
                                                                   (Simone Weil. Echar raices. Ed. Trotta. Págs. 121-122)

Simone Weil escribe Echar raíces en su exilio en Londres, triste por no poder participar en primera línea en la Resistencia francesa contra la invasión alemana en la Segunda Guerra Mundial. No es una reflexión teórica desde una distancia cómoda y burguesa, porque ella nunca se situó en la comodidad ni en la burguesía. Simone vivó al margen de las reglas propias de la familia acomodada en la que había nacido y que le había proporcionado una exquisita formación. La buguesía francesa ya la había "mirado mal" y con suspicacia por su forma de relacionarse con sus alumnos del Liceo de Le Puy y con los trabajadores locales. 

Además de ser una de las tres mujeres filósofas más importantes nacidas a comienzos del s. XX, junto con María Zambrano y Hannah Arendt, Simone Weil es la que estuvo más implicada en poner en práctica sus ideales de educación y de justicia para lograr una humanidad más sabia y más libre.
Sus citas, rotundas y certeras, aparecen como referencias a su pensamiento, marcado por un itinerario vital e intelectual que se manifiesta en tres direcciones: una búsqueda continua y apasionada de la verdad, que la lleva a estudiar Filosofía y a interesarse por todas las manifestaciones religiosas; una marcada pureza natural que se asombra ante la contemplación de la belleza del mundo y del arte, en donde presiente la huella de Dios; y una vulnerabilidad ante la desgracia de las clases más desprotegidas de la sociedad, que la llevó a luchar por mejorar sus vidas (tomado de la web "Esfinge", en una entrada escrita por María Angustias Carrillo de Albornoz)
Hoy, recupero a esta mujer que desde hace muchos años me fascina e interpela. Lo hago porque estoy convencida de que en el contexto mundial tan convulso que vivimos, más que nunca se hace preciso escuchar voces mesuradas. Voces que, como las de Unamuno, Zambrano, Arendt y Weil, sepan escuchar lo que sucede y llevarlo a un lugar en el que desnudarlo de la más primaria visceralidad para descubrir donde están las trampas y las luces de los acontecimientos. Sus voces y su reflexión son también e indudablemente irrenunciables dentro de los colegios, en las aulas.En este caso, traigo a colación este texto que gira en torno a la noción de "patria" porque creo que debemos replantearnos con serenidad y la objetividad que nos sea posible (lo patriótico siempre nace y facilita esa visceralidad que hace ardua la tarea de una reflexión abierta y calmada) si en el contexto del siglo XXI pudiera emerger una nueva forma de patriotismo o, incluso, un modo de entender la vida humana que supere ese concepto. Una especie de "trans-patriotismo" que hiciera referencia y portara en su núcleo la convivencia como gran Familia humana, no negando las identidaes culturales, pero sí resituándolas y relativizándolas en pro del Bien Común (algo que late en la entraña de la Doctrina Social de la Iglesia, tan poco conocida y aplicada).
Soy consciente de los peligros que conlleva lo que acabo de mencionar porque, entendido de determinada manera, suena a un Gran Hermano "patrio" que nos uniformara y desidentificara en una versión deformada del concepto de Bien Común y de Familia Humana. Sin embargo, ¿no fue la creación de la ONU algo que en su entraña portaba este deseo de mirar por el bien del mundo más allá de las fronteras? (Lejos ha quedado la ONU de las pretensiones con las que se creó, sí, pero como idea no fue ni es desdeñable). 
Creo que el texto de Simone Weil que propongo hoy,  no puede ser más claro y resalto dos frases, dos ideas por su contundencia: " El mundo necesita en este momento un patriotismo nuevo" y "ninguna nación es santa".Que el mundo necesita un patriotismo nuevo resulta evidente ahora como en el momento en el que Simone escribe esas líneas. Weil lo refiere al contexto de la Segunda Guerra Mundial, un contexto marcado por la afirmación de la Patria y de la Raza propia del fascismo alemán, italiano y español. Weil observa la respuesta francesa al ataque alemán, ve como la afirmación de una patria -la alemana- hace nacer la afirmación de otra-la francesa- y pone en entredicho el tipo de respuesta que parece va a hacer nacer identificando el peligro de situar el patriotismo en un nivel que no le corresponde.
¿Puede aplicarse este diagnóstico al contexto español, europeo y mundial hoy? Creo que sí. Seguimos necesitando urgentemente, hoy, aquí y ahora, "un patriotismo nuevo" que, como indicaba, podría ser un "trans-patriotismo". Porque hoy hay un elemento en esta ecuación política que no existía en tiempos de Weil: el cambio climático. ¿No resulta cuando menos "chocante" que mientras sabemos, ahora ya de forma inequívoca, que es el planeta en su totalidad el que corre peligro, en cambio sigamos luchando a brazo partido por "este" "mi" trozo de planeta contraponiéndolo a otros trozos del planeta? Se define patria como tierra natal o adoptiva que está ligada a una persona por vínculos afectivos, jurídicos y/o históricos. La lengua y las costumbres tendrían mucho que ver con lo patriótico que, además, lleva en sí, un núcleo emocional importante. Es precisamente esta carga emocional la que Weil critica al advertir que "ninguna nación es santa".

Lejos de proponer un "apatridismo", reconozco que el ser humano y, en concreto este ser humano que yo soy, precisa de sentirse enraizado en alguna tierra. De hecho este texto de Weil que comento, se sitúa en un texto titulado "el desarraigo". He leído y reflexionado sobre este texto muchas veces, vuelvo a él con cierta asiduidad. Me deja siempre un sinfín de interrogantes sobre esa dicotomía entre "arraigo" y "desarraigo". Me pregunto en qué consiste el arraigo y en qué su contrario. Lo veo en mi vida (he vivido en diferentes lugares y en otro país). El anhelo de una tierra firme, de una identidad cultural y, a la vez, el reconocimiento fehaciente de que toda tierra es mi tierra en tanto que humana.

El mundo en este momento subraya lo que nos hace diferentes, las banderas, las fronteras y, a la vez, la evolución del hambre, guerras, empobrecimiento de milones de personas y el cambio climático, dibujan un movimiento humano que rompe esos estándares adoptando la forma de movimientos migratorios imparables.

Coexisten los nacionalismos con un anhelo de una patria humana común en la llamada "aldea global". Resaltamos lo que nos diferencia, pero comprobamos que a la corta o a la larga, nuestra supervivencia como raza humana dependerá de nuestro trabajo juntos en pro de la defensa del medio ambiente. Mundo y momento histórico de contrastes y paradojas.

Desde mi vocación de trabajo y reflexión en torno a la Educación de la Interioridad, constato que se hace irrenunciable y urgente familiarizar a los jóvenes con el pensamiento político de altura (no con el visceralismo desmedido de las tertulias y del actual panorama político).

Conectar con nuestra dimensión interior y arraigarse en el Ser profundo, conlleva altura de miras. La mirada interior termina con miradas que empequeñecen los horizontes, favorece la emergencia de una sensación de estar en todos sitios como en casa, al márgen del idioma y las costumbres, porque es lo humano la casa y el hogar.

Arraigarse en los profundo ayuda a reconocer que ciertamente "ninguna patria es santa", capacidad de auto-crítica en tanto que colectividad. Conlleva reconocer que este mundo nuestro del siglo XXI precisa de nosotros caminos de unidad y no de división quizá como nunca en la historia de la familia humana.

Educar la Interioridad seriamente, debe servir para despertar a lo universal, sin menospreciar lo particular, pero no haciendo de ello motivo de división, odio, rivalidades y luchas.

Por último, y desde la experiencia creyente, afirmo que todo ataque al otro, verbal o físico en pro de la salvaguarda de tal o cual "patria" nada tiene que ver con el Evangelio de Jesús ni con su propuesta de hombre-mujer basada en las Bienaventuranzas y en una mesa universal compartida en la que el Amor es la única ley y el invitado más especial, precisamente, la persona rechazada y empobrecida por las leyes injustas.