La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

martes, 13 de enero de 2026

La Educación de la Interioridad: claves de bóveda. Presentación del libro

 


El mes de octubre del año pasado salió a la luz mi último libro sobre la Educación de la Interioridad en el que presento los fundamentos teóricos que le dan raíz y horizonte a la propuesta práctica. Ha sido un libro complejo en su redacción porque ha supuesto elegir qué decir y qué no acerca de este paradigma pedagógico que configura mi vida y reflexión desde hace más de veintidós años.

En ese sentido, tiene algo  de "confesión" personal ya que he volcado en sus páginas reflexiones que me han acompañado y me acompañan en el día a día, que me confrontan, que me inquietan y que me inspiran.

El momento actual en el que la Educación de la Interioridad ya no "suena raro" es muy diferente del contexto en el que comencé a crear mis primeras propuestas para los alumnos del colegio donde trabajaba en el año 2000. En aquel momento, parafraseando al gran poeta catalán Miquel Martí i Pol, todo era posible y todo estaba por hacer. Día a día, desde mis clases de Religión y como coordinadora de Pastoral, aprendí a escuchar a mis alumnos, especialmente a los de Secundaria. Percibí claramente la urgencia de recuperar la escucha y el cultivo de la dimensión interior como camino para el cultivo de la fe.

La mayoría de mis alumnos, aunque estudiando en una escuela católica, eran ajenos al hecho religioso cristiano, pero también había numerosos alumnos de otras tradiciones religiosas, unos más conscientemente creyentes, otros  sólo de nombre, como suele pasar. 

Eran tiempos en los que los móviles y ordenadores comenzaban a irrumpir en nuestras vidas. Tiempos de CDs y después de la maravilla del MP3, con cientos de canciones a toque de un botoncito. Pero aún no eran los tiempos del wtsapp ni de las redes sociales, auqnue estas últimas ya "asomaban la patita".

Empezaba el siglo XXI y percibíamos que nuestros alumnos nos lanzaban retos de todo tipo que, con los años, se han ido incrementando.

En mi caso el reto que sentía más claro era cómo hablar de Dios a quien no tiene interés por Él porque lo percibe como "algo", como "ideas" y no como un Tú cercano y que ilumina la vida.  Cómo hablar de espiritualidad a quien la percibe como algo aburrido, ajeno al día a día pero, además, cómo ayudar a aquellos a adolescentes a perder el miedo y atreverse a entrar en su interior y descubrir toda la belleza y potencia que allí vive, pero que pide ser cultivada como quien cuida un jardín.

Me di cuenta de que el camino era precisamente, comenzar por descubrir que hay una dimensión interior común a todos: nuestro interior. Explorar con ellos los territorios interiores, atrevernos a ser lo que, años después llamé "camiRantes". 

Con esos chicos y chicas compartí esa fascinante aventura durante cinco años y los frutos fueron hermosos y abundantes. Ahí se encuentra la semilla que dio origen a todo lo que vino después.

Como decía, en el año 2000 ya percibíamos los retos que el nuevo milenio traía consigo para el mundo educativo y más en concreto para la Pastoral escolar. Uno de ellos era el de la aparición de nuevas tecnologías y de modos de vida que a todos nos volcaban más hacia fuera que hacia dentro. Visto desde el presente, aquel "pasado" me resulta tierno y me hace sonreír que me pareciera un reto porque lo cierto es que nuestra vida ha ido creciendo en complejidad de forma exponencial y qué decir del mundo escolar.

Pero también es cierto que sigue habiendo un reto que será común a todas las generaciones y contextos vitales: el reto del "conócete a ti mismo" que resuena desde la Gracia clásica hasta hoy. En todas las edades de la humanidad, el ser humano ha vivido con dificultad esta relación con lo profundo, con la búsqueda de su identidad y de su sentido. Por ello, también en todas las edades de la humanidad ha habido buscadores, exploradores, "camiRantes" que ha trazado mapas que otros hemos seguido.

Quizá lo que hace diferente a este momento de nuestra historia sea que la humanidad se dirige paso a paso hacia un nivel tecnológico nunca antes visto y semejante en su calado a otros periodos de la historia que marcaron un no retorno, como la invención de la imprenta o la revolución industrial.

Con la IA ya presente en nuestras vidas y en la aulas, más que nunca, debemos seguir escuchando los retos inherentes a nuestros tiempos. Precisamente por el mundo científico-técnico en el que vivimos, debemos buscar los modos propios de  acompañar a nuestros chicos y chicas en el camino de ser ellos mismos, de cuidar su luz interior, su peculiaridad. Tenemos el deber de abrirles los ojos y el corazón para que sean capaces de acoger y descubrir la belleza y la bondad de la humanidad y que puedan ser agentes de humanización de una sociedad que corre el peligro de deshumanizarse o de "trans humanizarse" antes de haber sido verdaderamente humana.

El libro que presentaré, es una pequeña aportación, es mi modo de decir que los educadores y educadoras debemos ser valientes e "ir más allá" de lo cómodo, de lo que "vende" , de lo que impone el sistema y no descuidar el camino que trascurre en la "séptima dirección", la de la interioridad.

Si algo de todo esto te interesa, te llama, te atrae, te genera curiosidad, te espero en las páginas de mi libro, pero también sería fabuloso conocernos y vernos en Donostia o en Barcelona, los dos lugares donde lo presentaré. 

En Donostia-San Sebastián, estaremos en el colegio de La Salle ya que el mundo Lasaliano fue el que primero acogió con convencimiento y tesón la Educación de la Interioridad, en representación de La Salle estará el Hermano José Andrés Sánchez Abarrio, en representación del Campus Universitario La Salle-Madrid donde impartimos el Posgrado de Educación de la Interioridad. 

Y habrá representación de la Compañía de María que fue quien tomó el testigo en ese convencimiento y tesón. Estará en la mesa Joan Ortín, miembro del ETE de la C.M. y responsable de su modelo de Evangelización. Ambas familias: La Salle y Compañía de María forman parte importantísima de mi vida desde que las conocí y tenían que estar. A José  Andrés y a Joan les agradezco profundamente su amistad, su apoyo  y su fe en mi propuesta, además del esfuerzo que van a realizar al venir hasta Donostia para estar ese día. Será mi regalo de cumpleaños.

Y en Barcelona porque es donde todo nació y era de justicia vivir un día de celebración allí. Gracias a los buenos amigos que allí tengo, la celebración se realizará en la sede de Cristianisme i Justicía, lugar emblemático. Estará a mi lado Josep Otón, y no podía ser de otra forma porque fue a su lado y con Jordi Osúa, con quienes comencé a ofrecer los primerísimos Talleres de Interioridad en diversos grupos de parroquias de Barcelona, grupos de fe y en Galicia desde donde nos llamarón varias veces. Los tres fuimos auténticos pioneros y exploradores. 

Con Josep Otón me une una amistad de años, un hondo cariño y reconocimiento mutuos, además, él tuvo a bien escribir el prólogo para este libro. Y estará también Javier Melloni s.j. quien me ha hecho el gran regalo de querer acompañarme ese día. Javier fue mi acompañante espiritual en un momento de decisiones importantes y decisivas para mi vida pero, además, fue quien me animó a embarcarme en la puesta en marcha del Casal Lluís Espinal en La Cova de Manresa, un espacio para cultivar la interioridad de los adolescentes y jóvenes. La Cova es ese lugar único donde Ignacio vivió su despertar y redescubrimiento de sí mismo y de Dios. Tuve el inmenso honor de vivir  y trabajar allí durante seis años. Aquella fue una etapa decisiva para mí y para este modelo de Ed. de la Interioridad. La presencia en la mesa de presentación de Josep Otón y de Javier Melloni son un resumen de los años que viví en Barcelona y que se traduce en personas increíbles que acogieron mi vida y me impulsaron a ir siempre más allá.

Tras cada palara y cada frase de este libro, hay mucha vida, muchos encuentros, conversaciones, rostros de cientos de profesores y profesoras de toda España, Portugal y Latinoamérica, desvelos, momentos de "bajón" y momentos de verdadero Tabor. La Educación de la Interioridad es parte inseparable de mi vida.

Te invito a unirte a esta historia si quieres.