La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

domingo, 14 de junio de 2026

ALZAR LA MIRADA: VER Y COMPADECERSE

 En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadeció de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas "como ovejas que no tienen pastor" (Mt 9, 10)

Ver... Compadecerse... Resuena de fondo la parábola del buen samaritano, aquel que ve el dolor del otro y se hace prójimo, se aproxima movido por el deseo de ayudar.

VER en los evangelios no es una mirar distraído, es dejarse encontrar por los acontecimientos e ir al encuentro de ellos. VER, nos enseña Jesús, es el modo de ser humanos. Lo contrario es ser ciegos y como él también nos dice: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?¿acaso no caerán los dos en el hoyo? (Lc 6, 39).

En este momento hay muchos ciegos guiando a otros ciegos. Los poderoso de este mundo, ciegos de codicia, nos dicen llevarnos hacia el desarrollo y el bienestar. La realidad, en cambio, evidencia que nos están llevando hacia un "hoyo", un abismo de injusticias en el que se descarta de ese supuesto desarrollo a millones de seres humanos y se destroza la casa común. 

El problema es que nos dejamos guiar, como ovejas tras un pastor o pastores malvados, lobos con piel de oveja... Nos dejamos guiar y consumimos sus discursos y los reproducimos en nuestro pequeños nivel. Nos dejamos guiar y consumimos sus productos, los que a ellos les hacen "billonarios" y a tantos otros empobrecen. Nos dejamos  guiar y creemos que el horizonte de la vida es consumir y vivir experiencia tras experiencia en un continuo "black friday" vital.

En este contexto, VER resulta revolucionario ( y molesto). Si ves ya no puedes decir "yo no sabía". Si ves , la conciencia humana despierta: ya no puedo decir que mi modo de consumo no afecta al planeta, ya no puedo decir que los migrantes no importan, ya no puedo... Y eso incomoda.

VER significa identificar a los extenuados y abandonados de nuestro mundo, los cercanos, a veces en mi propia familia, barrio... y los no tan cercanos, pero igualmente hermanos y hermanas.

Por eso el Evangelio es tan absolutamente revolucionario y por  eso no podemos permitir los cristianos que se transforme el algo banal, intimista... 

Claro que el seguidor/a de Jesús precisa del encuentro personal con Dios. En ese encuentro Dios amplía nuestra posibilidad de VER, elimina nuestras cegueras cuando el encuentro es sincero y abierto. La oración siempre es fuente de compromiso y, a su vez el compromiso precisa del sostén de la oración.

VER es incómodo y revolucionario porque hace nacer la compasión cuando lo que se ve es el sufrimiento moral, físico o espiritual del otro.

Muchas de las políticas actuales quieren crear guetos, espacios "libres de pobres". Es la "aporofobia" que tan bien explica Adela Cortina, el rechazo del pobre por el hecho de ser pobre. Se le "cosifica" despojándolo de su rostro humano. Por esta razón fue tan importante que en la visita del Papa a Canarias, los protagonista fueran ellos y ellas, esas mujeres y hombres con nombre y voz propia que narraron sus sufrimientos y esperanzas, sus pérdidas y logros con su propia voz. Nadie les da nunca el micrófono para hablar...En esa ocasión sí  y hablaron bien claro: "quien tenga oídos para oír, que oiga".

Y los ciudadanos de a pie... Seamos sinceros, queremos vivir sin ver. Derivamos la responsabilidad de ver en otros: la Iglesia o los poderes públicos o quien sea. 

El evangelio de hoy será interpretado en clave de "vocación sacerdotal " en muchas homilías de este domingo porque se cita a los doce apóstoles y ¡qué cómodo! ¡qué bien que lo de ver y compadecerse sea para los curas y los consagrados de forma especial! Pero resulta que esos "especiales" son minoría y minoría decreciente (sin entrar en otras apreciaciones). Y, me consta, hay una batallón de hombres y mujeres que no se verán representados en la interpretación del evangelio de hoy y que, sin embargo, están respondiendo a esa llamada de Jesús a identificar a los extenuados y abandonados.

La llamada que resuena desde este evangelio es universal. Por el bautismo toda bautizada y todo bautizado es sacerdote, es decir, servidor/a del Reino y el Reino de Dios se construye amando a todos, sin excepción. El Reino se construye barriendo la casa en busca de la moneda perdida. El Reino se construye amasando el pan. El Reino se construye en lo pequeño y en lo grande y ahí todos tenemos una responsabilidad.

Y, mas allá de una lectura creyente de la realidad, este evangelio es una invitación para todo ser humano de buena voluntad. Es una llamada a  ALZAR LA MIRADA. Sí, el título dado a esta semana del Papa en España tiene miga (no sé si lo hemos entendido cegados por tanto grito y farándula).

Alzar la mirada es salir de mi ombligo. Alzar la mirada, es dejar la "diminutez" de la pantalla del móvil y mirar a los ojos a mi familia, a mis vecinos, a mi gente de cada día y comprometerme con ellos al nivel que yo pueda.

Alzar la mirada es rechazar los discursos del odio y de la sospecha y escuchar más hondo para poder ver más allá de tanta bandera ideológica y escuchar más allá de tanto grito y consigna.

Alzar la mirada es atreverse a salir de la caverna y dejar que nos ciegue el sol como individuos y sociedades.

Sí, para un cristiano alzar la mirada es mirar a Cristo pero con los pies en la tierra, unir cielo y tierra en mi vida.

Alzar la mirada es el camino para reconocer en cada "otro" una parte de mí. Reconocer en cada mujer y hombre una hermana y un hermano, no un enemigo ni una molestia. 

VER y COMPADECERSE son inseparables.

Andamos, sí, "como oveja sin pastor" quizá por eso tantos han coreado la palabra "Papa" porque necesitamos un "papá", o una "mamá", es decir, los arquetipos del cuidado, porque estamos descuidando la verdadera y magnífica humanidad en un mundo científico-técnico.

VER y COMPADECERSE es una revolución tan, tan grande, que nos quieren ciegos y egoístas... Así los "Elon Musk" de este mundo podrán seguir siendo billonarios. Ciegos egoístas que empobrecen y ciegan al resto.

DEMOS UN PROFUNDO GRACIAS A CADA PERSONA QUE NO ENTRA EN ESTE BAILE DE CIEGOS Y SORDOS Y SE COMPADECE DE QUIEN ESTÁ TIRADO A LA VERA DEL CAMINO ENCARGÁNDOSE DE SU NECESIDAD. ELLOS Y ELLAS SON LOS VERDADEROS Y VERDADERAS APÓSTOLES DE HOY.

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