El pasado día 26 de febrero tuve el inmenso placer de presentar mi último libro en Barcelona, concretamente en la sede de Critianisme i Justícia. Me acompañaron en la mesa Josep Otón Catalán y Javier Melloni Ribas. Ya expliqué en otra entrada el profundo significado que para mí tenía que fueran ellos quienes me acompañaran en ese momento aportando su comentario.
Junto a ellos, la sala se llenó de rostros queridos. Cada uno de esos rostros me llevaba a evocar vivencias muy importantes, momentos inscritos en el corazón de los años que viví en Barcelona.
En ese contexto, comentar algunas cuestiones sobe la Educación de la Interioridad traía consigo una experiencia de encarnación: todo nació en un contexto humano concreto, con nombres y apellidos que perduran en mi vida y me demuestran que la vida profunda nos hace verdaderamente hermanos y hermanas.
Por eso fue tan significativo que Josep Otón comenzara diciéndome: "Bienvenida a casa". Así es, Barcelona es también mi casa, así la siento porque allí me esperan y me acogen personas maravillosas, amorosas y generosas que me hacen mucho bien. Es mi casa porque en esa ciudad desarrollé una parte de mí y de mi trabajo que me hizo crecer internamente y profesionalmente.
En los días que estuvimos mi marido y yo allí disfrutamos de muchos encuentros de amistad. A la vez, se celebraban en esa ciudad: un partido de fútbol del Barça, la gala de los Goya y el comienzo del congreso mundial de telefonía. Está claro que en medio de todo ello la presentación de mi libro era algo diminuto, invisible, enano. Pero para los que estuvimos allí, fue algo fraternal, importante, significativo.
Sucede como en la parábola el grano de mostaza, la semilla más pequeña que origina un gran árbol que da cobijo a muchos seres vivos.
Eso es para mí la Educación de la Interioridad, mi trabajo y mi vida: algo minúsculo a los ojos de los poderosos e importantes de este mundo, pero que da mucha vida y hace bien.
GRACIAS a cada una de las personas que me habéis acompañado y animado antes, durante y ahora.
GRACIAS a SOM CRISTIANS por encargaros de preparar el piscolabis tras la presentación con tanto cariño. GRACIAS, Xavier Garí.
GRACIAS a cada uno de los que reservasteis un tiempo para estar con Emilio y conmigo en la presentación y en los días posteriores. GRACIAS por tanto cariño, reconocimiento y simpatía.
Somos sal y luz, somos levadura en la masa, somos seguidores de Jesús construyendo el Reino en lo pequeño y lo cotidiano.



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