Blog sobre la interioridad en relación con el crecimiento personal y la espiritualidad
Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.
viernes, 10 de enero de 2025
PIENSO BIEN, LUEGO EXISTO MEJOR
martes, 10 de diciembre de 2024
¡"ADVIENTA" TU VIDA!
¿Esperanza en un mundo herido? Sí, radicalmente sí. El ser humano porta en sí un anhelo de sentido que tiene mucho que ver con una mirada esperanzada hacia sí mismo y hacia la vida.
Tristemente no es nada nuevo que en el mundo haya una mayoría de seres humanos que sufren por múltiples motivos, pero todos derivados del egoísmo humano. No es nuevo que haya hambre, guerras, injusticias de todo tipo.
Junto a lo anterior, tampoco es nuevo que existan tantísimas personas que entregan su vida en pro de la justicia, de la ayuda al prójimo.
Ante la grandeza y amplitud del campo de acción del Mal, uno puede decidir cerrar los ojos, a modo de avestruz, hundir su cabeza en su pequeño agujerito vital y seguir viviendo un "carpe diem" que le evite la sensación de incertidumbre y horror que puede causar mirar de frente el dolor del mundo.
Pero hay otra forma de afrontar esta realidad ambivalente de la existencia. Señalo tres acciones a realizar, no son las únicas, pero hoy las subrayo por si me ayuda y te ayuda.
En primer lugar , identificar en uno mismo dónde se le da acogida y amparo al mal. En lenguaje cristiano, se trata de reconocer mi pecado individual. Esta capacidad para desenmascarar mis tinieblas interiores y aquello que en mi vida concreta secunda y aporta algo al mal que veo fuera de mí.
En segundo lugar, optar claramente por situarme del lado de todo aquello que frena o puede frenar de algún modo ese mal. Eso acontece en el terreno de tantas "pequeñas-grandes" opciones personales y familiares.
En tercer lugar, y en ello quiero centrar mi reflexión ALIMENTAR LA ESPERANZA. La cuestión quizá sea si puede alimentarse la esperanza cuando todo alrededor parece invitar a la desesperanza.
Aquí van cuatro humildes propuestas para alimentar la esperanza a modo de las cuatro velas de la corona de Adviento.
1. NO ALIMENTES LA QUEJA: Quejarse es normal y tenemos derecho, pero quejarse por todo y en todo momento crea un ambiente oscuro, limitado en el que yo me voy transformando en un ser "quejoso" cuya energía vital sólo se moviliza para ver el lado oscuro de las cosas.
2. FOCALIZA TU MIRADA: Intenta crecer en consciencia de hacia donde diriges tu mirada. Sin caer en buenismos vanos, ejercítate en orientar tu mirada hacia las personas, ambientes, iniciativas que traen luz y esperanza a este mundo nuestro, sea en tu contexto cotidiano o en el ámbito mundial. Los medios de comunicación raramente los ponen en portada, pero tú puedes realizar un ejercicio consciente de ir en busca de las buenas noticias.
3. OPTA POR LAS SOLUCIONES. Lo sabemos, pero lo olvidamos: es más fácil señalar los problemas, que proponer soluciones. Sin embargo, tener la capacidad de crear dinamismos de mejora y solución de los problemas que detectamos, genera en nosotros un aumento de la creatividad y una atmósfera personal y grupal más abierta y esperanzada que favorece que los problemas y dificultades se puedan afrontar con mayores dosis de esperanza.
4. SILÉNCIATE: El exceso de palabras propias y ajenas puede nublar nuestra mirada, más aún si en nuestro entorno la queja y el escepticismo son algo omnipresente. En ese caso, es muy necesario el silenciamiento. Para ello medita, ora, sal a la naturaleza, escucha buena música... Se trata de cuidar los espacios en mi vida personal que me permitan entrar en otras honduras donde la mente deja de ser la protagonista y se abre la mirada interior. Sólo la mirada interior permite captar niveles de comprensión de los sucesos más allá de los tópicos que genera nuestra mente.
Y, COMO ACTITUD QUE RECOGE TODO LO ANTERIOR: ¡"ADVIENTA" TU VIDA!: Es decir, permite que en tu vida exista un espacio para la espera. Todo no cambia de un día para otro, las soluciones no aparecen de forma inmediata, incluso puede parecer que no habrá cambio ni mejora posible. Otras veces es preciso el proceso de "tanteo-error": lo que parecía mejorar en el ámbito personal, familiar, o social, vive retrocesos y bloqueos. Entonces se trata de reconciliarnos con la espera activa que poco o nada tiene que ver con la resignación, sino con la aceptación pacífica de nuestros límites.
Quizá eso es la esperanza: mantener la llama encendida aun cuando parece que la tiniebla gana terreno. Esa pequeña llamita siempre, siempre, rompe la noche...¡ADVIENTA TU VIDA"
domingo, 24 de noviembre de 2024
De realezas y verdad. Revisar las imágenes de Dios
El ciclo litúrgico ordinario se cierra
con la fiesta de Cristo Rey para dar paso al Adviento. Personalmente siempre me
ha costado calificar como Rey a Cristo. Cierto es que, por mi entorno cultural,
esta fiesta ha quedado teñida de reminiscencias políticas llenas de extremismo
y violencia que nada tienen que ver con el Evangelio ni con la propuesta de
vida cristiana.
Creo que, si algún término
entronca más claramente con el ego humano en su peor expresión y manifestación,
es el término Rey o Reina y todo lo que connota para los humanos. Ningún rey
humano ha llegado a rey exento de asesinatos, conquistas crueles, luchas de
poder, celos, envidias, imposiciones y abusos. Da igual hacia qué época
histórica miremos: desde que tenemos rastros escritos de la cultura humana en
tiempos de los sumerios, los reinados, los gobernantes de todo tipo lo son
imponiéndose de forma violenta y buscando perpetuar su poder y riqueza (nunca el
uno sin la otra) a base de empobrecer y pisotear al pueblo.
Quizá se me diga que las modernas
monarquías no son así. Evidentemente los reyes de hoy en día no guerrean ni van
por ahí cortando cabezas, pero bien sabemos la cantidad de corruptelas y
comportamientos nada éticos que salen a la luz de tanto en tanto y que ponen
bajo el foco mediático modos de vida nada edificantes y alejados del sufrimiento
y necesidades reales de sus supuestos “súbditos”.
Por todo ello, nunca me ha parecido
que tenía semejanza alguna decir Cristo y decir Rey. Me ha parecido siempre que
tenía que explicarme a mí misma demasiadas cosas y hacer muchas piruetas
mentales y teológicas para poder “imaginar” a Cristo como un rey.
Claro está, que, como siempre, la
lógica del evangelio lanza un reto total a nuestra lógica mundana. El relato
del evangelio elegido para ser proclamado hoy en nuestras celebraciones es
aquel en el que un Jesús traicionado por Judas, negado por Pedro, zarandeado
entre Anás y Caifás, llega ante el poder político representado en aquel momento
por Pilato quien pregunta directamente a Jesús si él es rey. La respuesta de
Jesús en el evangelio de Juan es contundente: “Tú lo dices: soy rey”, es más,
Jesús describe su realeza como el destino radical de su nacimiento: “Yo para
esto he nacido y para esto he venido a este mundo”. Pero, a renglón seguido, describe
en qué consiste ese destino o realeza: “Para dar testimonio de la verdad. Todo
el que es de la verdad escucha mi voz”.
Jesús identifica “realeza” y “verdad”,
algo que nos saca de los parámetros de nuestro modo de entender las realezas
humanas.
Pilato pregunta por su realeza a
Jesús desde sus propias construcciones e imágenes mentales. En la mentalidad de
Pilato, un rey, fuera Jesús o cualquier otro, es sinónimo de un poder humano
cuya presencia supone un agravio y un peligro para la estabilidad política y la
superioridad romana.
Pero Jesús, ya había dejado claro
a Pilato antes que el no era rey al modo del mundo: “Mi reino no es de este
mundo”.
Ni es Jesús rey de un reino mundano
ni es un rey al modo humano. ¿Entonces por qué definirse a sí mismo como rey? Jesús
hablaba con las categorías de su tiempo y la escuela joanica escribe con las
categorías de su cultura. El modelo monárquico, como indica Ian G. Barnour en “Myths,
models and Paradigms” se desarrolló sistemáticamente tanto en el pensamiento
judío (Dios en tanto señor y Rey del universo) como en el pensamiento cristiano
medieval (con su énfasis en la omnipotencia divina) y en la Reforma (especialmente
con la insistencia de Calvino en la soberanía de Dios). En la descripción de la
relación de Dios con el mundo, el modelo histórico dominante en Occidente fue
el del monarca absoluto gobernando su reino.
A mi modo de ver y siguiendo a la
gran teóloga Sallie McFague, la cuestión es cometer el error de identificar a Dios
con lo que no son sino metáforas y modelos de Dios, ayudas para hablar acerca
del Misterio, pero que no son en sí mismas el Misterio. Confundimos el significado
con el significante. Identificamos el agua con el recipiente que la contiene.
Eso empequeñece a Dios. Pero también nos empobrece a nosotros. Cuando el ser
humano olvida que una metáfora y más una metáfora acerca de Dios no tiene
entidad en sí misma sino en tanto refiere a otra realidad mayor, entonces tal
metáfora corre el riesgo de convertirse en un “becerro de oro”. Se quiebra el
dinamismo vital por el que es el ser humano está llamado a descubrir que
todo es revelación, como afirmaba María Zambrano y, por lo tanto, nos anclamos
en la metáfora dejando de ir en busca del Misterio hacia el que señala.
Cuando una metáfora como la del
rey se sigue proponiendo como descripción de Dios en tiempos en los que ya no
dice nada o lo que dice al ser humano actual incluso es rechazable, entonces debemos
atrevernos a revisar tal metáfora y debemos atrevernos a seguir peregrinando
por este mundo dejando atrás todos los “becerros de oro” que hemos construido
tanto en el ámbito teológico, como pastoral, como en la organización de la
Iglesia.
Por ejemplo: en una iglesia
Sinodal. ¿tiene cabida la imagen de Dios como monarca absoluto? Creo que
no. La imagen de Dios como monarca, desde luego, ayuda a perpetuar modos de organización
eclesial altamente jerarquizados y escasamente participativos para quienes no
sean considerados como parte del “establishment” propio de cualquier monarquía.
Por ello, hoy, me centro no en
contemplar a Jesús como rey, sino como heraldo de la verdad. Jesús ES el
camino para ir hacia tal verdad, Jesús ES esa verdad, y en el modo de ser de
Jesús podemos encontrar la VIDA que genera esa verdad, la vida verdadera, la
verdadera vida y vida en abundancia.
Y ahí, sí encuentro un reto, una
llamada que me moviliza. Ir en pro de la verdad, crecer en verdad, permitir que
Dios revele su verdad en mí, en todos, en la historia humana. En esta época que
me toca vivir en la que la verdad es pisoteada, manipulada, falseada, me
atraviesa esa misión de Jesús de ser testigo de la verdad y anhelo que Jesús me
revele de qué verdad habla.
Y, qué curioso, Pilato mismo, al escuchar
la respuesta de Jesús, le preguntará por la verdad y no ya por su realeza, pero…
No se detendrá a escuchar su respuesta: indagar acerca de la verdad es
tarea más profunda y exigente que indagar en las realezas o no realezas del tal
Jesús de Nazaret que, al menos, ya ha dejado claro que no tiene ejército
alguno que vaya a venir en su rescate. Y es que, los intereses de los poderosos
de este mundo, de soberanos y monarcas, no son los intereses de Dios y nunca lo
serán.
(Si te interesa esta cuestión de
las imágenes acerca de Dios, te recomiendo vivamente la lectura de “Modelos de Dios:
Teología para una era ecológica y nuclear” de Sallie McFAgue. Ed. Sal Terrae,
colección Presencia Teológica, 1994).
miércoles, 2 de octubre de 2024
El diálogo interior: convocar nuestra riqueza interior a través del diario
La ESCUCHA, la capacidad de escuchar, nos refiere a una experiencia fundante en el ser humano.
El verbo “oír” nos refiere a la
capacidad de percibir los sonidos, pero el “oír” sólo se transforma en
“escuchar” cuando la persona presta atención, cuando capta qué se le dice, de
donde viene el sonido Y PERMITE QUE ESA VOZ, ESAS PALABRAS, ESE SONIDO, DE
ALGUNA MANERA, “ENTREN DENTRO DE SÍ”.
Este acto de “interiorizar” lo
que se oye, prestarle atención, es de vital importancia en los procesos de
personalización y en el camino del crecimiento personal, además de resultar
imprescindible para una vida espiritual profunda y rica. Se trata del proceso de ir creciendo en capacidad de escuchar-me y escuchar-te desde dentro.
En esta dinámica de aprender a escuchar, y concretamente de aprender a escuchar desde lo profundo, se insiere el uso del diario personal como herramienta utilísima en los procesos de personalización.
La importancia que la escritura personal en el diario ha tenido en la historia del ser humano es innegable. Incluso, el diario se considera un género literario en sí mismo. Traigo ahora aquí el ejemplo de dos de los más famosos diarios: El diario de Ana Frank, y los diarios de Etty Hillesum ambos diarios escritos en el contexto atroz de la Segunda Guerra Mundial y el exterminio nazi. Quizá los tiempos convulsos personales y colectivos son los que impulsan a la persona a poner orden en sus sentimientos y reflexiones a través de la escritura íntima. Creo que la mayoría de nosotros hemos sentido es necesidad de volcar en unas páginas lo que llevamos dentro para poner un poco de orden en nuestro caos, sobre todo en momentos difíciles o complicados.
Personalmente puedo afirmar que ha sido la escritura en un diario desde mi adolescencia hasta hoy, una de las herramientas que más me ha ayudado a entenderme a mí misma, a valorarme y a entender y valorar los acontecimientos de mi vida.
En el diario, la persona establece un diálogo interior no sólo consigo misma, sino con el sentido de su existencia.
En las páginas de un diario, quedan plasmados los días y sus aconteceres con fecha y hora. Estos acontecimientos, al ser descritos, despliegan ante la persona significados nuevos o renovados que ayudan a identificar datos y niveles de comprensión de mayor hondura y con mayor aporte para el crecimiento personal.
El diálogo interior que se gesta mientras se escriben las páginas de un diario convocan la voz interior de cada uno de nosotros. Rilke, en sus "Cartas a un joven poeta", invita a ese joven a ser capaz de "convocar su riqueza interior". Sin duda alguna, el diario es una forma de convocar toda esa riqueza que cada persona lleva dentro de sí, pero que queda a veces tan oculta por el frenético ritmo diario o por la pura explosión emocional irreflexiva.
El uso de un diario facilita el poder tomar distancia de los suceso y de las emociones, dudas, sensaciones que estos movilizan. En esa mayor "equidistancia", la persona puede vislumbrar horizontes de comprensión más profundos e iluminadores. Poco a poco, cuando la escritura en el diario se convierte en un hábito, aparece "mi voz interior" y uno se va haciendo "amigo de sí mismo" de alguna manera.
Escribir un diario, nos ayuda a ser más sinceros con nosotros mismos. El diario se va transformando en un espejo cada vez menos deformado de mí. Una de las ventajas de la escritura en un diario es la posibilidad de releer las páginas ya escritas, los diarios ya terminados. Cuando uno lee lo que escribió hace una semana o un mes o , mejor aún, lo que escribió hace ya varios años, de forma casi mágica, cobra vida ante uno mismo el proceso hecho, los pasos dados. Es como mirar fotografías de hace años en las que uno ve asombrado su cambios físicos. En el diario, uno puede captar los cambios operados en el adentro y se es testigo del proceso personal vivido. Esto es de gran importancia porque permite a la persona darse cuenta de los ámbitos de su persona en los que realmente ha mejorado o vivido cambios significativos, y, a la vez, identificar ámbitos en los que se enquista o le cuesta avanzar. A la par, el diario ofrece la constatación personal de que se es capaz de transitar la vida con un sentido y, lo mejor de todo: permite captar el hilo conductor de la propia existencia.
"¿Adelante, pues! Este va a ser un momento doloroso y casi insuperable para mí: debo confiar mi ánimo reprimido a una insignificante hoja de papel rayado. A veces, los pensamientos aparecen tan claros y nítidos en mi cabeza y los sentimientos son muy profundos, y sin embargo no consigo ponerlos por escrito". (Etty Hillesum. diarios , cuaderno 1, domingo 9 de marzo 1941)
"Espero poder confiártelo todo como aún no he podido hacer con nadie, espero que seas para mí un gran apoyo" (Ana Frank, 12 de junio de 1942)
martes, 1 de octubre de 2024
Fuego destructor
Cuando ya se acercaba el tiempo en que Jesús debía subir al cielo, decidió ir hacia Jerusalén. Envió a unos mensajeros a un pueblo de Samaria para que le buscaran un lugar donde pasar la noche. Pero la gente de esa región no quiso recibir a Jesús, porque sabían que él viajaba a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron lo que había pasado, le dijeron a Jesús: «Señor, permítenos orar para que caiga fuego del cielo y destruya a todos los que viven aquí.»
Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Después, se fueron a otro pueblo.
(LC 9, 51-56)
jueves, 29 de agosto de 2024
ILUSION-ARTE
Todo lo nuevo trae consigo el aroma y el sabor de las oportunidades. Comenzar un nuevo curso escolar lleva en sí miles de oportunidades, aprovecharlas o no tiene que ver con la ilusión o la pérdida de ella.
ILUSIÓN: Dice la RAE que sus sinónimos son: ESPERANZAR, ALENTAR, ANIMAR , DESEAR, ENCANDILAR. Todo verbos y... ¡Qué verbos más educativos! y que sean verbos conlleva que hay que ponerlos en acción, quizá porque la ilusión nace si se planta la semilla y se mantiene si se riega y se cuida como conviene.
Es todos un arte lo de la ilusión: ILUSION-ARTE.
Todo buen maestro sabe de este arte de ilusionar que tiene que ver con:
Esperanzar a sus alumnos de tal modo que cada uno de ellos y de ellas, crea en sí mismo y en su capacidad para dar su personal "do de pecho".
Alentar a cada alumno. Darle aliento cuando el curso se hace "cuesta arriba" y nos cansa. Oxigenar al que se ahoga en cualquier asignatura o en cualquier otro ámbito. El buen maestro da de su aliento, haciendo del proceso de enseñar un peculiar "boca a boca" que devuelve la respiración al alumno medio muerto.
Animar al desanimado. Dar "ánimo" que tiene que ver con el "ánima". Sólo puede animar quien está animado, es decir, quien tiene alma, esprírtu, vida interior. Dar aliento y dar ánimo, casi son la misma cosa.
Desear... Y aqui, me permito corregir a la RAE porque me parece a mí que tiene más sentido hablar de anhelos. Decía el gran Franz Jalics sj algo así como que el deseo pertenece al ego mientra el anhelo brota del corazón. El deseo puede convertirse en algo que esclaviza mientras el anhelo reorienta y ordena toda una vida desde la paz y el sentido profundo de la existencia. Así que, pienso yo que el buen maestro, hacer brotar en el alumno verdaderos anhelos (podríamos decir quizá "deseo esencial" en palabras de otro jesuíta, Javier Melloni) que tantas veces trascienden lo meramente curricular conectando con el sentido de la vida.
Encandilar: ¡Qué preciosidad de verbo!. Tiene que ver con la Luz: en-candil-ar. Juego con la palabra y se me ocurre que educar es dar el candil encendido que el maestro lleva en sí para iluminar el camino del alumno y este pueda encontrar y encender su propia luz interior, para que encuentre el candil con el que poder asumir las tinieblas y sombras de la vida, para que brille con su propia luz sin necesidad de robársela a nadie, sino sumando candiles y más candiles hasta que el mundo entero se ilumine. Nada más lejos el "encandilar" así entendido del "engatusar" con apariencias o medias verdades.
Os deseo queridos profesores y profesoras, maestros y maestras de corazón que durante este curso os cuidéis y os dejéis cuidar para poner en acción todos los verbos que conlleva el arte de crear y mantener la ILUSIÓN. Por favor: que nada ni nadie os mate la ilusión.
martes, 28 de mayo de 2024
Jornada presencial: La interioridad como matriz de una ética samaritana
- Si te interesa organizar la jornada en tu institución escribe a :
miércoles, 20 de marzo de 2024
Entregarme o enredarme
Queda poco ya para adentrarnos en la Pascua de Jesús. El evangelio de hoy es de esos donde se va percibiendo la tensión previa al proceso contra Jesús. El ambiente en torno a él está electrizado, tenso, a punto de una gota que colme el vaso de la limitada visión humana.






