La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

viernes, 29 de abril de 2011

Ecos desde Galilea II

Hay lugares y tiempos que dejan huella. San Asensio y el curso de formación de formadores de La Salle han dejado huella en mí. Pero son las personas las que cincelan la huella. Como ya me pasó en setiembre, tras la primera parte del curso, evoco ahora rostros, sonrisas, voces, gestos... Todo lleno de vida, todo lleno de humanidad transida de divinidad.

Imposible que nos reencontráramos en mejor momento: con la experiencia de la Pascua recién estrenada, en la presencia de Jesús Resucitado. Vosotros, educadores y educadoras, laicos y hermanos, habéis sido para mí esta semana el rostro del Resucitado que ha salido a mi encuentro y me ha dicho "la paz contigo".

Intensos días... Habéis dado hondura a cada actividad, llevándome a mí más allá. GRACIAS.

Estoy segura de que nos volveremos a encontrar. Seguiremos "conspirando" juntos por el bien de nuestros chavales, de los otros educadores, de la familia, como servicio a una sociedad en la que las personas necesitan restañar heridas, reencontrar el hogar interior, disponer de estrategias para vivir más positivamente, más humanamente y para perder el miedo a abrirse a Aquel que nos ha ha hecho así, como somos, humanos y que elige esa humanidad, no otra, para manifestarse.

Un abrazo a cada uno, a cada una, uno de esos abrazos especiales que sólo se dan en San Asensio. PAZ.

lunes, 18 de abril de 2011

¡DES-VÍVETE!

Dentro de muy pocos días los cristianos entraremos de lleno en la celebración de tres días de un calado único. El Triduo Pascual que confluye en la celebración más importante de todo el año: la Vigilia del sábado santo, la noche santa que nos lleva a la Resurrección haciendo memoria de la actuación de Dios en la Historia de los hombres y de las mujeres. 

Permitidme que os diga que no deja de llamarme la atención la forma en la que se resalta el viernes santo y la manera en la que olvidamos la Vigilia y los 50 días de celebración de la resurrección de Jesús. En medio queda el jueves santo como el día del lavatorio, gesto litúrgico original, pero sin más carga vital y más con la total asepsia con la que se realiza en muchos lugares.

Para mí estos días son aterradoramente revolucionarios. Desde mis 15 añitos en los que viví la primera pascua joven con mis monjas de Sta. Ana, no he dejado de retirarme ni un solo año para darme la oportunidad de contemplar la Pascua de Jesús. Dejé atrás la Pascua de jóvenes y encontré otras formas de vivir el Misterio. Pascuas en Manresa, en silencio absoluto, con celebraciones sorprendentes, hermosas. Mi primera Pascua "urbana" en una parroquia de Barcelona que fue algo mágico por los ecos que generó y, actualmente la pascua en la Parroquia de S. Juan, en Vitoria. Otro regalo precioso.

No sé si los que nos decimos seguidores de Jesús caemos de verdad en la cuenta de la densidad de estos días. Del mismo modo que la Navidad se nos desdibuja vestida de regalos y comilonas, quizá la Pascua se nos transforma en la oportunidad de unas vacaciones primaverales o en un ir y venir de procesiones.

Ayer, Domingo de Ramos, resonaron de nuevo esas palabras arrolladoramente retadoras de Pablo: "Tened los mismos sentimientos de Cristo, el cual, no se aferró a su condición divina, al contrario se vació de sí mismo haciéndose uno de tantos y el servidor de todos..." 

¿Podemos escuchar algo así y continuar manteniendo imágenes de Dios como las de Juez, Señor feudal, Dios enfadado que exige que alguien pague el pato por el pecado original?

En el umbral de la Semana Santa se nos propone contemplar el vaciamiento de Jesús, del hijo de Dios. El vaciamiento de la Palabra que no da lugar a una palabra vacía sino a una palabra calladamente rotunda, rotundamente callada. Será el cuerpo de Jesús la palabra final, cuerpo entregado y atravesado...CUERPO RESUCITADO. Juan, el discípulo amado, sabrá ver en el crucificado al Resucitado... Nosotros, generalmente, nos quedamos en la cruz... nos cuesta llegar a la alegría inconmensurable de la Resurrección de Jesús, promesa y realidad de nuestra propia resurrección.

Pero, atravesando todo ello, se encuentra el camino del vaciamiento, del despojamiento, del "hacer espacio". Desde el momento mismo de la Encarnación, Dios acontece en la Historia vaciándose de sí. Si leemos todo el evangelio "kenóticamente" (kénosis significa vaciamiento), cada momento de la vida de Jesús, cada palabra, cada milagro, cada parábola, se reviste de un significado nuevo, interpelante...

Lo que sucede el viernes santo, no es sino la consecuencia de un camino de "dejar de ser siendo". Jesús se pertenece por completo a sí mismo porque pertenece por completo al Padre. El Abbá, Padre/Madre y Jesús, son Uno. Jesús se entrega absolutamente al Abbá, se vacía en Él y de Él lo recibe todo, por ello puede dar-se entero, partirse y repartirse... El jueves santo, cuando contemplemos esa cena última, primer icono de la mesa del Reino en la que todos tienen alimento y amor, veremos que Jesús puede ser como el pan porque en él no hay durezas, no hay opacidades, no hay deseos de conservar su ser a precio del ser de los demás. Jesús puede ser como el vino porque su esencia es sabrosa, esencia de fiesta y alegría, no de tristeza y autocompasión.

Por eso, este año, en la parroquia, hemos puesto por lema a la Pascua ¡DES-VÍVETE! y lo hemos hecho porque estamos en tiempo de crisis, una crisis económica, sí, pero que pone al descubierto una crisis de humanidad. Ante ello, los cristianos debemos echar mano de la raíz revolucionaria del cristianismo: la revolución de la toalla: ceñirse la toalla y SERVIR... Servir compartiendo, conviviendo, empecinándonos en la pervivencia del amor que tiene como favoritos a los crucificados de mundo, a los silenciados. Por eso la invitación es a des-vivirse: dejar de vivir centrado en mí para permitir que Jesús sea mi centro, mi raíz. Me des-centro para centrarme, me abandono para ser recogido, me olvido de mí y me reencuentro en los demás que son "lo otro de mí".

Des-vivirse es vivir como nuestras madres, en clave de amor gratuíto. Des-vivirse es entregarse sin alharacas, sencillamente, como dice Lluís Espinal, "gastar la vida sencillamente, sin protagonismos, como el agua que brota de la fuente, como la madre que da el pecho a su bebé..."

Ojalá la contemplación (que no la mera "ojeada", la mirada superficial y rutinaria) de la vida de Jesús, de su divina humanidad, de su humanidad divina, nos arrastre irremediablemente hacia los demás. Ojalá Jesús nos queme dentro, su Amor loco y nos dejemos quemar para luego poder prender fuego al mundo con nuestra esperanza, con nuestro amor, con nuestra confianza en Dios y en el ser humano.

Os deseo una Semana Santa ardientemente profunda...

jueves, 7 de abril de 2011

DIAGNÓSTICO EQUIVOCADO

La reciente propuesta de la presidenta de la Comunidad  de Madrid de construir un centro educativo para los alumnos de bachillerato "excelentes", está suscitando todo tipo de debates en los medios de comunicación. Escuchándolos, una vez más me confirmo en mi opinión de que en este país de la piel de toro no atinamos jamás con el diagnóstico en lo que a educación se refiere.

La cuestión no es, como señalan unos, que un centro de esas características cree "gethos" y señale divisiones: listos-tontos, educación pública-educación privada, ricos-pobres, base-élites.

La cuestión tampoco es, a mi modo de ver, que necesitemos de la "excelencia" como clave educativa y de mejora social.

Todo este asunto lo deberíamos entender en el contexto exacto en el que estamos: España, Europa, Primer mundo.

El contexto español: el debate que se genera a partir de la propuesta de Esperanza Aguirre, es un debate en el contexto español. España no se ha caracterizado casi nunca por su cuidado de la Educación. Los profesionales de la educación, los educadores, seguimos siendo en este país un colectivo denostado, mal mirado, culpabilizado y, desde luego, mal pagado (por más que muchos nos critiquen por al cantidad de días de vacaciones que tenemos, tópico manido donde los haya). Además nuestro país padece la oleada de sucesivas reformas educativas al albur del resultado de las eleciones: a tal gobierno, tal ley educativa. Tales leyes no han sido gestadas en el seno de debates educativos profundos en los que estén representados todos los ámbitos educativos; no sólo la escuela educa, educan los padres, educa la sociedad y, hoy más que nunca, educa inernet. Mientras que en Washintong no hace mucho se celebraba un congreso sobre educación en el que no sólo participaron educadores, sino también psicólogos, neurocientíficos e incluso el Dalai Lama desde la aportación del mundo de la contempalción al desarrollo de la persona, en nuestro país son escasos, por no decir nulos, los foros de encuentro de todos los educadores y desde luego inexistentes los que acogen a especialistas del mundo de las ciencias y de la contemplación. En lugar de eso, los debates se originan en los medios de comunicación en los que cualquier tertuliano sabe más de educación que un maestro con años de experiencia en el aula. Creo que, en este contexto concreto de nuestro país, lo de menos es si se lleva a cabo lo que propone E. Aguirre, sino el hecho de que no nos damos cuenta de que sin una reforma educativa que parta de un consenso generalizado, seguiremos teniendo los resultados académicos que tenemos.

Y precisamente este es el tema que llama mi atención y donde creo que erramos totalmente el diagnóstico y la medicina que pretendemos aplicar. No se trata de centrar el debate en los resultados académicos. no se trata de decir que siempre ha habido alumnos brillantes, normales y poco brillantes. Seguimos empecinados en baremos académicos propios del siglo XIX, seguimos priorizando el CI aunque hablemos mucho de las inteligencias múltiples y de la educación emocional. Nos puede la nota.

Y bien, ciertamente de un alumno se espera que apruebe las asignaturas como signo de que está aprendiendo aquello que necesita para ser culto, para valerse en el mundo desempeñando un oficio, pero...¿de qué alumnos hablamos? ¿No nos damos cuenta de que los niños y adolescentes del último cuarto del siglo XX y lo que llevamos de este, son "otros"? Junto a eso ¿puede ser la educación una mera plataforma de transmisión de conocimientos atendiendo sólo a lo cognitivo? Yo creía que hacía mucho que eso había quedado clarificado, pero escuchando determinadas tertulias radiofónicas, tengo mis dudas y, aquí viene a cuento mencionar los otros dos contextos: Europa y el primer mundo.

Somos habitantes del primer mundo en Europa: La actual crisis económica ha dejado al descubierto las profundas fallas del sistema económico neoliberal. Una mirada superficial nos dejará la sensación de que la crisis más importante, primera y única, es la económica. Sin embargo, afinando muestra mirada, descubrimos que ya antes había unos indicadores que nos hablaban de que este "modus viviendi" no resulta bueno, no es el óptimo para nuestro desarrollo social. La crisis de los valores,  el individualismo creciente, un ritmo de vida rapídisimo, unas exigencisa laborales donde la competitividad prima y muchos otros factores han dado origen a un tipo de niño y de adolescente cuyas cualidades y defectos,  los educadores hemos ido experimentando y que nos han hecho beber el amargo cáliz de comprobar que no podemos seguir educando con herramientas del siglo XIX a ciudadnos del siglo XXI. Tantas cosas nos estaban avisando de que algo no  iba bien. Pero esos indicadores se situaban, se situan aún, en el sí de la persona, algo que no interesa ni a políticos ni a financieros, cuando en cambio, sí es la materia prima del educador.

Hasta que la crisis no ha cristalizado en una crisis económica a nivel mundial y, por lo  tanto, afectando a esta Europa satisfeha de sí, no hemos comenzado a pensar que quizá debieramos cambiar la perspectiva desde la que vivimos. Volcados hacia fuera, hemos ido gestando una forma de vida, propia de los países del Primer Mundo, en la que los verbos centrales son el "hacer" y el "tener". Y esto pasa factura. Los valores como el esfuerzo, la servicialidad, la escucha atenta y serena de uno mismo y del otro, la búsqueda de sentido, la apertura a la trascendencia, se han ido apagando, quedando arrinconados en una sociedad que busca, en líneas generales, el éxito rápido y fácil, donde parece que tiene la razón quien más grita, etc... No quiero parecer pesimista, pero, en referencia al tema que intento exponer, necesito resaltar estas caractersiticas sociales no positivas que nos obligan, y aquí quería llegar, a dejar de poner el acento en el rendimiento académico y centrarnos más en una educación integral. Nos deben importar el cuerpo, la mente, el corazón y el alma de nuestros alumnos. Ellos y ellas son más que una puntuación académica.

A día de hoy, pretender que la excelencia sea igual a un expediente académico lleno de "dieces", es empobrecer mucho la labor educativa y el desarrollo de la persona en su etapa de estudiante y, con ello, empobrecer mucho nuestra sociedad. Hoy más que nunca necesitamos repoblar el planeta de seres humanos solidarios, sensibles, profundos... Trabajadores, sí, pero no por competitividad o por la mera búsqueda de méritos remunerados, sino, porqué no,  gratuitos, capaces de hacer bien las cosas porque apetece, porque genera bienestar en uno mismo y en los demás. Alumnos de matrícula de honor en respeto, en diálogo, en sentido común, aunque  saquen un cinco raspadillo en matemáticas o no hablen cuatro idiomas. 

Pero es que, además, un tanto por ciento elevadísimo de los alumnos de la ESO, no quieren estar en el aula, no les gusta estudiar o ni siquiera pueden debido a la cantidad de problematicas que padecen. ¿Quién les atiende? pues profesores con escasísimo apoyo de las familias, perseguidos por reuniones y papeleos. Profesores a los que se les exige todo, pero se les ayuda muy poco... Profesores que deben afrontar nuevos retos de todo tipo con herramientas de otros tiempos. 
Para mí, esos son los alumnos y los profesores excelentes. Los que cada día afrontan el reto de dar un paso más, de mejorar algo en la vida por pequeño que sea. Lo demás, serán élites, harán grandes cosas en su ámbito, pero...¿aportarán algo a la mejora del mundo en clave de profunda humanidad? No lo sé, seguramente sí, pero el camino nunca será el de la separación y la distinción, sino el de compartir el camino y compartir esa excelencia, la que se tenga, con los que parecen menos excelentes. Eso, claro requiere mayor esfuerzo y creatividad que juntar a los magníficos en un centro magnífico con medios magníficos y educadores magníficos...¡los mundos de "yupi"!

Por favor, pensemos bien el lo que decimos cuando hablamos de educación. Hoy, creo yo, el diagnóstico sigue siendo, una vez más, erróneo.

lunes, 4 de abril de 2011

La manifestación del otro/Otro

Desde el punto de vista creyente, todo cuanto vemos, oímos, tocamos, olemos, gustamos, de Dios proviene y a él se dirige. Manifestación de un Dios que todo lo sustenta pero, que a la vez, está más allá de todo:

Dios está por encima de todo, pero no está elevado. Dios está debajo de todo, pero no oprimido. Dios está dentro de todo ero no incluido. Dios está fuera de todo pero, no obstante, completamente comprendido (Hadewich de Amberes. Carta XXII).

Pero ¿no es acaso una de las tentaciones de todo creyente hacer "entrar" a Dios en sus esquemas, hacerlo a nuestra medida, esquivar el Misterio de la Libertad divina...? Es uno de los problemas de la Teodicea: ¡cómo puede un Dios bueno, permitir el dolor de sus hijos e hijas! La experiencia del aparente triunfo del mal, de la injusticia, el sufrimiento de los inocentes y débiles, hace nacer un grito a Dios, una pregunta desde la entraña: ¿Por qué?

Dejar que Dios sea Dios supone acoger el escándalo de la cruz, vaciarnos de pre-juicios, vaciarnos de expectativas, pero... ¿acaso no puedo y debo esperar que Dios sea Padre/Madre bueno/a cuando así se nos ha revelado en Jesús? El caso es que que tú o yo esperemos que asi sea, no obliga a Dios a ser así, no anula su libertad del mismo modo que el deseo de DIos de que yo viva en comunión con Él no anula mi libertad para irme de casa lejos, muy lejos...

De todos modos, se puede comprender que no acabemos de "comprender" a Dios. Es comprensible que su manifestación rompa nuestros esquemas. En Jesús, Dios es un Dios que sorprende, que escandaliza, que pervierte la ortodoxia... En Cristo resucitado Dios rompe los límites... Y el creyente es llevado a vivir en una continúa receptividad que permita al Misterio manifestarse libremente.

Mas no sólo nos es costoso dejar que Dios sea Dios. Nos resulta igualmente costoso dejar que cada persona sea quien es, sea como es, se nos manifieste de forma no pensada, no esperada incluso no querida. El juego de proyecciones funciona continuamente en las relaciones interpersonales dificultando la distancia necesaria para permitir que el otro/a se me revele en la medida que quiera.

Creo que hay algunos tipos de relación en los que recibimos una invitación privilegiada a aprender a dejar al otro/a que sea quien es siendo también yo quien soy: la amistad y la pareja son grandes centros de aprendizaje de esta libre manifestación del otro/a. Pero, en general, siempre que amamos a alguien, somos invitados a aprender a amar de verdad y, amar de verdad me parece que tiene mucho que ver con permitir la plena manifestación de la otra persona. Algo que conjuga paciencia, escucha, tranquilidad y generosidad no exenta de gratuidad.

Dejar que tú seas tú, eso es amarte. Quizá por eso Pablo dice del Amor lo que dice: "es paciente, es servicial, no tiene envidia, no se jacta n se engríe. Aguanta siempre, espera siempre..." Sólo eso abre las puertas a la plena acogida del otro en su misterio personal. Sólo amar más allá de mis propias necesidades, amar lúcidamente creará la magia de la plena manifestación, del desvelamiento progresivo de la esencia del otro/a.  Porque de eso se trata, de dejarnos sorprender y enamorar por la auténtica esencia del otro/a, no por subproductos "light".

Cuantas veces hay quien ama a una frondosa secuoya y le pide que sea un  bonsay, asustado por los reales contornos...

Dios espera de nosotros que seamos en plenitud. Dios siempre es plenamente Dios... Yo...¿estoy dispuesto a la manifestación del otro/Otro? ¿acepto el hermoso reto de dejar que tú seas tú, sin disminuirte, sin castrarte, sin remplazarte por versiones edulcoradas de ti...? ¿soy lo suficientemente humilde como para ser yo ante ti sin camuflarme?

(Querido escribiente anónimo, me gustará recibir alguna aportación tuya, no lo dudo: será iluminadora).


jueves, 31 de marzo de 2011

UN LUGAR EN EL MUNDO...

Hay un grupo de jóvenes en Barcelona que, por segundo año, deciden vivir juntos durante una semana para compartir su fe, inquietudes y soñar con un estilo de vida comunitario propio del siglo XXI.

En ese grupo hay una personita muy especial para mí, Lara. A ella le escribo cada día un mail. Es mi forma de sentirme con ellos, con ella. Es mi forma de animar el sueño de estos jóvenes, todos ellos vinculados al Casal Loiola y a la espritualidad ignaciana.
Conocí a Lara en un retiro que acompañé en Manresa (Barcelona). Fueron unos días de ensueño. Ella tenía entonces 15 años y fue en ese momento cuando tuvo una hermosa experiencia de Dios en una de las dinámicas que les propuse. Tuve el enorme privilegio de presenciar y escuchar de su boca una verdadera experiencia fundante que ha originada en ella un camino, unas elecciones concretas de gran calado. Lara es ya una mujer y una hermosa mujer creyente.

Lara es un regalo que me ha hecho el Señor. En ella veo el paso de Dios, la transformación que genera en los corazones que se abren a Él. 

Ayer escribí mi segundo mail para ella y he pensado que podía compartir con vosotros y vosotras su contenido, porque nos sirve a todos. Al menos a mí me sirve, porque, tengamos la edad que tengamos, todos y todas seguimos buscando, tantas veces, nuestro lugar en el mundo.


En este segundo día pienso en ese lugar concreto en el mundo: el casal... os imagino entrando y saliendo, orando juntos, comentando acontecimientos del día, a estas horas muchos ya regresando de vuestras idas y venidas... y reencontrándoos en ese lugar...¿conocéis la película "un lugar en el mundo? si no la conocéis, investigad un poco... El caso es que hoy pensaba en vosotros y me decía qué necesario es encontrar nuestro "lugar" en el mundo.
 
Hay un primer "lugar" para todos nosotros: nuestra familia, en ella recibimos las bases sólidas (a veces puede que un poco líquidas...) para la construcción de nuestra personalidad.
 
Hay un segundo "lugar": el cole... allí donde salimos del hogar calentito y nos lanzamos (bueno, nos lanzan)  a la vida con otros desconocidos. En el cole comienzo a socializarme de otra manera...
 
Hay un tercer "lugar": los amigos, su corazón. En el corazón del amigo yo existo como alguien único y amado por una elección. A los amigos los elijo y me eligen.
 
Y, por último, hay dos "lugares" muy especiales. A estos pocas personas acceden, pocas saben que existen:
 
MI CORAZÓN Y EL CORAZÓN DE DIOS.
 
Sí, el cuarto "lugar" es mi propio corazón, que representa la totalidad de mi persona. Yo soy "mi lugar". Mi interior. Podemos pasarnos toda la vida buscando lugares exteriores que me conforten, preguntándome cuál es mi lugar en el mundo o dónde habrá un lugar para mí, sin darme cuenta de que si no estoy en mí mismo como en mi casa, andaré siempre inquieto e insatisfecho. Si no me siento en mí mismo como en mi casa, deambularé por la vida como de alquiler o como un "okupa". El reto es ser el dueño del mejor hogar: mi propio yo. ¡Bienvenido a la república independiente de mi "yo"! (¡qué buenas ideas nos da Ikea...!), pero yo lo cambiaría aún más y diría "bienvenido a la república abierta a todos de mi yo". Independientes sí, aislados no...¿no os parece? Por eso estáis ahí unidos, compartiendo búsquedas y anhelos comunes.
 
Y... Nos queda un quinto "lugar"... El corazón de Dios. Es el hogar de todos los hogares. Es el que los sutenta todo. El corazón de Dios es donde "caemos" cuando nos exiliamos de nosotros. Leed el salmo 138: "Señor, tú me sondeas y me conoces... Aunque me acueste en el abismo, allí te encuentro...." Leedlo en esta clave y os resonará hermosísimo.
 
Todos los "lugares" confluyen en un único y acogedor "lugar": el corazón amoroso de Dios. Bienaventurado quien sabe escuchar el latido del corazón de Dios, porque él descansará feliz...
 
Os deseo a cada uno de vosotros, especialmente a ti, querida Lara, que este "lugar", el casal, se transfome en el simbolo exterior de una realidad interior, la de saberos y sentiros en las manos de un Dios que os quiere para sí y que es vuestro "lugar" más real, aunque jamás le veáis. Muchos besos desde este lugar del planeta que se llama Vitoria.   ELENA




jueves, 24 de marzo de 2011

"Nos une el mismo Invisible"

"Somos como las cuentas del collar de la creación y estamos unidos unos con otros, cada uno ocupando el lugar y el espacio que le corresponde... El movimiento de los astros es sagrado y el nuestro también. Nos une el mismo Invisible" (Laura Esquivel, Malinche, Ed. Suma, 2006).

Leí Malinche hace varios años. Fue uno de esos libros que te sale al encuentro. Trasteando por entre las estanterías de libros de un librería del aeropuerto de Barcelona.  Su lectura me cautivó.

Malinalli, la Malinche, la admirada y denostada amante de Hernán Cortés, que ofició de intérprete entre españoles y aztecas durante la conquista para luego ser acusada durante siglos de haber traicionado a su pueblo, vendiéndolo al invasor.  Laura Esquivel narra la aventura vital de la mujer que creyó que el extranjero Hernán Cortés pondría fin a los terribles sacrificios humanos de la religión azteca, pero que acabaría en cambio descubriendo la crueldad no menos sangrienta de los conquistadores. 

Es, pues, la historia del encuentro de dos culturas, de dos modos de entender al ser humano y a Dios. Un encuentro que, más bien, fue un choque en el que unos se impusieron y otros fueron acallados. Pareciera que los humanos no conocemos otras formas de relación sino la conquista, la depredación cultural y económica.

A día de hoy, los aviones y armas de una coalición occidental, intentan ayudar al pueblo libio a liberarse del cruel dictador Gadafi. Aquel que ha sido recibido en palacios y foros internacionales, aquel a quien occidente ha estado vendiendo armas, ahora es perseguido y juzgado por crímenes de lesa humanidad. Difícil de comprender si no es dentro de los cauces hipócritas e interesados de las grandes partidas de ajedrez de las potencias internacionales...

Dejar resonar en medio del recuerdo del pasado y del presente de las relaciones internacionales la frase que encabeza esta entrada crea una extraña sensación. Es como intentar leer un documento de Word desde una aplicación errónea o diferente. La aplicación no reconoce el documento y entonces sólo aparecen ante nuestro estupefactos ojos signos extraños.

Me da la impresión de que, de dia en día, de generación en generación, la vida política y económica de nuestro planeta tierra se expresa a través de un software que muchos ya no podemos comprender, pero sucede lo mismo a la inversa: aflora un nivel de conciencia en la humanidad, una sensibilidad que es imposible que sea decodificada por las claves de lectura de la realidad de los políticos y los economistas.

No somos pocos los que creemos que la única via para poder solucionar los múltipes problemas que aquejan a la Humanidad es la de seguir transitando empecinadamente los caminos de la comunión. Sentir al otro tan mío, tan yo, que me sea imposible desearle ningún mal.

No es sino esta la propuesta común de todas las religiones. Cada una con sus énfasis, sus teologías y antropologías, pero todas ellas portan en sí un mensaje de amor, de paz, de perdón, en definitiva, de común-unión.

Urge hoy hacer resonar ese mensaje. Para ello contamos también con la aportación de las ciencias especialmente la Física Cuántica. Los descubrimientos de la Física que atiende al microcosmos, a lo que está más allá de lo visible en el microscopio, nos dicen que hay un sustrato común a todo en el nivel subatómico. Parafraseando al evangelista. Juan, los físicos cuánticos nos ha n dicho que "aquello que ni el ojo vió ni el oído oyó" eso... la Física Cuántica lo ha visto, a saber, las estructuras subatómicas que sostienen el universo.

La Teoría del Caos, la Teoría de Sístemas y tantos otros descubrimientos y planteamientos de la Física y las Matemáticas, nos sugieren aspectos de la realidad que los místicos han percibido desde la experiencia interior.

Todo ello lo podríamos condensar en esta hermosa frase que Laura Esquivel pone en boca de una venerable anciana que habla con su nieta. Sí, somos cuentas de un collar. Pensarnos así  hace caer nuestros orgullos y prepotencias. Si tú y yo formamos parte de un Todo, entonces somos pequeños, pero a la vez, también grandes, sin embargo grandes con una grandeza que no nace ni termina en nosotros.

Nuestro movimiento es sagrado, como el movimiento de los astros porque ambos movimientos hablan de algo mayor, de algo o Alguien que es el origen de todo. El místico percibe que es una gota de agua en el océano: el océano es la gota y la gota es el océano. Se da la comunión pero no la anulación.

¿Podemos imaginar un discurso en la sede de las Naciones Unidas o en el Parlamento de un país que estuviera basado en esta certeza de la indudable y real unidad entre todos los seres humanos y de estos con el planeta asumiendo todas las consecuecias éticas que ello comporta? Ciertamente no, este tipo de argumentación es un software que no admite el disco duro de nuestros sistemas políticos y económicos. El término"globalización" que encierra en sí posibilidades de acercamiento a estos planteamientos no dualistas, sin embargo, se ha concretado en una globalización meramente monetaria, económica.

El neoliberalismo protege el libre mercado pero no genera redes de comunión, al contrario, ha ido gestando mayores diferencias y abismos entre unos ciudadanos y otros. Su colofón es la aparición de un nuevo tipo de hombre: el "sin papeles". Son miles de hombres y mujeres los que soportan sobre sus espaldas el peso inhumano de un mundo construido sobre bases falsas y egoístas. El 80 por ciento de la Humanidad asume las consecuencias de una historia de redes sociales que han favorecido la pujanza de unos pocos generada con el empobrecimiento de muchos.

Sin embargo, cada vez más personas percibimos que el sustrato común sigue existiendo. Más allá incluso de la Declaración de los Derechos Humanos, percibimos una común unidad que nos hace no poder alegrarnos de nuestros logros si no redundan en el bien de todos y  de todas. 

Creer que somos todos y todas cuentas de un collar es peligroso porque de ahí nace la conciencia de tener que pervertir el orden establecido que es injusto en su raíz. Las democracias occidentales tienen muy poco que decir hoy a los hombres y  mujeres que, por ejemplo, en Egipto, Túnez o Libia han dado la vida por la libertad. Los logros sociales de occidente fueron algo a celebrar antaño, pero ante nosotros, que nos llamamos pueblos civilizados, hay grandes retos planteados a los que no estamos sabiendo responder como sociedades.

Cada uno hemos de ocupar nuestro lugar y nuestro espacio. La común-unidad no me exime de responsabilizarme de mi pequeña parcela de ese Todo. Por ello el místico es un auténtico revolucionario aunque parezca no hacer nada. Por eso mismo hoy no interesa la auténtica mística, sino sus subproductos, el "estar bien", "estar en paz"...

Hoy todos queremos tener nuestro hueco en la gran Red de las redes sociales, pero ¿quién quiere implicarse en la única y verdadera Red, la de la Gran Familia Humana? Sólo unos pocos y valientes. A ellos y ellas, gracias. Os necesitamos.

lunes, 21 de marzo de 2011

Cuando el encuentro nos preña de Vida

El brocal de un pozo, una llamada a la puerta, María e Isabel, unos magos siguiendo una estrella, unos hombres deseperanzados y un caminante que les sale al paso, Felipe y el eunuco... El Nuevo Testamento está atravesado de encuentros fecundos. Se entrecruzan preguntas y respuestas, dudas y certezas, miedos y fe. Personas que se encuentran, hablan, lloran, piden, se quejan, esperan, preguntan y personas que escuchan, acogen, enjugan lágrimas, dan, responden, explican, sanan...

Es la gran enseñanza de Jesús: que el Amor pide abrirse camino a través de nuestros gestos, que no se puede amar en abstracto, que amar a todos quiere decir amar a cada uno en concreto, también al enemigo.

Pero hoy centro mi mirada en esos encuentros que preñan de Vida. Encuentros "en el camino", no programados ni buscados, encuentros que fluyen. Hoy les pondré un nombre: Toni y M. Antonia, porque en todos los encuentros del evangelio sabemos quién se encontraba con quién: la samaritana y Jesús, María e Isabel, Felipe y el eunuco... Pues, en el evangelio de la vida diaria, el que vamos escribiendo tú y yo, los encuentros relevantes tienen nombre y rostro.

"Yo estoy a la puerta y llamo, si me abres, entraré y cenaremos juntos"...¡qué hermosa esta imagen del libro del Apocalipsis!, es decir, del libro de la Revelación. Sí, esta frase nos revela que Dios llama a la puerta humíldemente y espera, simplemente espera, podemos abrirle o no, responderle o no, pero si le abrimos, entonces entrará para compartir la cena, la intimidad nocturna que se presta a la confidencia y el descanso.

Yo creo que Dios llama a la puerta de mil maneras y espera a la puerta de mil maneras. Dios ha llamado a mi puerta a través de muchas personas: de mis padres mayores, de mis amigos amados y los acontecimientos de sus vidas, de los adolescentes, de los educadores a los que doy cursos, de los pobres, de Leku y, hace poco, a través de Toni y M. Antonia. Cada encuentro ha hecho nacer en mí una respuesta.

Y he comprobado que, si abro la puerta, mi casa se llena de risas, de cantos, de sonrisas, de abrazos, de pizzas compartidas, de paseos, de manos entrelazadas, de miradas profundas, de nuevas ideas, de proyectos retadores, hasta de un Gin-tonic exquisito que deriva en carcajadas... Cuando abro la puerta, quedo preñada de Vida.

Desde estas líneas os doy las gracias, M. Antonia y Toni, por todo lo bueno que habéis traído en dos días a mi vida y por lo que vendrá (¡queda poco para agosto!). Somos otra concreción más de ese Uno que somos en esencia. Nuestro encuentro está llamado a dar vida en abundancia, no sólo a nosotros mismos en forma de amistad, sino a otros muchos a través de nuestra vocación educativa.

"Mi casa ha sido tomada por las flores" canta Silvio Rodriguez... Mi casa interior está llena de presencias en la Presencia.

Sigue resonando la canción, Toni, tu canción: "Yo estoy a la puerta y llamo..."

domingo, 20 de marzo de 2011

Resituarse... ser reubicado: la Transfiguración de todo.

Escogí de entre las palabras, las más bellas
para describir quién eres Tú,
mas sólo conseguí suscitar la discusión de los doctos
que llenaron páginas enteras
con etimologías, derivaciones y analogías.

Escogí de entre los gestos los más comprometidos y tiernos
para describir quién eres Tú,
pero pronto me encontré encumbrada por unos
a un alto pedestal, como si un dios fuera,
admirada, encumbrada e imitada.
Por otros llevada a un tribunal
que juzgó cada gesto lleno de defectos y de excesos
"Demasiado alejada de la realidad"-dijeron unos-
"Demasiado comprometida y cercana"-dijeron otros.

Escogí de entre las canciones la más hermosa, la más dulce, íntima y armoniosa,
para cantar cómo eres Tú,
mas, mientras te cantaba
me perdí en la belleza de mi voz
y en el envolvente sonido de la guitarra.

Escogí de entre los cuadros el más perfecto y luminoso
para mostrar cómo eres Tú
pero pronto lo colocaron en un museo tras un muro de cristal
y alarmas protectoras.

Escogí de entre los iconos
el más profundo, el más inspirado
para balbucear quién eres Tú
pero pronto todo el mundo se prosternó ante él
y anatematizó a quien así no lo hiciera.

Escogí de entre los paisajes el más encantador y bello
para manifestar cómo eres Tú
pero al cabo de un tiempo
hubo personas que no supieron orar en la ciudad.

Escogí de entre los cultos el más sobrio y preparado
para celebrar quién eres Tú
pero a algunos les cegó el humo del incienso
y los pobres, aturdidos ante tal solemne evento,
nisiquiera se acercaron.

Y cansada me adentré en mi cuarto,
con llave cerré la puerta
y escogí no escoger.

Callé.

Y sin yo, más allá de todo y muy dentro de mí,
me mostraste quién eres Tú.

Se borraron las palabras, se resituaron los gestos,
se armonizaron las canciones
cayeron cuadros e iconos,
cobraron vida los paisajes
y el culto se hizo memoria viva y festiva
donde los pobres tienen el puesto principal
y Tú eres Tú
y no quien nosotros queremos que seas...