La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Marana-Tha!! (no eres tú quien ha de venir, Señor...)

Maranatha significa ‘el Señor viene’. Es la transcripción de la palabra griega μαραναθα (maranatha), que a su vez proviene de la expresión de origen arameo mâran'athâ.


¡VEN!

Tú ya viniste, Señor de nuestra Historia
Ya pusiste tu tienda entre nosotros
y nosotros te expulsamos.

Te dijimos de mil maneras que no te queremos
en nuestros "centros"
ni políticos, ni económicos, ni teológicos.

Tu Presencia nos molestó, Jesús,
profeta andariego de las ciudades y pueblos,
amigo de los que molestan a unos u a otros.

Tú ya viniste, Señor de la Vida,
ya nos dijiste por donde transita el camino de la verdadera Humanidad,
tanta claridad nos molestó.

Te dijimos que no hablaras de Dios,
que no hablaras de política,
que no hablaras del ser humano,

Hablaste demasiado y demasiado claro,
con gestos y con palabras,
con silencios y con abrazos.

Tu ser libre se nos clavó
allí donde todo estaba confortablemente situado...
Nos sobrabas en la ecuación.

Tú ya viniste y, a nuestro pesar,
te quedaste
en el rostro de cada hermano.

Pusiste tu tienda-templo
en el corazón de los pisoteados
en el alma del pueblo aplastado.

Ahí te has quedado
y sigues viniendo,
en cada clamor de sufrimiento, 
en cada rostro ensangrentado,
en cada par de pies cansados...

Y desde los empobrecidos de este mundo sordo y ciego,
nos tiendes 
tu mano tierna de niño en Belén,
tu mano de profeta libre desde los caminos
tu mano con marca de clavo desde el Calvario
y nos dices: ¡VEN!


No eres tú quien ha de venir, mi Señor,
soy yo quien he de venir
al dolor de cada hermano.                                         (Elena Andrés Suárez)





viernes, 23 de noviembre de 2018

Sencillez y profundidad

He comenzado la lectura del libro de Josep María Esquirol LA PENÚLTIMA BONDAD, ensayo sobre la vida humana. Durante el verano pasado disfruté al máximo con otro libro suyo LA RESISTENCIA ÍNTIMA. Y una de esas personas que guarda lo que dices en su memoria, me regaló hace poquito este otro libro que he comenzado a leer con muchas ganas sintiendo en mí aún la estela de belleza y hondura que dejó el anterior libro.


Ya desde las primeras lineas me está emocionando y conmocionando. Desde luego leer a Esquirol no es ejercicio de lectura fácil ni de "pasar el rato". Es lectura de las que retan a tu inteligencia y a tu corazón. Cada frase es una invitación continúa a ir más allá y repensarlo todo o casi todo. Hay reflexiones que verdaderamente me convulsionan y me obligan a quedarme un buen rato "gustando internamente" lo que acabo de leer. Requiere, como un buen menú, tiempo para saborear y captar lo que se te está diciendo incluso más allá de las propias palabras. De veras que siento esta lectura como un reto personal, un verdadero ejercicio de filosofía: descubrir mi propio saber sobre las cosas dejándome interrogar por las palabras de este autor.

Comparto hoy con vosotros y con vosotras una párrafo que leí ayer y que llevo "rumiando" desde ese momento hasta ahora.

   Quien no perciba lo más sencillo, tampoco sentirá lo más hondo. Paralelamente, una cultura alejada de la sencillez, es también una cultura alejada de la profundidad. Esto es  lo que, de manera creciente, le ocurre a la nuestra. ¿Estará la civilización del progreso y del éxito científico desorientada como cultura de la vida? ¿Serán el consumismo exasperado, el malestar contenido, la violencia, por lo menos en parte, síntomas de tamaña desorientación? Hay un avance de lo abstracto que vacía y y enajena la vida. Quizá se acerca el día en que, debido a tal enajenación, el malestar será insoportable y se necesitarán toneladas de droga y de distracción para mantenernos constantemente aturdidos.
   La cultura que todo lo reduce a hechos y a datos es un cultura miope y, por eso mismo, decadente. Porque conviene saber que la decadencia de una cultura no se debe tanto a la poca destreza para enfrentarse a la dificultad y los asuntos más abstrusos, como a su desconexión de lo sencillo. Cúmulos de complejidades artificiosas, pero alejadas de lo simple y de lo profundo. Encontramos sencillez poética en el trabajo bien hecho, en el gesto antiguo de cada uno de os oficios. Encontramos sencillez poética en el uso de la palabra en el habla coloquial. Encontramos sencillez poética en la comprensión normal y sensata de las cosas,las definiciones de siempre.

Me voy a permitir ahora remitir esta descripción-reflexión a la vida escolar y a nuestras propuestas educativas. ¿No os parece que el hecho poético de "ser maestro/a" está quedando progresivamente ahogado por la infinidad de cargas burocráticas que cada educador/a soporta? ¿No os parece que la multiplicidad inagotable de proyectos que nos son presentados como irrenunciables para educar bien hoy, más que aportar algo a una educación más sosegada y amorosa, nos sobrepasa y aboca al agotamiento, sin poder, además ahondar en los proyectos propuestos?

Junto a todo ello, me parece a mí que incluso en las propuestas de conexión con la dimensión interior, trasponemos "tics" de esta "cultura de la distracción" y banalizamos lo profundo en pro del "toca hacer": toca meditar, pues meditamos, toca respirar, pues respiramos... 

El ambiente generalizado en la educación es hoy una atmósfera de innovación diaria que comporta una carga de exigencia sobre el educador/a que a veces hace que la creatividad no pueda fluir de veras por falta de espacios para pensar sosegadamente y, como señala Esquirol, por la desconexión de lo sencillo.

Creo firmemente que la escuela es uno de los ámbitos, junto con la familia, para descubrir la profundidad de lo sencillo: ¿desde cuando "jugar" requiere para un niño "o pensar en jugar" o "aprender a jugar" o "valorar el juego como "esto" o "aquello". Para el niño jugar es su vida, su realidad, su acción innata, en casa y en la escuela. Y como esto tantos otros ámbitos en los que todo lo complicamos con mil unidades didácticas, objetivos, líneas estratégicas, claquetas, gammificaciones, etc, etc ... Que, desde luego, son buenas herramientas para potenciar la labor educativa, pero que están pasando a ser más importantes que la sencilla vida del aula de cada día, con sus mil y un acontecimientos, acontecimientos dentro del aula  que ya de por sí requieren de muchas dotes por parte del educador/a y que ya de por sí, son oportunidades educativas de enorme calado.

Aterrizando en el tema y eje temático de este blog, apuesto por este retorno a la profundidad de lo sencillo porque ello está en la entraña misma de la Educación de la Interioridad. Conectar con la dimensión interior, rescata en nosotros un mirar que, de forma natural, capta la belleza y la poética de lo cotidiano, del gesto repetido, de la acción diaria conduciéndonos irremisiblemente al gozo de la vida en lo que esta nos ofrece cada día: "a cada día le basta su afán". O, dicho en otro orden argumentativo: sólo quien educa la mirada interior puede captar y gozar de la profundidad de lo sencillo.

Cultivar con cuidado y calma la "atención a lo interior" nos devolverá al gusto por lo sencillo, rescatándonos del cúmulo de complejidades artificiosas que caracterizan la cultura actual.

Permanezcamos despiertos y atentos para no convertir la Educación de la Interioridad en una complejidad artificiosa más.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Ojalá



La palabra ojalá  viene del árabe لو شاء الله (law sha'a Allah) "si Dios quisiera". 

Me envía esta canción un amigo profesor. Me dice que es la canción de su vida de una alumna de 17 años. 

He escuchado la canción ya varias veces, he leído la letra otras tantas. Me parece maravillosa, pero me interroga que una chica de tan solo 17 años pueda sentirse identificada con afirmaciones tan fuertes que, a mí por lo menos, me parecen propias de alguien con mayor recorrido vital. ¿Quizá están nuestros adolescentes abocados a vivir vericuetos interiores, momentos oscuros, dudas, miedos, más propios de otros momentos de la vida? no lo sé... cuando menos a mí me ha interrogado que sea esta la canción importante de una personita de 17 años, ni mucho menos porque a esa edad no puedan surgir interrogantes profundos, brotar miedos e incertezas, no porque a esa edad no se vivan ya en ocasiones las primeras decepciones, sino por la densidad de esta letra. No sé, ahí queda para vuestra reflexión. Quizá podéis proponerla a vuestros chicos y chicas de ESO y escuchar como la interpretan y viven ellos/as.

Yo necesito ganas, no querer ganar
Y si algún día perdiese mi miedo a perder
Me duele haber corrido para no llegar
Ahora sé que el camino es la meta también

Ya me crecieron miedos que nunca eduqué
Y me sé las respuestas por no preguntar
Ya sentí como nadie cuando tuve el bien
Y lloré como todos cuando algo se va

Nadie te enseña a ser fuerte pero te obligan
Nunca nadie quiso un débil para confiar
Nadie te enseña los pasos en un mundo que
Te obliga cada día a poder levantarte y caminar
Donde fuiste tan feliz siempre regresarás
Aunque confundas dolor con la felicidad
Y ya no seas ni tú mismo pero pienses en ti mismo
Y eso matará

Y ojalá nunca te abracen por última vez
Hay tantos con quien estar pero no quien ser
Tan solo somos caminos que suelen torcer
Miles de complejos sueltos que debemos de vencer

Ojalá si te aceptasen por primera vez
Y entendiesen que es que todos merecemos bien
Que no existe una persona que no deba de tener
Ya que somos circunstancias que nunca elegimos ser

Confianza nunca volvió con el tiempo
Y el fruto de mi vida no se basa en lo que tengo
Y si todos los instantes pudiesen pasar más lentos
Si acaso dudarías esta vez en el intento
Y si entendiésemos que si somos perfectos

A pesar de borrones que quieran manchar el lienzo
Todo es una suma aunque eso no lo piense el resto
Una cosa es lo que soy y otra tan solo lo que muestro
Que yo ya no temo perder sino dar por perdido
Que yo ya no quiero vencer sino estar convencido
Que mucho antes de estar contento debo estar conmigo
Que voy a mirar a la soga pa’ decirle: Sigo
Que voy a parar de exigirme to' lo que me pido
Y voy a aprender a aceptar lo que nunca consigo
Que voy a parar de culparme, mentirme, fallarme, decirme tarde verdades que necesito

Porque también dediqué tiempo a quien ya no se acuerda ni de mí
También pegue los trozos de lo mismo que después partí
Tampoco me he entendido y he entendido que eso será así
No he estado confundido, he estado fundido con lo peor de mí
Me mudado a problemas y he querido ser feliz allí
Y he dado vueltas en círculos por no quitarte del medio a ti
He preguntado a todos para poder definirme a mí
¿Cómo decirle a un río que se pare y deje de fluir?

Nadie te enseña a ser fuerte pero te obligan
Nunca nadie quiso un débil para confiar
Nadie te enseña los pasos en un mundo
Que te obliga cada día a poder levantarte y caminar

Donde fuiste tan feliz siempre regresarás
Aunque confundas dolor con la felicidad
Y ya no seas ni tú mismo pero pienses en ti mismo
Y eso matará

Y ojalá nunca te abracen por última vez
Hay tantos con quien estar pero no quien ser
Tan solo somos caminos que suelen torcer
Miles de complejos sueltos que debemos de vencer

Ojalá si te aceptasen por primera vez
Y entendiesen que es que todos merecemos bien
Que no existe una persona que no deba de tener
Ya que somos circunstancias que nunca elegimos ser

lunes, 29 de octubre de 2018

Karlfried G. Dürckheim: la centralidad del "exercitium" y su relación con el trabajo corporal y la apertura a la trascendencia

Como algunos sabéis, durante varios años estuve formándome en Barcelona  en Leibterapia Personal, método Dürckheim, de la mano de Laia Monserrat. Me llevó a ello, además de la certeza de haber descubierto en Laia a una gran Maestra, la enorme atracción y fascinación que hace años causaron en mí las obras de Dürckheim, especialmente su librito "Experimentar la Trascendencia", un libro que lleva junto a mí muchos años y que ya no admite que lo subraye y coloree más de tanto como lo leo y consulto.

Dürckheim es una de las figuras relevantes desde mi punto de vista para entender en profundidad y con la lucidez que proviene de la sabiduría adquirida por la experiencia y no tanto por la sola reflexión, lo fecunda que es la interrelación Oriente-Occidente.

Desde el ámbito de la práctica meditativa, los tres años de aprendizaje junto a Laia Monserrat de la meditación zen laica, han aportado a mi vida de oración algo importantísimo en referencia al lugar que nuestra corporalidad ocupa en el proceso interior espiritual. Con esa práctica del "gesto justo" propia del zen y subrayada por Dürckheim, mi vida de oración siento ha encontrado un "lugar" físico que antes le faltaba. 

Por ello trascribo a continuación unas ideas sacadas del libro "El despuntar del Ser" de Karlfried G. Dúrckheim, publicado en Ed. Mensajero (págs. 79-80):

Dejarse iluminar por la luz sobrenatural es también sensibilizar una actitud interior y espiritual que sea accesible al Ser. En la medida en que el hombre pueda hacer algo para prepararse a la la gran Experiencia, ese algo implica siempre una disciplina de preparación del porte, que permita acoger el Ser, permanecer y fundirse en Él. Hay actitudes que hacen imposible la experiencia del Ser y otras que lo favorecen, Oriente sabe mucho a este respecto; antes Occidente también lo sabía, pero ahora ha de aprenderlo de nuevo. 
Todo ejercicio que tenga como finalidad abrir al hombre a la luz sobrenatural es un "exercitium ad integrum". suprime todo cuanto sea obstáculo para vivir la experiencia del Ser y cultiva aquello que la favorece. El ejercicio va enfocado, principalmente, a mermar el yo egocéntrico, su historia, su orden espiritual, dando paso al Ser eterno, más allá del tiempo y del espacio, que no es posible encerrar en ninguna forma. Existen muchos ejercicios que purifican al hombre y le preparan al encuentro con el Ser. Los primeros van siempre destinados a una distendida inmovilidad del cuerpo, a controlar la respiración y a descubrir "el propio centro". Ninguno de ellos está destinado exclusivamente al hombre oriental. Uno de los signos que caracterizan la pretensión del espíritu occidental es pensar que puede darse un verdadero cambio sin que el cuerpo cambie, y por consiguiente que se puede guiar a una alma descuidando y sin que se orienten de nuevo las funciones del cuerpo en las que el alma se hace realidad al exteriorizarse en la existencia.


Aquí tenemos, en estas líneas, un claro y maravilloso resumen de porqué en la propuesta de EI que animo, nunca hemos olvidar la relación interna, profunda, indisoluble entre cuerpo y corazón, entre trabajo corporal y apertura a la trascendencia. 

No son pocos los centros educativos que implementan con ilusión y gran creatividad todo lo referente al trabajo corporal y la integración emocional, pero que se pierden, dudan o incluso esquivan el tercer contenido que yo recomiendo: la apertura a la transcendencia.

Desde la propuesta antropológica que subyace a nuestra propuesta, el ser humano es una unidad corpóreo-psico-espiritual y a esa unidad nos dirigimos y hacia la toma de conciencia de esa unidad apuntamos. Es por ello, que no podemos restar profundidad al porqué del trabajo corporal, reduciéndolo a algunos momentos de respiración consciente o de relajación o expresión corporal desconexos entre sí. El lugar profundo donde encuentra sentido el trabajo corporal es esa unidad de la corporalidad, la psique y el alma humanas. El cuerpo está llamado a ser transparencia del alma, del Ser, de la "chispa" divina que nos habita. 

Si no sabemos bien como trabajar el tercer contenido de la EI, es decir, la "apertura a la trascendencia", simplemente profundicemos en la cuestión antropológica desde el punto de vista de la espiritualidad profunda y veremos como el trabajo corporal es una vía maravillosa para conectar con la esencia personal siempre y cuando quien acompañe ese proceso esté él/ella mismo/a en conexión con su Ser profundo.

Hacerlo de otro modo vuelve a repetir esquemas de funcionamiento que "encapsulan" cada dimensión convirtiéndolas en ámbitos inconexos que  creemos equivocadamente pueden trabajarse por separado. No puede, no debe ser así. Por ello, una vez más, se hace imprescindible reflexionar a fondo en la cuestión antropológica de nuestros proyectos de EI  y resulta irrenunciable que los maestros/as ellos /as mismos/as trabajen con su cuerpo y en su cuerpo ese desarrollo del hombre-mujer espiritual. Sin ello, caemos, como señala Dúrckheim, en la pretensión occidental de pensar que puede darse un verdadero cambio sin que el cuerpo cambie.

Su aún dudamos, simplemente recordemos que aludiendo a la también necesaria reflexión teológica de este camino educativo de la interioridad humana: creemos en un Dios encarnado. Poco más hay que decir.



sábado, 27 de octubre de 2018

Voces lúcidas, cariñosas y creativas.

Hoy quiero compartir con vosotros la riqueza de las apreciaciones y puntos de vistas de otras personas que se dedican a la Educación de la Interioridad, sea desde la reflexión, sea desde el aula o desde ambos ámbitos.

A continuación una pequeña reflexión de Javier Salaberria, profesor de Bachillerato de La Salle Irun:

"En un cambio de época como el que estamos viviendo, con tanta incertidumbre y escepticismo vital ¿es perderse en el limbo y en los confines del mundo preguntarse por la utopía? ¿Es alejarse de la realidad? ¿Es divagar?

En absoluto, la utopía va más allá de la razón, más allá del tradicional "u-topos" (otro lugar), sino que es el lugar mismo del pensamiento creativo. La imaginación es la que genera la realidad. Por lo tanto el hombre es un animal utópico.

La Grecia Clásica creció en los ideales de fuerza, belleza, armonía, sabiduría, valentía, moderación, proporción y orden y así, a lo largo de toda la Historia, grandes utopías fueron el motor de sociedades que imaginaron ciudades enteras, países, ideas, sistemas políticos, máquinas...

Pero no son tiempos para utopías; el ser humano está desencantado con la utopía; el siglo XIX y el XX han estado marcados por grandes discursos políticos que prometieron un hombre nuevo viviendo en un mundo perfecto. Y ya estamos entrados en el siglo XXI, inmersos en un cambio de paradigma, por eso hablo de cambio de época... Pero sin proyecto, sin utopía, sin imaginación, sino que nuestra Historia, nos está devorando y nos hace perder el control de lo que somos y de lo que queremos ser.

Por eso cobra vital importancia apostar por una educación que forme personas que vuelvan a soñar, que crean en la utopía, que "Se sientan" y "sientan". Y la Educación de la Interioridad se antoja como el eje vertebrador de esa nueva persona utópica."


Y no puedo por menos que copiar aquí el jugoso comentario que el Hno Jorge Sierra dejó en la entrada anterior del blog y que me resulta sumamente interesante:


Usando una nomenclatura de Javier Garrido, veo la educación para la interioridad como un "equipamiento" para la persona, que le ayuda a ser más y mejor persona y, además, le abre a la Trascendencia, que para los que somos cristianos, es una Persona y se llama Dios de Jesús.

¡Es importante que no olvidemos esto! Aunque nos salgan más fáciles las actividades corporales que las que rozan a la Trascendencia... Y, sobre todo, porque educar realmente para la interioridad implica educar a toda la persona y, para ello, es imprescindible que todos eduquen... Por eso "escuela para la interioridad" y "escuela a tiempo completo" son gemelas... o caras de la misma moneda.

Llevo unos meses leyendo cosas de "teología de la interioridad", que no viene a ser nada diferente que la sana tradición de la teología espiritual vaciada de ritos vacuos, pero llena de espacio para Dios. Nos queda mucho por avanzar, pero me anima ver que formamos parte de una ola mucho más grande.



Debería copiar aquí también las entradas del blog de Javier Palacios, también profesor de La Salle, en Burgos, dedicadas a la EI, tenéis acceso a su blog "reflexiones Quijotescas" desde este mismo espacio.

Como veis, la riqueza de puntos de vista, de subrayados, de matices, es enorme. No olvidemos que la interioridad es un concepto antropológico que, por lo tanto, permite ser abordado desde los puntos de vista de la Filosofía, la Teología, la Psicología, la Pedagogía, etc. Cuanto más amplio sea el espectro de lecturas, más completa podrá ser la concreción didáctica, por eso necesitamos "voces", muchas voces que desde la lucidez y el cariño, aborden este tema con hondura en la reflexión y lucidez y creatividad en las propuesta prácticas para la Escuela.

Gracias a todos y todas los y las que nos ofrecéis esa "voz lúcida, cariñosa y creativa".

miércoles, 17 de octubre de 2018

El trasfondo de la Educación de la Interioridad en la Escuela Católica

Hoy escribo esta reflexión inspirada por el jugoso comentario que Javier Palacios, profesor de La Salle Burgos (felicidades por vuestro 75 aniversario de colegio) hizo a mi anterior entrada.

Se trata de atinar con la descripción del trasfondo de los proyectos de EI que se están poniendo en marcha en el contexto de la Escuela Católica española.

Primero un poco de historia para ayudar a comprender donde se sitúa esta propuesta en concreto. Durante los años en los que viví en Barcelona y en mi trabajo como profesora de Religión y coordinadora de pastoral en un colegio de religiosas, pude comprobar la enorme dificultad para mantener las propuestas pastorales con los modos y lenguajes que habían sido adecuados hasta ese momento. Identifiqué que lo que faltaba no sólo era un interés por "lo religioso" sino un cultivo de ese "humus" sin el cual ni lo religioso y ni tan siquiera la cualidad humana puede florecer, ese "humus" es la interioridad. Así pues, en mis primeros pasos e investigaciones, me centré en poner el énfasis en todo aquello que enriquece a la persona más allá de si ésta busca o no, acepta o no, la religiosidad. Sentí que hacíamos un flaco favor a una pastoral seria y que quisiera cuidar el Encuentro con Dios, si a aquellos alumnos con tantas carencias en cuanto a capacidad de introspección, de escucha, de compresión de la dimensión mistérica de la Vida, no les ayudábamos a re-conectar con su dimensión interior y a descubrir en ella una energía vital capaz de poner en marcha mecanismos de mejora personal, de iluminar el sentido de sus vidas y, por ello, quizá, abrir la puerta a una experiencia de Dios transformante.

Es por ello que, en mis planteamientos iniciales en torno a la EI subrayé con énfasis durante muchos años años que era preciso desvincular la EI y la Pastoral en lo referente al lenguaje y a la puesta en escena, me explico: 
  • Si lo propio de la Pastoral es profundizar en la experiencia cristiana, favorecer en los alumnos y educadores el "gusto" por Jesús y el Evangelio ¿cómo hacerlo en un ambiente de tan clara desafección por todo lo católico? ¿Cómo anunciar a Jesús en un areópago no tan sólo indiferente sino incluso opuesto claramente a cualquier pretensión de acercamiento al tema religioso-católico? Pero a la vez y paradojicamente la cuestión se presentaba en un ambiente generalizado de búsqueda, de interés, eso sí, por "lo espiritual". Siempre digo que en mis primeros años de vida en Barcelona me llamó la atención la numerosa y variada oferta de "experiencias espirituales" en las que se mezclaba lo sano con lo más superficial y alejado de cualquier profundidad. 
  • En ese batiburrillo de propuestas teníamos que poder ofrecer a nuestros adolescentes y jóvenes el regalo inconmensurable de regresar al hogar interior, allí donde la vida resuena y puede ser escuchada con mayor hondura y, en ese aprendizaje de "ser" poder, si Dios lo quiere, vivir un Encuentro con el totalmente Otro. 
  • Para ello, era preciso cambiar el lenguaje, crear un espacio en la vida escolar para experiencias de calado humano y espiritual desde un lenguaje universal que abrazara a todos: creyentes y no creyentes. 
  • Pero además, urgía hacerlo provocando también en  todo el profesorado un deseo de participar activamente en ello, rompiendo con las sinergias creadas durante muchos años que llevaban a entender que "lo pastoral"(mezclando ahí gran cantidad de aspectos) era cosa de unos pocos. Es por ello que siempre he defendido y aconsejado que el ámbito de la EI no sean los pastoralistas de siempre los que lleven la voz cantante en la "puesta en escena", sino que ese protagonismo recaiga en educadores/as a los que es (o era) raro relacionar con temas extracurriculares que "huelan" a espiritualidad. Por ello, puse el énfasis en aunar fuerzas con los educadores de las áreas de Música, Plástica y Educación Física (guardo gratísimo recuerdo de las primeras convivencias en clave de EI que animamos en ese colegio el profesor de Educación Física y yo misma). 
  • Pero jamás propuse ni he propuesto una desvinculación "de facto" entre la EI y la Pastoral porque eso supondría separar lo religioso de lo humano negando la entraña humanizadora de la Encarnación; sería como afirmar que quien crece en humanidad acaba prescindiendo de Dios y quien se adentra en lo religioso no precisa de lo humano. 
  • A mi modo de ver, supone una gran ceguera y falta de criterio pretender que en un colegio cristiano, la EI pueda  caminar sola,  sin contacto alguno con la Pastoral escolar, como lo supone creer que la Pastoral no precisa de la ayuda de esa educación de la dimensión interior, entre otras cosas porque la Pastoral de calidad siempre ha trabajado la educación de la interioridad aunque no le pusiera ese nombre y porque la experiencia religiosa siempre acontece en o supone un despertar a la dimensión interior y el despliegue de una plena humanidad.


Por todo lo anterior, el trasfondo de esta propuesta de EI que hoy ya llega al contexto universitario a modo de Posgrados, es el de una Educación de la Interioridad afincada en el humanismo cristiano, una EI que entiende la interioridad como una dimensión antropológica común a todo hombre y mujer, pero que en el ámbito de una escuela cristiana debe ser fiel a la antropología cristiana que contempla al ser humano como "capax Dei", por ello, y aterrizando más en el tema y en el comentario de mi amigo Javi, con paz y sabiduría, debemos velar por cuidar que ese trasfondo esté presente en la formación del profesorado y, por ello, será necesario, conocer por ejemplo, que en el ámbito de la espiritualidad cristiana, la meditación no es un mero "mindfulness" como comentaba en la entrada anterior y que como seguidores de Jesús no podemos frenar el proceso de vida interior en un mero "estar bien", "bajar los niveles de estrés", "mejorar la capacidad de atención y presencia" sino que, siendo todo ello muy bueno y muy necesario es un primer escalón en un proceso mucho más ambicioso y rico que enlaza con el humanismo cristiano en el que el hombre y la mujer son invitados a vivir algo mayor y más grande que tiene que ver con el despertar a la dimensión de SERVICIO Y GRATUIDAD, a la COMPASÍON y la MISERICORDIA concretadas en la pro-existencia al modo de la parábola del buen samaritano y descrita también en Mt 25: 

Entonces se sentará en el trono de su gloria; y serán reunidas delante de El todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteisestaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber?  “¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? “¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?” Respondiendo el Rey, les dirá: “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis.” Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. “Porque tuve hambre, y no me disteis de comer, tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recibisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.” Entonces ellos también responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o como forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?”  El entonces les responderá, diciendo: “En verdad os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de los más pequeños de éstos, tampoco a mí lo hicisteis.”

Son estos algunos de las cuestiones que aluden al "trasfondo" que da origen a la EI. Todo cuanto cambiemos en esa lectura de fondo, cambiará lo que acabemos proponiendo al alumnado de nuestro centros. Por esta razón es tan vital que antes de comenzar a hacer nada en el aula, los educadores/as profundicen al máximo en los presupuestos antropológicos, sociológicos y pedagógicos, y en el ámbito de la escuela cristiana , será un reto ineludible, afrontar el estudio y la reflexión de la Teológica de la que hacemos brotar el itinerario de Interioridad que deseamos para nuestros centros. Deberemos, por ello, poner a funcionar al máximo nuestra inteligencia y creatividad para acercar estos temas, antes para unos pocos, a todo el claustro educativo. Será seguramente, en no pocos colegios, un camino de re-evangelización del propio profesorado. Un reto del siglo XXI para la escuela católica.



martes, 9 de octubre de 2018

La meditación en el contexto de la EI

Hoy he terminado la lectura de un libro sumamente interesante. "SENTARSE Y NADA MÁS. Una iniciacion a la práctica de la meditación zen y una crítica del mindfulness" de Éric Rommeluére en Ed. Errata Naturae, 2018.

Éric Rommeluére (París, 1960) es un enseñante budista francés. Fue discípulo del célebre maestro zen japonés Taisen Deshimaru. Ha ejercido la docencia durante años en la universidad Búdica Europea. Es una de las voces que más han abogado por la salvaguarda de los principios esenciales del budismo en el contexto de la civilización occidental, así como por su dimensión social y política. Ha desarrollado una intensa labor social en el ámbito carcelario que ha permitido que por primera vez los monjes budistas reciban la autorización de la administración francesa para acceder a los centros penitenciarios. También ha impulsado diversos proyectos en el ámbito hospitalario y ha participado en los principales eventos dedicados al diálogo interreligioso.

¿Por qué un libro escrito por un monje budista puede ser interesante en nuestro contexto de  EI? En primer lugar porque se da una paradoja en nuestros centros. Actualmente hacemos ofertas de momentos de meditación en el aula, pero resulta llamativo el profundo desconocimiento que tenemos de qué quiere decir y en qué consiste  exactamente "meditar". Ya hemos mencionado en este blog que en la EI la meditación, dentro del itinerario "relajación-meditación-oración" no consiste en rumiar textos e ideas, sino que nos referimos a ese estado de recogimiento de las potencias del que nos hablan los místicos, especialmente Teresa de Jesús. Estado al que se llega a través del ejercicio continuado en el que pueden utilizarse "ayudas" como, por ejemplo, la contemplación interior o exterior de imágenes, la respiración, la atención a la postura corporal, entre otros. Hasta aquí no hace falta acudir a textos de otras tradiciones espirituales para conocer qué es meditar. Leer con atención a Teresa de Jesús nos enseñará cuanto debemos saber. 

Sin embargo, aun teniendo en nuestro contexto cristiano  bellísimos y sabios itinerarios de meditación y oración, son pocos los que las conocen en profundidad y las aplican con seriedad en los contextos pastorales de la escuela católica. Seguimos proponiendo modos de orar basados en las tres primeras fases de la oración: oración vocal, oración mental y oración afectiva, pareciéndonos que quien "alcanza" esta tercera fase, ha llegado ya al culmen de la vida de oración.

No es así. Siguiendo a Teresa de Jesús y a Juan de la Cruz, descubrimos que esas tres primeras etapas de la vida de oración se sitúan en la fase de  "comienzo". Tras esta fase y sus etapas, el alma va siendo adentrada en otras "moradas interiores". Así, la siguiente fase es la de "transición" y en ella se distinguen otras tres etapas: la oración de "simple mirada", la oración "de recogimiento" y la oración de "quietud". Estas etapas se caracterizan por un mayor silencio mental, mayor quietud corporal y un creciente protagonismo de la acción de Dios en el alma. El Espíritu nos está preparando para entrar en la tercera fase de la oración, la fase de "culminación", en la que también se atraviesan distintas etapas: la oración de Unión Simple, la oración Extática o "desposorios" y la oración transformante o "matrimonio espiritual". En esta última etapa, la acción parte totalmente de Dios, es la lluvia que cae del cielo y riega el huerto interior sin que la persona precise hacer esfuerzo alguno, utilizando un símil de santa Teresa de Jesús.

No es el objeto de esta entrada entrar en una explicación académica y exhaustiva de los estados de oración, simplemente baste con dejarlos apuntados para ver de qué manera desconocemos y por lo tanto, simplificamos, los procesos y etapas propias de la oración cristiana.

Por lo tanto, cabe preguntarse y peguntarse en serio: ¿A qué nos referimos cuando proponemos "meditar" en las escuelas católicas? ¿podemos ceñirnos únicamente a la propuesta que proviene del Mindfulness o podemos y debemos ir más allá?

Leyendo el libro al que me he referido al inicio de esta entrada, en el cual el autor hacer un detallado recorrido por las diferentes escuelas y estilos meditativos propios del zen japonés, se me ha ido confirmando que los educadores/as cristianos/os deberíamos formarnos mucho más en nuestra propia tradición y, al menos, conocer cuál es el itinerario que señalan nuestros místicos y místicas e imaginar cuales pueden ser hoy las formas de proponerlo. Ciertamente, formarnos como adultos en Mindfulness puede aportarnos una mejor comprensión de las dificultades que hallamos en el camino de oración y de como entrar en el silencio físico y mental cuando no se tiene práctica de vida de oración pero, como ya he mencionado en otras entradas, el Mindfulness no puede ni debe ser el final del camino en nuestra propuesta de EI, sino, en palabras de Javier Palacios "un mero arbotante en la construcción de la catedral".

Seguiré profundizando en este tema. Gracias por vuestra atención y recordad que vuestros comentarios serán recibidos con ilusión y atención.




lunes, 17 de septiembre de 2018

La EI en Portugal.


Os ofrezco este pequeño vídeo realizado durante la celebración del curso de EI que impartí la semana pasada en la casa de la Religiosas del Amor de Dios en Fátima. Los participantes fueron 24 profesores/as de Escuelas Católicas de todo Portugal.

Es muy reconfortante comprobar de qué forma los obispos portugueses apoyan e impulsan la implantación de la EI en las escuelas y animan a los profesores/as a la formación desde el SNEC (Secretariado Nacional de Educación Católica). Desde aquí agradezco de corazón el cariño con el que se ha realizado este vídeo.

Es la cuarta vez que animo un curso en Portugal y he de decir que me encuentro en los cursos y conferencias con educadores/as de una excelente formación intelectual y humana. personas muy vocacionadas y con muchas ganas de aprender.

El ambiente del curso fue cálido. Como siempre, es una privilegio asistir como testigo a la sensación de familia y amistad que se genera entre personas que no se conocían previamente y de qué modo los educadores/as lo valoran y ven en ello la semilla de lo que puede favorecer la EI una vez llega al claustro y de ahí al aula.

Portugal está acogiendo al EI con mucha alegría y creatividad.

Muito obrigada a todos por tudo.