La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Soy NOSOTROS

Hoy copio un poema que publiqué en este blog en el 2011. Ante todo lo que escucho y veo, me surge volver a proclamar esta condición de hermanos, de nosotros, de hogar común que proviene del hecho de ser humanos y de vivir en un planeta que en origen no nació con fronteras.

Sentirse y saberse "nosotros" debe llevarnos a trabajar por vivir en común, por co-laborar por la creación de sociedades que amparen y cuiden a los débiles y potencien a los individuos y colectividades, no que nos encierren en fronteras y banderas y nos hagan acríticos.

Ningún sentimiento de nación, sea el que sea, repito, sea el que sea, puede amparar el ataque al otro. 

La espiritualidad profunda suele llevar a la experiencia de la común unión, de la Unidad con todo y todos y eso no es algo vano y fútil, no es algo "celestial" tiene su concreción política porque genera una forma de entender ( no desde la pura razón sino desde la experiencia interior) de qué modo estamos llamados a vivir. Sentirse y saberse "nosotros" anula la respuesta violenta y hace emerger el clamor por la justicia porque ningún dolor me es ajeno y ninguna alegría deja de ser mía. Me vivo y me sé FAMILIA HUMANA.

Esa experiencia interior de la Unidad subyacente a todo conduce a quien la vive a rechazar todo aquello que, hijo del ego, nos divide, etiqueta y disminuye. Se acentúa la mirada crítica y se entiende rápidamente de donde vienen las palabras-trampa que manipulan y que no nacen de la entraña de la verdadera humanidad.

Sigo creyendo firmemente que quien se deja iluminar por el Espíritu recibe la capacidad para salir de las redes tejidas por el ego y se le otorga mayor claridad para percibir el baile de máscaras de la vida social y política. Claro que eso... incomoda.

Soy NOSOTROS

Soy NOSOTROS,
esa es mi esencia.
Nací de una cadena de encuentros
en otros encuentros me encontré
y me encuentro.

Nunca sin ti
no puedo renunciar a este NOSOTROS
que me recrea
que me redimensiona
que me devuelve los exactos contornos de mi ser.

Soy NOSOTROS
esa es la salud de mi ser.
Parte de un Todo
que me da identidad.
No me pierdo
cuando me vacío,
no me vacío cuando me abandono.
Ese NOSOTROS
que soy
me otorga mi verdadera identidad.

Nunca sin ti,
nunca sin nosotros.
Nunca exiliada de mí
nunca exiliada de ti,
siempre siendo en este inmenso NOSOTROS.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Mi interior destino (poema orante)

Firme pero no rígida,
así quiero seguir horadando el camino 
que me lleva hacia mí misma.,
que con todos me hermana
y a todo me entrelaza
en el sí del Amor sin nombre
y por tantos nombres conocido.

Aquí, enraizada en la Presencia que todo lo llena
que todo lo preña con su amoroso toque 
de silencio y Palabra lleno.
Ahora, en este exacto instante en el que el oxígeno 
ensancha mi ser
haciéndolo capaz de recibir y acoger,
de gestar y cuidar.
Ahora, en este mismo segundo en el que
siento el aire marchar libre hacia no sé donde,
mientras mi cuerpo se vacía 
haciendo a mi ser capaz de dar-se.

Firme, aquí y ahora,
rosal, árbol y monte,
río enérgico y lago aquietado,
océano de profundidades y abismos,
cielo sin nubes, despejado,
tormenta regeneradora
y campo fertilizado.

Así, todo eso y nada de ello,
así deseo más que nada vivirme,
saberme y sentirme.
Por ello, por esa promesa que eternamente me habita,
me mantengo en camino,
oteando el inalcanzable horizonte
que me acerca a la Vida.

No quiero frenar el interior latido,
su impulso de avance
en la quietud orante.
Avanzo quieta,
me dejo aquietar en el avance.
Ni llego a ningún lugar,
ni parto de ningún sitio.
Firme en TI,
Dios mío,
Amante luz,
tierra nutriente,
mi interior destino.

domingo, 17 de septiembre de 2017

La vuelta al cole

Y ya está: otro curso que comienza. ¿Pereza? Pues claro que sí. ¿Ilusión? Mucha más que pereza.

Inicio: tiempo de oportunidades

Oportunidades para:

Volver a disfrutar de lo que nos hizo felices y nos causó alegría en el curso pasado.
Mejorar aquello que tenemos claro que no funcionó bien.
Dejar nuestra pequeña huella en el mundo a través de nuestro trabajo bien hecho.
Aprender tantas cosas nuevas a través de nuestros compañeros, alumnos. familias...
Tender la mano a tantos alumnos/as que lo necesitan desde el primer día.
Y, como no, una nueva oportunidad para agradecer el hecho de poder vivir la pasión de educar.

Curso nuevo, tiempo de oportunidades

Bendigamos cada mañana el regalo de estar vivos y de poder crear escuela.

¡¡FELIZ VUELTA AL COLE, QUERIDOS/AS EDUCADORES/AS!!

domingo, 20 de agosto de 2017

"No tinc por"

Este fue el grito unánime en Plaza Cataluña al fin del minuto de silencio... "No tinc por"..."No tengo miedo"..."Ez daukat beldurrik" y podríamos escribirlo en todos los idiomas del mundo. Pero... No tengo miedo...¿a qué? ¿A andar por las calles más concurridas de las capitales más atractivas para un terrorista? Soy vasca. Anduve muchos años dando rodeos para no acercarme a zonas y lugares de mi pueblo que podían ser objetivo de ETA o de la kale borroka. Sé lo que es ir atenta a lo que pasa, a lo que se mueve alrededor, a lo que se dice... Se me metió dentro y me costó lo mío dejarlo ir.

¿A qué no tenemos miedo? ¿A qué sí debemos temer? Esa sería una pregunta que creo necesario hacerse. 

No tener miedo no es sinónimo de imprudencias temerarias, pero hay una forma de "no temor" que merece la pena ser reflexionada, tenida en cuenta. Se trata del "no temor" que nace y brota espontáneamente de las convicciones profundamente asumidas y enraizadas. En ese terreno de la convicción coinciden el terrorista y el pacifista: el primero está convencido hasta la médula de que matando al diferente hace un bien a su causa, el segundo está convencido de lo contrario.  Quien mata en nombre de una ideología, lo hace asumiendo y dando cabida en su vida a la muerte de inocentes que a sus ojos son culpables de todo lo que a él le enferma e indigna, hace de la violencia un modo de vida. Quien respeta toda vida, quien no mata, no asesina ni apoya el asesinato ni la violencia en ninguna de sus manifestaciones,  hace de la no violencia y de la Paz un modo de vida.

Los terroristas suicidas no tienen miedo a morir en pro de su causa. Los grandes defensores/as de la Paz llegaron a dar su vida por esa causa, la causa de una humanidad unida y hermanada. 

Por eso me pregunto:¿Qué digo cuando afirmo "no tengo miedo"? Porque yo sí tengo miedo de que un amigo, mi marido, un ser querido o yo misma muramos arrollados por un coche, sí temo que un loco me rebane el cuello mientras paseo. Pero ese temor es natural, es humano y lo más que genera en mí es no temeridad, prudencia. Sin embargo seguiré gozando de un paseo por la Ramblas cuando vaya a Barcelona, aunque estén tan llenas de gente que no se pueda dar un paso.

A lo que sí tengo miedo, lo que sí me causa un gran temor es la posibilidad de que los terroristas de cualquier tipo lleguen a hacernos caer en su misma aritmética: si tú matas, yo te mato, si tú me molestas a mí, yo te mato a ti, si tú me metes en un "cajón de sastre" yo hago lo mismo: "todos los árabes son...", "todos los inmigrantes son...", "todos los musulmanes...", todos..."

Cuando permitimos que el "ojo por ojo" mal entendido (porque en su origen nada tiene que esa ley judía ver con la traducción que hemos hecho de ella) se convierta en el camino para la solución de los conflictos y violencias, entonces la humanidad se queda ciega. Gandhi lo dijo así:"Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego"

¿Qué hace falta para no entrar en argumentaciones banas, superficiales, facilonas en respuesta al horror en Barcelona o en tantísimos lugares del mundo? Evidentemente lo primero es formarse, no sólo informarse. Me dan escalofríos leer la cantidad de medias verdades, estereotipos y estupideces que pueblan estos días las redes sociales.

Lo segundo es tener muy claro que hablar de "no-violencia" no es hablar de poses ni de "eslóganes" aprendidos, sino de un MODO DE VIDA. Mantenerse firme en el no ataque, depurar mi lenguaje para que sea lo menos agresivo posible, nunca olvidar que "no hay camino para la paz, la paz es EL CAMINO". Mantenerme en la muy determinada determinación (es un acto de voluntad) de no caer en tópicos, de no cosificar con mi lenguaje ni en mi pensamiento al otro... Es decir, vivir  dentro de un dinamismo que es justamente el totalmente opuesto al dinamismo de quien asesina, divide, cosifica al contrario, al diferente, etc.

A veces me da miedo la fuerza con la que nacen dentro de mí, en la vida cotidiana, deseos de fastidiar a quien me ha hecho daño. La dificultad para perdonar a personas de mi propia familia. Es ahí donde debo "temer", porque si en esto soy incapaz de abrirme a la lógica del amor, del perdón, de la reconciliación ¿puedo pretender hacerlo, vivirlo en otros ámbitos?

"Amad a vuestros enemigos, haced el bien a quien os odia, rezad por los que os persiguen"... Jesús de Nazaret no ofrece cualquier línea de acción. Es claro y contundente. Por eso lo que más miedo me da es que los cristianos pervirtamos el Evangelio y seamos generadores de división y odio allí donde somos llamados claramente a ser constructores de PAZ y de fraternidad/sororidad. Me da miedo que quienes gritan "Moros fuera" sean tantas veces personas que se llaman a sí mismas cristianas. Me da miedo cuando recibo en mi móvil mensajes muy agresivos y ofensivos hacia los musulmanes que comparten personas a las que aprecio y de algunas a las que tengo por creyentes convencidos. Me da miedo lo fácil que es dejarse llevar por la indignación para caer en el odio y el deseo de venganza que no de justicia. Porque no me da miedo la justicia si es eso, justicia, sí me da miedo el revanchismo y el desahogo salvaje que, finalmente, iguala en vileza al verdugo y al vengador de la víctima.

En ese sentido necesito y creo necesario recordar que en el País Vasco hemos hecho y seguimos haciendo un enorme ejercicio de perdón y reconciliación para eliminar la violencia de nuestra sociedad, queda mucho por hacer, sí, pero lo que parecía tan imposible, hoy ha dado paso a un País Vasco en paz y con  iniciativas de pacificación creativas y activas que aseguren un presente y un futuro mejor. También sería bueno recordar todos los ámbitos y lugares en los que conflictos terribles que han causado miles de víctimas han dado paso a un final del conflicto y de la división, mediado todo ello por el diálogo, por el perdón, por fórmulas creativas que rompieran la inercia de "acción-reacción".... Nunca la acentuación de posturas extremistas ha solucionado nada.

No tengo miedo a pasear por las Ramblas, pero sí tengo miedo, miedo a que perdamos lo genuinamente Humano (y como cristiana lo más genuino de mi fe): la capacidad de poner paz donde hay guerra, amor donde hay odio, reconciliación donde hay división, lucidez donde hay total confusión.

sábado, 8 de julio de 2017

Dos aportaciones

Esta semana he recibido en casa dos regalos: el primero el libro donde hemos publicado de la mano de la Editorial PPC las diferentes ponencias y aportaciones del primer Simposio fruto del Posgrado de Educación de la Interioridad que impartimos en el campus La Salle de Aravaca. Es un libro en el que pude reflexionar sobre los retos que nos lanza el comenzar a tomarnos en serio la EI como Paradigma de la Educación del siglo XXI, qué pasos se han dado en estos dieciséis últimos años, qué aciertos y carencias y qué perspectivas de futuro creo que son importantes tener en cuenta. Junto a esta reflexión, en aquel fin de semana pudimos contar con la reflexión profunda y sumamente enriquecedora de David Guindulain s.j. en torno a la relación entre Pastoral y Educación de la Interioridad, la estrecha relación también entre Justicia e Interioridad de la mano del gran Esteban Velazquez s.j. curtido en su entrega a la causa de los empobrecidos. El libro también afronta, como lo hizo el Simposio, el importante e irrenunciable tema del necesario acompañamiento a los alumnos y educadores, pudimos conocer de primera mano la propuesta del Equipo Ruaj a través de Marisa Moresco, religiosa Vedruna.
Además quisimos dar voz a personas que nos relataran en primera persona con qué procesos se han puesto en marcha algunos de los proyectos de EI que en opinión de quienes dirigimos el Posgrado, se acercan más a la propuesta que deseamos ofrecer, así esta vez pudimos acercarnos a los procesos en los contextos educativos de La Salle (Profesora Auxi Guerrero desde Bilbao), Compañía de María (Profesor Juantxo Pérez, desde Valladolid), Menesianos de Portugalete (Profesora Mónica Población) y Maristas Ibérica (Hermano Andoni Gonzalez, desde Bilbao).
También dejamos espacio para descubrir de qué modo la atención a la interioridad se transforma en estructura de apoyo personal, familiar y profesional y contamos con los inestimables testimonios de Emilio Murugarren (Irun), Miriam López de Luzuriaga y Rai Carames (Vitoria), Ana Ruiz (Bilbao) y Adelaide Baracco (Barcelona).

El segundo libro que ha llegado a casa como visita gratamente inesperada ha sido otra recopilación de ponencias, esta vez del Foro sobre Jóvenes e Interioridad propuesto desde la Universidad de la Mística en Ávila y en el que tuve el privilegio de participar el mes de enero del 2016. En este libro se encuentras las reflexiones de Carmen Jalón, Carmen Pellicer, Fernando Donaire OCD y Miguel García Baró así como yo misma entre otros.

Son dos aportaciones dentro de una corriente imparable que nos señala hacia la urgencia de recuperar el cuidado y conexión con nuestra dimensión interior, no sólo en la Escuela sino en la vida.

Espero de corazón que os resulten interesantes. Encontraréis ambos libros en librerías religiosas.

viernes, 9 de junio de 2017

¿Por qué? o ¿PARA QUÉ? Escuchando la Vida desde lo profundo

Hace ya unas semanas os dejé una pregunta planteada. Doy desde aquí gracias a Angel Mari Ipiña por su respuesta en forma de vídeo y por compartir en él vida (al final, querido Ángel, he decido no publicarlo).

Pasado este tiempo deseo compartir la respuesta que yo me doy a esa pregunta y lo hago en el contexto de todas las muertes absurdas, crueles y dolorosas que nos envuelven. Soy consciente de que mi reflexión es fruto de una persona que vive en un país rico, que puede desarrollar un trabajo que le llena, que no me falta salud ni comida, vivo en un lugar precioso y sin guerra, etc. por ello circunscribo mi reflexión al ámbito de una vida con esas características. ¿Cómo sería mi reflexión en el caso de ser una refugiada, una mujer maltratada...? No lo sé, Tampoco sé cómo reaccionaría si me diagnosticaran una enfermedad grave a mí, sólo sé de mi capacidad para asumir golpes duros y sé de mi resiliencia y de mi fe hasta el lugar donde la vida me ha llevado y desde los aprendizajes que a mí me ha tocado vivir, desde ahí me expreso en esta entrada.

Ante los acontecimientos doloroso, desagradables o duros que todos y todas hemos de afrontar alguna vez en la vida, hace tiempo que no me pregunto "por qué". He descubierto la riqueza a la que me abre preguntarme "para qué".

Vivir es aprender a aceptar y a reconciliarnos con el hecho irrenunciable de que somos vulnerables y con la realidad contundente de que la vida  no se puede controlar, manipular ni organizar, dicho en castizo :"Echa cuentas y te saldrán rosarios".

Somos, efectivamente, protagonistas de nuestra vida, a eso estamos llamados, a vivirla con pasión y entrega. Qué triste no sentir como pasión la construcción de la propia vida, nuestra gran obra. Pero en esa construcción apasionada poco es lo que podemos controlar. Podemos soñar, podemos y ojalá tengamos proyectos personales, ello nos impele hacia delante sacándonos de la apatía del puro sobrevivir. Pero nada ni nadie puede asegurarnos que todo, absolutamente todo será como lo deseamos o como a uno mismo le parecer que sería mejor.

Por ello, cada contratiempo, del calado que sea, es una gran oportunidad para aprender a Escuchar desde lo profundo, más allá de los puros esquemas mentales y de las meras necesidades de nuestro ego. Cada contratiempo, cada crisis, cada "golpe" es una invitación a ir más allá y descubrir nuevas posibilidades, nuevas claves de lectura de la vida, quizá una gran oportunidad para descubrir capacidades ocultas o para aprender a agradecer lo que se asumió como pertenencia propia y hoy se descubre como don ante su posible pérdida.

Creo que preguntarme "para qué" en lugar de "por qué" me hace más agradecida, más flexible y también más optimista, sí, optimista porque al bucear en el "para qué" descubro siempre que todo tiene un sentido pero tantas veces oculto para la simple razón, un sentido que debe ser iluminado también por el corazón. Ese "para qué" pone a funcionar juntos Razón y Corazón y de ese trabajo conjunto emerge una nueva Luz que descubre un horizonte de sentido en medio incluso del aparente sin sentido.

"Todas las cosas sean cuales sean, todas incluso el pecado son necesarias y todo acabará bien". Esta frase que Juliana de Norwich escuchó en su corazón al preguntar a Dios acerca del pecado y del mal si todo ha nacido de su Amor, fue para mí una frase que se clavó en mi alma y en mi mente y que me ayudó a ir pasando del "por qué" al "para qué" transitando el camino de la pobreza interior por la cual me sé parte de un inmenso tapiz cósmico en el que yo soy tan sólo un hilo más y poco puedo llegar a atisbar del sentido de la Obra Universal. Sin embargo, cuando hago silencio, cuando me dejo en Dios y le permito que Él /Ella mire a través de mí, todo muestra una armonía y una Belleza inenarrables y entonces, sí, todo tiene sentido y sé que "todo acabará bien", sea lo que sea, porque no somos seres para el absurdo, sino seres creados por Amor y para el Amor.

miércoles, 3 de mayo de 2017

¿Por qué? o ¿PARA QUÉ?

¿Alguna vez te has preguntado "por qué a mí"? Seguro que sí, incluso te has preguntado "por qué a mí no" ante la "suerte" o el éxito de otra persona en alguna faceta de la vida.
Ese "por qué" brota de nuestros labios casi sin que nos demos ni cuenta cuando algo que nuestra mente cataloga como "malo" o "desagradable" sucede.
Algo dentro necesita buscar un sentido, un "porqué" a eso que "me-nos" sucede o no "me-nos" sucede y no deseamos.

Propongo no olvidar que podemos cambiar esa pregunta por otra mucho más interesante, sugerente y sabia: ¿PARA QUÉ ME-NOS SUCEDE?

Y aquí lo dejo. Me gustaría mucho que si lees esta entrada tan cortita te adentres en las dos preguntas y veas hacia donde te conduce cada una. Ya te ofreceré mi reflexión más adelante mientras, si te animas a dejar algún comentario sería muy enriquecedor.

Feliz día, pase lo que pase...

lunes, 24 de abril de 2017

La Alegría de la Resurrección

Y amaneció... Esa salida del sol vivida junto a un pequeño grupo de personas hermanadas me parecía ser una silente parábola del Reino:
"El Reino de los cielos se parece a aquellos hombres y mujeres que dejaron la seguridad y confort de los caminos conocidos y caminaron de noche, adentrándose más y más hasta llegar al punto desde el que dejarse bañar por los rayos del Sol que nace de lo alto"
Parábola de Paz, de fraternidad y sororidad, parábola silenciosa, humilde, pequeñita que desembocó al final de la mañana entorno a un ciprés plantado con mimo, con consciencia, con amor.

Sol y ciprés, camino y excavación, espera contemplativa y acción de labriego... Todo unido, todo siendo parte de un Todo.

Y amaneció y sentí en mi piel el escalofrío de la Vida verdadera que lo atraviesa todo, que lo nutre todo, que lo ilumina todo y todo hace florecer imparable y eterna. Eso es Resurrección.