La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Educar

Como veis me he tomado mi propio compás de espera. Creo que no todos los días se tienen cosas importantes que decir o que realmente valgan la pena, por eso no escribo cada día, es bueno silenciarse, dejar la tierra en barbecho y así permitir que emerjan ideas interesantes. No se trata de rellenar por rellenar...

Hoy quiero compartir contigo mis inquietudes en torno a la educación. Sabes que este blog pretende ser un lugar de reflexión en torno a la Educación de la Interioridad.... no sé si lo consigo o no, pero eso intento.

Por eso, hoy te propongo que reflexionemos juntos/as en torno al significado de la palabra EDUCAR. Seguro que sabes que su etimología viene del latín educere, que quiere decir "sacar, traer hacia fuera". Así, el acto de educar, es el acto de ayudar al otro a sacar la sabiduría que lleva dentro. A mí me gusta compararlo con un parto: la parturienta y el neonato son los protagonistas, pero necesitan ayuda, indicaciones certeras. Antes las comadronas eran esenciales. Me gusta esa figura de la comadrona. Generalmente eran y son mujeres que también han sido madres. Nada como ayudar a otro cuando tú mismo has hecho la experiencia...nada como ser ayudado por alguien que ha vivido lo que tú vives, que ha hecho el recorrido, que sabe por experiencia...

Pues, si aplicamos la metáfora del parto a la educación, podemos comparar a todo/a educador/a con un/a partero/a. Los/as educadores/as ayudamos a nuestros chavales a dar a luz lo mejor de sí mismos, no sólo en el ámbito cognitivo, sino en lo referente a su persona.

Precisamente hoy urge otorgar a la educación formal los espacios, tiempos y recursos para que los educadores puedan educar en este sentido. Pero para ello son necesarios, sobretodo, educadores auténticos, vocacionados, enamorados no tanto de su trabajo como de los alumnos, aunque en el caso de la vocación educativa ambos "amores" van de la mano.

Ser educador es una inmensa responsabilidad, pero hermosa. Ser educador supone, lo queramos o no, ser modelo: el alumno se fija en ti, te ve, te percibe...¿qué les transmitimos? El "curriculum oculto" es real. Educamos más con nuestras actitudes que con nuestras palabras y, quizá, se nos está olvidando.

La metáfora del parto nos puede ayudar porque será muy difícil guiar al alumno hacia el descubrimiento de sí mismo si el educador es ajeno a su propia identidad como adulto. Nadie da lo que no tiene. No puedo acompañar y guiar a mis alumnos en el camino de ser persona cabal, de descubrir mi sabiduría interior (no cognitiva) si yo no he transitado esos caminos.

Creo que no hace falta explicar más, es algo muy fácil de entender. Pero no por fácil hemos de pensar que no sea necesario traerlo al primer lugar de nuestra reflexión sobre la educación y más si nos situamos en el ámbito de la Educación de la Interioridad. Será muy difícil acompañar de verdad (empatizando, comprendiendo, esperando, sonriendo, amando, abrazando, mirando, acogiendo, despertando interrogantes y emociones, silenciando los ruidos...) si el que pretende acompañar no está en ese mismo proceso o no se ha dejado acompañar.

Hoy lo dejo aquí. Son unas ideas iniciales. Espero tus comentarios. Muy feliz puente, muy feliz vida.

6 comentarios:

Amaia dijo...

Totalmente de acuerdo con tus planteamientos, Elena.Tradicionalmente, desde los inicios de nuestra civilización, las profesiones ligadas a una vocación singular y reconocida han sido tres: la vocación religiosa, la médica y la educativa; la primera relacionada con la salvaguarda del alma, la segunda con la del cuerpo y la tercera con la de la persona. En esta tarea los educadores tenemos la maravillosa oportunidad de iluminar el
camino de los demás en su proceder vital. El hecho diferencial del buen educador no es que haga bien su trabajo sino que se sienta feliz de hacerlo.

Para ser educador no basta con querer serlo; es preciso mostrar ejemplo, transmitir valores y actuar con espíritu de ayuda hacia los demás. Las palabras mueven pero el ejemplo arrastra.

Feliz noche

Amaia

Elena Andrés Suárez dijo...

Querida Amaia:
Absolutamente certero tu comentario.Me encanta la referencia a las 3 vocaciones. Muy sugerente... creo que hoy en día deberíamos habalr de la vocación a la vida, es decir, recuperar la vida como vocación, independientemente del ámbito concreto o laforma que ésta adquiera. Quizá profundicemos juntas en este tema. un fuerte abrazo. ELENA

Javier Molina dijo...

Querida Elena: Esta tarde me he encontrado con una cita de San Irineo que creo que tiene que ver con la educación y los educadores. Es la siguiente: "Cuando Dios creó al hombre del barro de la tierra, le concedió el Espíritu para "adaptarlo a Dios". La forma de educarnos el Espíritu es habituándonse a vivir con los seres humanos y a habitar en el barro con el que había hecho Dios al hombre para que este fuera renovándose por dentro desde la vida de Jesucristo. Creo que nuestra relación profunda con Dios necesita ir acostumbrándose: habituarse, hacerse uno al otro. Por eso necesitamos maestros que nos enseñen a acomodarnos y para ello necesitamos salir de nuestros ruidos, de nuestra vida cotidiana, al silencio habitado por Dios y, desde este a nuestra relidad diaria. Javier Molina

Elena dijo...

¡Qué sugerente y profunda reflexión! Gracias. Cicertamente todos los místicos repiten la misma experiencia: DIos no tiene problemas en habitar en lo humano, entonces ¿por qué nosotros nos empeñamos en separarar? ¿por qué parece que no acabamos de estar reconciliados con nuestra condición de crituras?
Necesitamos maestros y maestras que nos indiquen el camino del adentramiento que vincula a la persona a la esencia para poder vivir así toda circunstancia como don de DIos, como parte de la vida divina. "No somos seres humanos que hacen una experiencia espiritual, somos seres espirituaes que hacen una experiencia humana" (T de Chardin)
¿Será tú uno de esos maestros? Un abrazo. ELENA

Marisa dijo...

Educare, “saber extraer hacia fuera” ¡qué bonita gran odisea! Y con ella que gran sentido que debemos darle a lo que hacemos, a lo que amamos.
Que emoción cuando mirando encontramos, cuando vemos la gran necesidad que tienen nuestros alumnos de ser escuchados, de ser conducidos. Niños y adolescentes haciéndose personas. ¿O acaso el paso del adolescente de 14 sería el mismo con la experiencia del adulto de 50? Y aún así… (hahaha)

Esperamos que no se tuerzan, que no se equivoquen, pero lo hacen y lo harán…, como cuándo nosotros tampoco dábamos lo que no teníamos. Creo que nuestro paso debe de ser ralentizado para no dar por perdida una educación que empieza justamente donde nosotros señalamos el fracaso. Y no sé si NADIE DÁ LO QUE NO TIENE. Nosotros los educadores -cómo ellos los alumnos- aprendemos errando, matizando, haciendo camino y también “diciendo que haremos pero a veces no haciendo”.

Así que gracias - formadores de educadores - porqué encontramos siempre gente, que nos hacen reflexionar, que nos inspira, que nos ayuda a acompañarles y que nos contagian su entrega y pasión!!!!

Un abrazo

Marisa Vilagut

Elena dijo...

Marisa: tú sabes mucho de educar, tú eres educadora. Gracias de parte de todos esos niños y adolescentes a los que has acompañado y acompañas. Desde aquí te animo a ofrecernos tu reflexión sobre este tema en el que eres experta. un enorme abrazo y feliz día en el Roser.