La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Chivos expiatorios

Existía en el antiguo Israel una ceremonia en la que se elegían dos chivos. Uno era sacrificado en el Templo, el otro, era cargado con todas las culpas del pueblo y llevado al desierto en medio de insultos y gritos y allí abandonado. Una forma de lavar las conciencias, de echar fuera de sí los pecados del pueblo, una catarsis, una limpieza colectiva.

No andamos muy lejos nosotros de ritos como este. Recordemos, por ejemplo, la Segunda Guerra Mundial. El nazismo avanza, el mundo tarda en reaccionar y, cuando lo hace, descubre horrorizado que millones de seres humanos han sido exterminados por una cuestión de raza. Hitler se suicida y su cuerpo es quemado... se le arrebata a Europa la posibilidad de apresar a aquel que concreta en sí el mal del mundo. Poco a poco los cabecillas y asesinos nazis van siendo apresados. Comienzan los juicios de Nüremberg. Las naciones aliadas juzgan a los protagonistas e ideólogos del exterminio. Algunos terminaran en la horca, otros cumplirán pena de cárcel quedando libres años después, en algunos casos enriqueciéndose al explicar sus experienciasn en conferencias y libros. Muchos nazis escaparán y se refugiarán en países como España viviendo tranquílamente el resto de sus días.

Los juicios de Nüremberg permitieron que las naciones aliadas encontraran sus chivos expiatorios. Evidentemente se debía juzgar a los culpables. No eran seres inocentes sobre los que descargaban culpas colectivas, eran evidentemente culpables. Sin embargo, una vez concluídos los juicios y castigados los grandes nombres de terrible memoria como Himmler... ¿fue el mundo un lugar mejor?¿tuvieron los miles de judíos sobrevivientes un trato justo? ¿se crearon las condiciones sociopolíticas para velar por la no proliferación de regímenes totalitarios y xenófobos? Estudiar los acontecimientos políticos tras el fin del nazismo no nos lleva a ser muy optimistas. Simplemente se descargó el golpe en unas personas pero se siguió sin ir al fondo de la cuestión. Lo mismo sucedió antes tras la Primera Guerra Mundial. Lo mismo continúa scediendo con los acontecimientos del mundo árabe y sus revueltas. Tranquilizamos nuestra conciencia presenciando la ejecución de Sadam Hussein, la victoria sobre Gadafi o la muerte de Bin Laden.

De alguna manera la raza humana tira balones fuera ante el problema del Mal. Es más fácil concretar en ciertos nombres, rostros o grupos el problema del mal que reconocer que ese mal lo llevamos todos dentro, al igual que el Bien y que optar por uno u otro es eso, una opción personal que se juega en el interior de la persona. Es más complicado reconocer y denunciar las estructuras que posibilitan la injusticia y las atrocidades que culpar a unos pocos y perseguirlos.

¿Celebrar en la calle el asesinato de un ser humano, por más culpable que fuera, nos hace mejores que los asesinos? ¿Cómo puede decir el presidente de la gran democracia americana que "el mundo es ahora un lugar mejor"? Frase superficial e infantil donde las halla. El mundo sigue poblado por seres violentos, el hambre continúa haciendo estragos, las guerras de mayor o menor escala continuan vigentes, una gran crisis económica está aplastando a los más débiles... ¿Es el mundo un lugar mejor smplemente porque se ha asesinado a Bin Laden?

¿Cuál es el nivel moral de las naciones que se autodenominan desarrolladas cuando seguimos tomando la vía más facilona: la del chivo expiatorio?

Crear catarsis colectivas para sentirnos más buenos que el vecino malvado no sirve de nada. La sanación de la herida de la Humanidad precisa de otros bálsamos que, como siempre, no se sitúan en los centros, sino en las periferias y los desiertos de las sociedades.

5 comentarios:

Pani dijo...

Como bien dices, y en todo el escrito dices bien, no dejo de apreciar la retórica en tu pregunta de sobre Bin Laden. Es claro que el mundo no es mejor porque él haya muerto.
Del mismo modo que el mundo no fue mejor por las muertes que él causó, tampoco lo será por su propia muerte ni por ninguna.
Ninguna muerte mejora nada. Lo contrario me parece una paradoja que ataca un principio vital evidente: el respeto a la propia vida.
La impotencia o la inoperancia de unos (suelen ser del género masculino, curioso y vergonzante para quien suscribe), la incompetencia o malevolencia de otros (sí, masculino, más medicina...) conlleva a comportarse como una cabra, buscar un chivo y acabar actuando como un verdadero...
Bien, el azul límpido del blog me impide escribir la tercera c, pero en realidad hacerlo sería un acto violento que también deploro, así que reescribo.
...conlleva a comportarse como una cabra, buscar un chivo y acabar actuando como de costumbre para que todo siga igual (ahora que lo leo, me parecía menos fuerte y menos desconazonadora la primera versión, si bien políticamente incorrecta, claro).
Pero no quiero acabar así, triste. No. Y no lo estoy. Leer palabras como las tuyas, compartir ideas como las tuyas, vivir valores como los tuyos... no permiten ni el desánimo ni la tristeza, sino el encuentro, el debate y la búsqueda de soluciones.
En ello estamos, y haciendo pensar como consigues... ya es mucho.
Gracias desde la periferia (puramente geográfica, ya sabes).
Una "abrasada".

Elena Andrés Suárez dijo...

Interesantísima reflexión,Pani (me atrevo a llamarte así aunque no nos conozcamos personalmente). La alusión al género masculino es relevante, aunque triste... Creo que "lo femenino" salvará al mundo o lo ha ido salvando de a poco. Una "abrasada" de seisegundos.

Ignacio Morso dijo...

¿Qué deciros?... somos un desastre... no sabemos gestionar los conflictos, ni los de dentro ni los de fuera... ideologizarlos nos ayuda a engañarnos y justificar las atrocidades, que dos días antes denunciamos. Somos torpes, y aún a riesgo de caer en una etiqueta, asumo que nosotrOS más...
Mañana surgirá otro Bin Landen, ¡y nosotros sin la lección aprendida!
Un abrazo.

Amaia dijo...

En momentos como este sentimos la urgencia de feminizar las relaciones, de introducir el cuidado en todos los ámbitos de nuestra vida, en la justicia, en la naturaleza devastada… Las mujeres renuncian a todo a favor del otro y es ahora que se necesita de la vivencia de los valores de lo femenino y del alma. Es necesario poner en el centro a la vida, al cuidado, la compasión y son las mujeres, profundamente ligadas a los procesos generadores de vida, las vías para lograr el equilibrio de la Madre Tierra y para asegurar el respeto a la vida en todas sus manifestaciones.

Un abrazo

Amaia

Elena Andrés Suárez dijo...

Guauuuu, Amaia, super inspirada. ¡Qué cierto! Un abrazo inmenso.