La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

lunes, 2 de abril de 2012

Sexualidad, crecimiento personal y espiritualidad II

Hace ya tiempo comencé en este blog una pequeña reflexión en torno a la sexualidad, el crecimiento personal y la espiritualidad. Hoy deseo añadir un peldaño más a esa reflexión.

Soy un ser sexuado. Mi ser mujer o mi ser hombre no es algo secundario en mi forma de ver y de sentir el mundo, las relaciones. 

La sexualidad tiene que ver y mucho con la identidad, con el mi-mismo. En la respuesta progresiva al "¿quién soy yo?" hay una primera auto definición: soy varón o soy mujer (no entraré en el tema de la homosexualidad y de la transexualidad porque creo que supera con mucho el objetivo de estas reflexiones pero no porque no entre dentro del tema que intento desarrollar).

Ser varón o ser mujer conlleva una configuración física e incluso cerebral (hay estudios muy interesantes sobre la diferente configuración del cerebro masculino y del femenino recomiendo a quien le interese el libro "el cerebro femenino" de Louann Brizendine). Ser varón o mujer, por lo tanto, otorga formas diferentes de ver y de sentir el mundo, ojo, digo diferentes no mejores ni peores.

Ciertamente a ser varón o mujer también "nos enseñan". El tipo de sociedad en el que nacemos nos irá diciendo "qué es propio de cada sexo", resulta curioso que en todas las culturas se da la diferenciación de papeles y ocupaciones en virtud del sexo, sin embargo, en toda sociedad siempre ha habido individuos que se han alzado en contra de los límites impuestos por el género. Hoy, gracias a Dios, el varón reclama para sí la posibilidad de ser tierno, de ser padre, de ser intuitivo, de ser cariñoso, algo que hasta hace poco parecía patrimonio exclusivo de la mujer.

En lo que a la espiritualidad se refiere, la vivencia de Dios viene mediatizada también por nuestro sexo. La forma de expresar la relación con Dios en el varón y en la mujer tienen toques diferentes.  Por eso me parece que es de extrema necesidad alternar en la lectura espiritual, en los estudios teológicos, en el acompañamiento espiritual las voces masculinas y las femeninas, de lo contrario siempre andamos "cojos" o "tuertos".

De Dios no podemos decir que sea varón o mujer. Juan Pablo I, el Papa de la sonrisa, comenzó a llamar  a Dios Padre/Madre... Hemos de repensar y recrear con audacia nuestras metáforas acerca de Dios. Del mismo modo que la metáfora de un Dios Rey encuentra dificultades de comprensión en el siglo XXI, del mismo modo que el Dios-Juez nos chirría por dentro cada vez más, el Dios únicamente Padre se nos queda incompleto sobretodo porque en el AT las características con las que se describe a Dios en muchos momentos son más cercanas a la maternidad.

Orar con el cuerpo y en el cuerpo podría tener que ver con conectar con las peculiaridades que percibo en mi "ser mujer" o en mi "ser varón" y hacerme consciente de que acojo a Dios en tanto que mujer o varón y, a partir de ahí, abrirme a un Dios masculino y femenino, un Dios cuyo amor adopta tonos paternales y maternales. Contemplando a ese Dios puedo emprender procesos de conexión con mi dimensión masculina (en el caso de las mujeres) y con mi dimensión femenina (en el caso de los varones). Me parece un sano ejercicio de ruptura de límites y de reconocimiento de posibilidades.

miércoles, 28 de marzo de 2012

No somos enemigos, somos hermanos.



Por favor, hacedlo llegar más lejos, compartidlo. Estas palabras y esta posición ante la vida es la que debería resonar por todas las esquinas. Hay un modo alternativo de ver y sentir la vida, de vivirla.

jueves, 22 de marzo de 2012

Más allá de mí...

Yo no puedo ser mi luz,
yo no puedo ser mi agua,
yo no puedo ser mi camino,
en mí no hallo fuerza duradera
ni palabras que den vida.
Yo no puedo iluminarme,
ni otorgarme gracia alguna,
de aquello divino, que yo sé me preña,
no hay nada que yo me otorgue, que yo posea.
Todo me es vertido, de todo remecida
en el vacío que queda cuando de mí no queda nada.

Abro mis manos, abro mi ser por entero
y suplico ser llenada de nada mío
para ser de verdad quien soy.

En la más absoluta oscuridad deambulo
cuando soy yo quien camino.
La sed más áspera impregna esta vida
cuando me ofrezco aguas de pozos por mí construídos.
La debilidad me derrumba
cuando pongo a funcionar mis fuerzas.
Y es este ser, tan frágil, tan inconsistente,
tan nada, tan pasajero,
el ánforasagrada para un vino nuevo,
el cofre recamado de un tesoro deslumbrante.

Nada y Todo se fusionan,
vacío y plenitud se comprenetan,
pecado y gracia se besan
y de ellos no quedan formas
emergiendo una no-forma nueva.

Mas no tengo ojos para contemplar nada de todo esto,
ni mis oídos lo escuchan, ni mi boca lo gusta,
ni en mis manos descansa, ni mi nariz lo huele,
nada de mí lo capta
sabiendo que todo en mí lo recibe.

Esta verdad no sabida, tan sólo recibida,
es el amable drama al que asisto como público y actriz.
Drama con toques de comedia,
con líneas épicas y seres m´siticos,
representación que fluye excelsa
bajo la atención perfecta
de un sublime director.

Son mi carne y mis huesos,
mis entrañas y pensamientos
y el diario acontecer
el escenario y platea de tal representación.

A veces aplaudo, a veces pataleo,
a veces no entiendo y otras me salto el guión.
Tantas otras dejo mi vida en blanco
para que sea escrita.

Ahora me llena un sólo anhelo:
 SILENCIO
Que el silencio sea el telón alzado
y yo vea el rostro deseado
y en él... quien yo sea.

martes, 20 de marzo de 2012

Fluir con la vida

Desde los ámbitos de la meditación, de la oración profunda, del crecimiento personal y espiritual se nos habla de la importancia de aprender a fluir con la vida. El verbo fluir evoca un movimiento suave, una ductilidad que permite que el líquido o el gas recorra el espacio adaptándose a su forma. Fluir es lo contrario de chocar, empujar o forzar, sugiere una cierta elegancia y capacidad de remodelación. Fluir no es arrasar. Fluir nos habla de situarse en el tiempo oportuno ("kairós" decimos los cristianos). 

Desde luego hay épocas, momentos de nuestra vida en los que fluir es relativamente sencillo, son los momentos tranquilos y lineales de la existencia, pero eso nos hace equivocar "fluir" con el hecho de que todo vaya bien. ¿Cómo fluir con la vida cuando ésta viene cargada de problemas, complicaciones, sustos, inquietudes? ¿Cómo fluir con la vida si a uno le echan del trabajo, si no hay ingresos para mantener a la familia, si una enfermedad trae el dolor a un ser querido, si...? ¿Se puede entonces ser dúctil y dejarse modelar por ese "espacio-tiempo" del dolor, de la preocupación? Personalmente me da la impresión de que es justo en esos momentos donde se puede comprobar si el presunto proceso de crecimiento humano y espiritual es tal o son meras "poses adquiridas", meros conceptos sin cristalización en actitudes.

Creo que no se trata de aprender a fluir con la vida, sino de sumergirse en las aguas caudalosas del río de la vida en estado de "despertar", de "atención" como muchas veces propone Jesús. Entonces se va descubriendo que la vida tiene una corriente de fondo que fluye diferente, una corriente situada en honduras mayores que las de la superfiecie de los acontecimientos. Para llegar a ellas es imprescindible el oxígeno del silencio físico y mental, sin ese oxigeno la sensación de ahogo puede hacernos bracear a lo loco y, como le sucede a alguien a punto de ahogarse, nos agotamos en vano. Algo nos dice que la forma de llegar a buena orilla es dejarse llevar por la corriente, no oponer resistencia y aprender a fluir con la vida. Difícil para el ego, sencillo para el corazón que confía.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Brillar a pesar de la noche

A veces desde el mundo de los anuncios de marcas nos envían algún mensaje que impacta. OS INVITO A BRILLAR. (Gracia, Marisa)


lunes, 5 de marzo de 2012

Tiempo de plenitud

CUARESMA... Infinitamente más que el ayuno y la abstinencia aunque estos dos elementos sean clave en el camino del "dominio de sí" evangélico. Éste tiene más que ver con la docilidad del dejarse hacer y dejarse ser que con una férrea voluntad de poder que tienda a la perfección. No olvidemos que la perfección a la que se refiere Jesús es la compasión: "sed compasivos como vuestro Padre del cielo es compasivo" (Lc 6,36).

Así pues, la Cuaresma debiera ser un tiempo de preparación profunda para transitar el camino de la Pascua, eje central de la fe cristiana. Los días finales de Jesús son de una densidad tremenda. Si el Adviento nos prepara para acoger la manifestación de Dios hecho niño, hecho carne,  la Cuaresma nos invita a preparar todo nuestro ser para transitar los caminos de la lógica del abajamiento comenzada en Navidad y que llega  a su momento culminante con el Misterio de la Muerte y Resurrección de Jesús que instaura un tiempo nuevo para la humanidad, un tiempo de plenitud.

Paradójicamente la plenitud del hombre y de la mujer, nos dice Jesús con sus palabras y su vida, se hallan en la entrega plena, en el servicio gratuito. El lugar de mayor "altura" es el más bajo, a los pies de todos, el servidor de todos no pretendiendo ser servido sino servir. La plenitud que indica Jesús tiene más que ver con la escucha y el paso sereno que con el activismo desmedido y la inquietud y el desasosiego (recordemos el pasaje de Marta y María...).

Los días de la Pascua seremos adentrados en un horizonte totalmente diferente del que dibujaría nuestro ego, por ello es tan necesario preparar el corazón, permitir que nuestro ser re-conecte con la hondura vital, espiritual, psicológica que se encierran en los tres últimos días de la vida de Jesús, días que no están en absoluto desgajados del resto de su vida pública y podemos imaginar que tampoco de su vida oculta de la que nada conocemos pero cuyos reflejos pueden intuirse en sus palabras y gestos.

Ayunar de superficialidad, de claves de lectura rutinarias y apresuradas de la Palabra, abstenerse de creer que se es conocedor de la historia de Jesús y de los discípulos para permitir que algo toque de veras nuestro corazón, o más bien, Alguien. Cuaresma... La preparación para acoger abiertos un tiempo de plenitud que toma la forma del pan partido y del vino derramado, de un perdón sin límites, de un desvelamiento a las afueras de las murallas, en los extrarradios de los centros de poder político y religioso. Se acerca la Pascua de Jesús, un tiempo de plena revelación, tiempo de plenitud...

martes, 28 de febrero de 2012

Adultos educadores

Tal y como están las cosas es necesario recordar una y otra vez que los adultos, nos guste o no, estamos llamados a ser educadores de nuestros niños y jóvenes. Cualquier adulto que se sitúe cerca de un niño, de un adolescente, de un joven, se transforma en "educador" o en "deseducador" -si es que este término existe- En realidad en lo que concierne a la educación de las personas toda la sociedad influye. Son mil mensajes explícitos e implícitos los que llegan hasta cada miembro de la sociedad, hasta cada uno de nosotros. Siendo sinceros incluso los adultos educan o "deseducan" a otros adultos. Cuántas veces un compañero/a de trabajo nos ha hecho descubrir posibilidades nuevas en nuestra forma de trabajar, posibilidades de mejora y,a  veces, posibilidades de empeoramiento o decaimiento.

Verdaderamente, todos influimos en todos. Para mí queda claro en el caso de los colegios. El ambiente que se respira en ellos incide en todos, no sólo en los alumnos/as. El tipo de comentarios que los educadores/as hacemos sobre los alumnos puede hacer que otro compañero/a acuda a un aula positiva o negativamente predispuesto. En la "microsociedad" de un colegio se generan todo tipo de situaciones, unas son estresantes, otras alegres. Los adultos que rodean a los niños y adolescentes suelen ir sobrecargados de trabajo: clases, programaciones, reuniones, entrevistas con padres, papeleos varios y el intento de ayudar a tantos alumnos/as necesitados de una atención especial. En ese contexto resulta imprescindible un nivel de autocontrol que permita a cada educador distanciarse de esas situaciones para coger perspectiva. Ahí van algunas frases que podríamos decirnos los educadores:

  • El alumno/a problemático no "la tiene tomada conmigo", simplemente de manera inconsciente es capaz de "tocar" mis puntos débiles. Será trabajo del educador crecer en consciencia de aquello que siente como "puntos débiles" de su personalidad y no achacar al alumno sus estados de ánimo de manera continua. Eso no quiere decir que no se tenga la sensación de que hay alumnos/as que nos ponen nerviosos, por ello, más que en nigún otro caso, es el adulto el que ha de ser capaz de no enredarse en discusiones que no llevan nada.
  • Mis compañeros son aliados en el proceso educativo de mis alumnos. No todo depende del tutor o tutora. Todos somos co-tutores. Cada educador que entra en un aula tiene la obligación de dar de sí lo mejor que tiene para el avance de esos niños o adolecentes. Da igual el número de horas o el grado de responsabilidad sobre el papel que se tenga.
  • No soy el padre/madre de mis alumnos/as: hay responsabilidades exclusivas de la familia. Debemos dar el cien por cien de nosotros pero hay un márgen que no es nuestro, sino netamente de cada familia. Una vez hechos todos los intentos de diálogo con las familias de alumnos "difíciles" se hizo lo que se pudo y lo mejor posible, entonces podemos estar tranquilos, sin la sensación de que todo depende de nosotros.
  • El mayor bien que puedo hacerles a mis alumnos es estar yo bien: cuidarnos física, psicológica y espiritualmente es un derecho pero también una obligación. Los pasillos y aulas del colegio, la sala de profesores no deben convertirse en "papeleras" en las que cada uno deja caer sus miedos, ansiedades, desesperanzas... Sí pueden ser un lugar en el que poder ser uno mismo, sin perfeccionismos que ahogan la espontaneidad y estresan más, pero marcando un límite que permita la lucidez necesaria para no perder la paz y la sonrisa.
Os propongo que añadáis más frases que puede decirse a sí mismo/a un/a educador/a, frases que aporten positividad, que nos aterricen en la hondura de nuestra vocación. Adultos que educan su interior para poder educar la interioridad de los niños y jóvenes.