Blog sobre la interioridad en relación con el crecimiento personal y la espiritualidad
La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.
Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.
Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.
viernes, 5 de septiembre de 2014
Maestros/as que inspiran
Dedicado a todos/as los/as maestros/as que conozco y que no conozco que viven con pasión la educación y son inspiración para sus alumnos/as.
miércoles, 20 de agosto de 2014
¡Dadme tiempo!
Todo rápido, todo ya, todo con eficacia pero...¿y la verdadera creatividad? ¿Y la posibilidad de además de "hacer", gozar de los que se hace? Tiempo, eso precisamos todos/as, pero aún más nuestros/as chavales/as. Tenemos reloj, sí, pero no tenemos tiempo: tiempo para contemplar y no sólo mirar, tiempo para dejarnos sorprender por las pequeñas cosas de cada día. Tiempo para perder el tiempo. Tiempo para que fluya la creatividad y tiempo para realizar lo que la creatividad quiere crear en nosotros/as.
A la vuelta de la esquina tenemos ya "la vuelta al cole", en los escaparates de las tiendas, la ropa de otoño-invierno parece decirnos sin voz que las vacaciones se acaban, que se acortarán los días, que llegarán la lluvias (aunque aquí en el norte casi no han cesado), que volverá a sonar el despertador...
Y quizá elevemos una muda plegaria para que "se alargue el tiempo", para que no se acabe el verano..."¡¡Dadme tiempo!!" a lo mejor ese hubiera sido el grito de Arquímedes hoy: "Dadme tiempo y moveré el mundo".
Por lo demás, olvidamos tantas veces que la cuestión decisiva está en el reloj interior, en el tiempo del alma y ese tiempo es prolongado y sabe de estaciones, de parones, de vueltas atrás, de saltos vertiginosos, de calma chicha, de noches y amaneceres, de frío y calor... Sólo si conecto con ese tiempo interior que es más bien "tempo", fluye la creatividad del alma, la que nos permite gozar siempre y en todo momento y sabe decir con Santa Teresa que "cuando perdiz, perdiz".
Si nos dejamos acrisolar y mecer por ese ritmo vital del interior podemos conseguir que todo mejore, podremos incluso comenzar y terminar el próximo curso con una permanente sonrisa, con una cansancio sano y no destructivo. Podremos dejar tiempo al tiempo, tiempo a nuestros niños y niñas para que vayan siendo, porque no todo nos lo jugamos hoy...
Quizá así seamos de verdad creativos/as.
lunes, 4 de agosto de 2014
Perder el miedo a ser humanos
Si tan sólo perdiera el miedo a ser humana... sólo eso, humana: mirar a quien me rodea, sonreír a quien pasa a mi lado sin esquivarlo por recelo, por prisa, por... Y tener compasión: sentarme cerquita de quien está sólo, de quien sufre, de quien no pinta nada en esta sociedad de "bienestantes"
Si tan sólo perdiera el miedo a ser humana...¡Cuánto bien haría!
lunes, 21 de julio de 2014
¿Qué educación?
Koldo Saratxaga arremete contra el sistema educativo actual que “no educa en la libertad, sino en el miedo” y perpetúa un modelo de relaciones humanas basadas en el poder.
Eduardo Azumendi - San Sebastián. El Diario.17/07/2014
Koldo Saratxaga siempre insiste en que la educación es la clave de un país.
“A los jóvenes que vienen les hemos enseñado una jerarquía y ahora pretendemos que actúen como si no existiera. Pretendemos que sean emprendedores y que innoven, pero seguimos con el mismo modelo de relaciones humanas basadas en el poder. Y esto no es ético”. Koldo Saratxaga, uno de los ‘gurus’ del cooperativismo vasco, miembro de Ner Group, que aglutina a 23 empresas y presidente de K2K emocionando, propone una “ética de lo humano” para el ámbito empresarial. Saratxaga, muy crítico con el actual sistema educativo, advierte de que “estamos haciendo mercenarios porque educamos a los jóvenes en que todo es a cambio de algo”.
Saratxaga ha ofrecido una charla sobre ética y sociedad dentro las jornadas Ética y responsabilidad económica y empresarial en la sociedad actual, en los cursos de verano de la UPV en San Sebastián. En su exposición, ha insistido en que solo desde la ética se puede compartir y ha afirmado que es necesario otro estilo en el terreno de las relaciones personales “porque venimos del mundo de la organización vertical”. Cambiar este modelo basado en las relaciones humanas según el poder y las jerarquías es “la gran revolución que hay que hacer”.
Pero este cambio se enfrenta con dos grandes obstáculos. Uno sería el dinero, “que ya no sólo importa a unos pocos sino a todas las personas”. “El dinero condiciona totalmente nuestra sociedad. De esta forma, el que más tiene más puede. Nos han educado a competir y no a compartir. En el colegio, por ejemplo, consiste en tener que sacar resultados más altos que sus primos, sus amigos o sus vecinos”.
El otro factor clave es el miedo. “Viene de muy atrás. No nos han educado en libertad, sino en el miedo”. Según Saratxaga, el concepto de libertad tiene que ver con la capacidad de expresarse y ponerse de acuerdo. “Nuestra sociedad necesita de ciudadanos maduros, donde se supere este déficit de ordenes jerárquicos, y se genere una libertad fraternal en la que ni se impone, ni se delega; se participa”. Este problema de órdenes en las empresas lleva a que no se conozca a las personas, saber lo que sienten o piensan. “Si no entendemos que la persona es más que un obrero o un subalterno, donde había cinco personas acabamos poniendo un robot fácilmente”.
La educación, clave de un país
El momento actual de la educación es una de las cuestiones que más ocupa y preocupa en el discurso de Saratxaga. “La educación es la clave de un país. A los niños se les educa durante las 24 horas del día porque un niño está permanentemente acumulando. Y esa acumulación es mayor gracias a las experiencias o vivencias que tenga”. Pero el modelo que impera en la escuela es el basado en las notas, en la evaluación, en lo previsible. “Hay que pasar a un modelo que desarrolle la imaginación y la intuición. Un modelo más cercano al concepto de que cada persona es diferente, cada persona es ese diamante único. Bajo esta idea podemos potenciar personas con pasión, que conecten emocionalmente con lo que hacen”.
Saratxaga advirtió de que en la educación de los más jóvenes el tener acceso a todo puede ser un problema. “Protegemos y compramos. Estamos haciendo mercenarios porque los estamos educando a golpe de prestación. Los niños no disfrutan de lo que obtienen porque no lo viven. No sienten orgullo por conseguir las cosas porque todo es a cambio de algo”.
Sobre su visión de la empresa desde una perspectiva ética, ha señalado que los pilares son la eficiencia y el cliente porque sin éstos no hay beneficios, y “sin beneficios no hay futuro”. En segundo lugar hay que superar “los choques” que se producen en las empresas. Uno sería el concepto de propiedad. Para Saratxaga, “la posesión de la tierra no es razón para no compartir el fruto de la cosecha entre quienes han participado en su obtención”.
martes, 8 de julio de 2014
Aquí y ahora.
Hubo un tiempo en mi vida en el que sólo el presente existía. Jugar lo era todo. Sentir la cercanía de mis seres queridos, creer que siempre estarían "ahí". Todo era "aquí" y "ahora".
Llegó otro tiempo, inesperado, llegó suavemente. Un presente pleno de posibilidades que nacían de planes de futuro. Un futuro en el que todo era posible, un futuro con perfiles de aventura, de riesgo, de absoluta novedad..."Todo es posible, todo está por hacer". Tiempo de primavera en el cuerpo que no se cansaba, que no dolía... Una fruta madurando, aún sin hacer pero ya manifestando su sabor, su perfume, su color. Un poco de inconsciencia (o bastante), tiempo de creer que se abe lo que, ahora veo, no se sabe porque no se ha vivido apenas...
No supe cuando... Llegó el tercer tiempo y sigue llegando. Un tiempo que comenzó a poblar el futuro de pasado. Los recuerdos comenzaron a ganar peso teñidos a veces de una cierta melancolía. El pasado y el futuro... A ratos más de "lo que fue" que de "lo que será"... Sensación de que las piezas del puzzle comienza a encajar y todo se fue llenando de una certeza: "sólo sé que no sé nada". Todo comenzaba a parecer más hermoso, más atractivo, más inaprensible y hondo... Y fue legando el placer de las pequeas cosas, de lo más lento, del "poco a poco"... Fue desapareciendo el miedo a no saber, a no poder, a no llegar aunque han ido aparceiendo otros miedos nuevos...
Entonces he redescubierto el presente, una niña pequeña me va diciendo más y más, me repite, me invita a permanecer en el presente. Es ahora un presente consciente no exento de ecos de juego. Un presente que serena la vida tan llena ahora de despedidas, de cambios...¡tantos cambios dentro y fuera de mí!, de decepciones, de sorpresas maravillosas, de descubrimientos, de relatividades, de frustraciones, de perpejlidad, de nada especial y de momentos únicos...
El cuarto tiempo, lo intuyo, será volver a ser una niña... Una anciana-niña-sabia... Pero eso es cosa del futuro, llegará... un futuro que hunde sus raíces en el pasado asumido, sanado, amado, agradecido y, todo ello, gestado aquí y ahora... Eterno presente sin tiempo. Todo en todo y todos aquí y ahora y este pequeño yo en todo y todos, aquí y ahora... Latiendo...
lunes, 9 de junio de 2014
"Nos une el mismo Invisible"
La "Carta de la Compasión" me ha recordado una entrada de este blog del 24 de marzo del 2011. Como no se trata de decir siempre "cosas nuevas", sin más, repito la entrada que sigue siendo vigente a mi modo de ver. Donde leáis alusiones a hecho políticos de ese momento, recordadlos (a veces se nos olvidan tan fácilmente...) y colocad también hecho actuales.
"Somos como
las cuentas del collar de la creación y estamos unidos unos con otros,
cada uno ocupando el lugar y el espacio que le corresponde... El
movimiento de los astros es sagrado y el nuestro también. Nos une el
mismo Invisible" (Laura Esquivel, Malinche, Ed. Suma, 2006).
Leí Malinche hace varios años. Fue uno de esos libros que te sale al encuentro. Trasteando por entre las estanterías de libros de un librería del aeropuerto de Barcelona. Su lectura me cautivó.
Malinalli, la Malinche, la
admirada y denostada amante de Hernán Cortés, que ofició de intérprete
entre españoles y aztecas durante la conquista para luego ser acusada
durante siglos de haber traicionado a su pueblo, vendiéndolo al
invasor. Laura Esquivel narra la aventura vital de la mujer que creyó
que el extranjero Hernán Cortés pondría fin a los terribles
sacrificios humanos de la religión azteca, pero que acabaría en cambio
descubriendo la crueldad no menos sangrienta de los conquistadores.
Es, pues, la historia del
encuentro de dos culturas, de dos modos de entender al ser humano y a
Dios. Un encuentro que, más bien, fue un choque en el que unos se
impusieron y otros fueron acallados. Pareciera que los humanos no
conocemos otras formas de relación sino la conquista, la depredación
cultural y económica.
A día de hoy, los aviones y
armas de una coalición occidental, intentan ayudar al pueblo libio a
liberarse del cruel dictador Gadafi. Aquel que ha sido recibido en
palacios y foros internacionales, aquel a quien occidente ha estado
vendiendo armas, ahora es perseguido y juzgado por crímenes de lesa humanidad.
Difícil de comprender si no es dentro de los cauces hipócritas e
interesados de las grandes partidas de ajedrez de las potencias
internacionales...
Dejar resonar en medio del
recuerdo del pasado y del presente de las relaciones internacionales la
frase que encabeza esta entrada crea una extraña sensación. Es como
intentar leer un documento de Word desde una aplicación errónea o
diferente. La aplicación no reconoce el documento y entonces sólo
aparecen ante nuestro estupefactos ojos signos extraños.
Me da la impresión de que, de
dia en día, de generación en generación, la vida política y económica de
nuestro planeta tierra se expresa a través de un software que
muchos ya no podemos comprender, pero sucede lo mismo a la inversa:
aflora un nivel de conciencia en la humanidad, una sensibilidad que es
imposible que sea decodificada por las claves de lectura de la realidad
de los políticos y los economistas.
No somos pocos los que creemos
que la única via para poder solucionar los múltipes problemas que
aquejan a la Humanidad es la de seguir transitando empecinadamente los
caminos de la comunión. Sentir al otro tan mío, tan yo, que me sea
imposible desearle ningún mal.
No es sino esta la propuesta
común de todas las religiones. Cada una con sus énfasis, sus teologías y
antropologías, pero todas ellas portan en sí un mensaje de amor, de
paz, de perdón, en definitiva, de común-unión.
Urge hoy hacer resonar ese
mensaje. Para ello contamos también con la aportación de las ciencias
especialmente la Física Cuántica. Los descubrimientos de la Física que
atiende al microcosmos, a lo que está más allá de lo visible en el
microscopio, nos dicen que hay un sustrato común a todo en el nivel
subatómico. Parafraseando al evangelista. Juan, los físicos cuánticos
nos ha n dicho que "aquello que ni el ojo vió ni el oído oyó" eso... la
Física Cuántica lo ha visto, a saber, las estructuras subatómicas que
sostienen el universo.
La Teoría del Caos, la Teoría de
Sístemas y tantos otros descubrimientos y planteamientos de la Física y
las Matemáticas, nos sugieren aspectos de la realidad que los místicos
han percibido desde la experiencia interior.
Todo ello lo podríamos condensar
en esta hermosa frase que Laura Esquivel pone en boca de una venerable
anciana que habla con su nieta. Sí, somos cuentas de un collar.
Pensarnos así hace caer nuestros orgullos y prepotencias. Si tú y yo
formamos parte de un Todo, entonces somos pequeños, pero a la vez,
también grandes, sin embargo grandes con una grandeza que no nace ni
termina en nosotros.
Nuestro movimiento es sagrado,
como el movimiento de los astros porque ambos movimientos hablan de algo
mayor, de algo o Alguien que es el origen de todo. El místico percibe
que es una gota de agua en el océano: el océano es la gota y la gota es
el océano. Se da la comunión pero no la anulación.
¿Podemos imaginar un discurso en
la sede de las Naciones Unidas o en el Parlamento de un país que
estuviera basado en esta certeza de la indudable y real unidad entre
todos los seres humanos y de estos con el planeta asumiendo todas las
consecuecias éticas que ello comporta? Ciertamente no, este tipo de
argumentación es un software que no admite el disco duro de nuestros
sistemas políticos y económicos. El término"globalización" que encierra
en sí posibilidades de acercamiento a estos planteamientos no dualistas,
sin embargo, se ha concretado en una globalización meramente monetaria,
económica.
El neoliberalismo protege el
libre mercado pero no genera redes de comunión, al contrario, ha ido
gestando mayores diferencias y abismos entre unos ciudadanos y otros. Su
colofón es la aparición de un nuevo tipo de hombre: el "sin papeles".
Son miles de hombres y mujeres los que soportan sobre sus espaldas el
peso inhumano de un mundo construido sobre bases falsas y egoístas. El
80 por ciento de la Humanidad asume las consecuencias de una historia de
redes sociales que han favorecido la pujanza de unos pocos generada con
el empobrecimiento de muchos.
Sin embargo, cada vez más
personas percibimos que el sustrato común sigue existiendo. Más allá
incluso de la Declaración de los Derechos Humanos, percibimos una común
unidad que nos hace no poder alegrarnos de nuestros logros si no
redundan en el bien de todos y de todas.
Creer que somos todos y todas
cuentas de un collar es peligroso porque de ahí nace la conciencia de
tener que pervertir el orden establecido que es injusto en su raíz. Las
democracias occidentales tienen muy poco que decir hoy a los hombres y
mujeres que, por ejemplo, en Egipto, Túnez o Libia han dado la vida por
la libertad. Los logros sociales de occidente fueron algo a celebrar
antaño, pero ante nosotros, que nos llamamos pueblos civilizados, hay
grandes retos planteados a los que no estamos sabiendo responder como
sociedades.
Cada uno hemos de ocupar nuestro
lugar y nuestro espacio. La común-unidad no me exime de
responsabilizarme de mi pequeña parcela de ese Todo. Por ello el místico
es un auténtico revolucionario aunque parezca no hacer nada. Por eso
mismo hoy no interesa la auténtica mística, sino sus subproductos, el
"estar bien", "estar en paz"...
Hoy todos queremos tener nuestro
hueco en la gran Red de las redes sociales, pero ¿quién quiere
implicarse en la única y verdadera Red, la de la Gran Familia Humana?
Sólo unos pocos y valientes. A ellos y ellas, gracias. Os necesitamos.
viernes, 6 de junio de 2014
COMPASIÓN
La carta de la compasion fue redactada a lo largo de dos años tras una
amplia consulta a través de internet y una comisión de alto nivel que
redactó el borrador. La iniciativa partió de la escritora Karen
Armstrong que anunció los resultados en una cumbre de la paz, no hace
mucho tiempo, en el Centro Dalai Lama por la paz y educación, en
Vancouver.
miércoles, 4 de junio de 2014
Vivir a Dios desde dentro. Pentecostés
José Antonio Pagola en eclesalia. Lo reproduzco y, gracias a Eclesalia también, en varios de los idiomas de quienes visitáis este blog.
Pentecostés(A) Juan 20,
19-23
VIVIR A DIOS DESDE DENTRO
JOSÉ
ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN
SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
ECLESALIA, 04/06/14.- Hace algunos años, el gran teólogo
alemán, Karl Rahner, se atrevía a afirmar que el principal y más urgente
problema de la Iglesia de nuestros tiempos es su “mediocridad espiritual”. Estas
eran sus palabras: el verdadero problema de la Iglesia es “seguir tirando con
una resignación y un tedio cada vez mayores por los caminos habituales de una
mediocridad espiritual”.
El problema no ha hecho sino
agravarse estas últimas décadas. De poco han servido los intentos de reforzar
las instituciones, salvaguardar la liturgia o vigilar la ortodoxia. En el
corazón de muchos cristianos se está apagando la experiencia interior de
Dios.
La sociedad moderna ha apostado por
“lo exterior”. Todo nos invita a vivir desde fuera. Todo nos presiona para
movernos con prisa, sin apenas detenernos en nada ni en nadie. La paz ya no
encuentra resquicios para penetrar hasta nuestro corazón. Vivimos casi siempre
en la corteza de la vida. Se nos está olvidando lo que es saborear la vida desde
dentro. Para ser humana, a nuestra vida le falta una dimensión esencial: la
interioridad.
Es triste observar que tampoco en
las comunidades cristianas sabemos cuidar y promover la vida interior. Muchos no
saben lo que es el silencio del corazón, no se enseña a vivir la fe desde
dentro. Privados de experiencia interior, sobrevivimos olvidando nuestra alma:
escuchando palabras con los oídos y pronunciando oraciones con los labios,
mientras nuestro corazón está ausente.
En la Iglesia se habla mucho de
Dios, pero, ¿dónde y cuándo escuchamos los creyentes la presencia callada de
Dios en lo más hondo del corazón? ¿Dónde y cuándo acogemos el Espíritu del
Resucitado en nuestro interior? ¿Cuándo vivimos en comunión con el Misterio de
Dios desde dentro?
Acoger al Espíritu de Dios quiere
decir dejar de hablar solo con un Dios al que casi siempre colocamos lejos y
fuera de nosotros, y aprender a escucharlo en el silencio del corazón. Dejar de
pensar a Dios solo con la cabeza, y aprender a percibirlo en los más íntimo de
nuestro ser.
Esta experiencia interior de Dios,
real y concreta, transforma nuestra fe. Uno se sorprende de cómo ha podido vivir
sin descubrirla antes. Ahora sabe por qué es posible creer incluso en una
cultura secularizada. Ahora conoce una alegría interior nueva y diferente. Me
parece muy difícil mantener por mucho tiempo la fe en Dios en medio de la
agitación y frivolidad de la vida moderna, sin conocer, aunque sea de manera
humilde y sencilla, alguna experiencia interior del Misterio de Dios. (Eclesalia
Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su
procedencia).
TO LIVE GOD FROM THE INSIDE
José Antonio Pagola.
Some years ago, the great German theologian, Karl Rahner, dared to
affirm that the main and most urgent problem in the church today is her
“spiritual mediocrity”. These were his words: the true problem of the Church is
“to keep throwing herself with a resignation and an ever greater tedium along
the routine paths of a spiritual mediocrity”.
The problem hasn’t done anything except get worse in these last
decades. It has served us little to try to reform institutions, preserve the
liturgy or keep watch over orthodoxy. In the hearts of many Christians the
interior experience of God is going out.
Modern society has signaled for “the exterior”. Everything invites us
to live from the outside. Everything pressures us to move about hurriedly,
without stopping for anything or anyone. Peace doesn’t have a chance now to
penetrate our heart. We live almost constantly in the outer skin of life. We’re
forgetting what it means to savor life from within. For the human being, our
life lacks an essential dimension: interiority.
It’s sad to observe that not even in Christian communities do we know
how to care for and promote the interior life. Many don’t know what’s in the
silence of their heart, they aren’t taught to live faith from within. Deprived
of an inner experience, we hang on for dear life, forgetting about our soul:
listening to words with our ears and pronouncing prayers with our lips, while
our heart is nowhere to be found.
In the Church there’s much talk about God, but where and when do we
believers listen to the silent presence of God in the deepest depths of our
heart? Where and when do we welcome the Spirit of the Resurrected One in our
inner self? When do we live in communion with the Mystery of God from
within?
To welcome God’s Spirit means allowing ourselves to speak alone with
a God whom we almost always put far off and outside of ourselves, and to learn
to listen to God in the silence of our heart. Stop thinking of God only with the
head, and learn to perceive God in the most intimate part of our
being.
This interior experience of God, something real and concrete,
transforms our faith. You wonder at how you could live without discovering this
before. Now you know why it’s possible to believe, even in a secularized
culture. Now you know an inner joy that’s new and different. It seems to me very
difficult to maintain faith in God for very long in the midst of the agitation
and frivolity of modern life, without knowing, albeit in a humble and simple
way, some interior experience of the Mystery of God.
JAINKOA BIZI NORK BERE BARNETIK
José Antonio
Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Duela
urte batzuk, alemaniar teologo handi bat, Karl Rahner, ausartu zen esatera ezen
gaur egungo Elizak «bere eskastasun espirituala» duela bere arazorik nagusiena
eta premiazkoena. Hona haren hitzak: Elizaren benetako arazoa da «gero eta
neurri handiagoan etsirik eta asper-asper eginik jarraitzen duela eskastasun
espiritual baten ohiko bideetan barna».
Arazoa larritu besterik ez da egin azken hamarkada hauetan. Ezer
gutxirako izan dira erakundeak berrindartzea, liturgia onik gordetzea edo
ortodoxia zaintzea. Kristau askoren bihotzean itzaliz doa Jainkoaren
barne-esperientzia.
Gizarte modernoak «kanpoaldea» hobestera jo du. Den-denak gonbidatzen
gaitu azaletik bizitzera. Den-denak eragiten digu presaka ibiltzera, ia
arretarik jarri gabe ezertan eta inorengan. Bakeak ez du jada zirrizturik
aurkitzen gure bihotz barnera sartzeko. Ia beti, bizitzaren gainazalean bizi
gara. Ahazten ari zaigu zer den bizitza barnetik ahogozatzea. Gizakoi izateko,
gure bizitzari funtsezko alderdi bat falta zaio:
barnetasuna.
Tristea da ikustea, kristau-elkarteetan ere ez dakigula zaintzen eta
eragiten barne bizitza. Jende askok ez daki zer den bihotzaren isiltasuna, ez da
adierazten fedea bihotz barnean bizitzen. Barne esperientziarik ez dugula, geure
arimaz ahazturik jarraitzen dugu existitzen: hitzak belarriz entzunez, otoitzak
ezpainez esanez, bihotza urrun dugularik.
Elizan asko hitz egiten da Jainkoaz, baina non eta noiz entzuten dugu
fededunok Jainkoaren presentzia isila geure bihotzaren hondoenean? Non eta noiz
egiten diogu harrera Berpiztuaren Espirituari geure barnean? Noiz bizi ohi dugu
elkartasun-giroa Jainkoaren Misterioarekin geure
bihotz-barnean?
Jainkoaren Espirituari harrera egiteak esan nahi du, alde batera utzi
dugula gugandik urrun eta gugandik kanpo dagoela uste dugun Jainkoari hitz
egitea, eta gai bihurtu garela bihotzaren isiltasunean mintzo zaigun Jainkoari
entzuteko. Esan nahi du, utzi egin diogula Jainkoaz adimenaz bakarrik
pentsatzeari, eta ikasi dugula Jainkoa geure izatearen zokoenean
sumatzen.
Jainkoaz dugun barne esperientzia honek, egiazkoa eta zehatza den honek,
eraldatu egiten du gure fedea. Harriturik gelditzen zara pentsatzean: nolatan
bizi izan naiz, gero, hau guztia lehenago aurkitu gabe? Orain badakizu zergatik
den posible sinestea kultura sekularizatu baten barruan bizi zarela ere. Orain
barne poz berri eta desberdin bat sentitzen dugu. Uste dut, oso nekez mantendu
daitekeela luzaroan Jainkoarekiko fedea, gaur egungo bizitza zalapartatsu eta
arinan, atzeman gabe, modu apal eta xume batean bada ere, nolabaiteko barne
esperientzia bat Jainkoaren Misterioaz.
VIURE DÉU DES DE
DINS
José Antonio
Pagola.
Traductor: Francesc Bragulat
Fa alguns anys, el gran teòleg
alemany, Karl Rahner, s'atrevia a afirmar que el principal i més urgent problema
de l'Església del nostre temps és la seva "mediocritat espiritual". Aquestes
eren les seves paraules: el veritable problema de l'Església és "anar fent amb
una resignació i un tedi cada cop més grans pels camins habituals d'una
mediocritat espiritual".
El problema no ha fet sinó
agreujar-se aquestes últimes dècades. De poc han servit els intents de reforçar
les institucions, salvaguardar la litúrgia o vigilar l'ortodòxia. Al cor de
molts cristians s'està apagant l'experiència interior de
Déu.
La societat moderna ha apostat per
"l'exterior". Tot ens convida a viure des de fora. Tot ens pressiona per moure'ns
amb pressa, gairebé sense aturar-nos en res ni en ningú. La pau no troba
escletxes per penetrar fins al nostre cor. Vivim gairebé sempre en l'escorça de
la vida. Se'ns està oblidant el que és assaborir la vida des de dins.
Per ser humana, a la
nostra vida li falta una dimensió essencial: la
interioritat.
És trist observar que tampoc en les
comunitats cristianes no sabem tenir cura i promoure la vida interior. Molts no
saben el que és el silenci del cor, no s'ensenya a viure la fe des de dins.
Privats d'experiència interior, sobrevivim oblidant la nostra ànima: escoltant
paraules amb les orelles i pronunciant oracions amb els llavis, mentre el nostre
cor és absent.
A l'Església es parla molt de Déu,
però, ¿on i quan escoltem els creients la presència callada de Déu en el més
profund del cor? On i quan acollim l'Esperit del Ressuscitat en el nostre
interior? Quan vivim en comunió amb el Misteri de Déu des de
dins?
Acollir l'Esperit de Déu vol dir
deixar de parlar només amb un Déu a qui gairebé sempre col•loquem lluny i fora
de nosaltres, i aprendre a escoltar-lo en el silenci del cor. Deixar de pensar
Déu només amb el cap, i aprendre a percebre'l en el més íntim del nostre
ésser.
Aquesta experiència interior de Déu,
real i concreta, transforma la nostra fe. Hom se sorprèn de com ha pogut viure
sense descobrir-la abans. Ara sap per què és possible de creure fins i tot en
una cultura secularitzada. Ara coneix una alegria interior nova i diferent. Em
sembla molt difícil de mantenir per molt temps la fe en Déu enmig de l'agitació
i la frivolitat de la vida moderna, sense conèixer, encara que sigui de manera
humil i senzilla, alguna experiència interior del Misteri de
Déu.
VIVIRMOS A DEUS DESDE DENTRO
José Antonio
Pagola.
Traduciu: Xaquín Campo
Hai
algúns anos, o gran teólogo alemán, Karl Rahner, atrevíase a afirmar que o
principal e máis urxente problema da Igrexa dos nosos tempos é a súa
“mediocridade espiritual”. Estas eran as súas palabras: o verdadeiro problema da
Igrexa é “seguir tirando cunha resignación e un tedio cada vez maiores polos
camiños habituais dunha mediocridade espiritual”.
O
problema non fixo senón agravarse estas últimas décadas. De pouco serviron os
intentos de reforzar as institucións, salvagardar a liturxia ou vixiar a
ortodoxia. No corazón de moitos cristiáns estase apagando a experiencia interior
de Deus.
A
sociedade moderna apostou “polo exterior”. Todo nos invita a vivirmos desde
fóra. Todo nos preme para movérmonos con présa, sen apenas detérmonos en nada
nin en ninguén.
A paz
xa non atopa físgoas para penetrar ata o noso corazón. Vivimos case sempre na
cortiza da vida. Estásenos esquecendo o que é saborear a vida desde dentro. Para
ser humana, á nosa vida fáltalle unha dimensión esencial: a
interioridade.
É
triste observar que tampouco nas comunidades cristiás sabemos coidar e promover
a vida interior. Moitos non saben o que é o silencio do corazón, non se ensina a
vivir a fe desde dentro. Privados de experiencia interior, sobrevivimos
esquecendo a nosa alma: escoitando palabras cos oídos e pronunciando oracións
cos beizos, mentres o noso corazón está ausente.
Na
Igrexa fálase moito de Deus, pero, onde e cando escoitamos os crentes a presenza
calada de Deus no máis fondo do corazón? Onde e cando acollemos o Espírito do
Resucitado no noso interior? Cando vivimos en comuñón co Misterio de Deus desde
dentro?
Acollermos ao Espírito de Deus quere dicir deixar de falarmos só cun
Deus ao que case sempre colocamos lonxe e fóra de nós, e aprendermos a escoitalo
no silencio do corazón. Deixarmos de pensar a Deus só coa cabeza, e aprendermos
a percibilo nos máis íntimo do noso ser.
Esta
experiencia interior de Deus, real e concreta, transforma a nosa fe. Un
sorpréndese como puido vivir sen descubrila antes. Agora sabe por que é posíbel
crer ata nunha cultura secularizada. Agora coñece unha alegría interior nova e
diferente.
Paréceme moi difícil manter por moito tempo a fe en Deus no medio da
axitación e frivolidade da vida moderna, sen coñecer, aínda que sexa de xeito
humilde e sinxela, algunha experiencia interior do Misterio de Deus.
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