La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Mi huella en el mundo

Veo, escucho, huelo, toco, saboreo... A mi alrededor todo en movimiento. Vida. ¿VIDA?

Me pregunto: ¿A qué llamo vivir?
Te pregunto: ¿A qué le llamas vivir?

¿Es vivir "tener cosas"? ¿Nos definimos por lo que poseemos?
¿Es vivir "hacer cosas"? ¿Nos define nuestro trabajo?
¿Es vivir "sobrevivir? ¿Nos define nuestra capacidad de "aguantar"?
¿Es vivir estudiar, encontrar un trabajo, cobrar a final de mes, comprarse cosas y estar tranquilo viviendo lo mejor posible porque "total, son dos días"?
¿Es vivir crear un personaje para atravesar esta jungla vital?

¿Qué es vivir, vivir de verdad? 

Escucho tantos sucesos, actos que causan confusión, desasosiego, dolor, muerte, destrucción, pérdidas, discriminaciones, injusticia estructural, ideologías vacías...
Veo tantas formas de ser diferentes...

Veo...

Incendios provocados.
Corrupción política.
Guerras provocadas por mentiras, por intereses económicos, por fundamentalismos religiosos.
Discriminaciones por identidad sexual, por género, por raza, por nivel económico, por religión.
Niños y niñas maltratados por otros niños y niñas, por adultos sin escrúpulos, por multinacionales.
Ricos muy ricos, pobres muy pobres.
Fronteras cerradas al ser humano pero abiertas de par en par al dinero venga de donde venga.

Cerca de mí:
basura tirada junto a un contenedor vacío.
Ruido, ruido, ruido.
Malas caras.
Falta de educación.
Agresividad.
Dispersión mental.
Incultura.
Prejuicios.
Escaso cuidado del entorno.
Personas que siempre exigen sus derechos, pero no cumplen sus obligaciones.
Pensamiento mediocre.
Analfabetismo espiritual.

También veo y escucho:
Hombres y mujeres que en todo el mundo dan la vida por puro amor, con absoluta generosidad.
Jóvenes que sueñan y arriesgan en busca de un sueño.
Educadores/as que se dejan la piel cada día por una mejor educación, por la felicidad de niños y jóvenes.
Seres humanos que cuidan el planeta.
Inventores, creativos que aportan todo cuanto pueden y saben a la mejora de nuestra vida.
Luchadores que vencen la enfermedad con optimismo y fuerza.
Hombres y mujeres honrados que lo dan todo cada día, siendo fieles en lo pequeño y en lo grande.
Familias acogedoras.
Amigos fieles, amorosos.
Artistas que regalan belleza al mundo.
Personas cuidadosas y respetuosas que no ensucian ni contaminan ningún entorno.
Personas deliciosamente educadas, cultas, íntegras, presentes.
Seres verdadera y profundamente espirituales.
Hombres y mujeres que se sitúan conscientemente junto a quien sufre.
Sabiduría en las palabras y actos de tantos y tantas.
Dulzura y serenidad en la mirada de muchos ancianos.
Niños inocentes, alegres y despiertos.

¿Qué es Vivir? Quizá sea ser  caminar dejando una huella positiva en el mundo.


martes, 6 de septiembre de 2016

Ciencia y Fe tomando un té

Pocas veces he escuchado un discurso tan claro, sencillo, respetuoso e interesante sobre la necesaria interrelación entre ciencia y Fe.

Espero que los disfrutéis tanto como yo y que os lleve a vuestra propia reflexión.

Yo mientras me tomo felizmente un té (si veis el vídeo sabréis porqué).

viernes, 2 de septiembre de 2016

¡Qué hermosos los pies del mensajero que anuncia la paz!


Cuando llega el verano todo son celebraciones y deseos de que sea un tiempo de descanso, desconexión de las prisas, tiempo de vivir las cosas al ritmo que nos va bien y nos hace bien y de poder hacer todas esas cosas que durante el curso afirmamos no poder hacer.

Me parece a mí que ni siquiera en verano somos capaces de cumplir esos deseos y nos vemos demasiadas veces imbuidos de las mismas prisas y acumulación de muchos  "tengo que..."

Y, cuando septiembre nos susurra aquello de "el final del verano llegó", nos entra una extraña tristeza, una gran pereza y comenzamos a soñar con las siguientes vacaciones.

Vivimos distraídos, traídos fuera de nosotros, explorando en tierras ajenas en busca de lo que en abundancia crecer dentro de nosotros: la PAZ.

Todo es ya como tiene que ser en este instante preciso. Eso no quiere decir que no recordemos el pasado ni que prescindamos de imaginar el futuro. Simplemente quiere decir que la vida es ahora, no ayer, no mañana, "ahora es tiempo de gracia, ahora es tiempo de salvación" (2 Cor 6,2). Gracia y salvación en el verano y en el otoño, en la primavera y en el invierno. Nos lo dice con una palabra silenciosa la naturaleza. La forma en que los árboles, los campos, el cielo, el mar, los ríos, los animales viven cada estación dejando que cada momento sea como es: si frío, frío, si calor, calor, si abundancia gozándola, si escasez agudizando los sentidos para encontrar lo que se oculta en ella.

Observar la naturaleza y sus ciclos nos da una gran lección de vida. Todo en la naturaleza emite con rotundidad ese mensaje de PAZ. Una paz que emana del hecho de ser fiel a lo que se es en cada instante. Simplemente Ser.

El ser humano, con su inteligencia, su capacidad para transformar el medio, es capaz de maravillas pero tristemente a veces olvida lo más esencial: simplemente disfrutar y agradecer el hecho de ser. disfrutar y agradecer. Eso en sí es sanador y genera paz interior porque rompe con el círculo vicioso de la insatisfacción perpetua, de la huida hacia delante, del colocar siempre un paso o dos por delante la felicidad.

Mientras nosotros miramos ansiosos y quizá asustados nuestras agendas, horarios, etc... Las montañas, el cielo, el mar, las aves, los gusanos, las arañas, las flores, las abejas, la hierba, todo continúa tranquilo su andadura por el ciclo de la vida al margen del tráfago humano.

Hoy, en esta soleada y serena mañana de septiembre miro a los montes, acallo mi mente, respiro y escucho al mensajero que me trae la paz: está en mí, soy yo misma estando en Dios. Todo es como tiene que ser, todo es en sí mismo y ya revelación al contemplarlo en estado naciente (M. Zambrano)

jueves, 9 de junio de 2016

La interioridad como paradigma educativo


Queridos/as amigos/as que leéis este blog. De vez en cuando comparto con vosotros/as esa noticias que me alegran y esta es una de ellas.

Tras las nueve sesiones de la primera edición del Posgrado experto Universitario en Educación de la Interioridad, terminaremos el periplo formativo con este Simposio que lleva el título de LA INTERIORIDAD COMO PARADIGMA EDUCATIVO. 

A continuación encontraréis el enlace para acceder a los contenidos, horario, precio y lugar del Simposio. Os animo a darlo a conocer y a participar si os es posible. Estoy convencida de que los temas que abordaremos de la mano de especialistas aportaran mucho a la hora de seguir creando un modelo de Educación de la Interioridad serio y profundo que pueda a su vez ayudarnos a recrear la educación actual para que responda a las urgencias del siglo XXI.

www.lasallecentrouniversitario.es/Simposio-Educacion-Interioridad

jueves, 19 de mayo de 2016

A veces...

A veces me gustaría irme lejos, muy lejos de este "tinglado" al que llamamos "vida". 

Desde muy pequeña sentí que la vida de verdad fluía por otros cauces que no son precisamente los que se nos ofrecen como auténticos.

Me atreví a soñar y eso me llevó a tierras de una belleza inimaginable. En pos de mi sueño he cometido errores y hasta he hecho daño a algunas personas. Pero me he arriesgado y doy por buenas mis equivocaciones porque sin ellas no hubiera aprendido tanto. 

En todo ello la Vida me ha ido mostrando su sublime Belleza que no reside en nada que tenga un precio ni en nada que se base en una imagen. 

En esa navegación en pos de un sueño, se ha ido arraigando más y más en mí la certeza de que en lo que nos dicen que nos toca hacer o pensar, no reside mi felicidad. Por experiencia sé que lo que llamamos "normal" por estar dentro de la norma, me asfixia, me empequeñece, me adormece, me lastima el alma.

A veces, en cambio, he deseado vivir dormida para tener de qué conversar, para saber qué decir, para sentirme normal y una más. Los cantos de sirena pueden llegar a resultar sumamente atractivos, pero sólo causan naufragios.

Pero gracias a su generosidad la Vida me ha mostrado espacios abiertos de tal esplendor y magnitud que no adentrarme en ellos hubiera supuesto mi muerte.

Hoy, como sucede con los ríos bravos, mis aguas parecen llegar a un remanso que a ratos leo como una traición al dinamismo imparable del pasado. Sin embargo, percibo que la Vida quiere hoy manifestarse así en mí: en un remanso más pequeño, aparentemente menos bravío en su ritmo, pero quizá más profundo en sus fondos. Como si la potencia del agua durante tantos años hubiera horadado más y más el cauce otorgándole mayor profundidad y anchura aunque en su superficie parezca haber perdido vitalidad.

Esa es la labor del Espíritu: amplificar el espacio hasta hacernos puro espacio, aparente vacío plenificado por la Presencia. 

Por eso me resultan tan ajenas tantas cosas a las que dedicamos tanto y tanto tiempo y energías y se me confirman como esenciales tan poquitas o apenas ninguna... Quizá sólo una es esencial y eterna y no es "una cosa", se trata del Amor, ese que "es paciente, es servicial, no tiene envidia, no se alegra de la injusticia y goza con la verdad, espera siempre, aguanta siempre y no acaba nunca"

Ese sueño que me tomó y me modeló hoy me regala algunos frutos jugosos que alimentan mi ser y me ayudan a continuar este otro trecho de la travesía vital sin perder mi conexión con la Esencia de todo cuanto es.

A veces todo cuanto calificamos de "real" se me antoja un sueño y una estupidez y, sinceramente, comprendo que sea así pues lo Real sonríe y nos espera paciente tras el desfile de sombras mientras no nos atrevamos a salir de la cueva dejándonos deslumbrar por la luz del Sol.

A veces... A veces me siento tan sumamente extranjera, extraña, ajena... Y es por ello que a veces, algunas veces, vivo la vida como si fuera un juego.





martes, 3 de mayo de 2016

"Acoger el temblor"

“Encuentra tu verdadera debilidad y ríndete a ella. Ahí está el camino de la genialidad. La mayoría de la gente pasa su vida usando sus fortalezas para superar o encubrir sus debilidades. Hay unos pocos que utilizan sus fuerzas para incorporar sus puntos débiles, que no se dividen, esas personas son raras de encontrar. En cualquier generación hay unos pocos y son quienes la lideran.” Moshe Feldenkrais


En el blog de Helena Guevara, especialista  de Feldenkrais cuyas lecciones "on line" utilizo, encuentro esta entrada magnífica que me parece clave. Quiero compartirla con todos/as vosotros/as.




Viendo y escuchando conecto con todos mis límites y "temblores"...¡Son tantos! Deseo atravesarlos  amorosamente, dejándome enseñar, iluminar, pero sobretodo, acogiéndome a mí misma en lo que no puedo, en lo que no sé, acogiéndome cuando "no llego", acoger mis equivocaciones, mi sombra, mis miedos y vergüenzas. Acoger cada uno, uno a uno, mis límites con amor y lucidez, agradecida por ser humana, aunque me sepa habitada por lo divino.

Si abrazo y acojo mi ser imperfecto en su imperfección ¿cómo podré abrazar y acoger a otros y otras seres imperfectos como yo?

Pero aún deseo más, deseo "acoger el temblor" y escuchar lo que quiere enseñarme, los cientos de puertas nuevas que atravesar que me quiere mostrar cuando en lugar de rechazar esos "temblores vitales" los nombro, los acojo y luego los suelto suavemente como a cometas que desean alzar el vuelo o semillas que desean hundirse en la tierra y fructificar.

"Todo es posible y todo está por hacer", decía el maravilloso poeta  Miquel Martí i Pol. Así es con la condición de que en ese "todo" incluya lo tembloroso como vía de acceso a lo posible, tantas veces imposible cuando me resguardo en mis zonas de confort o simplemente me asusto y abandono a causa de mi "temblor".

miércoles, 13 de abril de 2016

De verdades y mentiras

Ayer en Donostia nos hablaba un jesuita sobre el drama de los "refugiados" y la hospitalidad e inclusión. Señaló varias cuestiones que me parecieron sumamente importantes y hoy resalto una de ellas. Comenzó su intervención haciéndonos caer en la cuenta de lo importante que es diferenciar entre "verdad" y "mentira".

Cierto, abundan las medias verdades y las puras mentiras en el ámbito político y en los medios de comunicación. Mentiras que muchos nos creemos y vamos repitiendo como cantinelas que de tanto decirse se camuflan como verdades. 

"Vienen a quitarnos nuestro trabajo", "los yihadistas vienen con los refugiados", "no hay medios para atenderlos", "muchos son delincuentes", "no quieren integrarse", "es imposible vivir con ellos", "que se queden en su país y lo arreglen"... Estas afirmaciones y otras repetidas de diferentes formas en diferentes medios, acaban por ser pronunciadas en el día a día de nuestra vida; las escuchas haciendo cola en un súper, en el bus, en una sobremesa de familia, en boca de un compañero/a de trabajo...

Sin embargo, no el mucho repetirla transforma la mentira en verdad. Esa no es la verdad. La verdad es que en Siria la guerra brutal dura ya cinco años. La verdad es que Europa no está soportando un número tan tremendo de desplazados como otros países, por ejemplo, Libia. La verdad es que Europa está incumpliendo lo que que se comprometió a hacer antes de invierno y ningún país ha acogido el número de refugiados al que se comprometió. La verdad es que hablamos de seres humanos, de ancianos, enfermos, niños, mujeres embarazadas, padres y madres de familia que han sido víctimas de una guerra inhumana, brutal y, como haríamos tú y yo, como hicieron nuestros padres y madres y abuelos en la Guerra Civil, han huido para salvar la vida, no para robar nada a nadie, ni para hacernos la vida más difícil a nadie. Hablamos de personas que, en su mayoría, estaban bien donde estaban, pero han sido forzados a dejar todo atrás y lanzarse a caminar por rutas que creían seguras pero en medio de las cuales aparece la hipocresía de los políticos que les dicen y nos dicen que esto tiene difícil solución poniendo límites a nuestra capacidad de crear fraternidad, camuflando mentira tras mentira. frenando la generosidad de muchos de nosotros y nosotras.

Los focos de desplazamiento de personas en el mundo hoy están bien identificados. En la reflexión de ayer se nos decía, y eso terminó de ponerme los pelos de punta, que con que los 24 países europeos echaran una mano a estos focos en educación, sanidad, y otros ámbitos, podría comenzar a reconducirse la situación. 

Los 10 principales países de origen de los refugiados (Finales de 2009):

PAÍSNº de PERSONAS REFUGIADAS
Afganistán*2.887.100
Iraq1.785.200
Somalia678.300
R. D. Congo455.900
Myanmar*406.700
Colombia*389.800
Sudán368.200
Vietnam339.300
Eritrea209.200
Serbia195.600

Hablamos pues de 24 países echando una mano a 10, como veis toca a poquito por país, pero ni eso quieren los dirigentes, ni eso ni nada que no sea seguir mintiendo y haciéndonos despistar con otros temas y, si no consiguen despistarnos, en España al menos les queda el fútbol, el gran opio de este pueblo. Así todos calentitos en casa con una cerveza, patatas fritas y jaleando a Messi o Cristiano, así, todo está bien y que nos dejen en paz esos molestos inmigrantes.

jueves, 31 de marzo de 2016

Y seguimos "amenazados de resurrección"

Y ya estamos en la cincuentena pascual, cincuenta días para poder entender y "gustar internamente" el gran grito de júbilo de la Vigilia Pascual: ¡¡HA RESUCITADO!!

Pero ¿cómo anunciar con alegría la Resurrección de Jesús en medio de un mundo repleto de muertes? 

Esta Semana Santa me ha resultado complejo intentar escribir algo en este espacio como me ha resultado complejo asistir a los oficios sin incluir en ellos el recuerdo de los pies doloridos y las vidas desencajadas de los refugiados excluidos de Europa, de los que quedan en medio de la devastación en Irán, de los cristianos/as masacrados, de los focos de dolor y empobrecimiento que continúan aullando en el mundo, de un planeta que continuamos ensuciando y depredando...

Demasiadas "malas noticias"... ¿Cómo de grande es esa "buena noticia" del evangelio que nos dice que "la muerte no tiene la última palabra"? ¿Tan grande como para conseguir que mi mirada hacia el mundo en el que me toca vivir sea positiva, esperanzada, amable? ¿Tan grande como para hacerme capaz de "creer contra toda esperanza"?

Esa Buena Noticia que de parte de Dios nos trajo Jesús a Él, le costó la vida. Esa es la cuestión. Anunciar la Vida, trabajar por la Vida, cuidar la Vida, cargar y en-cargarse de la Vida en la vida de cada día, en la vida concreta de cada uno/a MOLESTA , ayer, hoy y, quizá, siempre.

Si algo pone ante nuestros ojos el recorrido de los textos evangélicos de la Semana Santa es el poder atroz del mal y la absoluta vulnerabilidad del Bien. La contundencia destructora de lo egoico y la mansedumbre silenciosa de lo Esencial. Me explico: es lo que siempre hemos dicho todos que el mal "hace mucho ruido" y al bien  no se le oye, pero en la vida de Jesús y de todos quienes han secundado el brillo de la Luz que nos habita, esa Luz, esa Bondad que somos sí hace ruido, hace ruido molesto en el oído de los que no quieren ver, ni oír, nI que les molesten. El Bien es un chirrido insoportable en los oídos de los poderes de este mundo, ya sean políticos, económicos o religiosos. Por eso, en cada cultura, en cada época, se calla la boca al limpio, al bondadoso, cuidado: no al tonto/a que ni se entera y es un/a "bueno/ bobalicón/na". Quien molesta es la persona que dejándose traspasar por la Bondad, Belleza y Verdad que nos habita, lo anuncia y al hacerlo denuncia toda injusticia o perversión de lo genuínamente humano. El/la místico/a, el/la santo/a, el/la profeta, el/la visionario/a, el/la que no puede callar ante lo torcido e injusto, molesta siempre a quien está instalado en el poder, sea éste del tipo que sea.

Me siento quizá como debían de sentirse algunos/as ciudadanos/as europeos/as durante la Segunda Guerra Mundial al ir conociendo la barbarie Nazi. ¿Pudiera ser que estemos en el mismo contexto? Me surge un posible "sí"... Ante nuestros ojos -y en este 2016 tenemos múltiples ojos para ver: TV. Internet, móvil- desfila el dolor del mundo, no sólo en Europa sino en África, en Siria, en... ¡¡Y seguimos mirando hacia otro lado!! Eso les criticábamos a los alemanes, europeos y americanos en la Segunda Guerra, que miraron hacia otro lado, pero ¿acaso no estamos haciendo nosotros los mismo?

Nos informan de que cien mil niños/as desparecen por los caminos de Europa víctimas de redes de tráfico humano: no pasa nada
Nos informan de enfermedades y muertes entre los refugiados: no pasa nada
Nos informan de que Europa quiere incumplir los tratados acordados de acogida al refugiado: no pasa nada.
Nos informan de que como respuesta a las bombas se emplearán más bombas: no pasa nada.
Nos informan, nos informan, vemos, escuchamos, nos bombardean con imágenes: un lamento hoy y el olvido mañana.

¿Quién o qué ha conseguido adormecernos así? ¿En qué momento hemos perdido la capacidad humana de sentir como propio el dolor ajeno, de poner las manos en el arado para labrar nuevos surcos de vida?

¿Será este nuestro legado para nuestros descendientes? ¿Una sociedad que "mira" pero no ve, "oye" pero no escucha? 

Sintiendo este "peso" dentro, con estas preguntas dentro, con mirada crítica hacia mí misma por vivir tan cómoda y tan bien mientras tantísimo hermanos/as sufren lo insufrible, así he intentado Escuchar la Palabra, ver a Jesús, proclamar que "ha resucitado" y todo ello, de nuevo, me ha hecho creer que puedo creer contra toda esperanza, que hay "razón para la esperanza".

Hay tantos actos amorosos, hay tanta bondad que no se ve ni se escucha, hay tantos hombre y mujeres que desde mil lugares, de muchas formas diversas estamos (me incluyo aunque sea una pulga junto a gigantes) trabajando día a día por sanar esta enfermedad nuestra llamada egoísmo. Tantos hombres y mujeres exorcizando el miedo que nos ata, que nos cierra, que nos hace sospechar de todo y de todos para dar paso a la "libertad de los hijos e hijas de Dios" que nos hace alzar la cabeza y percibir en el horizonte que este mundo existe para la alegría, para el amor, para el goce de tanta belleza; que este mundo no pertenece a la muerte ni a la destrucción, sino a la vida plena y a la continúa construcción de "una ciudad para todos, una gran techo común"...

No quiero que pase de mí el cáliz de mis hermanos, pero no puedo llegar a donde desearía ( no puedo o quizá creo que no puedo), pero sí puedo al menos, dejar que mi corazón llore con ellos/as y se alegre con las resurrecciones diarias.

Sí puedo traer lo grande y lo lejano a mi pequeño y cercano día a día. Ahí deseo anunciar que todo "ha resucitado" y acallar las voces interesadas en hacerme creer que ya no hay nada que hacer, que esta es una humanidad amenazada por el odio, la destrucción el sinsentido. Tozudamente sigo creyendo que "ESTAMOS AMENAZADOS DE RESURRECCIÓN".