La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

martes, 17 de marzo de 2020

Oda a la vida retirada (aunque sea forzada) Parte 1: la Oda en sí, porque recuperar a los grandes nunca hace mal.

ODA I 
VIDA RETIRADA .Fray Luis de León (s. XVI)
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspe sustentado!
No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si, en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?
¡Oh monte, oh fuente, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.
Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.
Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.
Y como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.
Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.
El aire del huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo
que del oro y del cetro pone olvido.
Téngase su tesoro
los que de un falso leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.
La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna, al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.
A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.
Y mientras miserable-
mente se están los otros abrazando
con sed insacïable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.
A la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.

domingo, 15 de marzo de 2020

Cuéntame un cuento (una utopía en la distopía)

Y entonces llegó él. Microscópico. Inyectando su malestar en cada individuo hasta que llegó a todo el país y después a otros países y, así, hasta llevar el malestar al mundo entero.

Se coronó como el virus por excelencia.

Ni el hambre, ni las guerras, ni el dengue, ni la malaria ni el ébola. Sólo él: el CORONAVIRUS.

Así fue: se erigió en señor de las vidas de todos. Daba igual si eran reyes o ministros, varones o mujeres. Convirtió a los niños en seres sospechosos y a los ancianos en más vulnerables aún de lo que ya lo eran.

Al extender su reinado consiguió que todos le miraran a él. Regresó el Absolutismo.

Durante un tiempo el mundo entero se rindió a sus pies y sólo se hablaba de él. Todo  lo demás se olvidó. Lo que ayer era importante, lo que ocupaba las conversaciones de los hombres y las mujeres, desapareció. Así hizo su magia el virus coronado.

Pero, justo cuando su reinado parecía coger más fuerza, algunos despertamos. Nos dimos cuenta de algo: el rey de los virus nos obligaba a recuperar lo olvidado, precisamente eso, lo olvidado.

Así, de boca en boca, comenzó a resonar de nuevo la palabra "bien común" y comenzamos a despertar al hecho de que solos no conseguiríamos destronarlo. Nos necesitábamos los unos a los otros. No habíamos escuchado a la madre tierra que nos pedía vivir como un organismo único, no habíamos escuchado a los empobrecidos que ponían en cuestión nuestras fronteras. Ni a los ancianos que con su soledad nos devolvían la imagen del aislamiento que habíamos construido para quien no fuera productivo. Ahora, le escuchábamos a él, al rey de los virus, no quedaba más remedio...

El absolutismo de este Rey virulento, requería vaciar los colegios y las calles y los comercios para no saturar los hospitales, el lugar donde debían ir los súbditos más maltratados.
Entonces, milagrosamente, sin pensarlo ni proponérnoslo, nos dimos cuenta de que estar en casa no era malo. Que en casa hay calor, abrazos, ilusión y juegos.  Al quedarnos en casa redescubrimos el aburrimiento como compañero y la paciencia y el buen humor como medicinas de increíble poder.

Se dice que hubo quien recuperó el trato consigo mismo y la conversación calmada con los suyos. Alguno descubrió el maravilloso universo, extenso y libre, de los libros y otros comenzaron a mover los pies al ritmo de músicas olvidadas por la prisa y los ruidos diarios que reinaban antes del virus coronado.

El rey microscópico nos hizo caer en la cuenta de que nuestros ancianos nos necesitaban y mucho. Los rescató del olvido y sonaron más los teléfonos en sus casas y se hicieron votos de reencuentro en cuanto aquel Absolutismo fuera derrocado. Aparecieron en los discursos de los gobiernos y en la agenda de muchos voluntarios que les dedicaron su tiempo.

Llegó él, queriendo cortar la respiración a los más débiles pero no contaba con el batallón de los que dan aire y sustento.

Así me contaron mis mayores que, cuando consiguieron derrocar a aquel infame rey coronado absoluto, lo consiguieron todos juntos, no podían permitirse ir por libre ni no pensar en los otros. Cuando lo vencieron, ya no fueron igual las calles ni las casas. La gente se saludaba emocionada, como si cada saludo fuera el primero. Les supieron a gloria los abrazos y pasó lo que parecía imposible, se olvidaron los móviles en casa de tal deseo de tocar, de mirar, de charlar a menos de un metro y comer juntos, y pasear juntos y, juntos, construir un mundo nuevo.

Por eso, yo, que os cuento el cuento que a mí me contaron, vivo en un mundo donde el vecino es tan importante como el amigo, donde se piensa en los demás y se trabaja por vencer el egoísmo. En mi mundo de hoy ya no sirve aquello de "mis derechos", porque ahora son los de todos, como lo son los deberes. Entendemos que la ciudad es de todos y para todos y entre todos la levantamos o la hundimos como pasa con el mundo entero. Vivimos sabedores de que cada gesto y cada acción, cuenta, por minúscula que nos parezca, porque en cada esquina puede estar escondido el virus del individualismo que se contagia con rapidez perniciosa y todo lo devora.

Aquel virus axfisiante que recluyó en casa a miles de millones, los hizo salir de ellas transfigurados, metamorfoseados como orugas que devienen mariposas. Al salir de casa, salieron nuestros mayores más tranquilos, más pacientes, más atentos. Salieron a la calle más agradecidos  y menos dispersos. Me cuentan mis mayores, que fue una cuarentena transformadora. El virus no sólo no les restó el oxígeno, sino que comenzaron a respirar más profundo, más lento. Regresaron a las calles y los trabajos con ganas de vivir todo como un regalo, como una gran fiesta: la fiesta de la vida y, ésta, compartida. Como si de un murmullo de fondo se tratase, todos los que vivieron aquel momento escucharon el latir de un corazón común, de compañeros, verdaderos compañeros. Pensar en el bien de los otros dejó de parecerles raro y esa fue, según cuentan, el arma más mortal contra el virus coronado.

Sí, eso aprendieron en la pandemia. Yo os cuento este cuento, porque es la razón por la que hoy tú y yo, vivimos en un mundo más bello.

jueves, 5 de marzo de 2020

La callada estela de una mujer sencilla

El martes por la noche, estando yo impartiendo un curso en Teruel, me llamó una querida amiga para decirme que Teresa Collell había muerto. 

Teresa y el paisaje de Santa Eugènia de Relat d'Avinyó en el Bagés catalán, forman en mi recuerdo del corazón un todo. Teresa, ermitaña, pero no solitaria. Fue trabajadora social muchos años. Optó después por la vida eremítica que le llevará a vivir en Santa Eugènia donde creó desde su sencillez y profundidad espiritual una bella pustinia abierta a los sedientos de silencio, de simplicidad y hondura, a los sedientos de Dios.

Conocí a Teresa y el paisaje sereno de Santa Eugènia de la mano de Javier Melloni sj en los años que viví y trabajé en Manresa. No imaginaba cómo iba a marcar mi vida.

Teresa vivía en la casa cural pegada a la iglesia románica. Había creado en ese espacio rústico, un paraíso de sencillez y armonía a todos los niveles. Cuatro pequeñas habitaciones, una la suya, tres más para quienes íbamos allí a retirarnos. Paredes de cal, suelos de madera robusta que crujían bajo nuestros silentes pasos. Una biblioteca rica en textos de todas las tradiciones místicas. Un uso austero del agua de lluvia. Cocina y comedor acogedores y amororos. Alimentos cocinados con dulzura, atención y calma y compartidos a veces en silencio, a veces en profunda conversación sobre lo divino y lo humano, pero siempre antecedida la comida por la lectura de un texto de algún sabio o místico/a.

Oración en la mañana y el atardecer en la cripta... Una cripta tan hermosa, tan pulcra, tan recogida... Y Teresa siempre sentada en una esquina. Teresa en la cripta era la viva imagen de una pequeñuela de Dios. Un poco encogida, ajena a posturas y poses meditativas, no le hacían falta. Ella vivía en permanente estado orante, de atención. 

Durante casi diez años, pasé muchos días y horas allí. Recuerdo un retiro de diez días sola en la pustinia fuera de la casa, una ermita construída por Javier y Teresa que constaba de una cama separada por una pared de un pequeño oratorio. Un aseo pequeñito y una mesa de trabajo pegada a una diminuta cocinilla. Sin luz y usando agua de lluvia para ducharme. Fueron diez días de ensueño... A unos minutos de camino, Teresa. En medio, el silencio del bosque. 

Podría compartir mil momentos bellos allí. Paseos, conversaciones, luces interiores percibidas en la reflexión solitaria o en conversaciones con Teresa o con otros amigos de Santa Eugènia. Destaco que allí se gestó el inicio de lo que hoy son para mí dos historias de Amistad de un valor incalculable. En torno a Santa Eugènia nació y creció un Encuentro que ha terminado siendo un hogar del corazón.

En mi casa preside mi despacho una fotografía de Teresa leyéndonos un texto antes de comer. Guardo su cuchara de palo, con la que le gustaba tomar la "sopa espaltida", uno de los preciosos tarros que tenía en el comedor siempre con hierbas aromáticas y terapeúticas. También guardo como un tesoro un porta incienso de madera decorado a mano por Teresa y que ella me regaló y varios libros que, con toda conciencia y descaro, robé de la biblioteca antes de que, al marchar Teresa a una residencia, deshicieran tristemente la casa.

Compartir con vosotros algo de lo vivido con Teresa, es mi forma de honrarla. Ella escribía poesía. Sus poemas son realmente sublimes. No publicó nada ni daba charlas. Sólo sabemos de ella quienes tuvimos el privilegio de conocerla en el entorno amable, íntimo y sencillo de su vida de ermitaña en Santa Eugènia y antes en otros contextos.

De ella recibí el despertar a esa pequeñez del corazón. Teresa con su forma de ser y de vivir me mostró el ejemplo vivo de una mística de ojos abiertos, mística de la vida cotidiana. En ella percibí claramente el brillo de Dios: en sus ojillos vivarachos siempre arrugaditos de felicidad. En su sonrisa permanente porque en todo y todos veía el paso de Dios. 

La veo ir al cielo, al Encuentro de su Amado con su sombrero de paja, el que usaba para sus paseos por el bosque y sé que ya le ha entregado su preciado "Lotus d'Or".

En mí y en muchos otros, pervive su legado. Yo deseo seguir cuidando y cultivando lo que su presencia sembró en mi corazón.

Hasta que Dios quiera, hermana mía Teresa.


jueves, 20 de febrero de 2020

El trabajo corporal en la Educación de la Interioridad a la luz de la Danza de la Vida


El fin de semana pasado viví el regalo de conectar de nuevo de la mano de Loreto Sanjuan con lo más genuíno del sistema creado por ella Danza de la Vida- Movimientos esenciales.
En este mismo blog tenéis la información acerca de este sistema de movimiento consciente que facilita la conexión con nuestro ser espiritual.
Conocí a Loreto el año 2000, hace veinte años. Experimenté Danza de la vida durante tres años en sesiones de unas cuatro o cinco horas algunos sábados al mes. Allí reconecté con mi corporalidad y la redescubrí como camino hacia una conexión más honda y real con mi espíritu. he decir que ha sido de las vivencias más potentes de mi vida. Tras cada seminario de movimiento, regresaba a mi vida cotidiana cargada de descubrimientos y de interrogantes, esos interrogantes me llevaron a leer, investigar, reflexionar y experimentar más y más en torno a la corporalización de la experiencia interior y del cuerpo como cauce de expresión de la vida espiritual. En ese contexto me encontré con maestros en la distancia como la gran Annick de Souzenelle y su "Simbología del cuerpo humano" y el maravilloso "loco" Alejandro Jodorowsky cuyos "Evangelios para sanar" me abrieron horizontes insospechados. A la vez, el trabajo con el sistema Danza de la Vida de Loreto, me incitó a profundizar más en los místicos y a hacer lecturas comparadas entre la mística cristiana y la mística musulmana (sufismo) y judía (Cábala).
Es en ese contexto donde se encuentra la semilla de lo que, con el paso de los años entiendo como uno de los contenidos irrenunciables de la Educación de la Interioridad, el TRABAJO CORPORAL.
Comencé a adaptar las sesiones con Loreto a mis alumnos/as de Secundaria del colegio de Barcelona donde en ese momento trabajaba. Fui encontrando el modo de hacerles llegar esa conexión corporal profunda de un modo que fuera atractivo y comprensible para ellos y ellas y el resultado fue magnífico. 
Fueron años de profunda exploración personal y de experimentación con los adolescentes en el contexto escolar primero y después en otros contextos tras la creación de un esquema de Talleres de Interioridad con Josep Otón y Jordi Osúa. Permitidme que os diga que cuando nadie usaba el término "Educación de la Interioridad" ni el término "Talleres de Interioridad" nosotros comenzamos a hacerlo en Barcelona y lo publicamos por vez primera en el año 2003 en la revista de Pastoral Sal Terrae: 

Año 2003, Tomo 91, Número 1063. Dedicado a: Educar la interioridad


Tras cinco años aplicando un sistema de EI que iba naciendo al ritmo de mis alumnos, pasé a formar parte del proyecto de creación del Casal Lluís Espinal en la Cova de Manresa. Allí, con unas condiciones inmejorables, pude terminar de dar forma al cuerpo teórico y práctico de la EI que cristalizó en mi primer libro sobre el tema y el primero que se publicaba en España con el título "La educación de la Interioridad: una propuesta para Secundaria y Bachillerato" Ed. CCS. En ese libro dejé constancia de esa primera concreción de mi experiencia con adolescentes en continuos y numerosos retiros, convivencias y talleres de interioridad y previamente en las aulas. Es prescisamente en ese libro donde me atrevo a dejar constancia y a compartir una ejercico al que yo llamé "Conciencia Corporal y baile" (págs.104-107). Hoy ese ejercicio ha evolucionando, tiene otro ritmo, nuevos ingredientes, y lo he rebautizado como "Conciencia Corporal en movimiento"pero en esencia es el mismo.
Ese ejercicio se basa al cien por cien en las sesiones con Loreto. Evidentemente no puedo denominarlo Danza de la Vida, pero sí nace de ese sistema en tanto su objetivo es por un lado, conectar a través del cuerpo con los cuatro elementos y, en segundo lugar, permitir que el alumno encuentre su propia danza, su propio movimiento con una forma de proponer y animar el ejercicio no invasiva.

Mucho habría que decir acerca de ese ejercicio, pero en esta entrada quiero dejar constancia de lo que late en el humus del mismo y que es muy profundo. No es un ejercicio de movimiento sin más, no es su objetivo "pasarlo bien" o "terminar bailando". Es un ejercicio que señala como ningún otro hacia la recuperación de nuestro curpo como hogar y como pórtico de entrada hacia lo más profundo que nos habita . 

Años más tarde, al formarme en Leibterapira personal, método Dürckheim, se me confirmaba esta centralidad de lo corporal en la vida espiritual. El propio Dürckheim señala el importante camino hacia la trasparencia del Ser en el cuerpo que soy o que vamos siendo, porque nuestro cuerpo es cuerpo en devenir.

Así, los aportes del Sistema Danza de la Vida y de la Leibterapia personal, me han permitido bucear y contemplar desde diversos aspectos y enfoques lo que para nosotros, cristianos es el Miserio de la Encarnación. Para mí ahí reside la importancia de no desdeñar ni olvidar el cuerpo en el camino de conexión interior y menos aún en el camino de FE.

Ya he citado muchas veces esa famosa frase de Pierre Teilhard de Chardin: "No somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales viviendo una experiencia humana". Y la experiencia humana nace y se expresa en este cuerpo que yo soy. Nada de cuanto me pasa mientras vivo en este nivel de existencia puede acontecer fuera de mi cuerpo o al margen del mismo.
Esa es la centralidad del "exertitium" en mi propuesta de Educación de la Interioridad. A través del contenido al que denomino "Trabajo Corporal" quiero señalar que no hay Integración Emocional ni Apertura a la Trascendencia (los otros dos contenidos esenciales) si no hay una comprensión en la experiencia de los dinamismos corporales, si no hay una conexión con el cuerpo que soy, si no trabajo "en" y "con" mi cuerpo, es decir, si no encarno lo que vivo.

El fin de semana con Loreto ha vuelto a traerme certezas del pasado que siguen vivas hoy con nuevos acentos y otros ritmos, pero igual de presentes.
No dejaré nunca de insistir a quienes os interesáis por este modelo de EI que no podemos convertir la misma en  "fichas". Necesitamos las esterillas, los calcetines y el suelo. Necesitamos levantarnos de las sillas con nuestos alumnos. La EI no puede pivotar exclusiva ni predominantemente en ejercicios de relajación y meditación, por más imporatnes que sean, es necesario el movimiento creativo, la danza libre, la exploración del cuerpo a través del movimiento.

Os animo  a conectar con vuestro cuerpo, nuestro gran amigo, nuestra casa, el lugar donde cielo y tierra se abrazan.

GRACIAS, LORETO SAN JUAN, POR TRAERNOS TU SENSIBILIDAD Y RIQUEZA INTERIOR A TRAVÉS DE LA DANZA DE LA VIDA. 

Veinte años después, por fin, recibo mi certificado... El tiempo es tan relativo...

miércoles, 12 de febrero de 2020

QUIERO SER LLAMADA HIJA DE DIOS


"Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios" (Mt 5, 9).


Aquí me tienes, Madre mía, Dios mío, Abbá. Aquí me tienes tensando mi ser para que todo él, cuerpo, mente y corazón, se abran a ti, a la presencia que siempre eres en mí.
Aquí, en este silenciamiento que no alcanza a ser nunca pleno silencio, escucho mis interiores aullidos: miedos, preocupaciones, cansancios y dudas. ¡Cómo alzan la voz cuando lo que necesito de veras es su silencio!
Aquí, en este tránsito hacia lugares más serenos y prístinos, escucho también, más allá de mis voces, la voz de los sin voz, de los muertos de nuestro injusto mundo. Siento que me pueblan los dolores y las angustias de mis prójimos, de los sufrientes y empobrecidos.
Es justo aquí, en este deseo de Encontrarte en mí, que me encuentro con toda la oscuridad y con toda la luz.
Todo sale a mi encuentro, y entre todo ello te busco a ti. Tengo sed de ti, mi Amor.
Entonces recuerdo tu voz que debió de sonar tan potente en los corazones de quienes abarrotaban los pies de la montaña.: “Dichosos lo que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán hijos de Dios”
Tu eco llega hasta este aquí y este ahora en el que anhelo tu Paz.
Sí, la anhelo porque todo anda tan revuelto, porque hay tanta guerra en mí y alrededor de mí…
El eco de tu voz desde lo alto de aquel monte, perdura hasta hoy.
El eco de una propuesta rotunda, de una locura, de una ruptura con toda lógica.
Entiendo en ese eco, que no me ofreces una paz facilona, de esas de “manual antiestrés”
Entiendo que es una Paz de tal calado que debo trabajar por ella, que debo crear las condiciones de posibilidad.
Hubiera sido tan agradable que nos la regalaras… Una paz de “todo a euro”, envuelta en aromas e inciensos…
Pero no, tú, inquietante Amor, me aseguras que sólo seré hija de Dios si trabajo, si me esfuerzo, si opto en mis acciones, por la Paz que anhelo.
Y te pregunto, Vida de mi vida: ¿Qué es primero: ¿la paz de mi corazón o la paz de este mundo? ¿Dónde debo poner el acento?
Sí, ya me parece escuchar tu respuesta brotando de una cariñosa sonrisa.
Ya voy entendiendo que no existe lo uno sin lo otro,
Que un corazón en guerra consigo mismo, no irradiará nunca paz a su alrededor.
Pero que, a un corazón pacificado ninguna guerra le puede arrebatar su Paz.
Ya voy comprendiendo, sin saber como lo comprendo, que tu Paz, esa que que nos diste (“Mi Paz os dejo, la Paz os doy”) fructifica cuando soy verdaderamente humana, no una máscara de mí misma.
Voy vislumbrando los brotes de esa Paz genuina y verdadera en las raíces de plena humanidad de mi pequeño ser y en el de la Humanidad.
Aquí y ahora, abierta a tu Presencia, escucho que lo repites una y otra vez, pero no terminamos de comprender:
“Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán hijos de Dios”
Hijos de Dios… hijas de Dios… Pacificados seres que trabajan por liberar la paz de en medio de tantas guerras personales, familiares, políticas, económicas. Luchas de poder, luchas por tener, luchas por trepar, luchas por aparecer…
En medio de todo ese afán, en medio de la convulsión, atruena silenciosa tu Voz que habla de una Paz que este mundo no puede dar, pero que no es calma sin más.
Una Paz que tú nos das, pero por la que hemos de trabajar. Don y tarea, pasiva actividad.
Paz que es fruto de la justicia, del desvelamiento de toda mentira y de la denuncia de toda maldad.
Quiero ser llamada Hija de Dios. A medio camino entre tu Don y mi trabajo consciente por ella, que sea en este mundo amado la paz, tu Paz, mi Dios.

miércoles, 22 de enero de 2020

Trabajo corporal, integración emocional y apertura a la trascendencia

El desarrollo de la EI en la escuela tal y como lo propongo,  viene organizado en tres contenidos o, podríamos también decir, tres ejes: el trabajo corporal, la integración emocional y la apertura a la trascendencia. 

TRABAJO CORPORAL: corporeizar nuestra experiencia interior, dar raíces firmes y expresión concreta a lo que somos en el cuerpo que somos, cuerpo en devenir, en contínuo cambio, pero nunca "objeto", sino hogar íntimo, ámbito donde transperentar el Ser.
INTEGRACIÓN EMOCIONAL: no sólo conocer e identificar mis emociones, sino encontrar los cauces de diálogo con ellas, descubrir en qué lugar de mi cuerpo se quedan bloquedas o como fluyen. Reconciliarme con mis emociones reconectando con ellas y redescubriendo cauces para su expresión más genuina, viviendo con paz la expresión emocional de los demás.
APERTURA A LA TRASCENDENCIA: abrirme a lo más profundo de mí. Dejarme afectar por esas experiencias que se sitúan más allá de lo meramente cognitivo o de lo emocional y me dejan sin palabras. Conectar sin miedo con las preguntas por el sentido. Abrirme a la experiencia de lo divino, de Dios, del absolutamente Otro y descubrir el gozo de una relación viva y vivificante con Dios.

Lo anterior es un pequeño resumen que nos permite comprender hacia donde apuntan esos tres contenidos  básicos de esta propuesta de EI. Desde la antropología que sustenta este sistema, los tres contenidos no son sino tres expresiones de una sola realidad que es la persona. No son tres ámbitos independientes con un funcionamiento indiferente al resto, sino que forman una unidad. Me suele gustar decir que somos seres "corporeo-psico-espirituales".
En este sentido, desde la unidad que somos, siempre he experimentado que la "vía corporal" es el gran "atajo" para conectar con lo profundo y desde ahí es desde donde incido en la forma de entender el tipo de trabajo corporal propio de la EI.

Hoy, quiero invitaros a redescubrir este camino de corporeización de la vida interior, recordandoos el curso que celebraremos en Irun los días 15-16 de febrero y que nos dará la oportunidad de aprender y experimentar los Movimientos Esenciales de la mano de Loreto Sanjuan, creadora del sistema Danza de la Vida en el que yo me baso para trabajar la conciencia corporal en movimiento.  Loreto nos traerá desde Chile su sabiduría, su buen hacer y su calidez. No perdáis esta gran oportunidad. A continuación podéis ver toda la información.







Movimientos Esenciales

Especial para Terapeutas, Educadores y Autosanación
Impartido por Loreto San Juan

Sábado 15 y Domingo 16 de Febrero 2020 en Irún, País Vasco.
Aprende técnicas corporales de inmediata aplicación en contextos terapéuticos y educativos.
Curso de formación teórica y práctica. Se realizará en un fin de semana – Sábado y Domingo, un total de 16 horas.
No es necesaria experiencia previa en técnicas corporales.
¿ Qué son los Movimientos Esenciales ?
Los Movimientos Esenciales® son movimientos corporales conectados con la naturaleza y los elementos. Fueron creados para brindar bienestar, armonía y equilibrio integral.
Cada movimiento está formal y esencialmente conectado con las características y cualidades de cada uno de los cinco elementos: tierra – agua – aire – fuego – éter.
Son movimientos muy sencillos de realizar, aptos para todas las edades.
Programa:
  • Origen de los Movimientos Esenciales.
  • Los Cuatro Elementos y los Cuatro Niveles del Ser.
  • Aplicación de los Movimientos Esenciales en Salud: prevención y mantenimiento. Contextos terapéuticos.
  • Movimientos Esenciales en el aula. Proyecto de bienestar integral para niños, niñas, jóvenes, docentes y comunidad educativa.

Fecha: Sábado 15 y Domingo 16 de Febrero 2020
Horario: de 9.30h a 18.30h.
Lugar: La Salle – Enea. Elizatxo  Hiribidea, 14 – 16. Irún 20303 Gipuzkoa.

PRECIO: 225 EUROS
Organiza: Elena Andrés Suárez  eandres.interioridad@gmail.com
Información:  +34 676 538 796 
Inscríbete ahora y reserva tu plaza enviando un mail a: info@loretosanjuan.com
Los Movimientos Esenciales® fueron creados por Loreto San Juan, autora del método Danzaterapia Danza de la Vida®, método basado en los elementos de la naturaleza y su relación con los cuatro niveles del ser: físico, emocional, mental, espiritual.
El método Danzaterapia Danza de la Vida® nació durante los años 1993 y 2003 fruto del trabajo de investigación de L. San Juan con personas ciegas en Barcelona en la O.N.C.E. (Organización Nacional de Ciegos de España). Estudió durante diez años el efecto benéfico de los movimientos y la danza basada en los elementos de la naturaleza.

martes, 21 de enero de 2020

De "pines" y otras cosas

Como sabéis, en nuestro contexto social ha emergido cual tsunami, el tormentoso y apasionado (que no apasionante) debate sobre el denominado "pin" parental, es decir, que los padres y madres que no quieran que sus hijos e hijas escuchen o se acerquen a determinados contenidos referentes a educación sexual, en valores, etc, puedan hacer que sus hijos/as no asistan a esas propuestas. 
No sé a qué viene el denominarlo "pin" porque un "pin" es algo que sirve para abrir, no para cerrar y, por ello, hoy me ha resonado de otra forma conectando con nuestro interés por la Educación de la dimensión Interior. La cuestión es que si, como decía, un "pin" es una clave que nos permite acceder a algo, entonces me parece a mí que, por ejemplo, podríamos incluir en la EI varios "pines":


  • PIN PATERNAL: 
    • clave para un acceso cognitivo, emocional, corporal, espiritual que abra la posibilidad a una relación profunda y amorosa con mi hijo o hija que me permita cuidarlo, comprenderlo, y dejarle ser quien  está llamado/a a ser.
  • PIN MATERNAL:
    • clave para un acceso cognitivo, emocional, corporal, espiritual que abra la posibilidad a una relación profunda y amorosa con mi hijo o hija que me permita cuidarlo,comprenderlo, y dejarle ser quien  está llamado/a a ser.
  • PIN FILIAL:
    • Clave para un acceso cognitivo, emocional, corporal, espiritual que abra la posibilidad  a una relación con mi madre y mi padre  que me permita quererlos tal y como son y dejarme querer por ellos tal y como saben/pueden hacerlo.
      • PIN FILIAL 2: clave que posibilita el acceso a una vivencia de Dios como Padre/Madre fuente de Vida capacitándome para descansar confiadamente en Él /Ella.

  • PIN FRATERNAL:
    • clave para un acceso cognitivo, emocional, corporal y espiritual que abra la posibilidad de una relación profunda, amorosa y amistosa con mis hermanos/as.
      • PIN FRATERNAL 2: clave que posibilita sentir a toda persona como hermano/a y sentir del deseo de ayudar, de caminar juntos/as y de construir mesas compartidas.
¿Qué os parece? ¿Podría servirnos? Ojalá pongamos más el empeño en manejar "pines" de acceso, de entrada ( no de huída) a lugares de unión, de intercambio, de curiosidad, de cuidado, de diálogo, de sano debate, de pensamiento crítico.

lunes, 16 de diciembre de 2019

SER

Comparto con todos vosotros/as la buena noticia de la publicación de mi segundo libro en solitario: "SER" Ed. San Pablo 2019. Forma parte de la colección "Adentro".

 Es un libro más "personal", en el sentido de que no abordo en él directa y únicamente la EI sino que comparto mi forma de entender ese verbo "ser" que nos configura como personas. A los que os habéis formado conmigo os "sonarán" ideas y perspectivas que, evidentemente, forman parte de mi abordaje de los fundamentos antropológicos de la EI.

De todo corazón deseo que os sea útil, que os pueda inspirar o ayudar en algo. Es mi regalo de Navidad para vosotros y vosotras con todo mi cariño.