La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

jueves, 30 de marzo de 2023

Mostradores, felicidad y astucia

Me encanta Mafalda. De pequeña pasaba horas mirando sus tiras y me sentía ahí, con ella, como una más de su cuadrilla. 

He encontrado un grupo de Facebook donde puedo ver tiras y tiras de los geniales personajes creados por Quino. Todas me hacen pensar. Mafalda es una filósofa de primera línea.

Hoy os comparto una que me ha gustado especialmente.



¿Quién puede decir que tiene "una llave de la felicidad"? En todo caso, como mucho, puedo creer que he encontrado "mi" llave de la felicidad, de lo que yo entiendo por felicidad, de lo que a mí me hace feliz. Pura subjetividad, y es normal que así sea. Cada persona ha de construir su vida. Cada persona precisa encontrarle un sentido a su existir.

Lo peligroso viene cuando pretendemos vivir con "felicidades copiadas". Busco por ahí y por allá, en vidas de otros, la clave de la felicidad, o el "cómo" ser feliz. Copio estilos. Creo una agenda vital según el modelo que me dicen que seguro no va a fallar o que está "bien visto" en mi entorno.

Es lo que me parece que nos está pasando hace muchos decenios a los hombres y mujeres que transitamos el siglo XX-XXI. Quizá el neoliberalismo, tan amante él de discursos acerca de la originalidad, de "be yourself" del "just do it", tan centrado en el individuo, nos ha colado el gran gol de una uniformidad peligrosa y aborregadora.

Veo a Mafalda acudir a la tienda de llaves para buscar la llave de la felicidad, qué preciosa inocencia. Ojo: inocencia, que no ingenuidad. 

Todos buscamos la felicidad,porque todos anhelamos ser felices. Es bonito buscar la felicidad, es natural, no es ingenuo. Sin embargo, a mi alrededor descubro que con mucha frecuencia están llenos los mostradores de falsos vendedores de felicidades prefabricadas, estandarizadas. "Aprovechateguis" de esa llamada universal que todos sentimos hacia la felicidad.

Abunda el vendedor y la vendedora de recetas facilonas. Desde felicidades consistentes en bellezas por arte de filtros instagrámicos o de filtros-cremas-operaciones para sentirte bien contigo mismo/a, pasando por vendedores/as de felicidades que duran lo que dura el viaje a paraísos exóticos, a mesas gastronómicamente originales y ocios aventureros, hasta vendedores/as de felicidades espirituales que duran lo que dura el humo del incienso.

Sí, Mafalda, abundan los astutos y las astutas. En mi entorno descubro que, por ejemplo, en esto de la interioridad, de cultivar tu interior, existe ya un verdadero "mercado persa". Miles de canales de youtube, libros, blogs (incluido este, no me excluyo), incluso "tik-tokers" de lo pseudoespiritual, etc. Especialistas en interioridad creyente, interioridad no creyente, medio creyente, creyente en energías vacuas y arcángeles anunciadores de cambios de nivel cuántico...¡Hay lo cuántico, "cuantico" vendedor/a de humos bajo el título "no sé qué cuántico"...

Acuden "cienes" de personas en busca, personas con sed, personas que, con toda sinceridad, quieren mejorar, cambiar sus vidas porque perciben que algo debe cambiar. Y, si no afinamos la mirada y acrecentamos la escucha, pues acabamos dándole la llave de nuestra felicidad al primer o primera vendedora de humo, de falsas llaves, de llaves prefabricadas que nos encontremos (o que nos aconsejen: "¿Sabes? Estuve en el retiro de"... o "tienes que leer el libro de".... o "escucha la charla de..." o "si comes esto y bebes aquello tu vibración...").

Hoy, Mafalda, y aún más después del trauma de la pandemia, a ti te costaría llegar al mostrador del viejito. Hay una cola larguísima de personas esperando que le fabriquen la llave de la felicidad. Unos ya por desesperación, otros por pura comodidad porque, seamos sinceros: lo de buscar la felicidad dentro de uno no apetece, por más que sea el primer gesto automático que nos salga. En seguida, visto lo complejo de ir al fondo, dejamos la responsabilidad de descubrir nuestra llave de la felicidad en otras manos.

Yo, querida Mafalda, me voy contigo de la tienda. Abandono la cola y me voy contigo con esa certeza de que abundan los astutos y las astutas, pero escasean los y las verdaderos maestros y maestras. Estos, desde luego, jamás los encontrarás detrás de ningún mostrador.

Por eso Jesús, el de Nazaret, no fue muy amigo de mostradores, sino más bien, de mesas compartidas. Jesús, en todo caso, te invita a salir de detrás del mostrador, como hizo con Mateo y, luego, te pone en camino y "quien tenga oídos para oír, que oiga". Pero, esto, lo de Jesús, lo dejo para otro día.


martes, 7 de marzo de 2023

Ser un buen bailarín contigo


Para ser buen bailarín contigo

no es preciso saber adónde lleva el baile.

Hay que seguir, ser alegre,

ser ligero y, sobre todo, no mostrarse rígido.

No pedir explicaciones de los pasos que te gusta dar.

Hay que ser como una prolongación ágil y viva de ti mismo

y recibir de ti la transmisión del ritmo de la orquesta.

No hay por qué querer avanzar a toda costa

sino aceptar el dar la vuelta,

ir de lado, saber detenerse y deslizarse en vez de caminar.

Y esto no sería más que una serie de pasos estúpidos

si la música no formara una armonía.

 

(Extracto del poema de Madeleine Delbrel El baile de la obediencia)

 

Escribo estas líneas desde el más absoluto respeto hacia el marido, la familia y amigos de AGNÉS LASSALLE. No suele resultar acertado interpretar los gestos que otras personas hacen desde lo más profundo de su corazón, porque, sin quererlo, le ponemos nuestro punto de vista, nuestra sensibilidad, nuestra total subjetividad y podemos tergiversarlo todo y restarle la belleza de la que nace y su sentido. Pero es que a mí me ha cautivado y me ha impactado en el centro del alma esa danza de su marido ante el féretro.

Es una imagen ante la que las palabras no atinan a poder expresar más de lo que el mismo gesto expresa. El gesto por sí mismo lo dice todo, absolutamente todo. Lo que dice es AMOR. Y ya está. No debería nadie añadir nada más.

Sin embargo, me voy a arriesgar y a dejarme llevar por todo lo que en mí moviliza esa danza, ese baile. Y, aquí, es pura interpretación mía que, repito, desea no estropear la inmensa y rotunda belleza y hondura de ese momento.

He visto varias imágenes de ese momento y, cada vez, me resuena dentro, muy dentro, el hermoso poema de Madeleine Delbrel, la gran mística y activista francesa también. Del mismo modo vienen a mi recuerdo las numerosas invitaciones a la danza que atraviesan los salmos y pasajes de la Biblia.

Me surge dentro un rayo de esperanza al ver a este hombre danzar. Un hombre al que le han arrebatado a su esposa. Un hombre que, seguramente, gozaba bailando con su mejor pareja de baile: su mujer, su compañera. Un hombre que parece decirle a su mujer: "soy un buen bailarín contigo".

A mí hoy, el baile de este hombre, sosteniendo con infinito amor y dulzura la cintura y la mano imaginaria de su mujer muerta, me arrebata el corazón y me hace llorar. Porque ahí se resumen el amor, la entrega, el cariño, la ternura, el disfrute juntos, el camino hecho baile, danza de la vida compartida que vivían él y su mujer.

Ese baile, al que se suman amigos, familiares, esa canción elegida, se me antojan una manifestación que dice todo, que expresa que podemos danzar junt@s. Que el ser varón o mujer no es sinónimo de nada, sino posibilidad de todo lo bueno, lo bello, lo verdadero.

Varón y mujer en danza en camino, en vida compartida. Respuesta a la locura oscura y triste, con otra locura, la locura del Amor que nos hace danzar en medio de la tristeza, de la muerte, de la pérdida.

Lo femenino y lo masculino que, unidos, generan Vida: música, baile, armonía, belleza, bondad…

“Y esto no sería más que una serie de pasos estúpidos

Si la música no formara una armonía”

Esto, la vida con sus aguas turbulentas, con sus noches y con sus amaneceres, con su dosis de dolor y absurdo, no sería sino esa serie de pasos estúpidos si no fuéramos capaces de Escuchar la música de fondo, armonía que subyace a lo existente. Armonía que proviene del Amor.

Este hombre que danza su amor en medio de su duelo, que danza solo para la mirada superficial, pero en inseparable pareja para los ojos del corazón, este varón danzante, ha escuchado y ha amado… Ha amado tanto que escucha más allá del grito de su entraña y danza con su amada.

Se me antoja un gesto de resurrección, como si dijera “Talitha Kum”… Es su danza una puesta en escena del Cantar de los Cantares:

          "Levántate, amada mía, ven conmigo preciosa. Mira que ya no hace frío y ha dejado de llover. ¡Han nacido flores nuevas y los pájaros han vuelto a cantar! El arrullo de la tórtola se escucha en nuestra tierra..." (Cant 2, 10-13).

Como si anunciara, en medio de la muerte hiriente y absurda, la resistencia de la Vida, la potencia regeneradora del Amor. Su danza anuncia que el Amor es quien tiene la última palabra, que el Amor es el arma más poderosa, que el Amor no conoce las barreras de la muerte.

Veo en ese varón que danza, la imagen de lo que hombre y mujer están llamados a vivir en la sociedad y, desde luego, en la Iglesia. Ser compañeros de baile. Compañeros creativos, respetuosos, amables. Aprendices de la armonía que posee la música de fondo que suena para todos/as. La música del Amor que da sentido y raíz a la Vida, el Amor que nos eleva y hace danzar aunque vengan “maldadas”. Esa es nuestra común vocación.

No puedo evitar, por último, leer ese gesto desde mi sensibilidad de imperfecta seguidora de Jesús y ver en ese hombre una parábola del Dios danzante, del Dios bailarín que danza con nosotros la Danza de la Vida aún en la muerte causada por la ceguera y locura humanas. Danza de lo humano y lo divino que en Jesús de Nazaret confluyen en inseparable unión. Danza sorprendente, preludio de Resurrección, del Aleluya eterno que está invitada a cantar y danzar toda la Humanidad:

                                            "HAY QUE SEGUIR, SER ALEGRE, SER LIGERO..."

Quiero vivir así: quiero se alegre aún con el sufrimiento que la vida me traiga, quiero ser ligera aún cuando el entorno se me antoje tan rígido y enquistado. Quiero danzar  suave y grácil y, sobre todo, acompañada, la Danza sin fin de la Vida que se me ha regalado.

.

viernes, 3 de marzo de 2023

¿Estamos enfermando a nuestros hijos?

 



Hace unos días, mi querida amiga Marisa, me enviaba a mi wsapp la entrevista que en una radio catalana le hacían al psicólogo Francisco Villar Cabeza, coordinador del departamento de prevención del suicidio adolescente del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y autor del libro que veis arriba.

He escuchado la entrevista desde entonces tres veces. Me resultan las respuestas y reflexiones de Francisco Villar retadoras, sugerentes, atinadas. Me da mucho qué pensar.

Como la entrevista es en catalán, voy a traducir y transcribir las afirmaciones y reflexiones que más me han hecho pensar por si os resultan sugerentes también a vosotros, padres, madres y maestros/as.

Le preguntan a F. Villar: "Los padres y madres deberían tener control sobre el teléfono móvil de sus hijos?" Responde F. villar: "ES QUE LAS CRIATURAS NO DEBERÍAN TENER TELÉFONO, en todo caso la criatura tiene acceso a TU teléfono y tú no es que tengas acceso al teléfono de tu hijo, sino que tu hijo está accediendo al tuyo. Ningún niño debería tener un móvil propio antes del los 16 años".

A partir de esta afirmación, el grupo de tertulianos del programa le lanza un montón de preguntas, opiniones acerca de lo difícil de no dejar a tu hijo tener móvil que, vienen a decir, es el modo relacional de los adolescentes, etc. Los aíslas, dice un tertuliano, si la decisión es de un sólo padre/madre... O son todos o tenemos problemas.

Y, ahí, lanza otra afirmación F. Villar que me encanta: "no estoy hablando de cosas fáciles, estoy hablando de cosas posibles.

Dice esto el doctor Villar, porque en el colegio de su hijo, los padres y madres de quinto de Primaria, decidieron hacer una contra presión social y trabajar para que los móviles no estuvieran presentes en el patio. Lo han hecho, y los niños han pasado de estar cada uno con su móvil a volver a jugar juntos.

Tras más comentarios, afirma contundentemente que, COMO SOCIEDADES HEMOS HECHO AVANCES, POR EJEMPLO, CON EL TABACO, RECUERDA ÉL QUE ANTES IBAS AL MÉDICO Y EL MÉDICO TE RECIBÍA FUMANDO, AHORA ES IMPENSABLE, TAMBIÉN HEMOS REDUCIDO EN UN TANTO POR CIENTO MUY LLAMATIVO EL NÚMERO DE ACCIDENTES DE TRÁFICO, PERO, REFERIDO A NIÑOS CON MÓVIL PROPIO "ES MUY GRAVE LO QUE LES ESTAMOS HACIENDO". 

"Si estamos viendo las consecuencias que el móvil tiene ¿por qué no hacemos nada?". "Estamos viendo que cuando abrimos una pantalla de acceso a ese mundo (del móvil) a  nuestros niños, les hace daño, entonces ¿por qué no les protegemos? No es el niño al que le interesa ese mundo, es ese mundo el que quiere acceder a mi hijo"

Continúa apuntando el incremento del número de intentos de suicidio y suicidios consumados entre adolescentes tras la pandemia, sobre todo en la chicas. Describe de qué modo la presión para las chicas en redes sociales es mucho mayor.

Se dice un dato interesante: "Más de la mitad de la población adulta, ve la TV con el móvil en la mano". F. Villar habla entonces de que "un ratón ha de tener multitarea, porque sale al campo para buscar comida, tiene que evitar a la vez a los depredadores y, además, buscar una pareja,  pero nosotros no, nosotros precisamos de la capacidad de concentración. Yo estoy leyendo algo y la línea de arriba no me interfiere en lo que leo. Si no me concentro es cuando luego necesito el mindfulness, etc. porque no me concentro en nada".

Adultos, padres y madres, con el móvil mientras su hijo quiere interaccionar con él, madres dando el pecho mientras miran el móvil en lugar de mirar a su hijo y cantarle... Nos hace daño a todos.

Llega un momento en el que propone una imagen muy retadora. Afirma que "un niño no puede tener un móvil en propiedad" Entonces ejemplifica así: "Si yo sé que hay un callejón peligroso por el que quiere pasar, yo le protegeré (como madre/padre), porque sé lo que hay allí"

La entrevista sigue y continúa lanzando retos y más retos. Yo lo dejo aquí ya paso a comentar esta imagen del "callejón" que me resulta de los más retadora. ¿Por qué estamos permitiendo que nuestros niños y adolescentes se adentren solos en ese callejón oscuro y peligroso que, de hecho, es internet? Sabemos que el acceso a pronografía con contenidos durísimos, humillantes, enfermizos, se da en niños de ocho años gracias a los móviles y tablets. Lo sabemos, lo dicen todos los especialistas, nos avisan. ¿Por qué seguimos diciendo que no puedo controlar el ordenador o el móvil de mi hijo "porque es su intimidad". ¡No es su intimidad, es que tú debes protegerle,acompañarle, ayudarle porque eres su padre o su madre o su tía, eres un adulto, el niño no lo es. 

Por otro lado, y se menciona por parte de F. Villar, el cerebro en esas edades está aún en crecimiento, está inmaduro, también por ese lado, el móvil hace daño a la facultad de la atención, al pensamiento...

Pero, de veras, lo que a mí me ha dejado más impresionada , es que nos lo dice alguien que se dedica a escuchar a adolescentes, chicos y chicas de 12, 15 años, que quieren suicidarse y, en gran medida, por el bullying que comienza en el colegio pero entra en casa,  le persigue en el bolsillo, acoso que no le deja ni en la intimidad de su habitación. Bullying que, algunos niños, confunden con un juego. juego que mata porque les dejamos usar una herramienta potente y brutal como es un móvil.

¿Estamos enfermando a nuestros hijos? Creo que sin quererlo, sí. Pero, tampoco podemos esquivar nuestra responsabilidad como adultos diciendo que "no pasa nada" o que "no sabíamos" porque cada vez tenemos más datos, podemos leer más informes, escuchamos a muchos especialistas, pero... ¿por qué seguimos viendo a niños abducidos por un móvil en nuestras reuniones familiares, en los restaurantes, por doquier en las ciudades? La responsabilidad es nuestra, no de ellos.


viernes, 24 de febrero de 2023

NUBE Y FUEGO

Cuarenta días, pedagogía cuaresmal en la que el desierto se percibe como espacio a transitar, lugar en el que reencontrar el horizonte quizá perdido u olvidado.

En la travesía por el desierto de los hebreos, Dios caminaba con ellos como “columna de humo durante el día y de fuego durante la noche:

Y Yahvé iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego (Ex 13, 21-22).

Qué sugerente, que peculiar que Dios eligiera tal forma me presencia: nube y fuego. Nube durante el día, fuego durante la noche y ello, para que no cesaran de caminar.

Quizá la Cuaresma se trate de eso, de no dejar de caminar. Avanzar, desplegar la vida en un camino no exento de dificultades, repleto también de hermosas sorpresas. Camino en compañía de otros caminantes y de Dios.

De día, es decir, cuando se ve, cuando el camino se perfila con mayor claridad, Dios también es compañero de camino, se hace presencia tenue, suave, grácil como una nube o como un etéreo humo. Durante el día todo parece más llevadero. Cuando la luz ilumina el caminar, quizá Dios quede un tanto relegado, olvidado, en segundo o tercer plano, pero camina a nuestro lado y nos impulsa con suavidad.

Pero en la noche… La noche oscura en la que no se ve, no se entiende, en la que los perfiles del sentido y la orientación se desdibujan y desaparecen, ahí, en la noche, Dios se hace fuego. No sólo fuego que ilumina y rompe la noche con su claridad, sino también fuego que quema lo que sobra, lo que estorba, lo que debe ser enterrado.

Ahí descubro algunos mensajes de la imposición de la Ceniza como inicio de la Cuaresma. Una invitación a quemar en la presencia amorosa y sabia de Dios, todo lo que no debo ser, lo que no estoy llamada a vivir, a lo que no debo entregarme. Esa ceniza brota de la práctica del ayuno, de la limosna y de la oración.

Ayuno como pedagogía que me enseña a autolimitar mis ansias, mis deseos desmedidos. Ayuno como aplicación consciente de la sobriedad y la justa medida en lo material, en lo emocional, en mis pensamientos y palabras. Así, se convierte en ceniza mi ansia desmedida de tener, de poseer, de controlar, de opinar; pasa a ser ceniza la parte de mi ego que invade, arrasa, impone y manipula.

Limosna como pedagogía de lo samaritano: abrir los ojos, ver la necesidad del hermano y hacerme cargo de él, cargando con él y encargándome de él. Limosna como pedagogía para aprender a salir de la queja y vivir agradeciendo cada día lo que se tiene, a la vez que se crece en conciencia de que lo que se tiene no nos pertenece. Limosna: darse a uno mismo en lo que se da. Arden así el egoísmo y la ceguera, arden las excusas que me alejan del prójimo y me hacen inmune a su necesidad.

Oración como experiencia transformante. Oración, Encuentro a solas con quien me ama para dejar mi vida desnuda ante Él. En la oración terminan de arder en la hoguera del Amor divino toda mentira y falsedad.

Así, se me antoja que esa ceniza con la que se nos persigna, debe inscribirse en el corazón. Que sea Jesús, el Maestro, la imagen perfecta de la humanidad, quien signe nuestro corazón con la imagen de su cruz. Cruz que anuncia vida, que mata toda muerte. Cruz, preludio de Resurrección.

Te deseo y me deseo que esta Cuaresma no dejemos de avanzar hacia esa Tierra Prometida que cada uno de nosotros lleva dentro de sí. Que crezcamos en sensibilidad para descubrir y experimentar que Dios acompaña cada uno de nuestros pasos, que nadie camina solo, que no hay vida que sea inútil o absurda. Ojalá la profunda experiencia de saberme en las manos de Dios, me capacite para ir al encuentro de esos otros caminantes que caminan sintiéndose abandonados, cansados, desorientados o maltratados.





¿Podría ser yo también nube en el camino de quien precisa la lluvia de la amistad o del cariño? ¿Podría yo ser una nube que guarezca del sol tórrido a quien percibe su vida como un desierto amenazante y estéril?


¿Podría ser yo fuego que ilumine a quien siente que se la ha apagado la vida? ¿Podría ser fuego que dé calor a quien tiembla porque la vida se le ha hecho fría? ¿Podría ser fuego iluminador para quién necesita volver a ver el camino que perdió?

Ojalá así sea.





viernes, 17 de febrero de 2023

Carnaval, carnaval...

Me copio a mí misma y rescato una entrada acerca del carnaval que escribí en el 2014. Resulta que sigo sintiendo del mismo modo esta efusión carnavalera, tozuda que es una... Así que, me repito... Espero me lo disculpen los queridos seguidores y seguidoras de este blog.


Todos y todas en la calle, con disfraces, máscaras y maquillajes y ropas que dejan salir algo de nosotros/as que no nos atreveos siempre a mostrar.

Todos y todas a gozar del jaleo, del exceso antes de que llegue Doña Cuaresma y nos meta en costura.

Curioso contraste: algunos/as de los que hoy se disfrazarán y no sé qué más, en nada estarán midiendo si comen carne o no el viernes y no sé qué más...

El origen del carnaval ¿quién lo recuerda ya ? ¿quién sabe la íntima unión entre carnavales y cuaresma? Como pasa con casi todo, no somos conscientes de las raíces de lo que celebramos o hacemos...

Esto del carnaval siempre me da qué pensar. Mencionaré varias cosas de las que pasan por mi cabeza en estas fechas:

¿Acaso nos disfrazamos todos a la vez como expiación por todo aquellos que disfrazamos cada día? Quizá el salir juntos/as a la calle, riendo y haciendo fiesta con máscaras en la cara, con maquillaje, con ropajes que nos ocultan, nos sirva para "exorcizar" nuestros cotidianos disimulos y ropajes protectores ante lo que no queremos ver ni queremos que nos afecte: el dolor del cercano, la ancianidad mal o nada acompañada, las injusticias cercanas y lejanas, el paro, la pérdida de la belleza del planeta, los engaños políticos, los abusos de poder y un largísimo etcétera de asuntos oscuros y tristes. Así, nos metemos en un "personaje" estrafalario y nos permitimos ir por la calle en son de fiesta haciendo lo que nunca haríamos de otro modo, embutidos en la "colectividad" que, durante unos días, parece olvidarse de todo gracias al desfase colectivo.

Esto último también llama mi atención. Conozco personas muy tímidas y otras muy esclavas del "qué dirán" que hoy, por arte del "dios carnavalero", son capaces de vestir y de hacer lo que ni en sueños harían unos días después. Hoy sí, pero mañana no... Curiosa capacidad tipo tortuga: ahora saco la cabeza, ahora no. A algunas de esas personas me gustaría poder decirles que ojalá esa capacidad de alegría, de creatividad, de generar "buen rollo", de salir del guión, la usasen en sus trabajos, en sus hogares, en su comunidad de vecinos, en tantos ámbitos cotidianos que precisan de nuestra amable risa, de un toque de humor y de exceso creativo para generar alternativas.

Otro aspecto de estos días de carnaval que siempre me interroga y, lo reconozco, a veces me enfada, es la inversión que en estos días se hace en los colegios cristianos...¡hasta perdemos horas de clase! Perdonadme si os parezco ceniza (bueno, cerca del miércoles del mismo nombre, se me permite), pero a mí me encantaría que ese énfasis, esa motivación, ese esfuerzo que hace que hasta el/la profe más tímido/a se disfrace, se pusiera en marcha en los diferentes tiempos litúrgicos, en las campañas que pone en marcha el equipo de pastoral de turno y que a  veces parecen "brindis al sol" porque casi nadie secunda con emoción y, no digamos, con dedicación en horas...

Hoy espero que la riada de personas en la calle nos sirva para reírnos de nuestras tonterías y sombras facilitando la mergencia de nuestro yo más profundo y maduro: que al disfrazarnos de vampiros, echemos fuera de nosotros al "vampiro emocional" que chupa la energía de otros/as hasta dejarlos/as agotados/as y tristes. Que el "zombie" que hoy asustará por las calles nos sirva para dejar fuera de nuestras vidas la apatía, la inmediatez del "quiero todo ya...me como lo que pillo", la falta de corazón. Que la "princesa de boca de fresa" nos recuerde que podemos ser más bellos/as por dentro y por fuera, más exquisitos/as en el trato, pero sin perder la energía, la fuerza, la capacidad de organizar la vida con un norte claro...

Sobretodo: que nunca ahoguemos nuestro Ser bajo capas y capas de disfraz de supervivencia, de falsedad. Que seamos valientemente nosotros/as mismos/as. Que nunca nos creamos a quien disfraza la realidad y miente burdamente. Que no nos dejemos revestir por el mercantilismo, por el consumismo irresponsable e insolidario ni por la apatía o la resignación.

Lo de Jesús y lo de los grandes hombres y mujeres de la Humanidad, no pasa por el disfraz, sino por la más desnuda, honda y arrebatadora Verdad.

jueves, 26 de enero de 2023

¿Quién se atreve a vivir como Gandhi?


Seguro que, un curso más, querido maestro, querida maestra, tú y tu equipo (de interioridad, de pastoral, de evangelización, de...) os habéis puesto a pensar y repensar aquello de "¿qué hacemos este año para la paz"?, es decir, qué tipo de actividad, qué celebración, qué símbolos...

Puede que hayáis estado tiempo antes indagando en internet, en libros, buscando y buscando, "estrujando" vuestra propia genialidad y creatividad. Luego dialogando hasta llegar a un consenso que os haga sentir a todos que lo que vais a proponer en cada etapa vale la pena.

Sea como sea, cada año la jornada de la paz está ahí, como otras jornadas y conmemoraciones, en la escuela cristiana, además, cada año los tiempos litúrgicos ponen a funcionar la imaginación.

Lo que yo ahora voy a preguntarme y a preguntarte a ti y a tu equipo, no es nada nuevo y estoy más que segura que te lo habrás preguntado muchas veces. La pregunta es ¿realmente esas celebraciones, simbologías, actividades más o menos originales, sencillas o rebuscadas, cortas o largas, generan un "antes y un después" en tu comunidad educativa?

En realidad ¿es esa la pregunta acertada? Porque si el objetivo, el anhelo es ese, el peso que ponéis sobre vuestros hombros es de tamaño inhumano. ¿Quién puede arrogarse el poder de generar un "antes y un después" en la vida de otra persona? Si eso acontece, suele ser como por casualidad, casi sin pretenderlo y generalmente, quien provoca tal vivencia ni se entera.

Voy a formular la pregunta en términos mucho más sencillos: ¿la celebración, curso tras curso, de la jornada de la paz o de la que sea, facilita "algo" significativo, retador, motivador? ¿Lo genera en el alumno o en el profesor? ¿Lo genera en la comunidad educativa? Finalmente ¿incide en actos concretos y modos de relación visibles en el día a día de tu colegio?

Me dirás que apunto alto, pero es que no dudo que tú también. ¿Qué sentido tendría que, además de tu ya más que cargada jornada escolar, de tus tantísimas responsabilidades y tareas, sumaras "estas cosas" si no fuera porque algo te dice que es importante?

Sería triste identificar que lo hago, lo hacemos por una pura rutina, por cumplir el expediente, "porque toca"...

Personalmente, cuando he sido coordinadora de pastoral de un centro, he deseado fervientemente que lo que propusiéramos fuera por algo y, por eso, tuviera un sentido en su razón de ser, sus objetivos y su lenguaje en cada etapa. 

Creo yo que si lo que preparas y creas como propuesta para una jornada de la paz no te interroga y remueve a ti el primero, simplemente estamos haciendo por hacer, es más, exigiendo a nuestros alumnos una reflexión y un compromiso que no tiene cabida en nuestra vida de adultos.

También se podría formular: sólo podemos acompañar a otro hasta allí mismo donde nosotros hemos llegado. 

A veces pienso que estaría bien detener durante un curso académico tantas jornadas y "días de..." y elegir una cuestión y darle tiempo y dilatarla y mirarla, vivirla, hablarla, expresarla, desde todos los ángulos posibles que se nos ocurran y dar tiempo para que esa paz que decimos anhelar, nos ponga la vida patas arriba, como a Gandhi, tan traído y llevado él... ¿Pero quién se atreve a vivir como Gandhi? 



lunes, 19 de diciembre de 2022

Ni fríos ni calientes

Los empobrecidos del mundo ganan por goleada - 80 a 20 - a los no empobrecidos. Triste victoria...

Los enriquecidos del mundo viven enriqueciéndose gracias al empobrecimiento del 80% de la humanidad. Triste y sucio enriquecimiento.

Dentro del 20  que no vivimos en la pobreza total, hay un abanico de personas en riesgo de pobreza suma, otros luchando por mantenerse en un tira y afloja, otros, más tranquilos económicamente pero sin grandes lujos, como suele decirse y, luego están los "ricos-ricos" cuyo triunfo bancario le deja a una perpleja.

Y llega el Mundial, sí, disculpad pero voy a hablar del finiquitado mundial de fútbol. 

Llega el mundial y, como sucede siempre con el fútbol -oh misterios de la existencia- todo pasa a un segundo y tercer plano, todo: la guerra de Ucrania, el precio del gas, los problemas en la sanidad, etc.

Y asistimos impávidos a un desfile de despropósitos éticos y políticos que se nos meten en casa a través de la TV, de internet, de todo. Y aplaudimos, jaleamos y lloramos como infantes inconscientes porque un pie le da a un balón y lo mete en una red.

Pues el gol nos lo llevan metiendo a la humanidad varios siglos, quizá desde la invención de este deporte.

¿Cómo es posible si no, que en el colmo de los colmos se permita un evento así en un país como Qatar? Se ha permitido, se ha facilitado y se ha aplaudido. Eso sí, aplicando la dósis de hipocresía necesaria a nivel planetario: qué maravilla los gestos de denuncia y repulsa por parte de este equipo, de aquel otro famoso... Pero el show debe seguir, pasemos a lo importante: los partidos, sus estrellas y el merchandaising de presidentes de gobiernos, reyes varios y  ciudadanos anónimos de todo el mundo gastando algunos de estos sus ahorros en viajes, entradas, cubículos de hospedaje, etc... ¡Alguien nos dirá las ganancias del Mundial cuantas son y para quién?

Poderoso caballero es Don Dinero, sí señor, vigencia total de ese verso del gran Quevedo. El fútbol en sus ligas más importatnes, me perdonarán los amantes del balonpié, es un puro negocio y se basa en las leyes del mercado. Que luego haya deportistas del balón que hagan filigranas con él, pues es lo de menos, faltaría más, al menos un poco de arte ¿no?. Pero a mí, rara que es una, eso no me impide sentir repugnancia por todo lo que se mueve por detras , por debajo y por en medio de las ligas de fúbol de primera división.

Realmente, lo que es mundial es el atocinamiento y el atontamiento y la hipocresía redomada en la que vivimos los del veinte por ciento: quejándonos de todo, babeando por el Black Friday, criticando en la barra del bar, en la mesa de la terraza. Pero, luego, a la hora de la verdad, arremolinados ante el TV como si no hubiera un mañana a la par que se olvida inmediatamente lo importante: ese balón está rodando por encima del hambre de muchos. ¡Opio del pueblo!

Ya lo sé, esto no es sólo cosa de las super ligas futboleras, este nivel corrupto, hipócrita, este poner alfombra roja a los enriquecidos minimizando la importancia de saber de donde viene ese dinero, está presente por doquier. Para muestra el botón europarlamentario, vicepresidenta y marido recibiendo dinerito de los jeques para que hablen bien de Qatar: política corrupta en la base de un Mundial que no debió celebrarse en ese contexto. 

No es sólo el fútbol, tristemente. Somos todos los que callamos, yo la primera. El drama es el silencio de los supuestamente buenos. El drama es comulgar con piedras de molino. El drama es mirar en youtube videos de Messi en su casoplón, del Ronaldo de turno en el suyo, de tal o cual estrella del balón posando en tal o cual fiesta y verlo mientras tú no llegas a final de mes, mientras a tu madre no le van a cuidar como merece porque la sanidad se viene abajo, mientras tu hijo estudia sin los medios necesarios para una buena educación. El drama es alienarnos, diferir nuestra reponsabilidad ciudadana en otros, que, a su vez hacen poco o nada

La naúsea y el vómito es por nuestra tibieza: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de Mi boca." Apocalipsis 3:15-16

Pero, bueno, que esto del poder del dinero,es de siempre. Muy bien lo describió nuestro Quevedo:


Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Es Galán y es como un oro,
tiene quebrado el color;
persona de gran valor
tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Son sus padres principales,
y es de nobles descendiente,
pues que en las venas de Oriente
todas las sangres son reales.
Y pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
poderoso caballero
es don Dinero.

¿Más a quién no maravilla
ver en su gloria, sin tasa,
que es lo menos de su casa
doña Blanca de Castilla?
Pero pues da al bajo silla
y al cobarde hace guerrero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Sus escudos de armas nobles
son siempre tan principales,
que sin sus escudos reales
no hay escudos de armas dobles;
y pues a los mismos robles
da codicia su minero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos
en las casas de los viejos
gatos lo guardan de gatos;
y, pues él rompe recatos
y ablanda al juez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero.

Y es tanta su majestad,
aunque son sus duelos hartos,
que con haberle hecho cuartos
no pierde su autoridad.
Porque pues da calidad
al noble y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición,
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y, pues les hace bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(mirad si es harto sagaz)
sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Y pues al pobre le entierra
y hace proprio al forastero,
poderoso caballero
es don Dinero.



jueves, 15 de diciembre de 2022

VUELVE A CASA (POR NAVIDAD)

Es a ti a quien has de regresar, porque mientras no regreses a ti mismo, te andarás buscando en las vidas de otros, en los gestos de otros, en las palabras de otros. Buscarás tu verdad en los reflejos más o menos deformados que te ofrezcan los demás. Mendigarás libertad encadenándote a lo que otros quieren, a los que otros opinan, a lo que otros aprueban; sí, sobre todo, serás esclavo de las opiniones y serán estas las que marquen y dirijan tu vida entera. Y dirás: “es mi vida”, sin darte cuenta que estás viviendo la vida de otros.

Es a ti a quien has de regresar. Como quien regresa a un hogar amoroso tras años de exilio y soledad. En ti está tu hogar. Sólo tú puedes darte el verdadero abrazo que precisa tu alma.

Deja de buscar fuera, deja de hacer a los demás responsables de tu vida. Toma las riendas de tu propio camino. Sé el creador de tu estela en este mundo. No difieras para mañana el regreso a tu verdadero yo.

Atrévete ya a despojarte de poses, de gestos y palabras aprendidos. Deja de mirar tanto hacia fuera y mira hacia dentro porque dentro de ti están los horizontes abiertos que tanto anhelas.

Renuncia a seguir empequeñeciendo tu vida por la comparación con otras personas. Deja de envidiar la vida de otros y agradece tu vida. Sé pionero de ese mundo inédito para ti que eres tú mismo. Explora y recorre tus senderos interiores, desentraña tus misterios, bucea en tus profundidades. Encuentra tu propio tesoro en lugar de codiciar los banales fulgores del mundo.

Entonces, sólo entonces, dirás "yo" y resonará en esa palabra alguien real.

No temas que adentrarte en ti te aleje de los demás, al contrario, cuanto más tú, más con todos podrás ser porque ya no les harás responsables de nada, ni esperarás de ellos nada, pues todo cuanto podrías desear, lo llevas en ti, en ese amplio y rico ser profundo que tú eres y que te reserva tesoros de un valor que el mundo no puede comprender.

Cuanto más en ti, más con los demás. Cuanto más para ti, más para todos. Cuanto más hacia dentro, más lejos verás y más allá llegarás.

Descubrirás en tu hogar de adentro una alegría sencilla y permanente al aprender a amarte en tu totalidad. Y sentirás la alegría de ser y de que los demás sean.

Cortarás por fin las amarras que te tenían inmóvil en el puerto de la queja y de la insatisfacción. Desplegarás tus velas y navegarás libre y feliz por el mar ancho de la existencia. Una existencia plagada de encuentros que, ya libre de tu falso yo, vivirás con mayor plenitud. Podrás ser tú para otros viajeros errabundos y perdidos, un faro que señale el camino de regreso a casa.

Deja de huir hacia delante. Detén tus pasos. Acompasa tu ritmo a la respiración de Dios en ti.

Es a ti a quien has de regresar porque dentro de ti Dios ha elegido hacer morada y, aun cuando no creas en ese Dios que te resulta lejano, extraño o pura ficción, regresando a ti no dudes que encontrarás un hogar lleno de Amor.


Y, de regalo, te lo digo con una canción.