La Vida se manifiesta en nuestras vidas siempre y cuando mantengamos abiertos los caminos del interior. El actual ritmo de vida y los requerimientos de nuestra sociedad dificultan cada vez más ese acceso al interior personal en el que se encuentran las materias primas para la construcción de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, nos autoexiliamos de nuestro hogar interior. Allí, utilizando la imagen del Maestro Eckhart, Dios se encuentra como en su casa, pero nosotros nos sentimos extranjeros.

Educar la Interioridad es favorecer los procesos y proporcionar las herramientas que nos permitan volver a casa, al hogar interior para desde allí vivir unidos a los demás, al mundo, a Dios.

viernes, 24 de febrero de 2023

NUBE Y FUEGO

Cuarenta días, pedagogía cuaresmal en la que el desierto se percibe como espacio a transitar, lugar en el que reencontrar el horizonte quizá perdido u olvidado.

En la travesía por el desierto de los hebreos, Dios caminaba con ellos como “columna de humo durante el día y de fuego durante la noche:

Y Yahvé iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego (Ex 13, 21-22).

Qué sugerente, que peculiar que Dios eligiera tal forma me presencia: nube y fuego. Nube durante el día, fuego durante la noche y ello, para que no cesaran de caminar.

Quizá la Cuaresma se trate de eso, de no dejar de caminar. Avanzar, desplegar la vida en un camino no exento de dificultades, repleto también de hermosas sorpresas. Camino en compañía de otros caminantes y de Dios.

De día, es decir, cuando se ve, cuando el camino se perfila con mayor claridad, Dios también es compañero de camino, se hace presencia tenue, suave, grácil como una nube o como un etéreo humo. Durante el día todo parece más llevadero. Cuando la luz ilumina el caminar, quizá Dios quede un tanto relegado, olvidado, en segundo o tercer plano, pero camina a nuestro lado y nos impulsa con suavidad.

Pero en la noche… La noche oscura en la que no se ve, no se entiende, en la que los perfiles del sentido y la orientación se desdibujan y desaparecen, ahí, en la noche, Dios se hace fuego. No sólo fuego que ilumina y rompe la noche con su claridad, sino también fuego que quema lo que sobra, lo que estorba, lo que debe ser enterrado.

Ahí descubro algunos mensajes de la imposición de la Ceniza como inicio de la Cuaresma. Una invitación a quemar en la presencia amorosa y sabia de Dios, todo lo que no debo ser, lo que no estoy llamada a vivir, a lo que no debo entregarme. Esa ceniza brota de la práctica del ayuno, de la limosna y de la oración.

Ayuno como pedagogía que me enseña a autolimitar mis ansias, mis deseos desmedidos. Ayuno como aplicación consciente de la sobriedad y la justa medida en lo material, en lo emocional, en mis pensamientos y palabras. Así, se convierte en ceniza mi ansia desmedida de tener, de poseer, de controlar, de opinar; pasa a ser ceniza la parte de mi ego que invade, arrasa, impone y manipula.

Limosna como pedagogía de lo samaritano: abrir los ojos, ver la necesidad del hermano y hacerme cargo de él, cargando con él y encargándome de él. Limosna como pedagogía para aprender a salir de la queja y vivir agradeciendo cada día lo que se tiene, a la vez que se crece en conciencia de que lo que se tiene no nos pertenece. Limosna: darse a uno mismo en lo que se da. Arden así el egoísmo y la ceguera, arden las excusas que me alejan del prójimo y me hacen inmune a su necesidad.

Oración como experiencia transformante. Oración, Encuentro a solas con quien me ama para dejar mi vida desnuda ante Él. En la oración terminan de arder en la hoguera del Amor divino toda mentira y falsedad.

Así, se me antoja que esa ceniza con la que se nos persigna, debe inscribirse en el corazón. Que sea Jesús, el Maestro, la imagen perfecta de la humanidad, quien signe nuestro corazón con la imagen de su cruz. Cruz que anuncia vida, que mata toda muerte. Cruz, preludio de Resurrección.

Te deseo y me deseo que esta Cuaresma no dejemos de avanzar hacia esa Tierra Prometida que cada uno de nosotros lleva dentro de sí. Que crezcamos en sensibilidad para descubrir y experimentar que Dios acompaña cada uno de nuestros pasos, que nadie camina solo, que no hay vida que sea inútil o absurda. Ojalá la profunda experiencia de saberme en las manos de Dios, me capacite para ir al encuentro de esos otros caminantes que caminan sintiéndose abandonados, cansados, desorientados o maltratados.





¿Podría ser yo también nube en el camino de quien precisa la lluvia de la amistad o del cariño? ¿Podría yo ser una nube que guarezca del sol tórrido a quien percibe su vida como un desierto amenazante y estéril?


¿Podría ser yo fuego que ilumine a quien siente que se la ha apagado la vida? ¿Podría ser fuego que dé calor a quien tiembla porque la vida se le ha hecho fría? ¿Podría ser fuego iluminador para quién necesita volver a ver el camino que perdió?

Ojalá así sea.





viernes, 17 de febrero de 2023

Carnaval, carnaval...

Me copio a mí misma y rescato una entrada acerca del carnaval que escribí en el 2014. Resulta que sigo sintiendo del mismo modo esta efusión carnavalera, tozuda que es una... Así que, me repito... Espero me lo disculpen los queridos seguidores y seguidoras de este blog.


Todos y todas en la calle, con disfraces, máscaras y maquillajes y ropas que dejan salir algo de nosotros/as que no nos atreveos siempre a mostrar.

Todos y todas a gozar del jaleo, del exceso antes de que llegue Doña Cuaresma y nos meta en costura.

Curioso contraste: algunos/as de los que hoy se disfrazarán y no sé qué más, en nada estarán midiendo si comen carne o no el viernes y no sé qué más...

El origen del carnaval ¿quién lo recuerda ya ? ¿quién sabe la íntima unión entre carnavales y cuaresma? Como pasa con casi todo, no somos conscientes de las raíces de lo que celebramos o hacemos...

Esto del carnaval siempre me da qué pensar. Mencionaré varias cosas de las que pasan por mi cabeza en estas fechas:

¿Acaso nos disfrazamos todos a la vez como expiación por todo aquellos que disfrazamos cada día? Quizá el salir juntos/as a la calle, riendo y haciendo fiesta con máscaras en la cara, con maquillaje, con ropajes que nos ocultan, nos sirva para "exorcizar" nuestros cotidianos disimulos y ropajes protectores ante lo que no queremos ver ni queremos que nos afecte: el dolor del cercano, la ancianidad mal o nada acompañada, las injusticias cercanas y lejanas, el paro, la pérdida de la belleza del planeta, los engaños políticos, los abusos de poder y un largísimo etcétera de asuntos oscuros y tristes. Así, nos metemos en un "personaje" estrafalario y nos permitimos ir por la calle en son de fiesta haciendo lo que nunca haríamos de otro modo, embutidos en la "colectividad" que, durante unos días, parece olvidarse de todo gracias al desfase colectivo.

Esto último también llama mi atención. Conozco personas muy tímidas y otras muy esclavas del "qué dirán" que hoy, por arte del "dios carnavalero", son capaces de vestir y de hacer lo que ni en sueños harían unos días después. Hoy sí, pero mañana no... Curiosa capacidad tipo tortuga: ahora saco la cabeza, ahora no. A algunas de esas personas me gustaría poder decirles que ojalá esa capacidad de alegría, de creatividad, de generar "buen rollo", de salir del guión, la usasen en sus trabajos, en sus hogares, en su comunidad de vecinos, en tantos ámbitos cotidianos que precisan de nuestra amable risa, de un toque de humor y de exceso creativo para generar alternativas.

Otro aspecto de estos días de carnaval que siempre me interroga y, lo reconozco, a veces me enfada, es la inversión que en estos días se hace en los colegios cristianos...¡hasta perdemos horas de clase! Perdonadme si os parezco ceniza (bueno, cerca del miércoles del mismo nombre, se me permite), pero a mí me encantaría que ese énfasis, esa motivación, ese esfuerzo que hace que hasta el/la profe más tímido/a se disfrace, se pusiera en marcha en los diferentes tiempos litúrgicos, en las campañas que pone en marcha el equipo de pastoral de turno y que a  veces parecen "brindis al sol" porque casi nadie secunda con emoción y, no digamos, con dedicación en horas...

Hoy espero que la riada de personas en la calle nos sirva para reírnos de nuestras tonterías y sombras facilitando la mergencia de nuestro yo más profundo y maduro: que al disfrazarnos de vampiros, echemos fuera de nosotros al "vampiro emocional" que chupa la energía de otros/as hasta dejarlos/as agotados/as y tristes. Que el "zombie" que hoy asustará por las calles nos sirva para dejar fuera de nuestras vidas la apatía, la inmediatez del "quiero todo ya...me como lo que pillo", la falta de corazón. Que la "princesa de boca de fresa" nos recuerde que podemos ser más bellos/as por dentro y por fuera, más exquisitos/as en el trato, pero sin perder la energía, la fuerza, la capacidad de organizar la vida con un norte claro...

Sobretodo: que nunca ahoguemos nuestro Ser bajo capas y capas de disfraz de supervivencia, de falsedad. Que seamos valientemente nosotros/as mismos/as. Que nunca nos creamos a quien disfraza la realidad y miente burdamente. Que no nos dejemos revestir por el mercantilismo, por el consumismo irresponsable e insolidario ni por la apatía o la resignación.

Lo de Jesús y lo de los grandes hombres y mujeres de la Humanidad, no pasa por el disfraz, sino por la más desnuda, honda y arrebatadora Verdad.

jueves, 26 de enero de 2023

¿Quién se atreve a vivir como Gandhi?


Seguro que, un curso más, querido maestro, querida maestra, tú y tu equipo (de interioridad, de pastoral, de evangelización, de...) os habéis puesto a pensar y repensar aquello de "¿qué hacemos este año para la paz"?, es decir, qué tipo de actividad, qué celebración, qué símbolos...

Puede que hayáis estado tiempo antes indagando en internet, en libros, buscando y buscando, "estrujando" vuestra propia genialidad y creatividad. Luego dialogando hasta llegar a un consenso que os haga sentir a todos que lo que vais a proponer en cada etapa vale la pena.

Sea como sea, cada año la jornada de la paz está ahí, como otras jornadas y conmemoraciones, en la escuela cristiana, además, cada año los tiempos litúrgicos ponen a funcionar la imaginación.

Lo que yo ahora voy a preguntarme y a preguntarte a ti y a tu equipo, no es nada nuevo y estoy más que segura que te lo habrás preguntado muchas veces. La pregunta es ¿realmente esas celebraciones, simbologías, actividades más o menos originales, sencillas o rebuscadas, cortas o largas, generan un "antes y un después" en tu comunidad educativa?

En realidad ¿es esa la pregunta acertada? Porque si el objetivo, el anhelo es ese, el peso que ponéis sobre vuestros hombros es de tamaño inhumano. ¿Quién puede arrogarse el poder de generar un "antes y un después" en la vida de otra persona? Si eso acontece, suele ser como por casualidad, casi sin pretenderlo y generalmente, quien provoca tal vivencia ni se entera.

Voy a formular la pregunta en términos mucho más sencillos: ¿la celebración, curso tras curso, de la jornada de la paz o de la que sea, facilita "algo" significativo, retador, motivador? ¿Lo genera en el alumno o en el profesor? ¿Lo genera en la comunidad educativa? Finalmente ¿incide en actos concretos y modos de relación visibles en el día a día de tu colegio?

Me dirás que apunto alto, pero es que no dudo que tú también. ¿Qué sentido tendría que, además de tu ya más que cargada jornada escolar, de tus tantísimas responsabilidades y tareas, sumaras "estas cosas" si no fuera porque algo te dice que es importante?

Sería triste identificar que lo hago, lo hacemos por una pura rutina, por cumplir el expediente, "porque toca"...

Personalmente, cuando he sido coordinadora de pastoral de un centro, he deseado fervientemente que lo que propusiéramos fuera por algo y, por eso, tuviera un sentido en su razón de ser, sus objetivos y su lenguaje en cada etapa. 

Creo yo que si lo que preparas y creas como propuesta para una jornada de la paz no te interroga y remueve a ti el primero, simplemente estamos haciendo por hacer, es más, exigiendo a nuestros alumnos una reflexión y un compromiso que no tiene cabida en nuestra vida de adultos.

También se podría formular: sólo podemos acompañar a otro hasta allí mismo donde nosotros hemos llegado. 

A veces pienso que estaría bien detener durante un curso académico tantas jornadas y "días de..." y elegir una cuestión y darle tiempo y dilatarla y mirarla, vivirla, hablarla, expresarla, desde todos los ángulos posibles que se nos ocurran y dar tiempo para que esa paz que decimos anhelar, nos ponga la vida patas arriba, como a Gandhi, tan traído y llevado él... ¿Pero quién se atreve a vivir como Gandhi? 



lunes, 19 de diciembre de 2022

Ni fríos ni calientes

Los empobrecidos del mundo ganan por goleada - 80 a 20 - a los no empobrecidos. Triste victoria...

Los enriquecidos del mundo viven enriqueciéndose gracias al empobrecimiento del 80% de la humanidad. Triste y sucio enriquecimiento.

Dentro del 20  que no vivimos en la pobreza total, hay un abanico de personas en riesgo de pobreza suma, otros luchando por mantenerse en un tira y afloja, otros, más tranquilos económicamente pero sin grandes lujos, como suele decirse y, luego están los "ricos-ricos" cuyo triunfo bancario le deja a una perpleja.

Y llega el Mundial, sí, disculpad pero voy a hablar del finiquitado mundial de fútbol. 

Llega el mundial y, como sucede siempre con el fútbol -oh misterios de la existencia- todo pasa a un segundo y tercer plano, todo: la guerra de Ucrania, el precio del gas, los problemas en la sanidad, etc.

Y asistimos impávidos a un desfile de despropósitos éticos y políticos que se nos meten en casa a través de la TV, de internet, de todo. Y aplaudimos, jaleamos y lloramos como infantes inconscientes porque un pie le da a un balón y lo mete en una red.

Pues el gol nos lo llevan metiendo a la humanidad varios siglos, quizá desde la invención de este deporte.

¿Cómo es posible si no, que en el colmo de los colmos se permita un evento así en un país como Qatar? Se ha permitido, se ha facilitado y se ha aplaudido. Eso sí, aplicando la dósis de hipocresía necesaria a nivel planetario: qué maravilla los gestos de denuncia y repulsa por parte de este equipo, de aquel otro famoso... Pero el show debe seguir, pasemos a lo importante: los partidos, sus estrellas y el merchandaising de presidentes de gobiernos, reyes varios y  ciudadanos anónimos de todo el mundo gastando algunos de estos sus ahorros en viajes, entradas, cubículos de hospedaje, etc... ¡Alguien nos dirá las ganancias del Mundial cuantas son y para quién?

Poderoso caballero es Don Dinero, sí señor, vigencia total de ese verso del gran Quevedo. El fútbol en sus ligas más importatnes, me perdonarán los amantes del balonpié, es un puro negocio y se basa en las leyes del mercado. Que luego haya deportistas del balón que hagan filigranas con él, pues es lo de menos, faltaría más, al menos un poco de arte ¿no?. Pero a mí, rara que es una, eso no me impide sentir repugnancia por todo lo que se mueve por detras , por debajo y por en medio de las ligas de fúbol de primera división.

Realmente, lo que es mundial es el atocinamiento y el atontamiento y la hipocresía redomada en la que vivimos los del veinte por ciento: quejándonos de todo, babeando por el Black Friday, criticando en la barra del bar, en la mesa de la terraza. Pero, luego, a la hora de la verdad, arremolinados ante el TV como si no hubiera un mañana a la par que se olvida inmediatamente lo importante: ese balón está rodando por encima del hambre de muchos. ¡Opio del pueblo!

Ya lo sé, esto no es sólo cosa de las super ligas futboleras, este nivel corrupto, hipócrita, este poner alfombra roja a los enriquecidos minimizando la importancia de saber de donde viene ese dinero, está presente por doquier. Para muestra el botón europarlamentario, vicepresidenta y marido recibiendo dinerito de los jeques para que hablen bien de Qatar: política corrupta en la base de un Mundial que no debió celebrarse en ese contexto. 

No es sólo el fútbol, tristemente. Somos todos los que callamos, yo la primera. El drama es el silencio de los supuestamente buenos. El drama es comulgar con piedras de molino. El drama es mirar en youtube videos de Messi en su casoplón, del Ronaldo de turno en el suyo, de tal o cual estrella del balón posando en tal o cual fiesta y verlo mientras tú no llegas a final de mes, mientras a tu madre no le van a cuidar como merece porque la sanidad se viene abajo, mientras tu hijo estudia sin los medios necesarios para una buena educación. El drama es alienarnos, diferir nuestra reponsabilidad ciudadana en otros, que, a su vez hacen poco o nada

La naúsea y el vómito es por nuestra tibieza: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de Mi boca." Apocalipsis 3:15-16

Pero, bueno, que esto del poder del dinero,es de siempre. Muy bien lo describió nuestro Quevedo:


Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Es Galán y es como un oro,
tiene quebrado el color;
persona de gran valor
tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Son sus padres principales,
y es de nobles descendiente,
pues que en las venas de Oriente
todas las sangres son reales.
Y pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
poderoso caballero
es don Dinero.

¿Más a quién no maravilla
ver en su gloria, sin tasa,
que es lo menos de su casa
doña Blanca de Castilla?
Pero pues da al bajo silla
y al cobarde hace guerrero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Sus escudos de armas nobles
son siempre tan principales,
que sin sus escudos reales
no hay escudos de armas dobles;
y pues a los mismos robles
da codicia su minero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos
en las casas de los viejos
gatos lo guardan de gatos;
y, pues él rompe recatos
y ablanda al juez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero.

Y es tanta su majestad,
aunque son sus duelos hartos,
que con haberle hecho cuartos
no pierde su autoridad.
Porque pues da calidad
al noble y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición,
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y, pues les hace bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(mirad si es harto sagaz)
sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Y pues al pobre le entierra
y hace proprio al forastero,
poderoso caballero
es don Dinero.



jueves, 15 de diciembre de 2022

VUELVE A CASA (POR NAVIDAD)

Es a ti a quien has de regresar, porque mientras no regreses a ti mismo, te andarás buscando en las vidas de otros, en los gestos de otros, en las palabras de otros. Buscarás tu verdad en los reflejos más o menos deformados que te ofrezcan los demás. Mendigarás libertad encadenándote a lo que otros quieren, a los que otros opinan, a lo que otros aprueban; sí, sobre todo, serás esclavo de las opiniones y serán estas las que marquen y dirijan tu vida entera. Y dirás: “es mi vida”, sin darte cuenta que estás viviendo la vida de otros.

Es a ti a quien has de regresar. Como quien regresa a un hogar amoroso tras años de exilio y soledad. En ti está tu hogar. Sólo tú puedes darte el verdadero abrazo que precisa tu alma.

Deja de buscar fuera, deja de hacer a los demás responsables de tu vida. Toma las riendas de tu propio camino. Sé el creador de tu estela en este mundo. No difieras para mañana el regreso a tu verdadero yo.

Atrévete ya a despojarte de poses, de gestos y palabras aprendidos. Deja de mirar tanto hacia fuera y mira hacia dentro porque dentro de ti están los horizontes abiertos que tanto anhelas.

Renuncia a seguir empequeñeciendo tu vida por la comparación con otras personas. Deja de envidiar la vida de otros y agradece tu vida. Sé pionero de ese mundo inédito para ti que eres tú mismo. Explora y recorre tus senderos interiores, desentraña tus misterios, bucea en tus profundidades. Encuentra tu propio tesoro en lugar de codiciar los banales fulgores del mundo.

Entonces, sólo entonces, dirás "yo" y resonará en esa palabra alguien real.

No temas que adentrarte en ti te aleje de los demás, al contrario, cuanto más tú, más con todos podrás ser porque ya no les harás responsables de nada, ni esperarás de ellos nada, pues todo cuanto podrías desear, lo llevas en ti, en ese amplio y rico ser profundo que tú eres y que te reserva tesoros de un valor que el mundo no puede comprender.

Cuanto más en ti, más con los demás. Cuanto más para ti, más para todos. Cuanto más hacia dentro, más lejos verás y más allá llegarás.

Descubrirás en tu hogar de adentro una alegría sencilla y permanente al aprender a amarte en tu totalidad. Y sentirás la alegría de ser y de que los demás sean.

Cortarás por fin las amarras que te tenían inmóvil en el puerto de la queja y de la insatisfacción. Desplegarás tus velas y navegarás libre y feliz por el mar ancho de la existencia. Una existencia plagada de encuentros que, ya libre de tu falso yo, vivirás con mayor plenitud. Podrás ser tú para otros viajeros errabundos y perdidos, un faro que señale el camino de regreso a casa.

Deja de huir hacia delante. Detén tus pasos. Acompasa tu ritmo a la respiración de Dios en ti.

Es a ti a quien has de regresar porque dentro de ti Dios ha elegido hacer morada y, aun cuando no creas en ese Dios que te resulta lejano, extraño o pura ficción, regresando a ti no dudes que encontrarás un hogar lleno de Amor.


Y, de regalo, te lo digo con una canción.




miércoles, 30 de noviembre de 2022

Adviento andariego

Adviento: Preparar el encuentro con Aquel que siempre sale a nuestro encuentro. 

Esta es la frase que resume lo que este año deseo para las cuatro semanas de Adviento y para la Navidad. Saber salir de mí, salir de donde estoy cómoda. Querer y saber vivir "en salida", en itinerancia . Centrada en lo profundo, a la vez descentrarme, es decir, no vivir ego centrada, sino atenta a los otros. Escuchar la voz de Dios en el otro, descubrir su rostro, en  el rostro del otro.

Seguramente suena a tópico, pero cuanto más adelanta la máquina consumista la navidad de compras y luces, más necesidad siento del Adviento. De año en año, se me hace más grande y más profundo el Misterio de la Navidad. Misterio de un Dios que opta por hacerse uno de tantos, servidor, abandonando su propia condición, vaciándose. Curioso: en Navidad Dios se vacía de su condición divina mostrándonos los caminos de la verdadera humanidad y nosotros nos llenamos hasta el empacho de muchas cosas que nos deshumanizan en pro de una supuesta celebración de la Navidad.

Viajar hasta Belén siguiendo la estrella, es redescubrir en el camino cómo ser persona. Curiosamente es Dios quien se hace Maestro de humanidad. En Jesús, Dios imprime en los caminos humanos las huellas que conducen hacia la Verdad. Dirá ese niño de Belén cuando ya sea adulto: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Sí, realmente el camino para ser humana de veras lo encuentro en el modo de vivir de Jesús.  La Verdad profunda de la existencia, la reconozco en la vida y las palabras de Jesús. la Vida plena, real, hermosa, ancha y profunda, la respiro y la siento cuando contemplo y escucho a Jesús.

Por eso, algo me dice que el Adviento es un éxodo más que un quedarse quieto esperando. Adviento y Cuaresma me parece que se reúnen en una misma invitación: SALIR, caminar, dar los pasos precisos, realizar las acciones que convienen para preparar los caminos al que siempre está viniendo. Acompasar el cuerpo y el alma al modo de hacerse presente de Dios. Ejercitarse en esa salida de sí, en ese tránsito de la esclavitud del yo a la libertad del espíritu que atraviesa toda la Biblia.

Adviento andariego que me llama a caminar mi trecho de camino, el que a mí me corresponde para encontrarme con Dios en el punto de encuentro: el otro, la otra, especialmente el sufriente.

Adviento que prepara la vista para descubrir la luz en la noche, a Dios en un niño, a la humanidad reunida en torno a una familia en huida y pobreza.

Adviento dinámico, secundando el dinamismo del Espíritu que es orden y sentido en el caos, aleteo de vida, impulso de creación.

Dios está siempre en el camino. Dios caminante, Dios al encuentro, Dios buscándonos. No quisiera yo no acudir a la cita por no saber ver, por no saber escuchar, por no querer caminar, por perder el rumbo debido a los cantos de sirena.


ADVIENTO: Qué mis pasos y los tuyos, Señor, se encuentren a mitad de camino y que ese punto de encuentro sea cada hombre y mujer que necesite ser amado.




miércoles, 9 de noviembre de 2022

Educación de la Interioridad y compromiso ético


Educar la Interioridad en occidente supone un retorno al verbo esencial de la humanidad, el verbo SER. El retorno al SER nos remite y conduce irremisiblemente al compromiso ético al romperse las barreras egoicas.

Me permito citarme a mí misma en una intervención en el Foro de Jóvenes e Interioridad en el que participé hace unos años en la Universidad de la Mística, Ávila.

En este momento de nuestra historia, la aplicación pedagógica de programas de educación de la dimensión interior debe realizarse de tal modo que el horizonte de una ética samaritana prevalezca sobre cualquier comprensión de la EI como un mero aprendizaje de técnicas para "sentirse mejor".

Una vez más, es preciso recordar que la EI entendida como "aprender a ser cuidando el ser" señala dos objetivos generales:

LA UNIFICACIÓN DE LAS DIMENSIONES DE LA PERSONA: nos situamos aquí en un trabajo que favorezca en el claustro educativo y en los alumnos una compresión íntegra e integradora de la persona. Las técnicas y ejercicios que señalan hacia este objetivo están encaminadas a facilitar que cada persona, en su edad, encuentre atractiva la introspección, la escucha sosegada de su interior. Que aprenda cómo adentrarse en ese territorio íntimo de la propia interioridad y descubra ahí las materias primas para la construcción más plena de su identidad.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA UNIDAD CON LOS DEMÁS, CON EL MUNDO, CON EL MISTERIO: Este segundo objetivo no se entiende separado del anterior. Entendemos que, en la medida en que una persona se hace preguntas acerca de su identidad y acerca del sentido de su vida, a la par y en consonancia con los procesos evolutivos, va  emergiendo una inteligencia moral. La aplicación de la EI de forma integral conlleva acompañar y hacer nacer los interrogantes acerca del modo de relación con los cercanos, con las personas de la vida cotidiana, en ese ámbito, la integración emocional es importantísima, ya que es el cercano, el de cada día, el que más puede afectar a la persona emocionalmente.

A medida que el alumno va creciendo, la EI acompaña y hace nacer los interrogantes profundos acerca de la visión del mundo, el interés por lo que sucede cerca y lejos. Es aquí donde se insiere el acompañamiento de un posicionamiento ético, político y ecológico, sobre todo a partir de los doce años. 

Y, en todo ese proceso, la pregunta acerca de Dios irá brotando de múltiples formas, con diferentes enunciados. Nacerá en el alumno el deseo de encontrar un sentido a su vida, la pregunta por la muerte, por el mal, etc. Todo ello lo recoge este modelo de EI al enunciar su tercer contenido: la apertura a la trascendencia/Trascendencia. Es por ello que nos referimos a la construcción de la unidad con el Misterio, entendiendo por "Misterio" esa profundidad de la vida que no puede ser explicada totalmente ni de forma cerrada y, en ese Misterio de la existencia, la fe juega un papel relevante.

En la actual situación de la humanidad en la que la incertidumbre mantenida deja paso a la ansiedad, es preciso velar inteligentemente por estos dos objetivos cuando implementamos programas de EI. No basta sólo con generar espacios de sosiego y reducción del estrés en la escuela, no basta sólo (y ya es mucho) con acompañar la comprensión  e integración del mundo emocional del profesor y del alumno. Nos es preciso como sociedades, crecer desde lo profundo, cuidar el ser, la identidad profunda desde la que brotan los más genuinos compromiso éticos.

La aceptación personal, la correcta autoestima, la ampliación de la capacidad de escuchar inteligentemente la vida cuidando la razón poética mediante la práctica contemplativa y alimentando el espíritu de finura, la persona transita un proceso personal que irá situando convenientemente su ego, es decir, su yo natural, su modo de ser y estar en este mundo, de tal modo que, en procesos posteriores de la vida adulta, pueda darse esa irradiación de su identidad profunda, una irradiación posible gracias a un ego saneado que se sitúa al servicio del yo profundo o de lo que podemos llamar la esencia de la persona.

En la escuela, mediante la aplicación de un buen modelo de EI, sentamos las bases, se hacen aportes prácticos a través de sesiones y de rutinas que aludan a los dos objetivos generales antes mencionados.

Quien cree que la Educación de la Interioridad en el siglo XXI es importante y no sólo como un proyecto, sino como un verdadero paradigma pedagógico, sabe que en ese contexto, el educador es un sembrador, los frutos quizá asomen con claridad en algunos momentos, mas su manifestación total quizá nunca la pueda ver.


Sea como sea, nos jugamos todo como Familia Humana, en cuidar o no el ser profundo porque ese cuidado del ser, de forma integral e inteligente, es lo que puede ayudar a que se concrete en un modo de estar samaritano: dejando de ser una mera espectadora de la realidad, la persona se hace cargo de ella, se encarga de ella y carga con ella.


lunes, 7 de noviembre de 2022

LA CERTEZA

 "Lo que aprendemos del Espíritu Santo es una incertidumbre tras otra. Con el Espíritu hay incertidumbre pero no temor. Cuando hay temor, el Espíritu Santo no puede hacer nada".

(Ludmila Javorova. Fragmento en el libro de Miriam Therese Winter  "Desde lo hondo". La historia de Ludmila Javorova, una mujer católica ordenada sacerdote. Ed. Claret 2001)

La palabra "incertidumbre" continúa siendo la utilizada para definir este momento de nuestra historia. No tener las cosas claras, no saber hacia dónde ir, no saber qué pasará mañana, no poder hacer planes con seguridad... Todo eso entra dentro de lo que identificamos con la incertidumbre. Siempre evoca lo incierto un futuro poco descriptible, lleno de múltiples variables que podrían generar muchos escenarios diferentes y hasta contradictorios.

Parece la incertidumbre algo propio del futuro, de lo que aún no es pero quisiéramos que fuera de esta u otra manera. Referido al futuro, la incertidumbre afirma la falta de certezas, todo es incierto. La incerteza, sinónimo de la incertidumbre, es definida por la RAE como duda, dubitación, vacilación, titubeo, indecisión, irresolución, inseguridad.  

Toda persona mínimamente lúcida siente efectivamente que el futuro, incluso el cercano, tiene mucho de incierto. Sin embargo, nadie puede vivir sin certezas, aunque sean algunas. 

La certeza es un tesoro del corazón, es bello poder decir que se atesoran certezas en el corazón.

Las certezas no son la Verdad, no son iluminaciones fatuas, no son fruto del mucho pensar. Las certezas nacen, brotan, echan raíces en el corazón que es el lugar íntimo y misterioso donde nace lo que está más allá del pensamiento.

La certeza es hija de la sabiduría que nace de la experiencia y la sabiduría alimenta las certezas. La certeza aúna pensar y sentir, esa razón poética de María Zambrano, capacidad para ver que todo es revelación porque todo es mirado en estado naciente.

Es la certeza entonces como el ancla que nos mantiene firmes en el mar embravecido de la vida. Firmes con una firmeza suave que permite sentir el movimiento de la vida, danzar reconciliados con su incertidumbre e imprevisibilidad sin caer en la angustia o el relativismo.


La certeza nos salva de estrellarnos contra las rocas o de perder el rumbo en la vida, pero, a la vez, nos permite disfrutar de las olas, de las mareas vitales y de la calma. La certeza no esclerotiza la sensibilidad, al contrario, esas certezas atesoradas en el hondón del corazón, dan calor y alimento al alma en los tiempos de carestía y dolor, son luz en las noches que tocará atravesar.

En el interior de cada uno de nosotros la vida siembra certezas, esas razones que sólo el corazón entiende y que alimentan el espíritu de finura. Por eso la certeza elimina el miedo y hace nacer y robustecerse la esperanza.

¿Qué es lo cierto? La respuesta sólo la encontrará quien se aventure a abrazar lo incierto por haber permitido  nacer dentro de sí las certezas que alimentan la gran Esperanza.

Cerquita andamos del Adviento, tiempo de espera y esperanza, tiempo para prestar atención y anidar amorosamente las certezas que Dios haya sembrado en nuestros corazones.